| El Dormitorio de Gryffindor |
Resumen: Draco est� enamorado de Harry en secreto desde su quinto curso, pero el Gryffindor no lo sabe... o m�s bien, no sabe que aquel que ama con todas sus fuerzas es el mismo que tanto odia...
Hola a todos. Este one-shot se me ocurri� como respuesta a la petici�n de una amiga de que le escribiera un fic slash. No me puso reglas, ni me dijo que tuviera que pasar algo en concreto, la �nica condici�n era que los protagonistas fueran Harry y Draco. De este modo surgi� mi segundo fic slash, y el primer one-shot en este g�nero. Espero que os guste.
Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a J.K.Rowling, y yo no gano nada con esto. La diversi�n es lo �nico que impulsa a mis manos a teclear en el ordenador para crear estas historias.
A leer y disfrutar ;-)
Una lechuza parda cruza el Gran Comedor en un vuelo veloz, y a la vez elegante, como si supiera que yo as� lo hubiese exigido. Nadie le presta atenci�n, perdida en el mar de lechuzas que cruzan la estancia a esas horas... solo yo, porque se lo que porta, y cual es su destino... Pero pronto la atenci�n de otro chico en la mesa m�s alejada, se centra en el animal, cuando �ste desciende ante �l, estirando la patita hacia su destinatario, para poder ir a descansar nuevamente a la lechucer�a, aunque apenas hace una hora que fue despertada...
Lo observo en la lejan�a, memorizando sus movimientos, iguales en apariencia a los del d�a anterior... y a los del otro, pero siempre con matices distintos... quiz�s una sonrisa, quiz�s nuevamente ese brillo en sus ojos, quiz�s un peque�o rubor...
Abre la nota lentamente, sin prestar atenci�n a nada m�s mientras sus ojos se deslizan velozmente sobre el pergamino hasta llegar al final, y me deleito con sus reacciones... hoy vuelvo a perderme en su sonrisa lampi�a, llena de un sentimiento que me gustar�a tener para m�, aunque s� que es imposible...
Vuelvo la vista hacia la comida cuando le veo girar la cabeza, sabiendo que como siempre mirar� hacia mi mesa, para recordarme cuanto me odia, para recordarse cuan diferente es la persona que escribe las notas, la persona a la que ama, de la persona que m�s odia... sin saber que ambos son el mismo ser...
Tomo fuerzas, sintiendo ya su mirada sobre m�, y con mi mejor expresi�n de desprecio levanto la vista hacia �l en ese duelo de miradas que hace que mi alma se parta, mientras mi cara muestra el espejismo de odio e indiferencia que he cultivado tantos a�os hacia �l. En un momento se levanta y abandona el Gran Comedor, junto con sus amigos, apresurado para llegar a su primera clase... Cierro los ojos, me repongo lentamente, fingiendo que no duele, fingiendo que no muero con su odio, que me es indiferente, y finalmente abandono yo tambi�n el Gran Sal�n...
Fue en nuestro quinto a�o...
Cuando supe lo que hab�a pasado en el Ministerio de Magia, que hab�an apresado a mi padre, me enoj� mucho... enseguida quise hac�rselo pagar, con mis propias manos... lo busqu� furioso por todo el castillo. �l ten�a la culpa de todo, siempre era �l quien frustraba mis planes... pero no lo encontr� en ning�n lugar. Todav�a maquinando lo que har�a en el tren para que esa creciente ira se disipara un poco, fui a recoger mi lechuza a su dependencia... y all� estaba �l, donde menos lo esperaba, apoyado de forma casual en la ventana de la lechucer�a, con la mirada perdida... saqu� mi varita pensando cu�l ser�a el hechizo que le har�a m�s da�o, furioso porque �l estuviera tan tranquilo mientras mi padre estaba en prisi�n... Entonces se gir� hacia mi, lentamente, sin esperar mi presencia, y sent� desvanecerse cualquier clase de rencor o sentimiento de venganza que tuviese por �l...
