OPIO
El opio proviene de la desecación del látex de la cápsula de la amapola (papaver somniferum), planta  cultivada en varios países, principalmente Afganistán, Paquistán, India, China, Irán y Egipto. La planta, cuyas flores son usadas como adorno, tiene una cápsula o fruto que al serle hecha una incisión segrega un líquido lactescente que el aire oscurece y deseca, que luego se pulveriza para elaborar el opio. Éste contiene numerosos alcaloides que se forman a partir de las moléculas básicas de la morfina o de la codeína, y otras sustancias del grupo isoquinolínico, cuyo alcaloide principal es la papaverina. De todas ellas, la morfina al 10% es la que tiene propiedades más importantes, tanto terapéuticas como tóxicas. Los demás alcaloides tienen concentraciones menores: de 1 a 2%.
Los derivados del opio, tanto naturales como semisintéticos, crean gran dependencia tanto física como psíquica y producen la desaparición de todas las necesidades primarias. Los preparados sintéticos poseen propiedades muy parecidas, tanto en lo que respecta a sus efectos inmediatos, como en cuanto a sus consecuencias psico-físicas. Los efectos del opio son: disminución de la atención, euforia, violencia, letargo, constipación, pérdida de peso, esterilidad temporaria, impotencia sexual en el hombre y frigidez en la mujer, trastornos de personalidad. Entre sus derivados se encuentran la codeína, la morfina y la heroína.




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