| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 1: Vino del Cielo
Vino envenado del Cielo
Un amor antinatural, y un odio aun m�s antinatural
Harry caminaba silenciosamente a trav�s de los terrenos de Hogwarts, rumbo a la lechucer�a. Iba solo y lanzaba miradas cautelosas sobre su hombro, el suave crujido del pasto bajo sus pies se amplificaba una docena de veces en el silencio de su mente. Los �rboles llenos de nudos del Bosque Prohibido formaban siluetas tenebrosas y siniestras contra el oscuro cielo de la noche, d�ndole una sensaci�n de incomodidad.
Sin su capa de invisibilidad, se sent�a expuesto y vulnerable, como si cada sombra huyera a su paso y lo dejara perfectamente visible bajo la luz de la luna. Le hab�a prestado la capa a Sirius, ya que �ste segu�a escondi�ndose y necesitaba la protecci�n de la invisibilidad mas que �l. Desde entonces, Harry hab�a tenido que interrumpir sus escapadas nocturnas, pero esta noche no hab�a podido conciliar el sue�o y hab�a decidido enviarle una carta a su padrino. Como Ron ya se hab�a dormido, tuvo que aventurarse solo.
El aire de la noche era fresco, ol�a a roc�o y a hierba cortada y estaba matizado con la arom�tica esencia que emanaba de las ex�ticas floraciones nocturnas del Bosque Prohibido que se encontraba cerca. Harry respir� profundamente, saboreando el sutil aroma que reflejaba el alma del agitado Bosque: extra�amente refrescante y oscuramente tentador; todo al mismo tiempo.
De pronto, atrajo su atenci�n un tr�mulo destello plateado a su derecha, mismo que desapareci� tan r�pido como hab�a aparecido. Mir� atentamente en esa direcci�n, mientras escuchaba un suave susurro que confirm� sus sospechas. Hab�a movimiento en los oscuros arbustos a unos cuantos metros de �l. Sujet� su varita y se acerc� con cautela. Conforme se acercaba, el cielo se despej� un poco permitiendo pasar un generoso rayo de luz, y se qued� boquiabierto cuando sus ojos se posaron en la figura ante �l.
"��Malfoy?!"
La esbelta figura se sacudi� en respuesta y Harry capt� el breve destello plateado de unos ojos conocidos que voltearon a verlo, cubiertos con una inusual expresi�n de completa sorpresa. Abri� mucho los ojos al recorrer r�pidamente el cuerpo de Malfoy y por un momento se qued� sin habla mientras lo miraba con genuino asombro.
Cuando al fin pudo pronunciar palabra, su voz era d�bil.
"Malfoy - �qu� est�s haciendo desnudo?"
Quer�a ser invisible.
Parado en medio de la noche, entre los setos que bordeaban el Bosque Prohibido y que se perd�an en la oscuridad, se sent�a m�s invisible que nunca. Lo cobijaba el cielo aterciopelado mientras d�biles rayos color marfil se dibujaban vagamente a trav�s del oscuro lienzo de la noche.
Pero por supuesto, desde otro punto de vista, como ser�a el de las lechuzas que dominan los cielos, estaba lejos de ser parte de la noche que lo rodeaba. Su cabello rubio brillaba como plata l�quida a la luz de la luna, y su complexi�n p�lida estaba te�ida de un resplandor sobrenatural, como si emanara de su interior, recortando su silueta contra la noche austera. Se destacaba elegante y arrogante, no con una actitud enferma, sino con ese aire �nico de alguien que es diferente.
Las botas de Draco avanzaban lentamente en el lodo h�medo y el pasto cruji� en bienvenida conforme se acercaba al Bosque, radiante y lleno de vida en la tranquilidad de la noche. Con la mano derecha sujet� fuertemente un peque�o frasco que conten�a un liquido incoloro, claro como el cristal pero que bajo la luz de la luna desped�a un brillo opaco. Sus dedos delgados sujetaron firmemente el peque�o recipiente y observ� con cuidado el precioso liquido mientras se aproximaba sigilosamente al Bosque.
