| El Dormitorio de Gryffindor |
Epílogo
Harry estaba intentando dormir, pero no estaba funcionando. Todo el mundo estaba muy complacido de que él y Draco ya no estuvieran conectados mentalmente. Ron lo abrazó, Hermione lloró un poco sobre su cena, aún horrorizada por no haber podido encontrar la cura ella misma.
Por supuesto, se asumió de forma general que Snape lo había hecho. En especial Snape. Se paseaba por el lugar como un luchador, entrometiéndose cada pocos segundos en todo, en particular en el postre. A Harry le recordó a Gilderoy Lockhart y le dieron náuseas. Ni él ni Malfoy se sintieron tentados a explicar la cura real y Harry esperaba que nadie se pusiera a examinar los detalles. Harry estaba completamente avergonzado e impresionado consigo mismo. Como Malfoy había dicho, pensar en ello era una cosa. Hacerlo, era otra. Harry se observó las uñas y trató de no pensar en ello para nada.
Todo el mundo estaba contento. Incluso Malfoy se veía pagado de sí mismo y le levantó una ceja a través del Gran Comedor. Harry se sentía cansado, solo y de mal humor, pero no sabía por qué y no le agradaba la idea de que alguien se diera cuenta, mucho menos Malfoy. Sonrió y se rió con Ron y colocó un brazo sobre Hermione. "Hiciste tu mejor esfuerzo," le dijo. "¿Cómo ibas a saber? No hay problema." Ella sollozó y le dio las gracias. Cuando levantó la vista, Malfoy se había ido-
Harry observó el techo. Su cama era reconfortante, tenía sueño, pero sus ojos permanecían abiertos. Le dolía el corazón y no lo quería reconocer. ¿Cómo podía extrañar todos esos pensamientos ridículos? ¿Las constantes quejas? ¿Las bromas? ¿Que alguien más presenciara pensamientos que ni siquiera sabía que tenía?
Se sobresaltó cuando sintió el colchón moverse un poco y hundirse hacia la derecha. Alguien había cruzado sus cortinas y estaba sentado en su cama.
"Malfoy," susurró en la oscuridad, incapaz de confundir la melena rubia. "¿Cómo entraste aquí?"
"Oh, por favor Potter." Se quitó los zapatos y se acostó a un lado de Harry, observando con él el techo. "Es difícil vivir en la cabeza de alguien más durante dos días sin descubrir la contraseña de su casa."
"Oh. Bien," tartamudeó Harry. Observaron juntos el techo durante un momento de un tenso silencio.
"¿Qué haces aquí?" susurró Harry.
"Me extrañaste," le susurró Malfoy.
Harry se sentó y casi gritó, "¿Cómo lo supiste? ¿Volvió la telepatía?"
Malfoy se rió entre dientes. "No." Tiró de Harry hacia sí y lo besó. "Lo adiviné."
"Bastardo."
"Mmph. Me encanta tener la razón. Siempre la tengo."
"La firmeza de un burro, tonterías."
"Eso me recuerda."
"¿Sí?"
"Algo que te incluye a ti, a mí, un encanto lubricante, la pluma de un águila y el escritorio de McGonagall..."
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