Ojos cristalizados en un manto de l�grimas que no se atreven a caer, semblante abatido, mirada sombr�a, lejana... y tristeza, sobre todo tristeza en esa mirada que siempre cre� por encima del bien y del mal... dolor, amargo y puro de quien ha perdido un pedazo de su alma...
Mi est�mago se encogi� ante tal visi�n... Un Potter destrozado, desalmado, como siempre so�� verlo desde que lo conoc�... Deber�a haber estado satisfecho, sonre�r arrogantemente, burlarme de su dolor, cuando por fin record� de donde proven�a... deber�a...
Pero una opresi�n en el pecho, un nudo en mi garganta, me impidi� reaccionar, dejando que se alejara sin mediar palabra... huyendo... Fue en ese momento, en ese preciso instante, que me di cuenta de la naturaleza de mi �obsesi�n� con Harry, del motivo por el que sol�a so�ar con el Gryffindor, la raz�n por la que pensaba cada maldito minuto del d�a en �l... amor...
Ese verano fue el peor de mi vida... amargado, intent� olvidar lo que sent�a, pensando absurdamente en porqu� hab�a llegado a esa situaci�n y en como no me hab�a dado cuenta antes... Yo deber�a odiar a Harry, pero nueva y pat�ticamente se quedaba en �deber�a�...
Entonces comenz� el curso de nuevo, volvi�ndolo a ver, enmascarando mis sentimientos con esa capa de odio y desprecio que me hab�an ense�ado a llevar desde peque�o... nadie se dio cuenta, mucho menos �l, que pensaba que nada hab�a cambiado... Afortunada o desgraciadamente para m�, sab�a fingir muy bien...
Pero cada vez ese dolor iba haci�ndose m�s agudo, ese sentimiento m�s profundo, y mi alma iba quebr�ndose poco a poco, hasta que una noche, explot�. No pude resistirlo m�s, el secreto era demasiado grande, pronto mi �m�scara� no servir�a. Ese sentimiento, lejos de disiparse, hab�a crecido... necesitaba dejar de llevar esa pesada carga en mi espalda... y se lo cont�...
Le escrib� una nota, cont�ndole lo que sent�a, lo que me inspiraba, lo que tanto anhelaba... sin firma, sin ponerle una cara al sentimiento, un prejuicio, nada... S�lo mi alma, desnuda... Ni siquiera emple� mi lechuza, sino una de la escuela para que nada la relacionara conmigo...
Creo que esa fue la ma�ana m�s extra�a de mi vida... Sentado desde mi mesa, observ� como la lechuza se posaba lentamente frente a �l, como desenrollaba el pergamino, como lo le�a con el ce�o fruncido y lo tiraba sin m�s sobre la mesa, pensando seguramente que era una broma pesada... Pero Granger recuperaba la nota y la le�a no sin asombro, mientras Harry pon�a cara de resignaci�n, continuando con su desayuno. Algo, no se bien el qu�, le hubo de decir Granger, porque el Gryffindor tom� nuevamente la nota, arrug�ndola, con cara de enojo y un suave rubor, y la meti� en su mochila, sin esperar m�s.
Desde ese d�a, sin faltar uno, escrib�a peque�as notas a Harry, cont�ndole lo que sent�a. Mi mayor miedo; ser descubierto, mi anhelo; poder tenerlo, mi cruz; saber que es imposible... todo, todo lo que pasaba por mi mente, todo lo que gritaba mi coraz�n, lo que susurraba mi alma... Siempre sin firma, una lechuza distinta cada d�a... nada que pudiera ligar a Draco Malfoy con ese �admirador�... Se convirti� en mi tabla de salvaci�n, en mi confidente...
