| El Dormitorio de Gryffindor |
Parejas: Draco/Harry, Harry/Harry,
Notas: Esta idea surgi� mientras esteba leyendo de nuevo "Harry Potter y la Piedra Filosofal" y no pude negarme a mi amiga Lev que rog� y rog� por que la escribiera despu�s de que le cont� mi idea. No tengo idea si algo as� se ha hecho antes, pero tengo que ver algo con esta premisa que me sorprendi� una vez que ya ten�a la idea. Esto no significa que puedan tomar la idea y usarla una y otra vez. Esto significa, �jaja! Siento que no se les haya ocurrido antes.
Harry mir� desde la trampilla que acababa de cerrar, a salvo de las masas de estudiantes que vagaban por los pasillos de Hogwarts. Si alguien m�s lo hubiera detenido para felicitarlo por el �ltimo juego de Quidditch, habr�a gritado.
Paralizado en su lugar, Harry observ� el �nico objeto en el cuarto que estaba iluminado: El Espejo de Oesed. No lo hab�a visto desde que su primer a�o en Hogwarts y no se hab�a molestado en investigar si segu�a all�.
Con una mirada nost�lgica, Harry observ� el espejo, esperando ver a su familia como hab�a sucedido la primera vez. En cambio, se vio a s� mismo, sin ropa, de rodillas en el suelo. Se dej� caer de rodillas y se acerc� a gatas al reflejo que se supon�a era el mayor deseo de su coraz�n.
El Harry del espejo cerr� los ojos y recorri� una mano delicadamente abierta por su muslo para acariciar suavemente su miembro. Harry abri� la boca y se llev� una mano al pecho, mientras continuaba observ�ndose.
Estaba empezando a masturbarse, con las rodillas completamente abiertas, ten�a dibujada en el rostro una mirada de intenso arrebato, como un tatuaje. Su mano envolv�a su creciente excitaci�n y estaba empezando a acariciarla con dedos apretados. La punta de su lengua se asom� por entre los labios resecos para humedecerlos, la otra mano subi� para trazar el hueco de su garganta, atrapando las cuentas de sudor que estaban empezando a formarse mientras sus labios profer�an maldiciones que no ten�an voz.
Harry no se dio cuenta de que sus manos estaban realizando en su propio cuerpo las acciones reflejadas. Estaba completamente absorto en las acciones de un muchacho cuya cicatriz en forma de rayo se alineaba con la suya en el punto en que sus caras se encontraban.
El Harry del espejo pareci� hacer una pausa en sus movimientos antes de mirar sobre su hombro un breve momento. Regres� la vista a Harry y sonri� abiertamente. Entonces, de la oscuridad, sali� otra figura... un muchacho rubio, con ojos tormenta que llevaba su piel como si fuera la ropa m�s regia jam�s creada, avanzaba presumiendo orgullosamente su firme miembro por delante de un vello suavemente rizado, su cuerpo era muscular e invitante. En una mano llevaba un tubo peque�o, con la otra mano, sujet� el pelo del Harry del espejo y le dio un tir�n, inclin�ndose para dar un beso ardiente en los labios del muchacho. La erecci�n del Harry de espejo pareci� endurecerse a�n m�s al toque.
Ahora con los pantalones abiertos de la cremallera y las manos acariciando firmemente cada punto de su cuerpo que enviaba sensaciones de placer por sus venas, Harry continu� mirando, perdido en el reflejo.
El muchacho... Draco Malfoy con una pulsante erecci�n y forma en general agradable... dej� caer el tubo que llevaba a un lado del Harry del espejo y oblig� al otro muchacho a ponerse sobre manos y rodillas.
Harry se movi� hasta quedar paralelo a la superficie del espejo, con un brazo colocado detr�s y volvi� la cabeza para continuar observando y la vista cambi�, de forma que vio a Draco tocar con el codo por detr�s al Harry del espejo, quien gimi� y se retorci� de un modo lascivo que pareci� incitar particularmente Draco.
El tubo que hab�a sido tirado fue recogido. Draco aplic� una buena cantidad del contenido en sus dedos y suavemente aplic� el gel alrededor y dentro de la entrada del Harry del espejo. �ste arque� la espalda y se apoy� contra el toque.
