El Dormitorio de Gryffindor
Helado Rápido
Escrita por: Kicks
Traducido por: Nalero y Val


Tengo el equivalente a un mes de helado en mi refrigerador. Una noche, mientras estaba chateando, empezó a llamarme. ¡Me llamó, de veras! Estaba poseída. Creo que en realidad quería ver a Harry, a Draco y un poco de helado…
Resumen: Es media noche, Draco se levanta para comer un bocadillo. Un bocadillo que le da ideas muy sugestivas a Harry…

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Harry entornó su borrosa visión ante la luz que se deslizaba por debajo de la puerta de la cocina. El suave ruido de la puerta del refrigerador al cerrarse fue el único sonido que pudo distinguir en medio de la madrugada, oscura y silenciosa. No podían ser más de las tres, maldición. Y aquí estaba, casi tropezándose en los escalones, intentando deducir por qué la calidez de su cama había desaparecido de repente.

Maldiciendo con furia la luz de las velas prendidas mágicamente, abrió la puerta de la cocina y dirigió una somnolienta y enojada mirada a su ocupante, quien, debido un par de audífonos de alta-calidad, permanecía felizmente inconsciente de su presencia. La elástica figura se meneó con un ritmo suelto, evidentemente despierto. Sus pies estaban vestidos con unos calcetines y se deslizaban ociosamente en lo que Harry juzgó era una versión muy acortada de un vals; movía suavemente la cabeza y tamborileaba una cuchara sobre el mostrador al mismo tiempo.

Dejando escapar un gruñido, Harry se subió torpemente en la mesa y continuó observando este raro evento. No era frecuente tener el privilegio de ver a Draco Malfoy en sus hábitos privados.

Draco movió las caderas un poco bajo la bata flojamente atada que su Tía Priscilla le había regalado en la última Navidad. Un canto suave salió de sus labios. Era raro. La música Muggle era lo único que el rubio había aceptado en su renuente integración al mundo no-mágico -y lo había hecho con un amor profundo, casi obsesivo. Sin querer, algo en la danza-formal-convertida-en-danza-de-juerga de Draco hizo sonreir a Harry. Era tan…Malfoy.

Draco ronroneó, pero se abstuvo de cantar más; al parecer estaba muy atento intentando mantener el ruido a un volumen bajo, muy considerado aun cuando se había levantado y marchado en medio de la noche. Harry estaba a punto de extender la mano y agarrarlo para vengarse, cuando lo notó. Helado. Su amante, en medio de todo ese movimiento de cabeza, estaba deslizando melosamente una cuchara dentro del envase de helado de chocolate doble que habían comprado en el mercado la semana pasada.

Y, lo más importante, se estaba llevando la cuchara directamente a la boca .

Harry se detuvo a medio movimiento, fascinado de cómo la tonta cuchara de plata, llena con ese delicioso obsequio, resbalaba por el labio inferior de Draco; descendía suavemente entre sus dientes y se dejaba caer lo suficiente para soltar su tesoro en la lengua. Con un casi inaudible 'mm', el rubio lo dejó fundirse en el calor de su boca y viajar por su garganta. Luego tomó otra cucharada.

De repente, Harry estaba muy alerta.

Todos los pensamientos de sueño y cansancio huyeron rápidamente y su cerebro, resuelto como era, conjuró todo tipo de imágenes excitantes.

Draco, desnudo, sentado con las piernas extendidas. El cartón de helado delante de él, entre sus piernas,

Draco, arrastrando la cuchara seductoramente por sus labios, dejando una mancha de chocolate,

Draco chupándose el helado de los dedos,

Draco chupando helado de los dedos de * Harry *,

Draco chupando helado de Harry…

Si algo tenía Harry, era el ser determinado. Una vez que dedujo exactamente cuál era su meta, nada menos que la muerte -o una llamada de atención de Hermione- podría detenerlo. Ganaría. Saldría victorioso. Quería sexo.

Ahora.

Con movimientos furtivos como los de un tigre a la caza, se bajó de la mesa. Despacio, muy despacio, se acercó más y más, hasta estar apenas a unos centímetros de su ignorante víctima. Draco se retió unos mechones de la frente, comiendo otra cucharada. Con una sonrisa malévola, hormonal, Harry se lanzó al ataque. Primero quitó los preciosos adífonos con cuidado y puso el Reproductor en un lugar seguro.

