| El Dormitorio de Gryffindor |
Nota: Harry y Draco comparten un momento �ntimo; Draco POV. Son mayores de edad, a pesar del uso de la palabra "muchacho". Gracias Liss por todos tus �nimos. Y gracias Rhysenn, por tu beta-reading.
Dedicaci�n: A la persona que inspir� esto. Tu sabes qui�n eres.
Comentarios: �ste es mi primer fic NC-17 de HP y probablemente la cosa m�s expl�cita que haya escrito jam�s. Apreciar�a comentarios.
La pared contra su espalda era fr�a, inflexible. La piedra indiferente se presionaba casi inc�modamente en su espina, aun cuando la suave superficie resbalaba contra sus regiones blandas. En contraste, delante de �l hab�a una pared de piel c�lida, viva, que respiraba, un firme soporte, pero carente de la aspereza de las piedras detr�s suyo. Huesos y m�sculos se mov�an en respuesta a sus movimientos; costillas y diafragma se mov�an en contraparte a los suyas, dentro y afuera, arriba y abajo. Sus manos viajaron sobre la espalda del otro, maravill�ndose distra�damente sobre c�mo la piel de un muchacho pod�a ser tan suave. �No se supone que solo las chicas tienen la piel tan aterciopelada? Y a�n as� sus dedos trazaron una ruta indiscutiblemente satinada sobre los om�platos, a lo largo de la espina dorsal y de regreso. Incluso sus piernas notaron la suave superficie cuando se entrelazaron alrededor de la estrecha cintura; apret� las piernas, queriendo sentir esa suave piel presionada firmemente contra s�. Necesit�ndola. Por todas partes.
En respuesta, manos c�lidas acariciaron su piel desnuda, sujet�ndolo de las caderas, equilibr�ndolo sobre un muslo firme y musculoso. Sab�a que Harry estaba usando un sencillo hechizo de levitaci�n para hacerlo m�s ligero; a pesar de la fuerza de la pierna bajo �l, sus propias piernas alrededor de la cintura de Harry y la pared s�lida, sus tama�os relativos eran demasiado parecidos como para que el muchacho de cabello negro lo soportara f�cilmente por s� mismo durante mucho tiempo. Pero la ligera desorientaci�n que experiment� por el hechizo era nada comparada con la oleada de placer que estaba experimentando ahora.
Hab�an estado bes�ndose. Besos largos, interminables. Lenguas explorando los ricos rincones de la boca del otro. Trazando las comisuras de los labios. Acariciando la superficie aterciopelada del otro. Besos hambrientos, dominantes--Harry presion�ndolo aun m�s fuerte contra la pared �spera, �l, con las manos enredadas en el pelo negro, acercando bruscamente m�s la oscura cabeza. Pero ahora la boca caliente de Harry estaba recorriendo su barbilla, bajando por su garganta. Hizo para atr�s la cabeza, cediendo temporalmente la batalla al ofrecer abiertamente la regi�n solicitada. Labios c�lidos presionaron la sensible columna, mordisqueando, lamiendo, encontrando lugares secretos y succionando. Gemidos sofocados de placer - �ese fue �l? �O eran ambos, sintiendo las oleadas de deseo que repentinamente llenaron la atm�sfera? No sab�a, ni le importaba.
Era cada vez m�s consciente de la manera en que sus cuerpos se ajustaban. En una l�nea larga, ininterrumpida, del torso a la pelvis, sus pieles abrazadas y aferradas, una capa de sudor fino manteni�ndolos unidos a pesar de su respiraci�n err�tica y contraria. Y ah�, justo abajo, donde todo desaparec�a en el remolino de sus cuerpos, estaban presionados casi intolerablemente cerca. La exitaci�n manten�a los pensamientos coherentes a raya; pero aunque no era propenso a tales sentimentalismos estando l�cido, ahora reconoc�a, a un nivel instintivo que esto era a lo que la gente se refer�a con verdadera intimidad - la confianza y voluntad para compartir partes de uno mismo que normalmente est�n escondidas del mundo. Y aqu� estaban, las fuentes de su calor--hierro y rizos - roz�ndose en un baile h�medo mientras sus cuerpos se mov�an y retorc�an. Lo que una vez fue un lugar secreto y personal, era ahora de ambos, compartido.