"�Ah, Draco!" Harry no se dio cuenta de que era �l quien lo hab�a dicho, su camisa fue abierta para revelar su abdomen a sus propios dedos errantes.
El Harry del espejo ech� la cabeza para atr�s cuando Draco tom� su propia erecci�n y la coloc� en la entrada lubrificada del otro muchacho.
El aire se llen� con un gemido cuando Draco se desliz� pulcramente en el Harry del espejo como si todav�a estuviera abierto de un encuentro anterior, o quiz�s vario encuentros anteriores. Indiferente, la penetraci�n parec�a no ser dolorosa en absoluto y el Harry del espejo jade� de placer cuando empez� a empujarse casi inmediatamente contra Draco. El profundo contacto no parec�a ser suficiente y retrocedi� hasta donde pudo, invitando a Draco a empujarse contra �l.
Draco se ve�a como si pudiera estar en esta feliz posici�n durante horas, pero ante el movimiento constante del objeto de su penetraci�n, dio un empuj�n r�pido con las caderas y se mordi� un labio por la sensaci�n.
Arrebatado, el Harry del espejo se asegur� y se empuj� contra Draco luego se retir� con un ligero movimiento de sus caderas hasta el punto de menor penetraci�n. A Draco pareci� gustarle el movimiento y en unos instantes, el par estaba en constante �xtasis.
Harry todav�a estaba perdido en la imagen y no parec�a notar la manera sus propias manos jugaban por su carne acalorada como cuando jugaba en el campo de Quidditch: veloz, sin tener en cuenta nada m�s, y culminando en algo muy placentero a pesar de cualquier consecuencia.
Las im�genes reflejadas se volv�an borrosas a la mirada de Harry, sus movimientos temerarios y euf�ricos.
Cuando la mano de Harry acarici� una �ltima vez su longitud, se vino en olas pulsantes, su cuerpo se estremeci� con la descarga. Una mirada r�pida hacia el espejo revel� que los amantes estaban recargados pesadamente uno contra el otro despu�s de haberse separado, cansados pero saciados y felices. El Harry del espejo le dio un beso suave a Draco en los labios y se meti� en su abrazo con miembros fl�ccidos y movimientos l�nguidos.
Harry retir� la mirada del espejo con un gru�ido e intent� recuperar el aliento, pregunt�ndose por qu� se habr�a dejado atrapar en el juego del espejo. Pero, lo hab�a excitado. La escena que se hab�a desarrollado parec�a haber sido extra�da de uno de los sue�os que tan a menudo lo despertaban en medio de la noche y que se negaban a dejarlo dormir de nuevo, lo que lo hac�a alegrarse de que sus lentes fueran gruesos y escondieran las bolsas bajo sus ojos.
"�Disfrutasta el show en el espejo?"
Harry levant� la vista horrorizado. Draco Malfoy estaba de pie all�, con una apariecia tan perfecta como en los sue�os de Harry y en el espejo... "Espera, �de qu� est�s hablando?"
Draco resopl�. "El Espejo de Oesed muestra tus m�s deseos profundos. Vi que te estabas observando teniendo sexo conmigo. �No puedo creer que *ese* sea tu m�s grande deseo!"
Harry hizo una pausa un momento, volvi� a mirar r�pidamente el espejo, luego mir� a Draco con una sonrisa. "Tambi�n es el tuyo."
"�Qu�?"
"�Tiene que ser! Quienquiera que vea el espejo ver� *su* deseo m�s profundo. �Si no me desearas tambi�n, no habr�as visto lo mismo!"
Draco se pele� con las palabras antes de levantar la barbilla e inflar las fosas nasales al bajar la vista hacia Harry. "No s� de qu� est�s hablando."
Harry se puso en pie, abroch�ndose los pantalones. "Claro que si. Lo sabes tan bien como yo. Cuando quieras lo que viste, ya sabes d�nde encontrarme."
Relaj�ndose ligeramente, los hombros de Draco se elevaron por el paso acelerado de su respiraci�n. "�Y si lo quiero ahora?"
Sonriendo t�midamente antes de acercarse a Draco, Harry puso una mano gentil en su cara. "Entonces, no tendr�s que buscar mucho."
El abrazo fue dulce, pero el desenlace lo fue m�s.