Hab�a estado trabajando en esta poci�n en absoluto secreto durante las �ltimas semanas, reuniendo meticulosamente todos los ingredientes necesarios - tom�ndolos del armario privado de Snape o compr�ndolos a un personaje sombr�o en un callej�n de Hogsmeade. Nunca hab�a sabido de una poci�n tan dif�cil de preparar - no entend�a por qu� se ten�an que agregar determinados ingredientes, pero las instrucciones eran bastante claras y �l las hab�a seguido al pie de la letra. En mas de una ocasi�n se hab�a preguntado si val�an la pena tantos riesgos y esfuerzos y cada vez la respuesta hab�a sido afirmativa.
Ten�a pocas aspiraciones en la vida y aparte de aquellas que le hab�an sido impuestas, hab�a una que surg�a desde el fondo de su ser, el deseo de ser invisible. Pod�a decir con sinceridad que no era con intenciones voyeuristas - hab�a deseado esta habilidad desde que era un ni�o y ese anhelo se hab�a ido haciendo mas fuerte conforme dejaba atr�s la infancia, independientemente de las posibilidades.
Todo lo que quer�a era la capacidad de desaparecer por un rato, esconderse y ser �l mismo. Quer�a poder apartarse y observar a otras personas sin que ellas lo notaran, escaparse sin que nadie supiera a donde iba. Por supuesto, ser invisible abr�a todo un mundo de oportunidades - podr�a hacer muchas fechor�as - pero esas no eran las razones principales por las que quer�a tan desesperadamente la invisibilidad.
El verano pasado hab�a encontrado un libro de hechizos en la vasta biblioteca de su padre - era antiguo y estaba muy maltratado, tan viejo que los n�meros de las p�ginas estaban escritos en n�meros romanos. Pr�cticamente se estaba deshojando, lo �nico que lo manten�a unido era un fr�gil cord�n que se hab�a deshilachado en cuanto trat� de abrirlo y esto hab�a ocasionado que las amarillentas hojas de pergamino cayeran al suelo. R�pidamente las alz� y se fue a su cuarto para leerlo. Las p�ginas estaban rasgadas y manchadas por el uso y no todas estaban numeradas claramente porque las orillas del papel se hab�an deteriorado con los a�os, pero se las hab�a arreglado para examinarlo cuidadosamente y para su mayor deleite, encontr� una p�gina descolorida, medio rasgada, que detallaba una poci�n para la P�rdida de Sustancia - loter�a.
El hechizo result� ser extremadamente dif�cil - pero se supon�a que era un hechizo muy poderoso de Artes Oscuras y si hubiera sido tan simple como para hacerlo con un movimiento de varita, Draco hubiera dudado de su autenticidad. Con determinaci�n, se las arregl� para reunir los elementos necesarios para la parte final de la poci�n, con excepci�n de uno. Una rosa negra salvaje. Hab�a resultado ser el ingrediente m�s dif�cil de obtener; registr� las tiendas florales de Hogsmeade en busca de una rosa negra original y no cultivada por medio de magia. Incluso mand� una lechuza a Calyx & Corolla (la empresa mejor establecida con servicio de �rdenes por lechuza), pero eran mas caras de lo que incluso �l pod�a pagar, debido a que eran de temporada y solo se daban en Escocia en esta temporada del a�o.
Finalmente alguien le dijo que buscara en el Bosque Prohibido, donde todas las variedades de vegetaci�n florec�an abundantemente (as� como tambi�n la fauna m�s salvaje), particularmente al caer la noche.
As� que aqu� estaba, poco despu�s de la media noche, acerc�ndose al Bosque con much�simo cuidado, rezando interiormente para que pudiera encontrar la rosa negra cerca de la orilla y no tener que aventurarse mas adentro (desde su primer a�o en la escuela, le hab�a agarrado un profundo miedo al bosque de noche.)
