| El Dormitorio de Gryffindor |
Nuevas Comprensiones
En el primer d�a de sus vacaciones de verano, Draco y Harry fueron despertados rudamente por su maestro de Pociones quien, para su desmayo, todav�a estaba vestido con ropa Muggle.
"Coman, r�pido. Pasar�n las ma�anas conmigo estudiando Pociones, Herbolog�a y Criaturas M�gicas. Por la tarde, el Profesor Weasley les dar� Defensa Contra las Artes Ocuras, Encantamientos y Transfiguraci�n." Pod�a no gustarle el hombre, pero sus estudiantes aprender�an a respetarlo.
"�Y qu� haremos con tanto tiempo libre?" brome� secamente Harry.
"Intenta trabajar en tus deberes de verano. No se les excusar� de los dos ensayos que espero en septiembre," contest� inmediatamente Severus.
"Profesor," gimotearon ambos estudiantes, "no tendr�amos que estudiar si estuvi�ramos en casa."
"Entonces, ambos pueden irse a casa y podr� disfrutar mi verano sin ustedes dos." Esto cort� cualquier otra queja de los estudiantes, que empezaron su entrenamiento intensivo bajo la estricta gu�a del Profesor Snape.
"Ha pasado una semana. �Crees que en alg�n momento se ir�n a hablar?" pregunt� Draco.
Los antiguos enemigos no eran exactamente amigos, pero estaban obligados a trabajar y vivir juntos. Como resultado, hab�an forjado una alianza de clases. Estaban ahora en el cuarto de Harry. Se hab�a convertido rutina pasar las tardes en uno de los cuartos.
Hab�a empezado la primera noche cuando Draco hab�a entrado asustado ante la idea de pasar el verano con Snape. Sab�a que el profesor era un Mort�fago y no estaba seguro de cu�nto deber�a revelar a su enemigo. Sin embargo, el instinto de autoconservaci�n lo convenci� que ser�a mejor si le dijera a Harry. El joven Gryffindor solo se hab�a encogido de hombros, declarando que �l ya lo sab�a. Luego, recont� los eventos que ocurrieron durante el Torneo de los Tres Magos y el descubrimiento de que Snape era un esp�a de Dumbledore.
Unidos por el conocimiento compartido, los estudiantes continuaron sus charlas nocturnas. Draco le dir�a a Harry sobre su vida como un sangre-pura y un Malfoy, mientras que Harry le contar�a sobre todas sus aventuras en Hogwarts, sobre Pettigrew y Sirius, sobre la copa y la muerte de Cedric e incluso sobre su vida con los Dursley.
"No s�. Snape puede ser un terco. Todav�a no le caigo bien por algo que mi padre hizo hace m�s de veinte a�os." Harry se encogi� de hombros. "Sin embargo, lo compadezco. Realmente merece la posici�n."
"Yo solo me alegro de que �l est� de tu lado. No es un hombre que me gustar�a como enemigo."
"�Mi lado? �No estamos del mismo lado?"
"Maldici�n, no, Potter. Solo quiero permanecer con vida. Si puedo pasar desapercibido hasta que mates a Voldemort, eso har�. No tengo ninguna intenci�n de desafiar a nadie."
"Dios m�o, �no se supone que tu eres el valiente?" lo brome� Harry, pero no pareci� afectar a Draco.
"Los Gryffindor son los valientes. Yo soy un Slytherin h�bil y por el momento usar� toda mi destreza para mantenerme vivo, muchas gracias". Antes de que pudiera terminar, Harry le tir� una almohada. En unos segundos estaban en medio de una pelea de almohadas, ri�ndose y pegandose sin una sola preocupaci�n. Ninguno hab�a hecho algo tan infantil y descuidado en los �ltimos seis a�os.
La batalla continu� durante unos minutos hasta que ambos estuvieron en la cama. Dieron vueltas y estuvieron forcejeando a horcajadas hasta que Draco logr� dejar a Harry abajo. Se miraron a los ojos durante un momento, pero cuando Draco sinti� su cuerpo agitarse por la fricci�n, se baj� de la cama.
