| El Dormitorio de Gryffindor |
Capitulo 4: En la habitaci�n del Enemigo
A Draco le dio un vuelco el coraz�n cuando Harry lo descubri� observ�ndolo en la clase de Snape. Trat� de disimular, pero sab�a que Potter hab�a notado (o por lo menos sospechado) el significado de su mirada. Ni �l mismo entend�a el porque de su reciente simpat�a hacia Potter. Simplemente sab�a que despu�s de todo, las cosas hab�an cambiado, y entre mas se esforzaba por seguir molest�ndolo como siempre (el ya no dejar que otras personas manejaran su vida no quer�a decir que abandonara su hobby favorito), menos ganas ten�a. Pasaron los meses y ahora, por lo general, eran Crabbe y Goyle los que empezaban, mientras Draco, con reticencia, los secundaba. Aunque para los Gryffindor daba igual. Malfoy siempre hab�a sido el l�der, y ahora seguro no diferenciaban quien empezaba y quien no.
Hab�a empezado a seguir a Harry disimuladamente y a examinar cada uno de sus movimientos, viendo como se comportaba con sus amigos, como fijaba esos ojos verdes en la snitch cuando jugaba quidditch, como estudiaba en la biblioteca, como se com�a su segunda raci�n de hojuelas de avena... maldici�n, que ni siquiera supo cuando el juego "Fastidiar a Potter" se convirti� en "Asechar a Potter".
El d�a que Harry lo descubri� observ�ndolo, Draco lo empuj� en la entrada de la clase de Pociones. Pero en realidad, ese contacto distaba mucho de ser una agresi�n. Desde hac�a d�as, Harry no le hab�a dirigido la palabra, ni siquiera lo hab�a visto. Y el rubio se encontr� extra�ando esa voz, que a pesar de hablarle con odio, no perd�a su musicalidad. Extra�aba esos ojos esmeraldas que echaban chispas cada vez que lo ve�an. Este gesto al principio le parec�a divertido, le encantaba hacerlo rabiar, pero despu�s le empez� a parecer sumamente sexy...
���Un momento!!!
�Desde cuando Harry Potter le parec�a sexy a Draco Malfoy?
El Slytherin estaba en esos momentos en su cama, meditando sobre los pensamientos que le estaba provocando El Ni�o que Vivi�. Se levant� y se sent� junto a la peque�a ventana de su habitaci�n privada, mirando el cielo color tinta y el c�sped h�medo al ras de su ventana. Los dormitorios de Slytherin era semi-subterr�neos, y solo unos pocos pose�an ventanas a la altura del c�sped mismo, como el de Draco. El coraz�n le lat�a aceleradamente, y la sensaci�n de un cubetazo de agua fr�a lo atenaz�.
"�Qu� demonios pasa conmigo?" pens�, pas�ndose los dedos por el cabello. Un par de veces le hab�an atra�do los chicos, en realidad no era nada raro, pero Potter???
Aunque haciendo an�lisis de conciencia, ese cuerpo esbelto y esos ojos verdes le hab�an hecho voltear mas de una vez, y no precisamente para insultar...�Ser�a posible? Ten�a que admitirlo. El Gryffindor le parec�a atractivo. Maldici�n. Y lo peor, es que siendo a�n mas sincero consigo mismo, ten�a que admitir tambi�n que despu�s de ese tiempo de haberlo observado no con odio, sino con la cabeza fr�a y ecu�nime, se dio cuenta de que no era tan malo... en realidad no ten�a nada de malo. Era un buen chico en definitiva. Despreciable tipo atractivo y encantador, del que cualquiera se podr�a enamorar.... �Enamorar? ����Doble maldici�n!!!!
Harry... Harry... Harry. Locas fantas�as de pasar tiempo juntos, y hacerse amigos, y salir y amarse hasta el cansancio se dispararon en la rubia cabeza. Pens� en aquellas posibilidades con una sonrisa dibujada en sus finos labios, hasta que se oblig� a volver a la realidad.
"�Acaso estas demente?" se dijo a si mismo. La sonrisa se borr� de su cara, mientras comprend�a que hab�a un peque�o detalle con el que no hab�a contado: Potter lo odiaba.