Estaba de suerte; su coraz�n lati� apresuradamente cuando sus aguzados ojos se posaron en unas flores oscuras situadas a la sombra del Sauce Boxeador. Teniendo cuidado de no tocar el �rbol, Draco se puso de rodillas y observ� con ojos entrecerrados los p�talos de la rosa, cuyo color era casi indistinto al de la noche.
Sus dedos temblaron ligeramente al alcanzar la flor, sintiendo las afiladas espinas raspar su piel cuando con mucho cuidado la arranc� del suelo con sorprendente facilidad. Sacudiendo la tierra suelta del tallo, Draco la sostuvo a la altura de sus ojos para verla mejor - los p�talos aterciopelados de un negro puro capturaron la lechosa luz de la luna pero no reflejaron nada.
Sonri� satisfecho. La m�s bella rosa, pintada con el color de la noche.
Antes de ponerse a trabajar, admir� durante un momento la perfecta flor que ten�a en la mano. Solo necesitaba los p�talos (de textura como de negro sat�n contra sus dedos), con extremo cuidado los removi� del tallo y los dej� caer, uno por uno, dentro del frasco con la poci�n que hab�a preparado con los otros ingredientes. El l�quido claro se volvi� de repente carmes� - no hab�a rastro del color negro de la rosa, sino un rojo vibrante. Estaba lista - y ten�a que ser ingerida inmediatamente. No hab�a vuelta atr�s, no ahora.
Respirando profundamente, Draco cerr� los ojos y tom� la poci�n entera de un solo trago. Quemaba. Quemaba como fuego debajo de la piel, lacerando sus nervios con una sensaci�n tan desconocida que lo hizo jadear. Sent�a la sangre como astillas de hielo bajo su c�lida piel, como ondas de calor sobre las venas fr�as. Intent� abrir los ojos, pero los volvi� a cerrar r�pidamente cuando el v�rtigo se apoder� de �l nublando su visi�n. El pelo de su nuca se eriz� y su cuerpo entero se encendi� con un repentino calor, como un aliento caliente estremeciendo su espina, arrasando el fr�o inicial como si corriera mercurio en su sangre.
El calor era sofocante; Draco se pregunt� vagamente si �sa era una se�al de que el hechizo estaba funcionando y buscando a tientas los botones de su camisa, de un tir�n abri� el cuello y respir� un poco m�s f�cil cuando el fr�o aire de la noche golpe� contra su desnuda y brillante piel, calmando el calor que le hac�a estragos por dentro. En un arrebato, sus dedos abrieron los botones restantes y la camisa blanca cay� al suelo. Entorn� los ojos y levant� las manos ante s�, tratando de ver si se hab�a vuelto incorp�reo, pero un persistente zumbido dentro de su cabeza distrajo su concentraci�n. Un calor punzante lo quemaba en aquellas partes donde todav�a estaba vestido y estaba a punto de desvestirse totalmente de la cintura para abajo, cuando el fuerte ruido de ramas secas crujiendo bajo unos pies hizo que se detuviera a medio movimiento.
Alguien se estaba acercando.
Draco se dio la vuelta y qued� cara a cara con Harry, quien estaba boquiabierto con una expresi�n de sorpresa en sus ojos verdes y lo miraba fijamente, incr�dulo.
"Malfoy - �qu� est�s haciendo desnudo?"
Una fugaz expresi�n de alarma cruz� por los rasgos de Draco, parcialmente ocultos por la oscuridad y se hizo un silencio breve y tenso antes de que finalmente hablara.
"�Puedes verme?" no pudo ocultar el desconcierto en su voz, que casi encajaba con la expresi�n asombrada de Harry.
Ahora Harry se ve�a disgustado "Claro que puedo verte. El problema es que no puedo ver tu ropa donde deber�a estar. �Qu� diablos est�s haciendo?"
Malfoy se mir� con una mezcla de consternaci�n e incomprensi�n, luego mir� a Harry otra vez.
"�Realmente puedes verme?" repiti�, confundido y algo inusual en �l, turbado. Se agach� instintivamente para recoger su camisa que estaba en el pasto h�medo.