�l sigui� ignorando las notas al principio, pensando todav�a que ser�a una broma pesada, que pronto se cansar�an, pero los meses fueron pasando y las cartas no cesaron... Lo segu� observando, siempre desde lejos, siempre al margen. Vi como poco a poco fue creyendo en las notas, como cada vez esperaba la lechuza que llevar�a mi alma con m�s ansias, como el miedo y la frustraci�n se dibujaban en su cara cuando la lechuza se retrasaba un poco, y como eran reemplazados por alivio y satisfacci�n cuando el ave se posaba ante �l... como poco a poco se fue enamorando de su alma gemela... de mi coraz�n, de mis sentimientos, pero no de m�... Nuestro odio en apariencia segu�a igual. Nada cambi� en este a�o y medio, porque mi orgullo no me permit�a desvelar mi identidad, porque mi mente me dec�a que nada deb�a cambiar, porque al saberlo me odiar�a todav�a m�s, porque mi coraz�n sab�a que cuando se enterara, su alma se partir�a pensando que jugu� con �l, y esa tristeza que poco a poco logr� que olvidara, se alojar�a nuevamente en su mirada, haci�ndome morir con �l...
�Sin ti me siento morir y tu solo pensamiento me da fuerzas. Se que nunca ser�s para m�, ya que no tengo el valor de enfrentarte con mi propia cara, pero mi anhelo no cesar� as� el tiempo pase, porque ya una vez cre� poder olvidarte, y sin embargo, m�s profundo en mi alma te clavaste. Se que te cost� dejar de pensar que era una cruel broma, quiz�s aun todav�a lo piensas y se que nada de lo que te pueda decir te quitar� esa duda, pero simplemente te digo que sientas, que me sientas, que te llegue el sentimiento a trav�s de mis palabras al escribir en estos momentos de debilidad, en los que siento que no puedo m�s, y en los que al pensar que al menos en ti puedo confiar, que al menos tu me �escuchar�s�, me hace seguir adelante.
Sinceramente
Un pedazo de mi coraz�n�
Suspiro, sonr�o..
Es la quinta vez que leo la nota, aprovechando estos breves instantes de soledad, en que dejo la mochila antes de ir a comer, para perderme en sus palabras una y otra vez...
�Un pedazo de mi coraz�n�, siempre la misma firma, poni�ndole vida a estas palabras que ans�o recibir cada d�a, porque supone una nueva ilusi�n. Con un �ltimo vistazo, la deposito en mi cofre de madera, junto con las otras quinientas cuarenta y seis. Ni un d�a, ni un solo d�a desde que recib� la primera han cesado las notas, ni siquiera durante el verano, en el que segu�an llegando a Privet Drive a altas horas de la madrugada, para que mis t�os no lo descubriesen... Quiz�s, m�s que otra cosa, fue ese hecho el que despej� mis dudas, el que me hizo dejar de pensar que era una broma, porque nadie se pasar�a el verano escribiendo nuevos pedazos, cada cual m�s impactante, m�s innegablemente sincero, solo para gastar una broma... Esa persona lo quer�a de verdad, ese chico se sent�a enamorado... �Qui�n podr�a mentir cuando cada frase, cada palabra, transmit�a ese sentimiento? Necesidad, anhelo, preocupaci�n, angustia, miedo... todo tan mezclado, tan cruelmente sincero...
S�, sab�a que era un chico el que escrib�a. No era que �l se lo hubiese dicho en sus cartas, que eran cuidadosamente ambiguas, hablando de sensaciones, de sentimientos, no de la persona que escrib�a, pero hab�a matices, peque�os hechos que le hac�an pensar eso... En primer lugar, no encontraba una raz�n poderosa para que esa persona se siguiera escondiendo, m�s despu�s de haber desnudado su alma de esa forma, y sin embargo, en cada carta pod�a notar ese miedo subyacente a que lo descubriera, a que supiese finalmente quien era �l... En segundo lugar, estaba su letra, bella, esbelta, curvada, elegante..., pero a su vez segura, sin �pice de duda o vacilaci�n, y definitivamente sin demasiada floritura remarcando... sin ninguna duda era letra de chico... Y en tercer lugar, sin saber muy bien porqu�, lo present�a... Sab�a que era un chico.