La frustraci�n fue latente. Nadie ten�a la culpa de ese odio mas que �l; hab�a empezado a hostigar a Harry desde el principio, por razones equivocadas. Y ahora estaba pagando la consecuencias. Joder.
Se levant� y empez� a dar vueltas por la habitaci�n, como un le�n enjaulado, furioso consigo mismo. De repente, escuch� unos golpecitos en su ventana. Volte�, pero no hab�a nadie; solo el c�sped que brillaba con unas gotas de roc�o. Se volvieron a escuchar los golpes, y Draco se acerc� hasta pr�cticamente pegar la nariz al cristal, escudri�ando el exterior. Un momento despu�s, un par de ojos verdes aparecieron ante �l, d�ndole un susto que lo hizo gritar.
Era Harry, de rodillas ante la ventana y con aire malicioso al ver la cara de Draco. Se termin� de sacar la capa invisible, ante la azorada mirada del Slytherin, y le dijo:
-�Vaya! Ignoraba que te diera tanto miedo. De haberlo sabido, te hubiera matado de un susto hace tiempo-
Draco cerr� la boca de inmediato, y respondi� con su acostumbrada voz cargada de desprecio:
-Ni lo sue�es, Potter. �Qu� diablos haces aqu�?-
-Necesito hablar contigo, y como no conozco la contrase�a de tu casa, vine por este lado. Abre la ventana y d�jame pasar- El tono de Harry era tan imperativo y firme, que Draco gir� la perilla y lo dej� entrar sin decir nada.
Harry se desliz� por la estrecha ventana y jal� la capa despu�s. La dej� sobre el respaldo de un sill�n, y observ� a su alrededor. Era una habitaci�n mas amplia y fina que la que compart�a con sus compa�eros en Gryffindor, y estaba llena de elegantes muebles de piel y madera. La decoraci�n ten�a los colores de Slytherin, verde y plateado. Hac�a mucho fr�o, pues el fuego no estaba prendido en la chimenea, pero el chico rubio que lo miraba con una mezcla de asombro y desconfianza parec�a no notarlo.
-�Acaso no tienes fr�o, Malfoy?- pregunt� Harry, tall�ndose los brazos.
-No- contest� con voz glacial. Estaba apoyado en uno de los pilares de la cama, con los brazos cruzados sobre el pecho. Hasta ese momento, Harry cay� en cuenta de que Draco estaba medio desnudo; solo llevaba los ligeros pantalones del pijama, que eran casi del mismo color que el p�lido torso desnudo, lleno de esos esbeltos m�sculos que a los escultores les gusta representar. Tra�a el rubio cabello suelto, cay�ndole descuidadamente sobre los hombros, y sus delicados pies parec�an helados, tal vez a causa de estar descalzo y parado sobre el fr�o piso. Sin embargo, parec�a no darse cuenta. Un mech�n rebelde le resbalaba por los ojos, y lo apart� con un gesto distra�do. Ten�a los ojos clavados en el Gryffindor, y Harry no pudo evitar sentir esa sensaci�n extra�a que sintiera hace meses en el Gran Comedor, cuando se perdi� en la mirada plateada del rubio. De repente, se percat� de que los rasgos del fino rostro frente a �l hab�an pasado de la desconfianza del principio a una rara media sonrisa que no era la acostumbrada del Slytherin.
Harry se dio cuenta entonces de que se hab�a quedado literalmente embobado viendo de arriba abajo a Draco, y que este se hab�a dado cuenta perfectamente. Sintiendo la sangre subiendo a sus mejillas, retir� la vista r�pidamente.
Draco, por su parte, se sinti� bastante asombrado y al mismo tiempo emocionado al ver la forma en que Harry lo observ�. As� que despu�s de todo, no le era indiferente al muchacho de su�ter rojo y pijama a rayas frente a �l. No pudo evitar sonre�r ante la timidez de Potter; se ve�a encantador todo sonrojado, aparentemente muy interesado en el dise�o del tapiz de la pared, jugueteando con los dedos en una obvia actitud de nerviosismo.