"�Est�s aqu� afuera desnudo, ser�a dif�cil no verte!" Harry se o�a molesto, resuelto le dio la espalda a Malfoy. "Ponte algo �quieres?"
"No estoy desnudo" replic� Draco con toda la dignidad posible. "Estoy vestido de la cintura para abajo, si no te has dado cuenta"
"No, no me di cuenta, aunque doy gracias a dios por eso." Harry hizo una pausa y le dirigi� una mirada asesina a Draco, quien estaba ocupado cerrando los botones de su camisa, sin darse cuenta de que hab�an quedado mal. "�Qu� diablos est�s haciendo dando de brincos en el bosque con el torso desnudo Malfoy? �Te has vuelto loco?" Harry movi� la cabeza con desconcierto fingido. "Siempre he tenido sospechas sobre ti Malfoy, pero nunca hubiera pensado que estuvieras tan loco como para correr por todo Hogwarts en cueros."
"Si, porque podr�a tropezarme con Filch, �no? Y esta es su especialidad." dijo sarc�stico, retando a Harry con una mirada igual, mientras se ajustaba el cuello que estaba chueco. "Aprecio tu preocupaci�n Potter, pero puedes hacerme un grand�simo favor y largarte ahora mismo."
"Puedo reportarte" dijo Harry con calma.
"Si, y puedes explicar tambi�n que hac�as t� caminando por el Bosque a estas horas de la noche." Contest� impaciente. Estaba ansioso por librarse de Harry tan pronto como pudiera, ya que no ten�a idea de cuanto tiempo le quedaba despu�s de haber tomado la poci�n, para que �sta surtiera efecto, y tendr�a que explicar mucho mas si Potter lo ve�a desaparecer en el aire ante sus ojos.
La expresi�n de Harry no se alter� en lo absoluto. "�Qu� est�s haciendo Malfoy?" pregunt� otra vez, tranquilo. Parec�a mucho m�s compuesto ahora que Draco estaba completamente vestido y aparentemente no iba a irse a ning�n lado sin la respuesta que estaba buscando.
"No es de tu maldita incumbencia, Potter" escupi� Draco, con un tono amenazante pero perceptiblemente desesperado "L�rgate." Hizo una pausa y luego con intenci�n de intimidar a Harry, dijo "O te lanzar� una maldici�n y no creas que no lo har�"
"Y t� no creas que no me desquitar�," una nota de enojo se oy� en la voz de Harry, que entorn� los ojos tratando de enfocarlo en la oscuridad, ya que una nube hab�a tapado la luna y la miserable luz que qued� parec�a neblina.
Harry dio un paso adelante, sujetando la varita entre los dedos. Draco se tens�, cada m�sculo de su cuerpo estaba listo para entrar en acci�n, sus nervios estaban alterados por la poci�n que flu�a por su sangre. Era una sensaci�n extra�amente excitante, en parte hab�a esperado sentirse et�reo, como un sue�o, como si estuviera flotando en una nube y su forma f�sica se hubiera evaporado. Pero lo que ahora sent�a era completamente diferente, completamente nuevo - se sent�a mas denso, como si estuviera absolutamente inmerso en su cuerpo, como nunca antes. Sus sentidos estaban intensificados, afilados como la punta de una espada y el tenue murmullo de la intranquila noche resonaba como un pulso ensordecedor al mismo comp�s que los latidos de su coraz�n.
Se sent�a... raro. Y mal.
Draco retrocedi�, una sensaci�n de inquietud crec�a inexorable dentro de �l, una ansiedad y miedo salvajes lo abrumaban, parecidos al p�nico que sentir�a si estando volando en una alfombra a la mitad de Arabia, de pronto recordara que dej� la estufa prendida en casa. Ahora lo m�s importante en su cabeza era deshacerse de Harry antes de que algo m�s sucediera.
"Potter, te lo juro, si no te..." comenz� a decir con voz enojada, cuando de pronto las nubes se abrieron mostrando la luna una vez m�s y los rayos aperlados recorrieron el oscuro cielo nocturno, cayendo oblicuos sobre la cara de Harry, iluminando sus rasgos con una luz p�lida, antinatural y Draco se detuvo abruptamente.
