| El Dormitorio de Gryffindor |
Notas de la Autora: Muchas gracias a Tam Alor por ser una beta precisa y alerta. Gracias a ella me he dado cuenta que todas mis fics est�n llenas de regionalismos. He tratado de hacer esta en un castellano mas est�ndar, y si encuentran algo extra�o, t�menlo como ejercicio de castellano lime�o :P
Esta fic es slash ligero (no gr�fico). Esto quiere decir que habla de una relaci�n chico/chico. Est�s avisada(o).
Fue durante el desayuno, cuando Blaise Zabini lo atraves� de forma literal, que Draco Malfoy cay� en la cuenta de que era invisible.
-�Por Dios, me he muerto! -grit� de una manera sobreactuada y de bajo presupuesto, que en nada favoreci� su imagen arrogante y distinguida.
Draco no se lo pod�a explicar. La Agoradora oficial de la casa Malfoy le hab�a prometido al menos treinta a�os de vida, dos hijas a su imagen y semejanza y m�ltiples acciones en compa��as Muggle emergentes que le asegurar�an una peque�a fortuna. En ning�n momento le mencion� la opulenta mujer de piel morena que para ser rico y exitoso hab�a una muerte de por medio. Menos a�n la suya propia.
Le parec�a extra�o el que no recordara la raz�n de su deceso. Ayer se hab�a acostado a las diez como todos los d�as -los Malfoy no s�lo eran conocidos por sus vilezas sino tambi�n por las largas siestas que se tomaban diariamente. Draco, por ejemplo, necesitaba al menos diez horas de sue�o, a no ser que quisiese arruinar la perfecta contextura de su piel.
Esta ma�ana despert� desperdigado en el suelo debajo de su cama. Su cuerpo hab�a perdido�sustancia. No pod�a tomar ning�n objeto, tan s�lo los atravesaba.
El p�nico no le invadi� hasta despu�s de gritarle "�Al�?" a Pansy en la oreja repetidas veces, sin conseguir reacci�n alguna. En el Gran Sal�n, al que lleg� a�n en piyama y algo abochornado, pens� que Blaise lo hab�a visto y se estaba dirigiendo hacia �l. Draco esboz� una sonrisa que desapareci� el segundo en el que Blaise no disminuy� su velocidad, ni cambi� de direcci�n, sino m�s bien sigui� caminando a trav�s suyo.
Solt� alaridos, corri� a trav�s de las mesas, le dio la pataleta e hizo muecas frente a Dumbledore mientras se tiraba de los pelos. Nada. Absolutamente nada. Decidi� irse, cabizbajo y meditabundo, a estar solo y triste. Al salir escuch� pasos apresurados que ven�an de las escaleras. Potter corr�a hacia �l. Estaba muy agitado, como si hubiese corrido una marat�n. Se apoy� en sus rodillas para recuperar el aliento. Era ir�nico que hubiese dado lo que sea para que lo mirara con desprecio. Al menos alguien lo estar�a viendo.
-�Malfoy! -exclam�, haci�ndolo saltar de la sorpresa.
-Potter -carraspe� Draco. Medit� un instante-. Acabas de probarme que a�n ante las circunstancias m�s adversas, siempre voy a preferir ir a estar solo y triste a tener una charla contigo. Si me disculpas� -dijo Draco a la vez que lo hac�a a un lado para poder pasar. Su mano no atraves� a Potter. Maldito y cruel destino. �Por qu� ten�a que ser Potter quien lo acompa�ara en la vida del m�s ac�Era este el infierno del que Dante hab�a escrito?
-Malfoy, no seas necio. Me he pasado toda la ma�ana buscando gente. No he visto a nadie desde que me despert� hoy. Me tienes que ayudar a encontrar a los otros: si trabajamos juntos podemos hacerlo en la mitad del tiempo.
-Mira, por mucho que me impresione tu destreza matem�tica, te voy a tener que decir la cruda verdad -Acerc� su rostro al de Potter y a�adi� en un susurro-: Es la hora del desayuno y todos est�n en el Gran Sal�n -sonri� con malicia-. Si yo fuera t� tratar�a de pulir mis habilidades detectivescas, y a�n as� fracasar�a.
