| El Dormitorio de Gryffindor |
"Los muggles son aburridos ¿cierto?" Draco movió curioso el dispositivo barato, pero firme.
"Bastante," contestó Harry observando a Draco con cautela.
"Dios, ¿cómo funciona esta idiotez? ¿qué hiciste? ¿te salió en una caja de cereal?" la volteó en sus manos, como si el cambiarla de ángulo le fuera a ayudar. Harry sonrió y se deslizó en la cama hasta quedar detrás de Draco, con las piernas a su alrededor y cerca de su espalda.
"Dame," susurró extendiendo una mano alrededor de Draco para sostener sus manos delgadas. "Déjame mostrarte."
Draco lo dejó sujetar sus dedos índices e introducirlos en los huecos de los extremos del juguete Muggle.
"¿Eso es *todo*?" resopló y trató de zafar sus dedos. El cilindro se apretó más, sujetando con firmeza sus dedos.
"Se llama Trampa de Dedos China," le informó Harry, que de pronto empezó a abrir la túnica de Draco para introducir unos dedos juguetones por debajo para desabotonar los diminutos botones de su camisa. Draco brincó sorprendido, todavía estaba intentando zafar sus dedos del juguete. Emitió un gruñido indignado al descubrir que el juguete mantenía sujetos sus dedos con firmeza. Harry lo estaba acariciando sin piedad.
"Tu," gimió Draco, desviando su atención al Gryffindor, "eres mucho más malévolo de lo que cualquiera se pueda imaginar."
"Tu *eres* mi novio," dijo Harry y lo mordió ligeramente en el cuello mientras que el rubio se retorcía y reaccionaba inmediatamente a su toque.
"Tu y tus métodos de control," murmuró finalmente, cediendo y fundiéndose contra el otro muchacho, subió los brazos por encima de la cabeza de Harry, para dejar sus dedos atrapados en una barata trampa para dedos roja detrás del cuello de Harry, dejando vulnerable su torso descubierto.
Harry le hizo cosquillas en el ombligo y no perdió tiempo en desabrochar el cinturón.
Draco intentó acercarse a la erección que presionaba la parte baja de su espalda, pero Harry tenía todavía el control y se lo hizo saber. Envolvió con sus piernas las de Draco y las separó, mientras que sus manos bajaban el cierre de sus pantalones y los apartaban del camino.
"Oh dios, Harry," jadeó Draco e hizo la cabeza a un lado, con lo que le permitió a Harry gobernar por completo su piel. Harry acarició amorosamente con una sola mano el estómago tenso de Draco, mientras que con la otra traspasó la seda de los boxers de Snitches y encontró *algo* con qué jugar.
Harry envolvió sus dedos sobre la excitación de Draco, resistiendo el impulso de gemir ante la sensación caliente y pulsante de ésta en su mano. Su amante abrió la boca y dejó que sus caderas se retorcieran, su cabeza cayó sobre su hombro. Harry la acarició con cuidadosa lentitud, sintiendo cada vena palpitante bajo la piel, sintiendo la presión que sus dedos ejercían sobre la firmeza en su camino hacia la cabeza. Amaba la forma en la que Draco estaba desplegado, rindiendo todo ante él. Su piel se sentía suave y cálida bajo la otra mano de Harry y - sus grandes jadeos llenaron el aire.
"Mmmh," suplicó, moviendo las caderas lo mejor que pudo para urgir a Harry. Éste lo besó en la base del cuello y empezó a moverse ligeramente más rápido, no lo suficiente para gratificarlo, pero sí lo suficiente para torturarlo. Con la otra mano apartó tanto como pudo su camisa y pesada túnica y entonces empezó a juguetear con un pezón desnudo.
Draco volvió a abrir la boca y un sonido incoherente salió de ella. Los dedos que tenía libres se curvaron en el aire detrás del cuello de Harry. Sin decir una palabra, Harry siguió jugando con Draco a su gusto, sus dedos marcaban los contornos de los músculos delgados y bailaron sobre un pezón erecto, su puño sacudía a Draco con un ritmo sinuosamente tentador.
"¡Harry...!" gimió Draco con un tono de advertencia, su respiración se había vuelto entrecortada.
Harry entró en acción - era obvio que Draco ya había recibido suficientes juegos. Su mano aceleró sus caricias y sus dedos se pellizcaban un pezón sin piedad.
De la boca de Draco salieron maldiciones como nunca antes mientras se resistía bajo las manos de Harry. Sus dedos se empezaron a deslizar por una fina capa de humedad que emanaba por toda la piel sensibilizada de Draco. El rubio se movía incontrolablemente, tratando de llegar al precipicio que deseaba para despejarse.
Harry lo sujetó con mayor firmeza y chupó con fuerza su cuello.
Cuando terminó, Draco se arqueó y se quedó paralizado, su lamento de ansiedad y su pulsante pene hicieron a Harry gemir suavemente y palpitar en reciprocidad. Gotas de semen aperlado chorrearon de sus dedos y salpicaron en pequeños remolinos sobre el marfil ruborizado del estómago de Draco. Harry recorrió con su mano libre la viscosidad mientras que Draco gemía débilmente y se colapsaba sobre él.
Harry lo besó y lo acarició, gentil como siempre, mientras que sensaciones agobiantes tanto físicas como emocionales aligeraban los estragos del cuerpo de Draco. Sus clímax eran increíblemente fuertes cuando Harry era el que los provocaba... no le gustaba admitirlo, pero Harry era el único que podía hacerlo sentir con tal intensidad.
Sus pensamientos... estaban demasiado dispersos. Importante y a la vez no. Eran como un calidoscopio de impresionantes ojos verde jade y de caricias fuertes pero tiernas, confusos y fracturados, mantuvo los ojos cerrados por la impresión.
Lentamente recobró la compostura, sobresaltándose un poco al darse cuenta de su posición y de la viscosidad que cubría su piel. Suspiró y se recargó en un Harry cálido y reconfortante. El muchacho de cabello oscuro bajó lentamente sus piernas, dejando que cayeran fláccidamente en el colchón. Draco le arqueó una ceja irónico y Harry sonrió y se movió sinuosamente debajo suyo.
Murmuró con sequedad, "Tu... *tienes* métodos, Harry."
Harry pareció estar de acuerdo y se encogió de hombros.
"Me gusta ver cómo te retuerces."
Draco empezó a mover juguetón los dedos sobre la nuca de Harry. "*Vas* a decirme como quitarme esta porquería ¿verdad?"
"Quizá después..."