CRACK
También denominado "cocaína del pobre", acarrea un grave
riesgo social y sanitario, por la dependencia que provoca y los efectos
nocivos que ocasiona en el organismo. Se obtiene de la maceración
de hojas de coca con kerosene y compuestos sulfurados, que lavada
posteriormente con ciertos elementos volátiles, se convierte en
el clorhidrato de cocaína. La denominada base es un
tóxico de mayor potencial nocivo que la cocaína porque
posee impurezas que impiden su administración endovenosa. Se
ingiere por inhalación, lo que conlleva lesiones en la mucosa
nasal y en el aparato digestivo. También se consume fumada en
cigarrillos o pipas diseñadas al efecto.
La intoxicación por esta sustancia implica cuadros delirantes
seguidos de procesos depresivos intensos. Sus consecuencias nocivas
sobre el organismo son equiparables a las de las anfetaminas
administradas por vía endovenosa, desestructurando la
personalidad y colocándola en una adicción compulsiva. Las
lesiones orgánicas y cerebrales son evidentes e irreversibles.
Usualmente, los adictos sufren patologías mentales graves y
crónicas como demencia o paranoia.
SPEEDBALL
Es un combinado de heroína y cocaína con efectos
psicológicos muy intensos y repercusión jurídico
criminal destacable, por la perturbación mental que ocasiona. Es
frecuente el consumo de estas dos sustancias simultáneamente. Los
consumidores intentan evitar las consecuencias desagradables de la
cocaína, manteniendo el efecto de euforia, alegría y
potencia que proporciona . En otros casos el consumo conjunto de ambos
tóxicos se realiza para evitar el efecto sedante de la
heroína. La mezcla de un depresor con un excitante, ambos de gran
potencial, provoca un estado de aturdimiento general, incoherencia,
obnubilación, estupor, sopor y estado general confusión.
Esta unión provoca descontrol y descoordinación
psicomotriz, con riesgo de coma y muerte. Pueden presentarse cuadros
delirantes paranoides, así como depresiones de gran intensidad,
alucinaciones auditivas, sensoriales y visuales.