Potter lo mir� con suspicacia y dio un paso hacia el sal�n. Volte� la cara hacia donde Granger y Weasley le hac�an se�as para que se acercara, pero ni se inmut�. Luego mir� hacia la mesa de los profesores, y finalmente hacia la mesa de los Slytherin. Dio un paso atr�s y oje� a Draco con m�s suspicacia que antes.
-All� no hay nadie, Malfoy. D�jate de ser un pelmazo por un minuto y t�mate esto en serio. Todo el colegio ha desaparecido a excepci�n de t� y yo. Esto tiene que ser obra de Voldemort -sentenci� a la vez que golpeaba un pu�o sobre la otra mano. Draco exhal� con exasperaci�n.
-Era de esperarse que Harry Potter fuera as� de egoc�ntrico. Pensar que Voldemort se dar�a el trabajo de llevarse a todos en Hogwarts menos a ti� �No te parece algo inefectivo de su parte? -aqu� se dio una pausa para saborear este momento hist�rico-. Harry Potter, tengo el placer de informarte que est�s muerto. Y este es tu infierno personal.
Potter se ator� y comenz� a toser. Cuando se hubo recuperado solt� una tremenda carcajada.
-Muerjaja� muerjajajaja� infierjajajajaja -dijo Potter.
Draco se qued� estupefacto. En ese momento la Granger se acerc� a Potter e ignor� a Draco.
-�Harry, qu� te pasa? Haz estado aqu� parado desde hace quince minutos. �Est�s esperando a alguien�De qu� te r�es? -Potter recuper� la respiraci�n y al fin se calm�.
-Supongo que no le vas a contestar a Granger -dijo Draco con voz arrastrada.
-Ya te dije, Malfoy, aqu� no hay nadie.
-Te acaba de preguntar por qu� te r�es.
Potter frunci� el ce�o y volte� la cara donde le se�al�. Su mirada era lejana, enfocada en un punto ciego detr�s de la oreja de Granger.
-Harry, dime qu� sucede -implor� Granger-. �Acaso Voldemort te ha hecho algo?
Draco volvi� a soltar aliento de frustraci�n. Toda la pandilla Potter cre�a que Voldemort ten�a tiempo para perpetuar planes est�pidos.
-�No tendr� esto que ver con lo que nos dijo Dumbledore ayer? -pregunt� Granger.
-Malfoy, esto debe parecerte muy chistoso -dijo Potter encima del discurso de ella.
-C�llate, Potter, se estaba poniendo interesante.
-Harry, Malfoy no est� aqu�.
-�Viste? Ya comenz� a sospechar -dijo Draco-. Dile que contin�e.
-�Por qu� no se lo dices t�?
-Sab�a que eras lento, pero no tanto. Yo puedo verlos a todos, pero ellos no me ven ni me escuchan. �Se lo vas a decir, o no?
Potter lo mir� con gran suspicacia. Pero a�n as� se volte� hacia donde Granger y le dijo a su frente que lo disculpara y que continuara.
-�Recuerdas que Dumbledore mencion� algo sobre el primero de Abril? Resulta que cada cincuenta a�os, ese d�a se pierde el control sobre la magia, y todo tipo de cosas pueden pasar.
Draco separ� los labios de la sorpresa. Era cierto, �l lo hab�a escuchado de su madre hac�a algunos a�os. El t�o Edelfrico perdi� la voluntad ese d�a y no la encontr� hasta el siguiente. Se cuenta que varios familiares tuvieron que ayudarle a caminar, darle de comer y llevarlo al retrete. Su t�o simplemente no ten�a ganas de hacer nada.
Potter le hab�a estado haciendo se�as con los ojos para que le contara lo que hab�a escuchado. Cuando se lo inform�, puso los ojos como platos. Le dijo al arete de Granger "Esmuyprobabletengoqueiralba�o", lo tom� del codo y lo arrastr� por el corredor.
Entraron a un sal�n vac�o. Draco se sent� en el suelo -ninguna otra superficie lo pod�a soportar, a menos que se contara a Potter como una "superficie".
-�Qu� est� pasando?, Malfoy �Es otra de tus bromas que no dan risa?
-�Qu� no me o�ste? Es la maldici�n del primero de Abril. Hace cincuenta a�os mi t�o Edelfrico perdi� la voluntad por un d�a y su dignidad para siempre. Malos tiempos se auguran.
