El Dormitorio de Gryffindor
Te Cantaré Canciones de Cuna
Escrita por: Oldenuf2nb
Traducida pòr: Nalero y Val

Harry se rodó en la cama, lo despertó inmediatamente el dolor de la espalda. Había sido un día muy largo y pesado. Habían acorralado a dos aspirantes a mortífagos en Derbyshire y uno de ellos, al identificar al Auror que los perseguía, decidió probarse a sí mismo contra ‘El Chico Que Vivió’. Era una de esas cosas que a sus 28 años, todavía le pasaban a Harry y como en realidad no quería matar al chico, esquivó un par de hechizos desagradables antes de derribar a la amenaza juvenil con un encantamiento aturdidor bien colocado. Ya era tarde para el momento en que los contuvieron y estuvieron de vuelta en el Ministerio y el músculo entre sus omóplatos le dolía terriblemente.

Había regresado a casa a las doce y media, se había tomado rápidamente una poción para el dolor y se había arrastrado a la cama para acostarse junto a su compañero ya dormido poniendo todo su empeño en no despertarlo mientras se acurrucaba detrás de él. Un murmullo suave de bienvenida llegó a sus oídos al mismo tiempo que una mano buscó a tientas hacia atrás, él la sujetó y deslizó las manos alrededor de esa cintura delgada quedándose dormido inmediatamente. Pero en este momento, al extender la mano en busca de la calidez del otro cuerpo, solo encontró la enormidad de unas sábanas frías por lo que levantó la cabeza. La luz de la luna brillaba sobre el lado vacío de la cama, la almohada estaba hundida en el lugar en donde había descansado su cabeza y las mantas estaban hechas bola al pie del colchón. Harry se sentó y buscó sus lentes estudiando las esquinas llenas de sombras, pero la recámara estaba vacía. Y en ese momento lo escuchó; un sonido suave proveniente del pasillo, se quitó las mantas, se pasó una

mano por el cabello indomable y se estiró dolorosamente para dirigirse descalzo al pasillo.

El sonido llegaba un poco mas fuerte ahí y lo siguió hasta llegar a la habitación que estaba ahí cerca. La puerta estaba abierta y cuando se asomó se quedó muy quieto, su atención había quedado atrapada por la escena que tenía ante él.

Había una mecedora justo a un lado de la ventana y un rayo de luz de luna inundaba la habitación bañando a los ocupantes de la silla con un tono azulado. El hombre delgado iba vestido con una bata plateada, descalzo, sus mechones de cabello platinado estaban teñidos de azul por la luz y sostenía a un infante contra su pecho, sus manos de dedos largos sujetaban gentilmente el cuerpecito y tenía los labios contra el trozo de cabello negro de la cabeza del bebé. Se mecía y tarareaba con los ojos cerrados, sus pestañas largas descansaban contra la piel traslúcida que cubría sus pómulos austeros. Sobre una mesita a su lado había una botella medio vacía y el bebé se revolvía débilmente tallándose la nariz contra el satín de la bata con los deditos aferrados al suave material.

“Tranquilo, hombrecito,” canturreó el hombre moviendo los dedos sobre el vellón azul del mameluco del bebé mientras lo mecía suavemente. “Tranquilo. No quieres despertar a papá. Ha tenido un día muy largo y está muy cansado. Ssssh, ya. Sssh.”

Harry se recargó contra la puerta cruzando los brazos sobre su pecho desnudo y con los talones igualmente cruzados por debajo del dobladillo de su pijama de franela. Hacía frío en la casa oscura por lo que metió las manos debajo de los brazos pero no se movió para regresar a la calidez de su cama. Había algo... increíblemente pacífico en lo que estaba presenciando, tan precioso que no pudo moverse. Y entonces el hombre en la mecedora comenzó a cantar muy suavemente moviendo los labios sobre el cabello suave del bebé.