El deslumbrante destello de luz abras� su mente sin advertencia, no estuvo acompa�ado de dolor alguno, mas bien seguido por otra sensaci�n desconocida, intensa y pura, que vaci� su ser completo, una mezcla de incomodidad y �xtasis al mismo tiempo. Se le nubl� la visi�n moment�neamente, luego pudo volver a enfocar - pod�a ver los �rboles al fondo, iluminados por la luz de la luna, y...
... y a Harry.
Harry estaba parado frente a �l, observando nervioso su extra�o comportamiento y lo �nico que Draco pudo hacer fue mirarlo fijamente, indefenso ante la dolorosa sensaci�n que corr�a r�pidamente por sus venas devor�ndolo. Hab�a dejado su mente sacudida, pero inquietantemente clara, como si cada fibra de su cuerpo se rindiera a esta aterrorizante y nueva sensaci�n que se hab�a apoderado de �l.
El horror brill� en los aterrados ojos grises de Draco que segu�an fijos en Harry, a quien la luz de la luna le ca�a sobre los hombros como perla l�quida.
"�Malfoy?" comenz� a decir inseguro Harry y elev� la mano derecha para apartarse el pelo de los ojos, pero para Draco fue como si lo hubiera agarrado del pecho, oblig�ndolo a acercarse y se adelant� at�nito, sin voluntad propia, hacia Harry.
Antes de que Draco supiera que estaba pasando, hab�a reducido la distancia entre ellos en silencio. Sus manos sujetaron la asustada cara del otro muchacho, y al momento siguiente se encontraba bes�ndolo de lleno en los labios, duramente, de manera apasionada, totalmente desesperada.
Harry apenas tuvo tiempo de reaccionar, su protesta fue ahogada por los labios de Draco cerr�ndose sobre su boca, y la fuerte impresi�n lo paraliz� por unos momentos, dej�ndolo inm�vil. Los labios de Draco quemaban los suyos, bes�ndolo con el fervor de alguien que ha ca�do en una peligrosa adicci�n y pas� bastante tiempo antes de que su mente le gritara en medio de la confusi�n �Malfoy te est� besando! y lo hiciera entrar en acci�n.
Lo empuj� violentamente y tropez� jadeante, se cubri� la boca con las manos mientras la dulce sensaci�n del beso permanec�a en sus labios.
"�Malfoy!" grit� completamente aturdido, sin aliento por la intensidad del beso. "�Maldita sea! ��Qu� diablos est�s haciendo?!" Harry raramente maldec�a, a menos que fuera absolutamente necesario y esta situaci�n lo ameritaba.
Cuando sus ojos encontraron los de Draco, vio que su sorpresa era mucho m�s grande que la suya.
Draco ten�a en la cara una expresi�n de consternaci�n y repulsi�n que impidi� que Harry siguiera hablando. Se ve�a miserable y el gesto de ahogo que ten�a hablaba m�s elocuentemente que mil palabras. Mir� fijamente a Harry, disgustado e incr�dulo.
"�Qu� - que acaba de pasar?" su voz sonaba tr�mula y sin expresi�n alguna.
"D�melo t�" contest� Harry furioso, la impresi�n inicial iba dando paso a la indignaci�n. "Maldita sea, �Qu� diablos est�s tratando de hacer, Malfoy?"
"�Acabo de -besarte?" dijo en el mismo tono de voz.
"Si, por Dios que lo hiciste" la respiraci�n de Harry a�n era r�pida y superficial, estaba tratando de recuperar la compostura y se apoy� contra el tronco de un �rbol cercano, ya que no se sent�a muy firme. "�Qu� fue eso?"
Draco no pareci� o�r la pregunta de Harry. "Eso fue asqueroso."
La voz de Draco segu�a sin entonaci�n, casi hueca. Cerr� los ojos, sinti�ndose extra�amente ecu�nime a pesar del fren�tico horror que crec�a dentro de �l. Sab�a lo que acababa de pasar, pero no quer�a pensar en ello, ni siquiera volver a recordarlo jam�s.