Las manos en sus caderas estaban ahora en su trasero, meci�ndolo sutilmente de atr�s hacia adelante contra el cuerpo de su amante. Luego solo qued� una mano, ya que la otra empez� a trazar una tentadora l�nea en la abertura en la base de su espina. Dedos delgados vagaron sobre sus lugares m�s �ntimos y sinti� una oleada de deseo cuando una punta firme penetr� su cuerpo. Se oblig� a permanecer quieto, aunque cada fibra de su ser clamaba moverse, empujarse contra la r�gidez delante de �l y atr�s contra el h�bil invasor de abajo.
"�Quieres m�s?" La boca implacable hab�a dejado su garganta y hab�a estado recorriendo su mand�bula. Pod�a sentir la respiraci�n c�lida contra su cuello y jade� de nuevo cuando la succi�n toc� un lugar sensible bajo su oreja.
"S�. Dios, s�," logr� decir. No estaba seguro cu�nto m�s de esto podr�a soportar, dura fricci�n, dedos inquietos y lenguas conocedoras y, por todas partes, por todas, piel-sobre-piel. Sus brazos y piernas acercaban a Harry m�s de lo que cre�a posible, como si pudiera arrastrar al muchacho de cabello negro dentro de �l solo a trav�s de fuerza, como si eso liberara la tormenta de excitaci�n que corr�a a trav�s de todo su sistema.
Un murmullo -- "Finite incantatem" -- y de repente sinti� de nuevo todo su peso. El dedo se retir�, la pierna debajo descendi� y las manos en sus caderas lo guiaron hasta ponerlo en pie. Pero s�lo un momento. En segundos, se sinti� arrastrado m�s abajo, hasta que estuvo recostado en las capas que hab�an estado, hasta ahora, olvidadas en el piso.
Repentinamente fue consciente del fr�o del cuarto; su piel protest� por la p�rdida de contacto. Pero su agon�a fue ef�mera; Harry s�lo hizo una pausa el tiempo suficiente para tomar un peque�o tubo de lubricante y aplicarlo sobre su erecci�n. Entonces el muchacho de cabello oscuro se inclin� hacia adelante, desliz�ndose sobre �l, su torso acariciando acero, piel, est�mago y pecho mientras sub�a poco a poco. Gimi� cuando su amante se desliz� sobre su cuerpo; una risa apagada y ronca fue su respuesta. Y entonces estuvieron alineados como hab�an estado antes - cabeza con cabeza, est�mago con est�mago, piel con piel y�.
"Oh Dios." Sinti� la astuta dureza penetrarlo - una invasi�n bienvenida. Lentamente al principio, esperando a que su cuerpo se ajustara y aceptara. Estaba lleno, completo y todav�a necesitaba m�s. Cuando sinti� que la presencia se retiraba, una vez m�s estrech� sus piernas alrededor de las delgadas caderas del otro, acerc�ndolo. Adelante y atr�s se mecieron, adentro y afuera, dando y tomando, cerca y lejos pero siempre juntos. Sinti� la presi�n crecer, m�s y m�s alto, un placer casi insufrible, casi doloroso. Quer�a que durara para siempre y al mismo tiempo sent�a que no podr�a soportarlo m�s. Pero cuando una mano sabia se cerr� sobre su firmeza, no pudo contenerse ya. Con un sollozo lleg� al borde, llevando a su c�mplice con �l en una estremecedora descarga.
Todo movimiento se detuvo mientras se derrumbaban juntos y se quedaban callados. Todo excepto sus corazones, que continuaron latiendo uno con otro a un ritmo aturdidor. Pero eventualmente disminuyeron su galope, recuperando su paso regular, un latido reconfortante en sus orejas. Respir� profundamente para recuperar el ox�geno perdido y sinti� la tranquila retirada debajo. Entonces, con un murmullo y un asentimiento, cambi� su posici�n ligeramente; la oscura cabeza se alej� de �l, pero atrajo a Harry contra su pecho y entrelaz� sus piernas, exigiendo contacto corporal. Piel con piel y contentos, se durmieron.