-Espera. Eso quiere decir que ma�ana todo regresar� a la normalidad. Tan s�lo necesito sobrevivir sin gente por veinticuatro horas. �Ni siquiera necesito hablarte! -se levant� para irse.
-Qu�date quieto, Potter. T� a�n puedes seguir tu vida normal, pero a m� me han privado de realizar las labores m�s simples. Me temo que no te puedo dejar ir. Vas a tener que ayudarme a sobrevivir el d�a -paus� para mayor efecto-. A menos que quieras que utilice mis nuevas habilidades sin supervisi�n. Estoy seguro que no voy a tener ning�n problema atravesando la puerta del dormitorio de chicas en Gryffindor-sonri� con satisfacci�n. Potter humeaba de rencor.
-T�pico de ti el aprovecharse de los indefensos, Malfoy. Y de engatusar a los buenos -Draco le sonri� encantadoramente-. �Qu� quieres que haga?
Despu�s de cargar la pila de libros de Malfoy hasta la biblioteca y dedicar las siguientes dos horas pas�ndole las p�ginas, Harry estaba harto. Malfoy dec�a estar haciendo su parte al repetirle todo lo que la gente invisible dec�a, pero no hab�a ninguna manera de saber si no le estaba haciendo conversar con el aire. La peque�a sonrisa de satisfacci�n que mostraba en todo momento no hac�a nada para calmar sus nervios.
-Malfoooy� ya me aburr� -se quej� por la cuarta vez en el d�a. En el fondo hab�a esperado, como su esclavo temporal, tener que hacer algo intr�pido, peligroso, espont�neo. No se hab�a imaginado que un d�a con Malfoy era peor que un d�a con Hermione sin Ron. Sinti� un escalofr�o recorrerle la espalda cuando record� los largos d�as que pas� solo con su mejor amiga en cuarto a�o, cuando Ron y �l no se hablaban. Fue aterrador. Tal vez Malfoy ten�a raz�n. La magia fabricaba un infierno para cada persona. �Qu� pod�a ser peor que estar completamente solo, y pasarse veinticuatro horas volte�ndole las p�ginas?
-Potter, tengo hambre.
Harry comenz� a darse cabezazos contra la mesa.
-Una por el elfo dom�stico que te cambiaba los pa�ales -dijo Harry con voz ronca mientras le daba un bocado de pud�n de chocolate.
Malfoy abri� la boca y trag� contento.
-Otra por la mam� del elfo dom�stico que te cambiaba los pa�ales.
Esta vez lo mir� con disgusto pintado en los labios y se neg� a abrir la boca.
-Malfoooy� ya se me acab� la imaginaci�n. �No quedan m�s personas, criaturas u objetos que te gusten!
-Entonces tendr�s que comenzar con los que no me gustan, pero por lo menos que yo haya conocido. Falta medio pud�n, Potter-. Harry gru��.
-Una por Harry Potter.
Trag� vorazmente. Harry se asust� un poco.
-Otra por el Ni�o Que Vivi� -prob� nuevamente.
Malfoy esta vez casi muerde la cuchara. Hasta ese d�a nunca hab�a visto a nadie masticar pud�n antes de pasarlo.
-Otra por el Cabeza De Cicatriz.
En su af�n -en vez de pud�n, o la cuchara en �ltimo caso- termin� mordi�ndole la mano a Harry, quien dijo "au" con m�s sorpresa que dolor.
-Necesitas ayuda profesional -mencion� Harry.
Malfoy, dientes bien hundidos en la palma de Harry, asinti�.
-�Harry, puedo hablar contigo un momento? -dijo la Weasley tama�o bolsillo.
-La ni�a Weasley quiere hablar contigo, est� a las diez -dijo Draco en tono aburrido.
Potter le habl� al hombro de la chica. Realmente era malo para calcular tama�os.
-Hola, Ginny. Dime -dijo en su habitual tono inocente y bonach�n.
-T� y Cho ya no se ven mucho. Quer�a preguntarte� �Todav�a te gusta?
Draco esboz� una peque�a sonrisa. Esto pod�a ser divertido.
-La muchacha quiere saber si todav�a te gusta ser buscador -dijo con la cara m�s inocente que pod�a poner. Potter sonri� al cuello de la Weasley.
