El Dormitorio de Gryffindor
31072002-- Después de La Fiesta
Escrita por: Frances Potter
Traducida por: Nalero y Val

Parejas: Realmente ninguna, pero si te fijas bien, podrás encontrar el slash. Algo así.
Aclaración: Esta historia está basada en personajes y situaciones creadas y propiedad de JK Rowling, varios editores que incluyen pero no se limitan a Bloomsbury Books, Scholastic Books y Raincoast Books, y Warner Bros., Inc. No se está haciendo dinero y no se pretende infringir los derechos de propiedad literaria o de copyright.
Clasificación: NC-17 (slash) temas de adultos
Notas: Esta historia está dedicada a todos los que recientemente han estado allí para mí. A las personas que han estado dándome consejos para Resolution. A las personas que han escrito buenos emails. Y sobre todo a todos los que aman a Harry y Draco. En especial gracias a Debbie por leer esto tan rápidamente y por señalarme algunos de mis errores.
Resumen: Miércoles 31 de julio del 2002 . Cumpleaños número 22 de Harry. Un fic futurista basado ligeramente en la historia de Resolución (Resolution).

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Harry Potter se desplomó en el sofá y dejó escapar un largo suspiro de satisfacción. Dejó que su cuerpo se amoldara a los suaves cojines, extendió las piernas, tenía los brazos casi en ángulo recto a su cuerpo y las palmas hacia arriba.

Eran pocos los días de su corta vida que podía considerar memorables.

Descubrir que era un mago. Ganar su primer partido de Quidditch. Salir de Privet Drive por última vez. La primera vez que hizo el amor con Draco . Las imágenes flotaban en su mente; algunas muy claras, otras teñidas de tristeza.

El día de hoy, decidió -- miércoles 31 de julio del 2002 -- era otro para agregar a la lista. Despertar en su cumpleaños número 22 al lado del hombre que amaba había sido maravilloso, pero era más especial porque ésta era la primera vez que compartía un cumpleaños con Draco.

Sus cumpleaños del 1 al 17 los había pasado con los Dursley (a excepción, recordó con cierta tristeza, el número 11 que había pasado con Hagrid). De los 18 a los 21 los había pasado por su cuenta. Pero hoy, cuando abrió los ojos, Draco estaba observándolo y su expresión le había dejado la sensación de que esos ojos grises habían estado observándolo dormir durante horas.

Había pasado, recordó, media hora con Draco en su cumpleaños número 11. Ese fue el día en que descrubrió que era un mago y había visto al muchacho de mirada gris por primera vez en el Callejón Diagon. Pero eso no contaba ¿o sí?

Harry dejó caer la cabeza contra los cojines y miró fijamente el techo durante un momento. El cuarto estaba a oscuras, salvo una franja de luz que se colaba del vestíbulo y observó las sombras que creaba, tratando inconscientemente de encontrarles forma. No se movió cuando unos puntos de luz diminutos empezaron a iluminar el cuarto, ocasionando que las sombras oscilaran al ser atrapadas por la luz de la vela. Los movimientos de Draco alrededor del cuarto eran silenciosos, pero Harry podía sentir su presencia y supo de qué dirección vendrían los tonos suaves de su voz cuando pronunció en un susurro *"Lumos", * ocasionando que las velas cobraran vida.

Sabía que Draco estaba caminando hacia el sofá sin tener que mirar. Era como si pudiera sentir el aura de su amante rodeándolo. La sensación envió un escalofrío por su cuerpo y dejó que se cerraran sus párpados. Estaba tan sensible en ese momento; que podía sentir las pestañas contra sus mejillas y la textura de su ropa en la piel. El aire del cuarto pareció crujir a su alrededor mientras Draco se detenía detrás del sofá. Fue consciente de las manos que descansaron en el sofá a los costados de su cabeza. Sintió cómo los cojines se hundían un poco bajo el peso y respiró en la notable quietud que descendió alrededor de ambos.

Entonces los labios de Draco rozaron su frente, la presión fue como una chispa de energía entre ellos.