“Lay me down gently, lay me down low,
I fear I am broken, you won’t mind I know,
There’s one thing I ask when the stars light the sky,
Who now will sing me lullabies…”

Harry nunca había escuchado cantar a Draco. Si lo hubiera hecho, pensó mientras la voz suave del barítono vibraba gentilmente en el aire nocturno, estaba seguro de que nunca lo habría olvidado. Su voz era un sonido rico, cálido, ligeramente velado, muy, muy gentil. La piel de los brazos se le erizó y en ese momento estuvo seguro de que quizá no había escuchado esa voz, pero si la canción. En algún lugar, hace mucho tiempo, era un recuerdo vago, como un eco...

“This world is lonely, and you are but small,
Angels in heaven will catch you when you fall,
I know your heart is hurting, I’ve heard it when you cry,
But I will now sing you lullabies…”

Tenía el recuerdo de algo cálido, cómodo y la sensación de estar completamente a salvo. Algo suave debajo de su mejilla y unos brazos seguros a su alrededor. Y un aroma a manzana, leve pero inconfundible. Harry contuvo el aliento provocando que sintiera un nudo en la garganta y para su sorpresa, los ojos se le llenaron de lágrimas.

“You lay here and weepin’ when stars, they have come,” le cantó suavemente al bebé quien por instinto había volteado la cabeza hacia el sonido y ahora estaba muy quieto.

“You lay here not sleepin’, now the long night has begun.
The Man in the Moon, he can’t help but cry, but I’ll be here to sing you lullabies.
Yes, I’ll be here to sing you lullabies.”

Su voz fue tan suave al final que Harry tuvo que aguzar el oído para escucharlo, las lágrimas silenciosas que no sabía había derramado habían trazado surcos sobre sus mejillas. Observó a Draco observar su carita con tanto amor y sobrecogimiento en la suya, lo observó besar los labiecitos ahora laxos antes de pararse para dirigirse en silencio hasta a cuna que estaba contra la pared. Se inclinó para acostar al bebé con ternura en su cama y cubrirlo con un edredón, luego se quedó ahí parado un momento para asegurarse de que el bebé se había dormido realmente. Se volteó y avanzó un paso cuando vio a Harry parado en el marco de la puerta.

“Te despertó,” susurró a modo de disculpa. “Intenté llegar antes de que llorara...”

Harry sacudió la cabeza con la garganta todavía comprimida. “Está bien,” dijo escuchándose sofocado. Pasó saliva, pero eso no le ayudó con la garganta. “No sabía que pudieras cantar...”

Draco sonrió ligeramente pasándose una mano para alisarse el cabello. “No es precisamente un crítico de música.”

“Fue hermoso,” Harry todavía estaba parado con las manos debajo de sus brazos, recargado contra el marco, pero su voz se quebró ligeramente. Los ojos de Draco se agudizaron al escucharlo, se cercó un paso mas y luego se detuvo con el ceño fruncido cuando vio la luz de la luna reflejada en los surcos de la cara de su amante.

“Harry,” susurró cerrando la distancia entre ellos extendiendo las manos para sujetarle los brazos. “¿Qué pasa? ¿Hay algo mal?”

Harry sacudió la cabeza mordiéndose el labio inferior. “Nada realmente, yo simplemente...” hizo una pausa mirando los ojos grises que estudiaban los suyos con preocupación, pero debajo había algo mas. Mucho mas. Intentó sonreír. “Creo que mi mamá solía cantarme esa canción,” susurró. “Creo que... la recuerdo...”

Draco estudió su cara durante otro momento, luego se acercó aún mas hasta que sus cuerpos se tocaron y deslizó las manos debajo del cuello de Harry. Harry esperó un segundo antes de abrazar el cuerpo delgado firmemente con sus brazos.

Se quedaron así un buen rato escuchando el sonido de la respiración suave de su hijo sintiendo que la noche los rodeaba. Finalmente, Draco volvió la cara y luego puso la boca cerca del oído de Harry. Cuando la voz de barítono llenó la tranquilidad de la habitación, las palabras fueron solo para Harry.

“But I’ll be here to sing you lullabies.
Yes, I’ll be here to sing you lullabies.”

Harry escondió la cara contra su cuello y lo abrazó fuertemente.

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N/A: http://www.youtube.com/watch?v=No5FkAmTaJY
Vayan aquí para escuchar a la asombrosa Kate Rusby cantar esta hermosa canción.





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