-Pero claro que todav�a me gusta, Ginny. Siempre me ha gustado y siempre me gustar� -La Weasley agrand� los ojos. Se la ve�a inc�moda y dolida.
-Pero si a ella ya no le gustas. �A�n no te vas a dar por vencido?
-Pregunta si no se te hace muy dif�cil atrapar la Snitch -dijo Draco.
-Bueno, claro que es dif�cil atraparla. Es bastante escurridiza. Pero es cuesti�n de maniobrar la escoba de forma que no tenga otra opci�n m�s que caer en mis manos.
Se le estaba haciendo muy dif�cil aguantarse la risa. Potter estaba haciendo todo el trabajo por �l. La Weasley estaba boquiabierta de espanto.
-�Harry, c�mo puedes hablar as� de una chica? -pregunt�, indignada.
-�C�mo puedes hablar as� de la pobre e indefensa Snitch? -tradujo Draco.
-�Si para eso est�n! Todas son iguales, no es como que tengan sentimientos, Ginny -dijo Potter con tono paternal. La Weasley rompi� a llorar y sali� corriendo. Draco sonri� con satisfacci�n.
Para la hora del almuerzo toda la mesa de Gryffindors estaba chillando. Mocos por aqu� y lagrimas por all�: era el mejor d�a de su vida. Y Potter no ten�a la menor idea. No importaba, se iba a enterar tempranito al d�a siguiente.
La noche cay� y con ella, Potter. Se encontraba derrumbado bocarriba sobre el suelo, en medio del corredor hacia Pociones. Se hab�a desplomado all� despu�s de que le mandara traer el libro que hab�a olvidado en la biblioteca. Potter se quej� de maltrato, de abuso y de explotaci�n. Sigui� su discurso sobre los derechos humanos y de declararse en huelga a�n despu�s de que Draco lo tomara de los brazos y lo levantara lentamente hasta poner todo su peso sobre los hombros. Lo carg� el resto del camino hasta el sal�n. Felizmente los dem�s alumnos estaban ya en clase y no pudieron ver pasar a Harry Potter levitando.
Draco despert� con un severo dolor de trasero. Hab�a tenido que pasar la noche en el suelo porque su cama no lo soportaba. Baj� a la sala com�n a esperar a Potter, ya que necesitaba que alguien le lavara la cara y los dientes y le cepillara el cabello. No s�lo porque era el �nico que lo pod�a hacer, sino tambi�n porque los a�os de esclavitud con los Dursley le hab�an dado algo de talento con las labores manuales.
Por ello, cuando Pansy le pas� la mirada de la cabeza a los pies con una expresi�n de asco por su estado de desarreglo, su primera reacci�n fue de decepci�n. Pero luego recapacit� y anunci� en su voz m�s imperiosa:
-Espero que mi breve ausencia no les haya causado da�o permanente. Como ven, estoy de vuelta: joven y guapo como debe ser.
Varias cabezas voltearon a verlo subido en un banquito para dar su discurso. Pocos le hicieron caso. Draco supo entonces que todo hab�a regresado a la normalidad.
Potter lo ignor� durante la hora del desayuno y en la clase de Criaturas M�gicas. No le hubiera importado un pepino si no fuera porque se acord� que alguien le deb�a dar de comer a Filomena la tar�ntula, limpiar su jaula, y cepillar sus ocho patitas.
Entonces decidi� que lo m�s sensato era arrinconarlo despu�s de la clase. Por falta de las paredes necesarias para llevar a cabo la maniobra, se vio obligado a apoyar un brazo a cada lado de Potter, contra la caba�a de Hagrid. Ten�a que recordar mencionarle lo bien que le iba esa expresi�n de sorpresa mezclada con incomodidad. Iba a necesitar todas las armas disponibles si quer�a a su esclavo de regreso.
-Potter�me extra�aste?
-�Extra�ar qu�: tu inhumano sistema de aprovechamiento?
Draco neg� lentamente con la cabeza y luego se le acerc� hasta que pod�a distinguir las franjas en diferentes tonos de verde que formaban su pupila.
-No te not� tan mortificado cuando te escuch� tarareando esa canci�n mientras me rasurabas la barbilla -Draco susurr�. La mand�bula de Potter colg� abierta de la indignaci�n. Se le acerc� a�n m�s con intenci�n amenazante, hasta que sus labios rozaron su oreja y tuvo que cerrar los p�rpados por la cercan�a -. Y es posible que est� equivocado, pero me pareci� que le pusiste cantidades industriales de crema a mi espalda.