Harry había besado y había sido besado por muchas personas a través de los años, pero Draco era la única persona que jamás había tocado la cicatriz que zigzagueaba de la ceja a la línea del pelo arriba de su ojo derecho. La marca de la maldición le causaba mucho dolor cuando Voldemort, el mago oscuro que se la había hecho, estaba cerca. Pero cuando Draco la tocaba, el dolor parecía disiparse como si su amante pudiera llevarse la herida.

Y ahora, cuando la marca no era nada más que una cicatriz, los dedos o labios de Draco en ella ocasionaban una profunda calidez, una sensación que nunca había podido describir en su totalidad. Era más que sensual, más que erótico, sin llegar a ser ni remotamente sexual.

Retirando el negro mechón, Draco despacio arrastró la punta de la lengua por la marca. Destacaba vívida y roja en la sien de Harry, una señal segura de que estaba cansado. Alcanzando la oscura ceja, cambió de táctica y besó los párpados cerrados antes de seguir a los labios entreabiertos.

Besar a Harry al revés, como ahora, era extraño; tomar ese labio superior entre los dientes y chuparlo de la misma manera en que normalmente jugaría con el inferior. Abrir más esos labios con la lengua era otra sensación extraña. El paisaje oh-tan-familiar de la boca de Harry era diferente y explorarlo una nueva experiencia que disfrutar. Sus ojos recorrieron el cuerpo expuesto ante él. Los brazos de Harry todavía estaban extendidos, exhibiendo por completo su pecho, los botones de su camisa estirados por la postura. Y tenía las piernas igualmente extendidas, los pies hacia afuera, completamente relajados. Nunca antes había visto a Harry así y resistió el impulso de trepar por la parte de atrás del sofá y caer en ese regazo que yacía tan invitante.

Todavía tocándolo sólo con la boca y la lengua, Draco dibujó una línea de besos de regreso a la frente Harry antes de retirarse un poco. "¿Tuviste un buen día?"

"Oh sí." Los rojos labios de Harry formaron las palabras, hablando despacio antes de recorrer su lengua sobre ellos. "El sexo de esta mañana fue excelente. Y me encantaron los regalos. La playa era maravillosa, sobre todo cuando sé que odias la playa."

"Odiar es quizá un poco fuerte. Quizá sería detestar o intensa aversión."

"Bueno, me la pasé bien. La cesta del picnic estuvo extraordinaria," Harry gimió mientras la mano de Draco rozaba su pecho, jugando con un ya endurecido pezón a través de la camisa. "La playa estaba convenientemente abandonada y tu emergiste de las olas como Ursula Andress en Dr No."

"¿Quién?" Draco tiró de la camisa de Harry, metiendo los dedos a través del hueco entre los botones.

"James Bond." los párpados de Harry se cerraron al seguir el recorrido de los dedos de Draco sobre y alrededor de su pecho.

"Ah, cierto. Agente secreto muggle ."

"Y el sexo en la playa estuvo bueno."

Enterrando una mano en el pelo oscuro de Harry, retiró los mechones y dejó que regresaran a su lugar. "Recuérdame no volver a hacerte el amor en una playa. Me tomará días quitarme toda la arena."

"Y la fiesta de Hermione estuvo excelente." Finalmente abrió los párpados y unos ojos verdes le regresaron la mirada a Draco. "¿Recordé mencionar el sexo?"

Draco sonrió; la mano que había estado jugando con el pezón de Harry recorrió un costado de su cuello y la parte trasera de su oreja. "Creo que ya entendí." Se acercó de nuevo sobre la boca de Harry, jugueteando con sus labios. "Y tu tienes una boca maravillosa." Su lengua se movió junto con la de Harry al apartarse. "¿Puedo tentarte a que tomes más Champán? Esta boca merece solo lo mejor."

"¿Champán?"

"Mmmmm"

"¿Sabes que me gustaría realmente?" Harry finalmente alzó las manos hacia atrás, tocando por primera vez la cara de Draco.

"¿Qué?"

"Mataría por una cerveza."

"¿Una cerveza?" El tono de la voz de Draco reflejaba lo que pensaba de la sugerencia. "He pasado el día alimentándote con manjares, tentandote con el más fino de los vinos. Hermione puso una mesa con una comida digna de reinas y reyes. El oporto y el coñac que sirvió eran exquisitos. Y tu, El Gran Harry Potter, quieres una cerveza."

