RODUCTOS
DERIVADOS DEL TABACO
La adicción a los productos derivados del tabaco es la
más extendida. Su aceptación cultural considera a su
consumo en primer lugar como una fuente de placer y en segundo como un
simple vicio o mala costumbre. Se ha determinado que los cigarrillos y
otros productos de tabaco, tales como cigarros puros, tabaco para pipa o
rapé (en polvo), son adictivos y que la nicotina es la droga del
tabaco causante de adicción. Además, se sabe que el
tabaquismo es un importante causal de accidentes cardíacos y
cerebrovasculares, y ocupa los primeros lugares entre los factores que
provocan cáncer. A pesar de ello, millones de personas lo
consumen en sus diversas formas.
Los principales elementos inhalados son monóxido de
carbono y nicotina. El monóxido de carbono (CO) producido por la
combustión del tabaco desplaza el oxigeno de la hemoglobina, lo
cual reduce la disponibilidad de oxigeno en los tejidos. Además,
el humo del cigarrillo contiene cerca de una docena de gases y
alquitrán. El alquitrán de un cigarrillo, que varía
entre 7 y 15 mg, expone al usuario a una alta tasa de cáncer de
pulmón, enfisema y afecciones bronquiales. El monóxido de
carbono del humo aumenta la posibilidad de enfermedades
cardiovasculares. La nicotina provoca una de las adicciones más
potentes, desarrollando en el fumador un conjunto de signos y
síntomas denominado síndrome nicotínico. A mayor
cantidad de signos o síntomas presentes
La nicotina es un alcaloide extremadamente adictivo, que actúa
como estimulante y sedante del sistema nervioso central. Su
ingestión tiene como resultado un estímulo casi inmediato
porque produce una descarga de epinefrina de la corteza suprarrenal.
Esto estimula el sistema nervioso central y algunas glándulas
endocrinas, lo que causa la liberación repentina de glucosa. El
estímulo va seguido de depresión y fatiga,
situación que lleva al toxicómano a buscar más
nicotina. La nicotina se absorbe con facilidad del humo del tabaco en
los pulmones y no importa si éste humo procede de cigarrillos o
de puros. También se absorbe fácilmente cuando se masca el
tabaco. Con el uso regular, se acumulan concentraciones de nicotina en
el cuerpo durante el día, que persisten durante la noche. Por lo
tanto, las personas que fuman cigarrillos a diario están
expuestos a los efectos de la nicotina 24 horas al día. La
nicotina absorbida al fumar cigarrillos o puros tarda solo segundos en
llegar al cerebro, pero tiene un efecto directo en el cuerpo hasta por
30 minutos.
Los estudios han mostrado que la tensión nerviosa y la ansiedad
afectan la tolerancia a la nicotina y la dependencia de ella. La hormona
producida por la tensión nerviosa o corticosterona reduce los
efectos de la nicotina, haciendo necesario consumir mayores cantidades
para lograr el mismo efecto. Esto aumenta la tolerancia y lleva a una
mayor dependencia. Se ha demostrado científicamente que la
tensión puede ser la causa directa de una recaída a la
autoadministración de nicotina después de un
período de abstinencia. Esta adicción produce
síntomas de abstinencia cuando una persona trata de dejar de
fumar. Reportes recientes indican que cuando se priva de cigarrillos
durante 24 horas a fumadores habituales, aumenta su enojo y hostilidad,
llegando a agresiones físicas o psíquicas, y disminuye la
aptitud de cooperación social. Las personas que padecen de
abstinencia también necesitan más tiempo para recobrar su
equilibrio emocional después de la tensión nerviosa.
Durante los períodos de abstinencia o de ansias de consumir
nicotina, los fumadores han mostrado reducción de una gran
cantidad de funciones psicomotoras y cognoscitivas, como por ejemplo la
comprensión del lenguaje.
La mujer que fuma suele tener una menopausia precoz. La que fuma
cigarrillos y también toma anticonceptivos orales tienen mayor
propensión a padecer de enfermedades cardiovasculares y
cerebrovasculares. Las embarazadas que fuman corren grave riesgo de
tener niños con problemas tales como bajo peso, inmadurez,
trastornos de conducta y otros. Estudios hechos en EE.UU. en un grupo de
madres e hijas han encontrado también que si la madre fuma
durante el embarazo hay mayor probabilidad que las hijas fumen y
persistan en fumar.
Los estudios de conducta en adolescentes explican cómo las
influencias sociales, por ejemplo observar a adultos y compañeros
fumando, influyen en la decisión del adolescente de comenzar a
fumar cigarrillos o no. También ha mostrado que los adolescentes
suelen ser resistentes a muchos tipos de mensajes en contra del tabaco.
Adicionalmente, los problemas afectan a terceros que inhalan el humo
ambiental del tabaco (fumadores pasivos). Se ha demostrado que este humo
causa cáncer de pulmón y aumentan significativamente los
casos de ataques asmáticos, infecciones cardiorespiratorias y
muerte súbita.
Encuestas realizadas por la Oficina de Estudios Aplicados de la
Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y de Salud
Mental de EE.UU. mostraron la correlación entre el uso del
cigarrillo y el de marihuana en los adolescentes. Se encontró que
entre quienes habían fumado marihuana alguna vez en su vida, el
74 por ciento habían fumado cigarrillos antes de fumar
marihuana. La encuesta señaló además que los
fumadores corrientes tienen más probabilidades de ser grandes
bebedores y usar drogas ilícitas. Entre los fumadores, la tasa de
uso excesivo de alcohol (5 días o más de consumo de cinco
bebidas o más, durante el último mes) fue 13,8 por ciento
y la tasa de uso de drogas, 14,7 por ciento. De los que no fuman, 2,5
por ciento eran grandes bebedores y 2,6 por ciento usaban drogas
ilícitas. Además, el riesgo de desarrollar una enfermedad
relacionada con el tabaco es particularmente importante para quienes
hayan comenzado a fumar antes de los 15 años de edad.
Los fumadores se exponen a padecer aterosclerosis, enfisema,
patologías broncopulmonares, cáncer en boca y en las
diversas porciones del sistema respiratorio, como así
también diferentes manifestaciones de enfermedad coronaria. La
tasa de muerte súbita es entre 2 y 4 veces más elevada que
en los no fumadores. También tienen mayor riesgo de desarrollar
infarto de miocardio y angina inestable. Los riesgos de padecer
enfermedad vascular cerebral y periférica son potenciados.
Además, el tabaquismo fue reconocido como el principal factor de
incremento del riesgo coronario en pacientes que sufren infarto de
miocardio antes de los 45 años. Quienes continúan fumando
luego del diagnóstico de angina, tienen síntomas
más severos y peor pronóstico que los que dejan de
fumar. El tabaquismo es el principal factor de riesgo para la
enfermedad isquémica de los miembros inferiores. Reportes
recientes relacionan directamente al tabaquismo con diversas
patologías y trastornos sexuales, principalmente impotencia y
frigidez.