Potter, en vez de verse a�n m�s indignado o admitir que le gustaba hacerle los recados y cuidar de su envidiable cutis, junt� los labios y comenz� a sonrojarse de las orejas a la punta de la nariz.
-�Ya terminaste de humillarme, Malfoy, o tienes algo m�s que agregar?
-S�lo una cosa m�s -dijo con sus ojos puestos en los verdes. Potter debi� haber pensado que lo iba a embrujar, porque cerr� los p�rpados y su labio inferior tembl�, obviamente de terror. Draco hubiera esperado que su m�s grande enemigo supiera mejor que nadie que �l sab�a negociar -. �Cu�nto vales�Cinco galeones al d�a?
Potter abri� los ojos de inmediato. Pero Draco no encontr� inter�s en ellos, sino m�s bien algo como hostilidad.
-Est� bien, tampoco es para tanto. Diez galeones. Tienes que aceptar que es bastante generoso.
Potter abri� la boca de indignaci�n, empuj� a Draco fuerte y comenz� a caminar hacia el castillo.
-S� que eres un hueso dif�cil de roer. Veinte galeones, y es mi �ltima oferta. Ahora o nunca. �Potter? �Potter!
Potter se pas� todo el almuerzo conversando con sus amigos, y a Draco ni una mirada de odio ni nada. Lo hab�a ignorado ol�mpicamente cuando Draco le hizo tropezarse sobre su escoba durante el entrenamiento de Quidditch. Se hab�a hecho el sordo cuando llam� a sus amigos pobret�n y sangre-sucia, la �ltima carta bajo la manga que jugaba s�lo en situaciones desesperadas, que eran m�s frecuentes de lo que hubiera deseado. Esta hab�a sido la primera vez en la violenta historia de Potter y Malfoy que esa estrategia no hab�a hecho efecto. Draco estaba pisando nuevo territorio. Nunca hab�a tenido que ir tan lejos para llamar su atenci�n. La verdad de las cosas era que ten�a miedo de lo que era capaz de hacer en situaciones m�s que desesperadas. Esperaba que no fuera algo que lo terminara avergonzando.
-Potter, tenemos que hablar.
-Querr�s decir que t� tienes que decirme algo, porque yo no tengo nada que decirte a ti.
-He dicho -dijo Draco entre dientes- que tenemos que hablar -Tom� a Potter por el cuello de la t�nica y lo arrastr� desde el Gran Sal�n hasta la sala vac�a donde todos los problemas de Draco hab�an empezado.
-�Malfoy, su�ltame! -dijo despu�s de que Draco cerrara la puerta tras ellos. Se escap� de su pu�o y se dirigi� a la ventana. Estaba enfurecido. Draco pod�a sentirse ya un poco m�s en familia -�Y bien? Estoy esperando que digas lo que sea que es tan importante para poder ir a terminar mi cena.
Draco perdi� piso. El objetivo hab�a sido llamar la atenci�n de Potter, y ahora que la ten�a en toda exclusividad se dio cuenta que no ten�a un plan. Hab�a sido una acci�n terriblemente Gryffindor de su parte y pod�a sentir la verg�enza comenzar a acumularse. No quer�a enterarse a d�nde le llevar�an sus instintos entonces, ya que nunca los hab�a tenido que utilizar.
-Potter... la cuesti�n es que me levant� con tort�colis esta ma�ana por tener que dormir en el suelo de piedra, cabe recalcar, bastante duro, y necesito que me des un masajito como el de ayer -Draco se sorprendi� de su astucia. Apelar a la simpat�a de Potter pod�a resultar efectivo -, por favor -a�adi� su instinto a �ltimo momento y sin pedir permiso. Se hizo oficial: Draco Malfoy era un blandito. Potter lo mir� m�s con pena que simpat�a.
-�Me trajiste hasta aqu� para pedirme de nuevo que sea tu esclavo, Malfoy?
-Bueno, tampoco lo pongas as�. Habr�a una remuneraci�n de por medio, y claro, el privilegio de trabajar para un Malfoy.
-�Qu� clase de remuneraci�n?