"Por favor." la tímida expresión de Harry hubiera sido suficiente para fundir al Malfoy de más duro corazón.

"Filisteo." Draco se enderezó, dejando que las manos de Harry recorrieran su cuerpo al alejarse.

Cuando regresó con la botella (no tenía sentido servirla en un vaso), Harry estaba sentado con las piernas cruzadas en el sofá; se había quitado los zapatos y éstos yacían al azar en el suelo. Todavía llevaba puesta una ligera capa de verano que ahora colgaba de sus hombros, casi envolviéndolo en una oscuridad verde y plata. Draco le entregó la botella. "Pareces alguna especie de elfo envuelto en esa capa."

"¿Y tu?" Harry gesticuló con la botella. "Todo oro y escarlata. Apuesto a que hay hadas debajo de esa capa."

Draco retiró una gran parte del trémulo material de su hombro. "¿Te gustaría checar?"

"Quizá después."

Haciendo una breve pausa para encender una vela nueva, Draco miró el reloj. Faltaban diez para la medianoche. "¿Hay algo más que pueda hacer para el cumpleañero? En otros diez minutos te convertirás de nuevo en calabaza y todos tus regalos desaparecerán en una bola de humo." Cruzó los brazos y le dirigió una sonrisa tierna mientras decidía que su amante no parecía para nada un elfo. Con su pelo negro largo y vívidos ojos verdes que brillaban bajo la luz de la vela, Harry parecía una especie de hada acuática. Se preguntó si habría algo de sangre de hada en la familia Potter y decidió investigarlo. Eso explicaría muchas cosas sobre Harry.

Mientras lo observaba, la expresión de Harry cambió. No se endureció, pero de repente hubo algo calculador en esos ojos verdes y una sonrisa débil cruzó por su cara. "De hecho, si."

"¿Oh?" Draco encendió otra vela.

"Sí." Harry inclinó la cabeza, su mirada era evaluadora. "Quiero verte hacer un striptease para mí."

Draco rió un poco. "Cuando pregunté que si querías algo me refería a comida y bebida."

"Es mi cumpleaños." Las palabras eran tranquilas, imperativas y sensuales. "Yo he hecho striptease para ti, pero creo que tu nunca te has desnudado delante de mí."

"Por supuesto que si."

"Seguro, rápidamente. Tirando tu ropa en algun oscuro rincón. Quiero ver que te desenvuelvas para mí."

Los ojos grises relucieron con perversidad. "Creo que puedo hacerlo por ti." Draco buscó el broche de su capa.

"Y luego quiero que te vengas por mí."

La mano se congeló. "¿Perdón?"

"Que te vengas por mí." Harry sostuvo la mirada de Draco y despacio subió la mano por la botella de cerveza. El vidrio estaba frío, cubierto de una fina escarcha y estudió su mano efímeramente antes de chupar la humedad de sus ahora dedos húmedos. "Allí, en la alfombra de piel de oveja, mientras te observo. Quiero verte tocarte." Llevó la botella a su boca y sus labios se curvaron alrededor del vidrio al chuparlo momentáneamente antes de soltarlo con un audible 'pop'. "Tu me has visto masturbarme... incluso me has ayudado, pero nunca te he visto a ti." Incorporándose del sofá, se puso de pie y sostuvo el cuello largo de la botella contra su piel.

Draco miró a Harry meter cuidadosamente un dedo en la abertura de la botella antes de ponerla en una mesa. El dedo permaneció dentro mientras esos ojos verdes sostenían su mirada, entonces lo retiró. Draco estaba acostumbrado al 'Harry provocativo', pero este Harry era diferente. Había un definido destello predatorio en esos ojos al avanzar por el cuarto hacia donde Draco estaba parado.

Harry se detuvo ante él y levantó la mirada, sus ojos estaban casi negros por la tenue iluminación. "Por favor."

Draco encontró su mirada, consciente de su creciente excitación al beber en esa intensa expresión. "Está bien cariño. ¿Cómo puedo negarme cuando lo pides de esa forma?"