Acto seguido la cuchara cayó al suelo, manifestando su infelicidad al ser arrancada de la cálida boca de Draco. Luego siguió el cartón de helado, que al caer, hizo más ruidos que alguien huyendo de una masacre en proceso. Después de todo, el helado no es conocido por su valentía. Finalmente, con un grito nada varonil, el ruido de su piel desnuda golpeando el piso y una sarta de groserías, Draco siguió a su caído bocadillo de media noche.

"¡Harry!" trató de gritar, aunque salió un poco apagado ya que tenía la boca llena con la lengua del muchacho en cuestión. En realidad, sonó más a: "Nnarrmmmm…"

Lo que pareció mucho más un ronroneo de satisfacción. Había pretendido sonar indignado y sorprendido, no lujurioso. Eso sólo animaría a Harry.

Pero Harry no necesitaba que lo animaran mucho. Procedió a abrir de un tirón el cinturón suelto de la bata de Draco y a bajarla por sus hombros, aunque su impaciencia no le permitió el tiempo para sacar los brazos del otro hombre. En cambio, las mangas cayeron en los codos del chico rubio. Momentos después, inexplicablemente sus piernas estaban separadas y extendidas, su espalda en el suelo de azulejo.

Draco parpadeó un poco sorprendido por lo rápido que Harry se había quitado los boxers, uniendo sus cuerpos. El muchacho de cabello oscuro se empujó febrilmente contra él, sin vergüenza en su búsqueda de satisfacción. En ese momento su cuerpo alcanzó a su mente y puntos rojos y calientes empezaron a cruzar por su visión. Gimió, larga y profundamente, el sonido llenó su boca mientras dejaba caer la cabeza hacia atrás para soltarlo en el aire.

"Ohhh…k…esto es s-sorpresivo…"

"Cierra la boca." Harry tenía fruncido el entrecejo por la concentración. Sus músculos estaban tensos desde la garganta hasta los tobillos. Todo su ser estaba concentrado buscando alivio.

Jadeando, Draco rodeó con las piernas a Harry. Empujando rápido, creando fricción, calor, sudor y esa humedad que siempre viene de la excitación violenta. Sentía que su espalda se deslizaba sobre los azulejos de la cocina con cada abrasadora oleada.

Harry, mordiéndose el labio furiosamente, colocó una mano al lado de la cabeza de Draco para mantener el equilibrio y llevó la otra a la boca del rubio. Había barrido los últimos rastros del frío dulce de chocolate con su beso, dejando sólo el calor húmedo para envolver sus primeros dos dedos. La sensación fue magnificada a cada latido -Draco chupando duro, lamiendo y mordiendo ligeramente los nudillos. Se empujó más. Las rápidas erecciones estaban presionadas firmemente.

Sus mutuos gemidos y el olor de piel empapada por el sexo saturaron el antes silencioso cuarto. En el último momento posible, la mano de Harry buscó ferozmente por el suelo. Agarró desesperadamente el envase de helado mientras su cuerpo se apretaba en la confusiòn de cuerpos.

Metió los húmedos dedos en el oscuro dulce, sintiendo el frío como un súbito asalto a su sistema sobrecalentado. Draco gimió incoherente bajo él, moviendo la cabeza de forma que unos mechones de cabello plateado cayeron sobre sus rasgos.

Harry regresó a esa boca, donde fue envuelto de nuevo; los dedos sumergidos en un frío placer.

Esencias, sensaciones y calor creciendo, incrementándose; y cuando Draco abrió con sorpresa sus ojos de tormenta, todo se combinó en una espiral descente a través de explosiones de vapor multicolores.

Jadearon juntos mientras duró, dejándolos agotados y silenciosos cuando hubo terminado.

Bueno, casi.

"Deberían poner una advertencia en ese helado." dijo Draco, exhausto. " ' Cuidado: Ha demostrado ser un fuerte afrodisiaco. No se consuma cerca de cachondos, enfermos sexuales o cualquier otro tipo de personas hormonales.' Creo que eso duró ¿cuanto?…¿cinco minutos?"

"Más bien tres. ¿Qué sabor era? Voy a comprar la tienda entera."

El'Endo

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Quiero más helado…





De vuelta al Dormitorio...

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