-Esa es la parte f�cil. Puedo darte lo que quieras. Entiendo que no te gusta el dinero en bruto, as� que podemos arreglarlo en bienes. �Tienes inter�s en clases de piano? Ya s�, tal vez quieres la nueva escoba que est� por salir el verano que viene. Estoy seguro que te puedo conseguir el modelito antes de que salga al mercado.
Esta idea prendi� una luz en los ojos de Potter, pero tan r�pido como apareci� se disip�, dejando su mirada en una tristeza que a Draco lo puso algo nervioso.
-Debes estar acostumbrado a comprar a la gente con cosas materiales. �No se te ocurre algo decente que ofrecerme?
-�Decente! -Draco perdi� los papeles- Comet� la barbaridad Gryffindor de venir aqu� sin un plan, despu�s me haces decir la palabrota que empieza con 'por' y termina con 'favor'. �Y encima de todo quieres que sea decente? La muerte primero.
Potter ri� suavemente. Su sonrisa se mantuvo al acerc�rsele y poner las manos sobre sus hombros. Lo mir� con lo que podr�a llamarse cari�o. A Draco le pareci� extra�amente conmovedor.
-Eres un buen chico, Malfoy, pero est�s un poco confundido. Ya has dado un buen paso hacia la decencia, y estoy seguro que un d�a la alcanzar�s -Su mirada recobr� la melancol�a-. Pero yo no puedo ayudarte en el camino. Necesito m�s de ti que buenas intenciones -Retir� sus brazos y camin� hacia la puerta.
-�Potter! -llam� nuevamente el instinto de Draco. Sin darse cuenta su mano se hab�a alzado hacia �l y ahora apretaba con fuerza su mu�eca, sosteni�ndolo en el mismo lugar- �Qu� es lo que quieres? -pregunt�, confundido. Potter sonri� tristemente con la mirada fija en su mu�eca estrecha.
-Tan s�lo lo mismo que t�.
La frasecita de le qued� pegada a Draco como un disco rayado el resto de la semana. Tan s�lo lo mismo que t�. �Tan s�lo lo mismo que yo? -Pens� Draco-. �Qu� diablos significa eso?
Draco hab�a hablado con Potter para conseguir respuestas, no alargar su lista de preguntas. Se enorgullec�a de ser una persona de criterio natural que no ten�a que reflexionar sobre sus deseos. Sab�a lo que quer�a; la reflexi�n ven�a despu�s, durante la planificaci�n para conseguirlo. Pero ahora se encontraba engatusado. Para poder obtener lo que deseaba, ten�a que averiguar qu� era lo que Potter quer�a. Ello significaba tener que descubrir qu� era lo que Draco quer�a.
Era claro que quer�a un masajito. Pero algo en el tono con el que Potter hab�a pronunciado Aquellas Palabras le indicaba que no se trataba de algo as� de superficial. A ello se a�ad�a que Draco quer�a alguien a quien mandar y que los alimentara a �l y a su mascota. En resumen, Draco quer�a un esclavo. �Era eso lo que quer�a Potter? Era dif�cil imaginar dos personas siendo esclavas la una de la otra. Aquello despojaba de todo prop�sito al hecho de poseer un esclavo.
Deb�a ser algo m�s complicado que eso. Hab�a algo que le hab�a llamado la atenci�n de Draco, pero a lo que no le hab�a dado mayor importancia hasta ahora. Era el porqu� Potter y no alguien m�s. Pens� que, l�gicamente, quien era su persona menos favorita producir�a la mayor satisfacci�n al ser humillada. Pero hab�a una falla en esta teor�a, y era que Potter parec�a disfrutar de ciertos deberes que le hab�a encomendado. Esto no le hab�a molestado en lo absoluto a Draco y m�s bien, en ciertos casos, hab�a provocado cierto sentimiento de bienestar. Aquello era un misterio y lo inquietaba sobremanera. �Qu� era lo que ten�a Potter que causaba estas sensaciones antes desconocidas?
Concluy� que la �nica manera de averiguarlo era observando detenidamente al esp�cimen en cuesti�n.
Harry Potter desayunaba de ocho y veinticinco a ocho y cuarenta de la ma�ana, aproximadamente. Era un misterio c�mo Potter pod�a embutirse varias salchichas, huevos revueltos y leche, adem�s de hablar con sus amigos y enterarse de los �ltimos chismes en tan corto tiempo.