Al oír esto, Harry elevó el dedo que había estado dentro de la botella de cerveza y recorrió con él los labios de Draco. Entró fácilmente. Draco sujetó su mano. Con los ojos fijos en la cara de Harry, deslizó el dedo adentro y afuera antes de chuparlo duro. Podía saborear la cerveza en él y lo envolvió con la punta de la lengua antes de sacarlo.

Todavía sujetando su mano, acercó el dedo hacia la boca de Harry y lo metió junto con su propio dedo índice. "Pero necesito algo con que trabajar. Algo que me ayude." Retiró los dedos y se tomó un momento para besar a Harry antes de retroceder y escudriñarlo con ojo crítico. "Creo que te necesito desnudo, amor."

"No hay problema." Susurró Harry. Retrocedió y empezó a desabotonar su camisa.

"No, espera."

Harry se volvió con ojos tímidos hacia Draco, sus dedos sotenían delicadamente un botón.

"Permíteme."

"Está bien." formó las palabras con los labios, con voz casi inaudible.

Draco se dirigió hacia el hombre más pequeño y buscó el broche de la capa de Harry. Lo tocó un momento, pero al final decidió no desabrocharlo. En cambio, alisó el tejido con los dedos antes de volverlo a colocar sobre los hombros de Harry. Caía sobre su espalda en sutiles pliegues.

Los pálidos dedos largos se movieron hacia la camisa y empezaron a desabrochar los pequeños botones. Cada uno fue desabrochado con sumo cuidado, revelando cada vez más del torso ligeramente moreno de Harry. Draco podía distinguir la línea de costillas y músculo bajo la piel y al centro del pecho de Harry, podía ver el ligero movimiento del palpitar de su corazón. Soltó el último botón y colocó la palma de la mano sobre su pecho, la calidez de la piel debajo penetraba la suya propia. La mano permaneció quieta, sintiendo el ascenso y descenso del pecho de Harry, tanto por la respiración como por los latidos de su corazón. Sin darse cuenta, su propia respiración asumió el mismo ritmo.

Draco retiró la camisa, dejándola deslizarse sobre la piel antes de caer al suelo.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Harry cuando Draco reajustó la capa, colocándola cuidadosamente sobre sus hombros desnudos. Sus dedos siguieron los bordes de la capa hacia abajo hasta que estuvo de rodillas frente a su amante.

Harry sintió una mano contra su pantorrilla y levantó el pie. Extendió la mano, buscando apoyo en el hombro de Draco aunque no lo necesitaba. El primer calcetín fue removido y luego el otro, y los dedos de los pies de Harry se curvaron en la calidez de la alfombra. Sintió el roce de unos dedos sobre su cadera y dejó que sus párpados se cerraran.

Lo ajustado de los pantalones fue liberado cuando Draco bajó el cierre. Luego deslizó el suave material sobre la sensual curva de la cadera de Harry y por sus muslos. Harry fue consciente del camino que seguían las manos cuando éstas empujaron la prenda y finalmente la quitaron. Entonces esos mismos dedos envolvieron la cintura de sus boxers de un rojo brillante. "¿Quién es la pequeña mujerzuela, eh? ¿Ropa interior roja sexy el día de hoy?" Empujó los boxers deslizándolos sobre la curva de la cadera de Harry.

"Tu sabes que color llevo puesto. Tu me regalaste los malditos boxers."

"Oh, lo sé." Draco bajó la parte de atrás primero y ambas manos se demoraron en la curva del trasero de Harry, luego metió los dedos y bajó la parte de enfrente, liberando su pene semi-duro. Estaba tan cerca de la boca de Draco que Harry podía sentir su respiración. Quería sujetarlo y meterse en esa boca caliente, quería sentir a Draco rodearlo, pero en cambio, esperó.

Y esperó.

Finalmente la punta de su lengua dio un golpecito sobre la cabeza y Harry creyó morir. Sus manos sujetaron el pelo rubio, pero Draco capturó ambas manos. "Oh no. Tendrás que esperar." Harry gruñó frustrado y cuando Draco rió, su frustración creció más. "Ésta fue tu idea ¿recuerdas?"

"No esta parte."

"Qué mal." Draco lo miró, su expresión era predadora. La mirada gris recorrió el cuerpo casi desnudo y profirió al fin, "Siéntate."