Despu�s de la casi desesperaci�n que se hab�a apoderado de Draco un rato antes, ahora se sent�a de nuevo en control de la situaci�n. Muy bien. Decidi� tantear el terreno y jugar con el otro chico un poco... solo un poco. En realidad, ya no ten�a tantas ganas de molestarlo como antes. Recordaba que Harry le salv� la vida. Se dej� caer en la cama, conciente de la sensualidad de sus movimientos, y dirigi� una mirada inocente al chico moreno.
-�Y bien?- pregunt�, apoyado en unos almohadones de seda verde.
-�Bien que?- contesto Harry est�pidamente, al parecer muy concentrado en una peque�a mancha en el piso. Todo el valor que hab�a sentido al dirigirse all� se hab�a esfumado. Se supone que iba a hablar con Draco, a preguntarle que se tra�a con �l y a decirle que lo dejara en paz de una vez. A hablar sobre lo que pas� la noche del incidente, tal vez... eso era algo que no se pod�a sacar de la cabeza.
Ahora se preguntaba que demonios hac�a en ese lugar, sinti�ndose mas raro y confundido que nunca, aunque no sab�a exactamente por que.
La voz de Draco lo sac� de sus pensamientos, cuando le dijo en un tono suave y acariciante:
-Dijiste que ven�as a hablar, Potter. Habla entonces o haz algo, pero no te quedes ah� parado solamente-
Harry vio al otro muchacho levantar una ceja sugerentemente, sus finos labios curv�ndose en una sonrisa que parec�a una invitaci�n.
�Qu� demonios se propon�a? �No estaba conciente de lo que hac�a, o jugaba deliberadamente con �l? Parec�a que quisiera seducirlo. Al menos ese tono se usaba en la TV para eso, por que a �l nadie lo hab�a querido seducir antes. Bueno, una vez descubri� a Colin Creevey mir�ndolo fijamente mientras se duchaba despu�s de un entrenamiento de quidditch, y el peque�o muchacho lo hab�a visto con una mirada que parec�a decir "no que comido en una semana", pero definitivamente esto era mas confuso y sutil. La situaci�n se estaba poniendo incomoda... principalmente por que se supone que tendr�a que sentirse ofendido por las insinuaciones de Malfoy. Y no se sent�a ofendido. En lo absoluto. Pod�a sentir la camisa peg�ndose inc�modamente a su cuerpo por un repentino sudor, a pesar de que hac�a fr�o, y un estremecimiento lo recorri� cuando Malfoy se levant� de la cama y se dirigi� hacia �l.
Harry se qued� perplejo cuando lo tom� por el hombro y lo llev� hacia un sill�n frente a la chimenea. Alcanz� su varita, y murmurando "incendio" prendi� el fuego. Despu�s, se sent� en el brazo del sill�n, apoyando el codo en el respaldo del asiento. Draco ten�a la misma expresi�n so�adora que le hab�a visto en clase de Pociones, viendo las llamas danzando en el hogar. Harry ve�a la piel impoluta de su pecho a unos cent�metros de su cara, con un reflejo dorado a causa del fuego frente a ellos. Los peque�os pezones rosados sobresal�an en la lampi�a piel, y Harry noto una creciente excitaci�n dentro de �l. "Esto no me esta afectando, no siento nada" se dec�a a si mismo, aunque el ritmo acelerado de su coraz�n dec�a lo contrario. "��Qu� pasa conmigo?!" se recrimin�, cerrando los ojos fuertemente.
-No te he agradecido por salvarme aquella noche- dijo Draco de repente, con la voz mas sincera que hasta ese momento le hab�a escuchado Harry. El Gryffindor se qued� congelado, sin saber que decir. Levant� los ojos hacia ese rostro afilado que segu�a observando las llamas. -Lamento no hab�rtelo dicho antes. Gracias.- susurro el rubio, sin apartar la vista del fuego.
-No... no hay de que- dijo Harry, sinti�ndose algo cohibido. Toda la escena parec�a salida de un universo alternativo que no ten�a nada que ver con la realidad. Sin embargo, aprovechando que el Slytherin parec�a dispuesto a hablar en ese momento, le pregunt� lo que le hab�a estado dando vueltas en la cabeza esos meses:- Malfoy... �Por qu�... quer�as hacerlo?-
El rostro de Draco se endureci�.