Llegaba tarde a las clases de Pociones con admirable puntualidad. De alguna manera se las arreglaba para aparecerse tres minutos y un cuarto despu�s del timbre. A Draco le aterrorizaba el que ese n�mero multiplicado por tres diera igual al n�mero de la estaci�n del Expreso de Hogwarts. Tambi�n le parec�a una abominaci�n el que pudiera encontrarle a los n�meros relaciones matem�ticas de utilidad nula.
Los amigos de Potter le ten�an gran envidia. Las veces que Potter hac�a una broma digna de carcajadas, sus amigos tan s�lo re�an. Cuando ejerc�a una pirueta de peligro mortal en Quidditch, sus amigos lo vitoreaban como si fuese una buena jugada, y no como que era el mejor buscador que se hab�a visto en Hogwarts -lo que hubiese sido m�s apropiado.
Cuando Potter resplandec�a -inmediatamente despu�s de un ba�o, o cuando tomaba un descanso de la pr�ctica de Quidditch-, los amigos de Potter se hac�an los que no se daban cuenta, en vez de hacer lo posible por completar el cuadro haci�ndolo sonre�r. Draco nunca imagin� que los Gryffindor pudiesen ser tan rencorosos.
Harry Potter era un chico promedio que com�a r�pido, llegaba tarde a clase con exactitud y ten�a malos amigos. A�n no pod�a ver Draco por qu� �l era su esclavo de preferencia. Pero su meditaci�n lo hab�a llevado a contestar al menos una de sus preguntas, si no la m�s importante�Qu� era lo que Draco Malfoy quer�a? Y una vez que Draco Malfoy sab�a lo que quer�a, no tardaba m�s de medio minuto en poner en marcha un plan.
El d�a apropiado lleg� r�pido, como Draco esperaba. Era s�bado, estaba soleado y todos los alumnos mayores se dirig�an a Hogsmeade. Potter y sus amigos se separaron del grupo y se dirigieron hacia el bosque. Draco los sigui�.
Llegaron a un claro donde colocaron una manta para sentarse encima. Luego la Granger produjo una variedad de bocaditos, frutas, dulces y refrescos que los tres comieron con bastantes ganas. Desde atr�s de un �rbol Draco se sinti� casi parte de aquel extra�o ritual de compartir la comida en medio del bosque.
Potter se ve�a mucho m�s c�modo con sus amigos que con nadie m�s. Su risa aparec�a con m�s frecuencia. Sus gestos eran m�s apasionados. Potter era Harry con sus amigos. Se dio cuenta de que ese muchacho de las gafas tambi�n hab�a sido Harry -y no Potter- el d�a que pasaron juntos. Draco no supo si era una sensaci�n buena o mala la que se instal� en su pecho, presionando sus pulmones sin dejarlo respirar normalmente.
Atardeci� y el sol se reflej� en el rostro de Harry. Su piel se ti�� de anaranjado y su pelo a�n era negro. Granger y Weasley recogieron sus cosas y se dirigieron al castillo despu�s de que Harry les dijera que quer�a quedarse un momento a solas. Cuando se perdieron de vista, camin� en direcci�n al lago. Sus manos metidas en los bolsillos y los mechones que se encorvaban hacia sus mejillas algo sonrosadas por el sol le dieron el brillo que Draco estaba esperando. Cualquiera de sus envidiosos amigos estar�an ignor�ndolo ahora, cuando Harry deslumbraba. Draco ten�a un plan distinto.
Dio un paso hacia un costado para mostrarse frente a Harry. La expresi�n de sorpresa pura en su rostro le dio a Draco �nimo para seguir con el plan. Pero luego sus ojos se llenaron de furia.
-Malfoy, nunca cre� que podr�as caer tan bajo como para espiar un picnic completamente inocente -Esto no era parte del plan. Potter ten�a que verse atractivo y listo para que Draco lo hiciera sonre�r, no lo que sea que estaba haciendo en vez de eso-. Ah, me olvid� que no te iba a hablar hasta que muestres alguna clase de entendimiento en cuanto a mis necesidades -Potter estaba bastante exaltado, pero a�n as� se ve�a tan iluminado como un minuto antes, y la presi�n segu�a en su pecho, y Draco estaba muy confundido-. �Y vas a decir algo que importe o te vas a quedar ah� parado mir�ndome como un idio--
-Potter, c�llate por un segundo -Le hab�a venido un dolor de cabeza y los gritos de Potter no ayudaban-. A�n no s� qu� diablos es lo que quieres. Pero s� una cosa que yo quiero, y que ser�a bien simple si tan s�lo no te pusieras a gritar hist�ricamente antes de que pueda tratar de hacer algo. Y lo que quiero hacer implica que est�s en el mejor humor, as� que es posible que jam�s lo pueda probar.