"Mejor me voy," dijo. Su cara estaba roja y mantuvo los ojos fijo en el suelo. Si hubiera levantado la vista, habr�a visto que Harry estaba en un estado similar.
"S�, te veo ma�ana," logr� decir Harry, demasiado avergonzado para seguir discutiendo.
Hab�a sobrevivido la primera semana, s�lo faltan otras siete, pens� �cido Severus.En honor a la verdad, Draco y Harry se hab�an portado m�s que bien, afrontando cada desaf�o que les lanzaba. Incluso los hab�a alabado una vez o dos veces. Sin embargo, no puedo hacerlo muy a menudo, no vayan a acostumbrarse.
Bill Weasley era una cuesti�n diferente. Severus no pod�a ser abiertamente grosero con el otro profesor cuando los estudiantes andaban cerca, as� que hab�a planeado cuidadosamente su vida para evitar cualquier contacto con el pelirrojo. Todav�a no pod�a creer que hubiera perdido el puesto como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras contra un Weasley.
Severus se dirigi� hacia el sal�n de descanso de los maestros. Probablemente se encontrar�a como de costumbre al Profesor Binns. Binns era un viejo aburrido�bueno, fantasma, pero Snape no ten�a a nadie con quien hablar. Sus otras opciones inclu�an al Weasley (ni aunque estuviera bajo la Maldici�n Imperius), Nick Casi Decapitado y Peeves (pero eran tan aburridos y a la vez menos coherentes que Binns), Filch y la Se�ora Norris (preferible estar bajo la Maldici�n Cruciatus) o Hagrid (quiz� ser torturado por Mort�fagos no fuera tan mala idea). Sin embargo, parec�a hab�rsele acabado la suerte, ya que la �nica persona en el sal�n era el profesor pelirrojo que tanto quer�a evitar.
Severus entr� calladamente. Se negaba a ser echado de 'su' sal�n por nadie. Tomar�a su sorbo de co�ac como de costumbre. Bill estaba sentado en uno de los sillones delante de la chimenea. Los elfos dom�sticos insist�an en mantener los fuegos prendidos aunque fuera verano. El Maestro de Pociones se sent� en el otro sill�n y mir� fijamente al joven.
El fuego lanzaba sombras en la cara de Bill, pero estaba claro que el joven profesor hab�a estado llorando.
"Una semana con s�lo dos estudiantes te tiene llorando como un ni�o. �Qu� hicieron? �No le prestaron atenci�n al gran Indiana Jones del mundo m�gico?" La verdad sea dicha, Severus sent�a compasi�n por su antiguo estudiante, pero ten�a una imagen que mantener.
"Yo� no puedo�" Todo lo que ten�a dentro sali� en l�grimas y sollozos.
�Por qu� yo?, pens� Severus. No pod�a soportar ver a la gente llorando, sobre todo cuando eran hombres crecidos y sus supuestos iguales. No obstante, se levant� y verti� un poco de co�ac en un vaso. Fue hasta el lado de Bill y se sent� en el sill�n. Severus le dio el vaso al otro maestro y sus dedos se encontraron. El Maestro de Pociones esper� un poco m�s de lo necesario. Pod�a actuar como un bastardo, pero ten�a coraz�n.
"�Qu� pas� Bill?" Su voz era at�picamente suave y el pelirrojo levant� la vista impresionado. La sonrisa en rostro de su antiguo profesor lo sorprendi� mucho, pero le dio fuerza para hablar.
"Estaba ense��ndoles las Maldiciones Imperdonables y nada, no pas� nada."
"Se espec�fico Weasley." dijo bruscamente Severus. Era como arrancar dientes de un beb� drag�n. "�Qu� pas�? �No pudiste con ellos? �No recordaste qu� decir? �No pusieron atenci�n? �Qu�?"