-Eso es algo que no te incumbe- dijo tranquilamente, aunque con un dejo de rigidez en la voz.
-No te molestes, es solo que... pues nunca me imagine que pudieras hacer algo as�, y en verdad, si necesitas ayuda...-
-Potter- dijo Draco clavando una mirada dura en Harry- me basto y me sobro para arreglar mis propios asuntos. No me conoces en lo absoluto, y el que te haya permitido entrar aqu� sin lanzarte un cruciatus es solo por que te deb�a las gracias, y no me gusta deberle nada a nadie. Ahora, si no tienes nada mas que decir, creo que deber�as regresar a tu habitaci�n-
Draco no supo por que reaccion� de esa forma. Solo sinti� aquel arraigado orgullo Malfoy ofuscado por la preocupaci�n de Potter. Se sinti� humillado, y aunque una parte de �l sinti� deseos de abandonarse por una vez y aceptar los ofrecimientos del Gryffindor, otra parte se neg� a dejar que lo vieran en ese estado de debilidad. La satisfacci�n de saber que le era atractivo a Harry se vio opacada de repente por la irritaci�n hacia el chico moreno. Era il�gico, pero no pudo evitarlo.
Harry se molest�. Cre�a que por una vez pod�a ser razonable con su eterno enemigo, pero por lo visto segu�a siendo el mismo imb�cil de siempre. Al diablo Malfoy y sus problemas y su est�pido orgullo y su maravilloso cuerpo. "Me lo tengo bien ganado por tomarme la molestia" se dijo a si mismo.
-Bien Malfoy- dijo Harry enojado, poni�ndose de pie y buscando su capa- entonces solo me resta decirte que dejes de fastidiarme en Pociones con esa est�pida mirada de borrego enamorado, no se que tramas, pero no quiero que lo sigas haciendo-
Draco sinti� que su sangre herv�a ante esas palabras. Humillaci�n. Se levant� de un salto y grit�:
-�Imbecil! �L�rgate de aqu� y vuelve con la gentuza a la que perteneces!-
-�Y t� qu�date en tu nido, asquerosa serpiente!-
-�Mu�rete Potter!-
-�P�drete Malfoy!-
Harry sali� por la ventana hecho una furia, un momento antes de que los cristales estallaran en mil pedazos detr�s de �l. Un afilado pedazo de vidrio se le encaj� en la pierna, haci�ndolo gritar. El dolor fue como un rel�mpago enceguecedor, y tuvo que sentarse, pues las rodillas se le doblaron involuntariamente. Se revis� la herida, y vio que era sumamente profunda, pr�cticamente podr�a haber metido los dedos a trav�s del corte, y de el manaba la sangre a borbotones. "Seguramente me ha cortado una arteria" pens�, apretando los dientes para retirar el fragmento de vidrio y apareciendo una gasa para presionarla sobre la herida. Se levant� y trat� de caminar, pero no pod�a; solo consigui� que la sangre saliera a�n mas furiosamente. Sinti� las lagrimas correr por su cara a�n sin quererlo, y el dolor aumentando cada vez m�s. Se qued� parado, apoyado en un solo pie y pensando en como llegar�a a la enfermer�a, cuando vio a Draco salir por la ventana y correr hacia �l.
-�Harry, Harry! Lo siento, lo siento- le dijo con la cara a�n mas p�lida de lo normal y los ojos desorbitados, mientras ve�a la sangre que empezaba a encharcarse en el pasto- No cre� que te fuera a alcanzar, lo lamento tanto...-
Harry se dejo caer al suelo de nuevo. Se sent�a mal. No sab�a si era por el horrible mareo que empezaba a azotarlo o por que era cierto, pero Malfoy parec�a aut�nticamente preocupado por �l.
-Est�pido hijo de...- empez� a decir Harry, pero una niebla negra lo empez� a cubrir. Lo �ltimo que vio fueron esos ojos grises mir�ndolo con una mezcla de p�nico y preocupaci�n, y sinti� el roce de un sedoso cabello en el rostro cuando unos brazos lo levantaron en el aire.
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