Al principio me sorprendi� pensar tan siquiera en eso, contemplar la posibilidad, y mucho menos pensar en corresponder... eso no se ve�a bien. Los Dursley siempre gritaban y maldec�an cuando ve�an que por la televisi�n sal�a alguna pareja de amantes del mismo sexo, llam�ndolos �anormales�, como si fuesen extraterrestres y no personas... pero afortunadamente, yo no era como los Dursley, y con el tiempo dej� de preocuparme por esas tonter�as, llegando al extremo de corresponder al sentimiento que predominaba en las notas: amor. �Qu� importaba si era de un sexo o de otro cuando el sentimiento era el mismo?�Acaso no se llamaba igual en ambos casos?�no segu�a llam�ndose amor? No, no me importaba que fuese un chico en lo m�s m�nimo, pero quiero saber quien es, quiero ponerle una cara a esas palabras, y creo saber el modo de lograrlo...
Todav�a sonriendo, y pensando en como llevar a cabo mi plan, me fui hacia el Gran Comedor...
A las cinco y media de la ma�ana son� una musiquilla que hizo despertar a Harry sobresaltado. Todav�a frot�ndose los ojos, record� que hab�a puesto un hechizo sobre su cama para hacerlo despertar a esa hora, e inmediatamente record� el motivo por el cual lo hab�a puesto. Instant�neamente el sue�o desapareci� y sus sentidos estuvieron en plenitud de facultades. Se visti� con rapidez, repasando mentalmente lo que ten�a que hacer, nervioso, pensando en si estar�a haciendo lo correcto o no... pero la duda lo estaba matando. Ya no pod�a aguantar m�s la incertidumbre de saber quien era aquel que hab�a logrado sacarlo de su tristeza, que hab�a conseguido que volviera su ilusi�n... Necesitaba verlo, ponerle cara a ese sentimiento...
Cuando estuvo vestido, cogi� su capa de invisibilidad y se dirigi� hacia su destino...
Llevaba una hora sentado en la lechucer�a con su capa de invisibilidad por encima, viendo como poco a poco los rayos del sol se volv�an menos oblicuos, haciendo pasar los tonos negro-gris�ceos a rosado, para finalmente volverse azules suaves... naciendo un nuevo d�a, una nueva esperanza...
Sab�a que mi alma gemela aparecer�a en cualquier momento, si estaba en lo cierto y esa persona enviaba sus mensajes en la ma�ana, como hab�a supuesto.
Estaba nervioso e inquieto. Si no hab�a hecho esto antes, era por el miedo que me produc�a a la vez descubrir a esa persona. Sab�a lo que implicaba, quiz�s una desilusi�n, quiz�s que esa persona no quisiese saber nada m�s de mi, quien sabe... Lo cierto era que ahora estaba ah�, que por fin lo descubrir�a, y pasara lo que pasase, sab�a que no me arrepentir�a de haber tomado esa decisi�n, lo present�a... ya fuera para bien o para mal...
Escuch� unos pasos en el pasillo, subiendo la escalera, y me tens� r�pidamente, al tiempo que sent�a como mi coraz�n se aceleraba m�s y m�s. En silencio me puse de pie y esper� lo que pareci� una eternidad... apenas tres segundos, hasta que la puerta que lo separaba del exterior se abri�, y un chico rubio, de ojos grises, de mi misma edad, entr� en la lechucer�a... El coraz�n se me par� un instante, dej� de respirar mientras el chico entraba con paso decidido, mirando hacia las lechuzas con creciente inter�s, con un pergamino en su mano, en el que pude distinguir una letra que conoc�a muy bien... El mundo se me call� a los pies al darme cuenta de que no estaba so�ando, que ah�, a escasos dos metros frente a m�, estaba mi mayor enemigo en Hogwarts, portando una de las cartas que hab�a sido mi salvaci�n... solo por un juego...
Me sent� enga�ado, idiota, por haber cre�do en esa ilusi�n. Sent� como las piernas me temblaban, como todo mi ser quer�a gritar, abandonar mi escondite e intentar aplacar un poco de mi frustraci�n golpeando a ese que me hab�a enga�ado, que hab�a hecho a mi coraz�n vibrar de emoci�n contenida cada vez que le�a sus cartas... y todo era una vil mentira, un absurdo juego que de seguro hab�a empezado en una tarde de aburrimiento...