"Nada, Severus. Dije las palabras, us� mi varita, pude ver el efecto, pero ambos parec�an tan acostumbrados a ellas, tan hastiados bajo el dolor. Pelearon contra ellas como si las maldiciones fueran algo de todos los d�as." Bill sacud�a la cabeza desesperado.
"�No es lo que queremos Bill? Estudiantes que puedan sufrir las maldiciones y sobrevivirlas," dijo suavemente Severus. Su mano hab�a encontrado su camino hacia el hombro de Bill.
"Pero son tan j�venes."
"�Bill, recuerdas cuando Voldemort era fuerte? S� que eras joven, pero �recuerdas algo de ese tiempo?"
"S�." Casi un murmullo. "Recuerdo que mi madre nos hac�a hacer unos ejercicios. Yo deb�a quedarme con Ron y los gemelos, Charley siempre se quedaba con Percy. Aprendimos a usar los polvos Flu. Nos hac�a llevarlos por todas partes, junto con nuestras escobas. Nos recalc� el hecho de que si algo pasaba ten�amos que irnos y no mirar atr�s". Respir� profundo. Severus sab�a que hab�a m�s en esta historia y lo escuch� de inmediato. "Una vez, est�bamos en el Callej�n Diagon y aparecieron unos Mort�fagos. Sab�amos lo que se supon�a deb�amos hacer pero el p�nico se apoder� de nosotros y nos quedamos parados. Ellos� ellos mataron a un mago justo delante de nosotros y yo no me pod�a mover. Segu�a pensando que iban a matarnos tambi�n, pero no pod�a hacer nada. Cuando desaparecieron, corrimos con nuestros padres."
Bill estaba temblando ahora, al volver a vivir la sangrienta experiencia de su ni�ez. En alg�n punto durante su discurso, se hab�a inclinado hacia atr�s y ahora estaba descansando la cabeza en el cuerpo de Severus. El mago m�s grande se alegraba de poder dar apoyo. Voldemort y sus partidarios hab�an dejado demasiadas cicatrices.
"Bill, esc�chame. Estos ni�os probablemente tendr�n que vivir experiencias similares. Es nuestro trabajo que est�n preparados. Tenemos que ser especialmente duros con Harry, ya que lo m�s probable es que �l tenga que enfrentar a Voldemort."
"�Es de esta manera que quieres ense�ar la clase? As� puedes verlos sufrir bajo tus manos."
Las palabras lo lastimaron m�s que cualquier maldici�n. Severus retrocedi� y fue hacia la chimenea, neg�ndose a mirar al hombre que hab�a estado confortando hac�a solo unos segundos.
"No tienes idea Weasley, de qui�n soy, as� que no intentes hacerme un psicoan�lisis barato. La verdad, mi estimado muchacho, es que todos los maestros que hemos tenido eran o demasiado temerosos de las Artes Oscuras o no ten�an idea alguna de lo que esos bastardos le har�an a estos j�venes. Yo s� de qu� son capaces los Mort�fagos y quiero asegurarme de que mis estudiantes puedan sobrevivir un encuentro con ellos, sin importar lo que tengan que hacer para sobrevivir."
Bill sinti� sus mejillas ruborizarse. Lo hab�a juzgado demasiado r�pido. Era su turno de levantarse y ofrecer el peque�o apoyo que una palmadita en la espalda puede dar.
"Siento lo que dije. Fue tonto de mi parte. Me gustar�a que me ayudaras. No tengo experiencia ense�ando y no creo poder hacerlo solo."
Severus se volvi�. Los dos hombres se miraron fijamente, cuerpos tan cerca que una ola el�ctrica los atraves�. El mago de cabello negro roz� con el dorso de su mano el rostro inocente.