-�Qu� es lo que quiero? -pregunt� Potter como en un trance, o como si Draco no hubiese dicho nada despu�s de eso-. �Qu� quiero, Draco Malfoy? -Potter dio un paso hac�a �l. Se ve�a furioso, y por alguna raz�n, eso le sentaba bien. De pronto Potter reluc�a a�n cuando col�rico, y Draco estaba m�s confundido que nunca.
-Claro que no sab�a que lo que quiero hacer podr�a funcionar en estas condiciones -a�adi� Draco honestamente -. �Potter, alguna vez te hab�an dicho que--
-�Qu� es lo que quiero? -repiti� algo incr�dulo Harry y dio un paso m�s hacia Draco, dej�ndolos a una distancia un poco inc�moda.
-Estoy hablando, Potter. �Qu� no tienes modales? Dec�a que hay veces en que la luz cae desde un buen �ngulo, como ahora, y te ves... es decir, porque t� eres... digamos... -Draco se rasc� la nuca. Esto era m�s dif�cil de lo que hab�a esperado.
-�Qu� quiero? -repiti� una vez m�s dando un �ltimo paso que los dej� m�s que cerca, y el brillo en sus ojos hac�a dif�cil ver, y el viento llevaba los cabellos de Potter hacia un lado, tapando una parte de su mejilla, y Draco tuvo que arrimar el mech�n a su sitio pero segu�a obstinado sali�ndose de lugar, y Draco tuvo esta vez que colocar el mech�n detr�s de su oreja, a ver si por fin se quedaba, y pens� que hab�a sido �til estar tan cerca el uno del otro despu�s de todo.
Harry hab�a dejado de repetir la cantaleta, lo que hac�a todo un poco m�s f�cil.
-�Ves? El viento tambi�n ayuda porque entonces tus ojos se entrecierran, y se lleva tus gritos para convertirlos en susurros -dijo Draco con lo que pens� era buen raciocinio.
Potter lo miraba estupefacto e inc�modo, como si Draco se hubiese despojado de toda su vestimenta. Fue entonces que Draco not� que la mano que hab�a utilizado para arreglar el mech�n se hab�a quedado sobre el rostro de Harry -que de un momento a otro hab�a dejado de ser Potter-, y su pulgar estaba acariciando la hendidura que formaba su mand�bula, justo debajo de la mejilla. La piel de Harry era suave all� y �spera un poco m�s abajo. Y Potter lo miraba estupefacto e inc�modo, como si �l mismo estuviese desnudo.
-Ah -susurr� Draco en aquel momento de esclarecimiento, donde todo comenz� a tener sentido -. Entonces esto es lo que quiero. �Era esto lo que quer�as t�?
Harry neg� lentamente. Pero la pregunta estaba en pasado, y Draco pens� que no perd�a nada probando, ya que Harry no hab�a salido corriendo a�n, ni lo hab�a tratado de asesinar.
Se acerc� con decisi�n y vio que Potter frunci� el se�o. Le dio un beso en los labios con tranquilidad, como si fuese lo m�s normal del mundo hacerlo. Harry se tom� unos segundos en reaccionar, pero en el momento m�s intenso de la vida de Draco, respondi� al beso del mismo modo. Draco no supo hasta ese d�a que le gustaba tanto besar.
Meses despu�s Harry a�n insist�a que lo que �l hab�a querido desde un principio era tan s�lo una rana de chocolate. Draco nunca pudo evitar re�r cada vez que lo dec�a. Pero en el fondo sab�a que su primera impresi�n hab�a sido la correcta: Potter hab�a querido un esclavo, y que ese esclavo fuera �l. Tuvieron tiempo de sobra para comprobar que dos personas s� pueden ser esclavas la una de la otra, y que eso es a lo que los ilusos llaman amor.
FIN