Pero me qued� quieto, incapaz de mover un m�sculo, viendo como todas mis emociones, mis ilusiones, se esparc�an por el piso, al tiempo que ve�a como mi enemigo segu�a buscando una lechuza...
Un par de alas blancas surcaron la estancia hacia el chico de cabello dorado que se encontraba en el centro, apoy�ndose suavemente sobre su hombro, mientras el chico giraba su cabeza, y al comprobar cual era, una expresi�n nunca vista se extend�a en su cara... una sonrisa, pero no la t�pica arrogante, sino una genuina, sincera, �nica...
-Hedwig � Dijo con voz jovial, de quien saluda a un viejo amigo, mientras extend�a su brazo para que la lechuza se posara en �l. Comenz� a acariciarla tiernamente, con una mirada incre�blemente emotiva, sincera, limpia, mientras el animal ululaba feliz bajo su toque... � Sabes que no puedo enviarte a ti, se dar�a cuenta que las lechuzas proceden de aqu�, de Hogwarts, y sabes que no debe enterarse de nada...- la lechuza le picote� un poco la mano, ofendida, pero sigui� posada en su brazo, dej�ndose acariciar- No te molestes, se que quisieras hacer ese trabajo, y estoy seguro de que nadie lo har�a mejor que tu, - el ave ulul� feliz- pero ya te lo he dicho muchas veces, si se llega a enterar todo... todo se vendr�a abajo... �l me odia�Lo entiendes? � su expresi�n se ensombreci�, su vista se perdi� a trav�s de la ventana de la lechucer�a, sin dejar de acariciar al animal- �l no debe saber que soy yo quien le escribe, no lo tolerar�a, la tristeza volver�a a sus ojos, a su expresi�n, anid�ndose en su alma, de do
nde tanto me cost� sacarla, y no lo soportar�a... sabes que dar�a mi vida porque �l fuera eternamente feliz, si supiera que �l siempre va a estar bien... Y para que eso ocurra, nunca debe descubrir mi secreto... esto que me quema el pecho cada vez que lo veo, que me mata lentamente cada vez que siento su desprecio, y me vuelve a la vida cuando lo veo sonre�r ante las notas en las que le env�o mi alma, lo �nico que conoce de m�... lo �nico que ama... � otra sombra de dolor cruz� sus ojos, dejando la estancia en silencio unos minutos, sin dejar de acariciar al animal.
Un leve susurro de tela al caer lo devuelve a la realidad, al tiempo que se gira, y ve a la figura que aparece ante �l... Terror en estado puro se extiende por sus ojos al mirarme, mientras los abre desmesuradamente unos instantes... Un susurro bajo, apenas un balbuceo cargado de inseguridad, angustia y miedo...
-Po... Potter... tu... aqu�... temprano...- se aclara la voz, y con su mejor m�scara de imperturbabilidad, recupera su aplomo, dedic�ndome su mirada fr�a y distante- �Qu� haces tu aqu�?
Me acerco sin dejar de mirarlo, sin prisa, apenas unos pasos y quedo frente a �l, mientras contesto suavemente:
-Buscarte.
Me mira con incertidumbre, extra��ndose por mi respuesta. Desv�a su mirada, en un intento por parecer indiferente, entonces su vista se posa en el suelo, en el lugar donde reposa mi capa, y nuevamente el terror se dibuja en su cara, comprendiendo lo que es... Se da cuenta que todav�a tiene a la lechuza sobre su brazo, y en un brusco movimiento la aparta de si, sin saber que hacer o decir...
Lo miro sin perderme una sola reacci�n, todav�a sin entender porqu� no le estoy golpeando, o porque cre� tan solo en sus palabras, y sin darme cuenta, una sonrisa se dibuja en mis labios...
-�De que te r�es, Potter?- pregunta todav�a nervioso, intentando sonar arrogante y fallando pat�ticamente.
-No me r�o, sonr�o, hay una diferencia- digo ensanchando mi sonrisa.