La rabia encendi� las mejillas de Harry. "�Asqueroso? �Tu fuiste el que se abalanz� sobre m� y dices que es asqueroso?" Parec�a que quer�a ahorcarlo, pero dado lo que sucedi� la ultima vez que sus cuerpos estuvieron en contacto, solo un momento atr�s, pareci� pensarlo mejor. Furioso pas� el dorso de la mano sobre su boca "Eres repugnante Malfoy".
Draco estaba a punto de contestar una larga protesta coloreada con palabrotas cuando las palabras de Harry lo apu�alaron, haci�ndolo sentir una desconocida y dolorosa punzada interior, muy parecida a la sensaci�n que lo estremeci� antes, cuando sucedi� lo que no quer�a recordar.
�Que esta pasando? �Qu� me esta pasando?.
Esas preguntas demandaban respuestas, pero tendr�an que esperar. Por el momento, ten�a que enfrentarse con un l�vido Harry que parec�a estar a punto de golpearlo en cualquier momento y considerando su actual estado de aturdimiento, Draco no estaba muy seguro de poder responder.
Busc� la mirada de Harry y nuevamente ocurri�, como una sacudida el�ctrica a trav�s del cuerpo, solo que m�s intensa y penetrante atravesando su piel y llegando hasta su alma. Se sobresalt� y un suave jadeo involuntario escapo de sus labios; record� la misma sensaci�n ardiente que amenazaba con...
Pod�a sentirse cayendo en esos fr�os ojos color esmeralda, el color del jade destellaba a trav�s de su mente, el color del deseo, la pasi�n, el odio, la urgencia y el horror, todos mezclados en una cuerda alrededor de su coraz�n que lo arrastraba hacia Harry, o a Harry hacia �l...
Vete de aqu�. Ahora.
Con una exclamaci�n apagada que son� parecida a "Oh Dios," Draco apart� furioso la mirada de Harry, sintiendo al hacerlo, un dolor sordo que lo rasgaba, y antes de que olvidara lo que tenia que hacer, se dio la vuelta y se alejo en direcci�n opuesta. No se molest� en amortiguar el sonido de sus pisadas y corri� por el terreno sin mirar atr�s tan r�pido como sus piernas se lo permitieron.
Harry se qued� ah� parado sin comprender, asombrado, mirando fijamente a Draco, mientras el muchacho giraba abruptamente sobre sus talones y hu�a. Extra�o, pens� confundido, cay� de rodillas en el suave pasto y recogi� un objeto que brillaba a la luz de la luna. Era un frasco de vidrio completamente vac�o, excepto por rastros de un l�quido rojo vibrante, que Harry pens� suspicaz parec�a sangre, aunque no cre�a que lo fuera.
El calor remanente del beso todav�a hormigueaba en sus labios y Harry sacudi� la cabeza completamente desconcertado. Draco Malfoy era la ultima persona que �l hubiera esperado besar en su vida.
Frunci� el ce�o, Oh, esto es absolutamente enfermo. Malfoy, de entre toda la gente. Habiendo tenido suficientes sorpresas desagradables para una noche, decidi� regresar a la torre de Gryffindor, antes de que otra cosa extra�a ocurriera y no le permitiera llegar completamente ileso. Lo �nico que s�, es que si me vuelvo loco o desarrollo alguna enfermedad cr�nica m�s adelante, pens� l�gubre, ser� debido a esto.
Meti� el frasco en su bolsillo, con la carta de Sirius completamente olvidada y regres� lentamente a la Torre de Gryffindor, donde en silencio subi� al dormitorio y fue hasta su cama. Pero fue solo despu�s de mucho tiempo de haberse acostado, que el sue�o lo venci�.
Oh Dios. �Qu� acaba de pasar? Oh Dios.