"Usa lo que sabes Bill. No hay ning�n objeto en estudiar las Maldiciones Imperdonables. Harry est�, como puedes ver, bien equipado para manejarlas. Y Draco." Suspir�. "Si conozco a Lucius, ha entrenado a su hijo igual de duro. Tu rompes maldiciones. Ens��ales c�mo manejar diferentes maldiciones. Usa tu conocimiento de encantamientos para ense�arlos a protegerse. Mu�strales c�mo la transfiguraci�n puede usarse para obtener objetos que puedan ser necesarios para defenderse."
"Podr�amos hacerlo juntos." fue una declaraci�n, pero la incertidumbre era palpable. Severus se ri�, pero el sonido conten�a mucha tristeza.
"No querr�s ense�ar como yo. Yo s� que ellos me temen y me desprecian y estoy listo para enfrentar sus emociones si con eso puedo ayudarlos a mantenerse vivos. No creo tu pudieras hacer lo mismo. Est�s acostumbrado a agradar." Severus estaba acariciando el pelo de Bill distra�damente con los dedos. El otro sabiamente decidi� no decir nada, temeroso de que el otro hombre pudiera detenerse.
"Est�s equivocado. Los estudiantes no te temen, quiz� durante el primer a�o, pero luego, aprenden a respetarte." Severus tuvo que soltar una risita ante tal arranque. Bill parec�a un ni�o peque�o haciendo una rabieta. "Tengo raz�n. Ha habido siete Weasleys en tu clase y ninguno te ha temido."
Una ceja levantada fue m�s que suficiente para mostrar el escepticismo de Severus.
"Es verdad. Yo encontraba tus clases realmente interesantes y te admiraba por tu conocimiento. Charlie prefiri� mantenerse afuera, pero a�n as� amaba la pasi�n que transmit�as. Percy, siendo un muchacho perfecto, ten�a un respeto absoluto para su Maestro de Pociones," Bill dijo imitando el tono de su hermano. Ambos rieron. "Los gemelos usaban lo que les ense�abas para hacer nuevos y m�s repugnantes dulces de sabores."
"S�, a�os de estudio para producir nuevas y mejoradas Grajeas de Todos Sabores." Severus intent� parecer serio, pero los dos estaban ri�ndose de nuevo.
"Se un necio sarc�stico, pero es la verdad. Mi hermana peque�a ama la clase. Y Ron, bien despu�s de superar la idea de que estabas intentando matar a Harry, ha reconocido que quiz� puedas ser un buen tipo. Por supuesto, lo negar� si le preguntas."
"Vaya, vaya, no sab�a que fuera tan apreciado por la familia Weasley."
"Por unos m�s que por otros." los dedos de Bill estaban delineando labios de Severus, que se abrieron al suave toque. Cuando estudiante, el j�ven mago hab�a so�ado estar as� de cerca de su maestro, pero nunca hab�a pasado. "�Puedo preguntarte algo m�s?"
"Tan formal de repente Profesor Weasley." Severus sonri�. "S�, puedes preguntar."
"�Has querido besarme antes Severus?"
"�Qu� si as� fuera Bill?"
"Realmente me gustar�a. He estado esperando desde que iba en quinto a�o en esta escuela."
Unos dedos largos acunaron su rostro al mismo tiempo era atra�do hacia el cuerpo de Severus. El beso, cuando vino, fue todo lo que Bill hab�a esperado y m�s: tierno y apasionado a la vez, dando y tomando al mismo tiempo. Perdido en el momento, Bill dej� que sus manos vagaran por la espalda del otro hombre y pronto estaba jalando la camisa para tocar la piel desnuda, pero fue detenido. Mir� a Severus con preguntas grabadas claramente en sus rasgos.
"He pasado a�os construyendo paredes a mi alrededor Bill. Si no quiero caerme junto con ellas, necesitar� tiempo."
Bill asinti�. "Buenas noches entonces."
"Buenas noches." Cuando el joven mago hab�a alcanzado la puerta, oy� su nombre y se dio la vuelta. "Bill, me encantar�a que pudi�ramos combinar nuestras clases durante el verano."
"Tambi�n me gustar�a. Te ver� ma�ana."
"S�, ma�ana."
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