Parece que quiere irse lo antes posible, mira hacia la puerta, pero como si estuviese clavado al suelo, me vuelve a mirar, y susurra:
-�Cu�nto llevabas aqu�?-interrogaci�n, duda, miedo, velados en su mirada penetrante, s�bitamente hermosa, como el reflejo del sol sobre la plata brillante, el aspecto del mar en un d�a tormentoso... Por primera vez reconozco en �l al due�o de las cartas, due�o de mi alma...
-Desde el amanecer.
Su mirada se vuelve oscura, el dolor perfora su alma, y cierra sus ojos con desespero, solo un segundo, reponi�ndose de mi respuesta, reagrupando su valor...
-Bien- su voz vuelve a ser arrogante y despectiva- ya lo sabes, el juego termin�. Fue divertido crearte esa imagen de algo que no existe. �Que iluso eres, Potter!
Con una �ltima mirada de desprecio, se dirige hacia la puerta, todav�a agarrando fuertemente el pergamino. Cuando pasa junto a m�, sin poder ni querer evitarlo, mi mano se desliza hasta su brazo, impidi�ndole la salida.
-Espera...
Se gira enojado, mir�ndome con furia contenida, y algo m�s...
-�Qu� diablos quieres, Potter? Ya lo descubriste. Lo siento, me aburr�a y eras un buen pasatiempo, eso es todo.
-No te creo.
-�No me crees? All� tu, Potter. Sigue siendo un iluso y viviendo en tu mundo de fantas�as...
-Draco...-susurro.
-No me llames por mi nombre�no creo haberte dado permiso!
-Escucha...
-No creo que tu conversaci�n de Gryffindor sea muy interesante, gracias. �Por qu� habr�a de escucharte?
-Porque sabes tan bien como yo que esto no es un juego.
Me mira con sorpresa ante mi s�bito cambio de tono, guardando silencio unos instantes, que aprovecho para explicarme:
-A�o y medio, quinientas cuarenta y siete cartas�Qui�n se aburre durante tanto tiempo? Cierto que pens� al principio que era un juego, pero tu te encargaste de demostrarme que no lo era... hoy quer�a... quer�a ponerle nombre a esas cartas, quer�a ponerle cara despu�s de tanto tiempo. Por eso vine aqu�. Cuando te vi aparecer se me call� el alma a los pies, creyendo que hab�as jugado conmigo... hasta que te vi acariciando a mi lechuza y o� tus palabras... Por una vez te quitaste tu m�scara, pensando que estabas s�lo, y pude ver sinceridad y tristeza en tus ojos... y no tuve m�s dudas. No me importa lo que haya podido pasar hasta ahora entre nosotros, no me importa nada, solo tu, solo saber que en tus cartas siempre has sido sincero, que has desnudado tu alma para m�, pedazo a pedazo de tu coraz�n, como tu firmabas, y que lograste hacer que mi raz�n se perdiera y simplemente te amara...
Poco a poco mi mano suelta su brazo, subiendo lentamente hasta su cara, para acariciarlo suave, delicadamente, como si de una fr�gil figura se tratara que pudiese partirse con el m�s leve golpe... �l me mira sorprendido por mis palabras, dej�ndose acariciar, mirando en mis ojos, buscando respuestas, y sinceridad... y la encuentra... Una sonrisa delinea sus facciones, una sonrisa limpia, tierna, consentida... una sonrisa de felicidad infinita, de aquel que est� teniendo un sue�o maravilloso del que no quiere despertar... suavemente susurra:
-Esto tiene que ser un sue�o... Harry.
-No lo es, no te vas a despertar- acerco lentamente mi cara a la suya, levantando mi otra mano para acariciar con mis dedos su cuello y susurro- �No se siente real?
Y en un �ltimo acercamiento, cierro la distancia entre nosotros, posando mis labios sobre los suyos, fundi�ndonos en las m�s exquisitas sensaciones, saboreando por primera vez en persona todo el explendor del verbo amar...
FIN
Espero que os haya gustado. Si tien�is alguna duda, comentario o sugerencia, en review, por favor.
Besos
Missi