Las palabras bull�an en su mente como un mantra fervoroso. Draco cerr� los ojos mientras entraba abruptamente al ba�o, cerrando la puerta de golpe sin importarle si despertaba a alguien. Lo mas extra�o era que su mente hab�a estado clara y despejada durante todo el incidente, as� que no pod�a alegar haber estado confundido, aunque su cuerpo estaba angustiado - con una extra�a e irreal agon�a, como si lo persiguiera el recuerdo de una pesadilla aterradora.
Se cepill� los dientes cinco veces para limpiar de su boca el sabor de Harry, hasta que le dolieron las enc�as y empezaron a sangrar. El sabor met�lico de la sangre en la lengua despert� sus sentidos, haciendo aflorar la sensaci�n de p�nico otra vez.
�Qu� acaba de pasar?
Sab�a perfectamente bien lo que acababa de pasar. Hab�a besado a Harry Potter, eso hab�a pasado. Recordarlo le hacia sentir nauseas, aunque al mismo tiempo, en el fondo, una parte de su ser anhelaba el perverso y prohibido placer de volverlo a hacer.
�Qu� sali� mal? �Por qu� la poci�n no funcion� como deb�a? Con la lengua lastimada y hormigueante por la pasta dental de menta, regres� a su dormitorio, busc� el viejo libro de hechizos y lo llev� consigo a la sala com�n de Slytherin. Estaba oscuro y hacia fr�o, tal como se sent�a en ese momento y apunt� su varita hacia la chimenea. Esta se encendi� con un crujido de llamas anaranjadas y aunque el calor se extendi� a trav�s de �l calm�ndolo, no disip� la persistente punzada que lo segu�a atormentando: el dolor del vac�o.
Se sent� en el suelo apoy�ndose en un costado del sof� y abri� el libro, acariciando distra�damente el nudo que hab�a hecho en el cord�n. Busc� la p�gina donde se detallaba la poci�n de la Perdida de Sustancia y se encontr� mirando fijamente la lista de los ingredientes. La recorri� cuidadosamente con el dedo, verificando cada elemento que hab�a usado, repitiendo otra vez el procedimiento mentalmente, tal como el libro indicaba. La poci�n hab�a sido preparada a la perfecci�n.
Sus aguzados ojos siguieron su dedo �ndice hasta el final de la p�gina y not� una oraci�n que no hab�a visto antes, la cual, estaba seguro, no estaba la ultima vez que hab�a buscado, pero ahora estaba escrita en una descolorida tinta azul oscuro.
Draco se inclin� hacia delante y entrecerr� los ojos, la escritura era cursiva y estaba ligeramente borrosa, pero la frase escrita en lat�n pod�a ser le�da con claridad:
Traicit et fati litora magnus amor.
La mir� fijamente y parpade�. Incr�dulo, agarr� el libro y verific� las p�ginas fren�tico, pero debido al uso excesivo, los n�meros de las p�ginas estaban demasiado borrosos para ser entendidos. Su cuerpo entero se puso r�gido con un miedo fr�o al llenarlo un profundo terror que se filtr� en su mente al comprender la frase:
Un gran amor puede cruzar los l�mites del destino
Mir� el libro, los dedos le temblaban. Una p�gina dec�a 'Poci�n Para La P�rdida De Sustancia' junto con una breve descripci�n, las siguientes p�ginas detallaban el procedimiento. Pero algo estaba definitiva e innegablemente mal.
La oraci�n en lat�n, la extra�a sensaci�n que hac�a estragos en su cuerpo, ese - ese sentimiento.
De pronto se dio cuenta, la violenta comprensi�n atraves� su mente como astillas de vidrio: No, no puede ser.
No era una Poci�n Para La P�rdida De Sustancia - de alguna forma debi� haber mezclado las p�ginas cuando arregl� el libro - en vez de eso, hab�a preparado una... una...
En ese momento ni siquiera fue capaz de recordar una maldici�n, debido al fuerte impacto de darse cuenta de lo que hab�a preparado y que se hab�a inflingido a s� mismo, un impacto que lo atravesaba aullando como si fuera viento del desierto...
"�Qu� he hecho?" murmur� horrorizado; pero ten�a demasiado miedo de la respuesta.
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