Harry se sentó.

Se sentó y observó a Draco levantarse y quitarse la capa roja y oro con un sonido parecido al de la seda contra la piel. Cayó al suelo, extendiéndose por la alfombra con el forro dorado brillando débilmente hacia arriba. La luz iridiscente de las velas vaciló por la superficie, reflejándola y haciéndola brillar.

En algún momento, Draco se debió haber quitado los zapatos y calcetines porque cuando caminó hacia la seda tenía los pies desnudos. Esos mismos exquisitos pies que maravillaban a Harry y que amaba tocar. Quería observarlos mientras recogían el destello de la seda, pero casi instintivamente sus ojos fueron atraídos hacia los delgados dedos de Draco cuando empezaron a deshacer los botones de su propia camisa. Subieron de la misma forma en que lo habían hecho con la camisa de Harry, pero cuando cada botón era liberado, los dedos jugaban con los bordes de la camisa apartándola.

Cuando el último botón estuvo libre, Draco se estiró, el material se abrió para revelar la lisa y pálida piel de su torso. A la luz de las velas, Harry pudo distinguir los contraídos pezones rosa oscuro, el abdomen ligeramente musculoso y el oscuro, oscuro hueco de su ombligo.

Casi hipnotizado por la vista, Harry sintió que su pene brincaba bruscamente y no supo si alargar una mano para tocar a Draco o para tocarse él mismo. Pero sabía que si cerrraba la mano sobre su pene, lo más probable era que se viniera en ese momento. En cambio abrió las piernas ligeramente y se agarró las rodillas

La camisa se deslizó por sus hombros y Draco sacudió la cabeza, el cabello se acomodó obedientemente sobre su cara y cuello. Luego se dio la vuelta, quedando de espaldas a Harry y deslizó sus pantalones por la cadera. Sus manos lo removieron de su trasero, dejándolo libre de su última prenda, se inclinó hacia el frente, con las piernas rectas y los bajó hasta los tobillos. El perfecto trasero se extendió ante el cumpleañero y Harry no quería nada más que alcanzarlo y enterrarse en él. Cerró los ojos y tragó.

Cuando los abrió de nuevo, Draco estaba desnudo en el suelo a gatas y el único sonido en el cuarto parecía ser el estruendoso palpitar del corazón de Harry. Siguió el gateo de Draco por el suelo mientras la luz de las velas brillaba sobre la ahora desnuda piel, explorando los contornos de su cuerpo, la curva de su trasero, el hueco de su espalda, un omóplato, la curvatura de su muñeca y los largos dedos se colocaron con cuidado sobre sus rodillas desnudas.

Harry habría gemido si su boca no hubiera estado tan seca. Intentó pasar saliva cuando Draco se arrodilló ante él, los ojos grises casi negros. Los pulgares de Draco trazaron perezosos círculos en la curva interior de las rodillas de Harry. "Yo..." La palabra salió como un gruñido y Harry comprendió que nunca debería haberlo desafiado. Éste era el hombre que podía descifrar sus estados de ánimo, interpretar sus emociones y sabía cómo complacerlo de formas que Harry no había creído posibles. Y tenía a Harry exactamente donde lo quería ahora mismo.

"Dios te amo."

Los dos pulgares continuaron haciendo sus lentos círculos y Draco se inclinó ligeramente. "Harry, yo también te amo." La voz fue más que un cuchicheo, pareció retumbar a través de las manos de Draco y en la piel de Harry.

Draco se alejó.

La pérdida de contacto arrancó un sollozo de Harry quien en ese preciso momento quería el pene de Draco enterrado en lo más profundo de él. Se deslizó del sofá y empezó a avanzar.

"¡No!" El tono en la voz de Draco detuvo sus movimientos. "Esto es lo que querías. Así que sé un buen chico y espera." Observó a Harry con ojos velados mientras éste se sentaba suavemente en el suelo. Entonces, con un movimiento fluido, se hizo para atrás hasta que su cuerpo estuvo enmarcado por el oro de su capa. Allí se puso en cuclillas y encontró una vez más los ojos de Harry.

Despacio sujetó sus rodillas y las separó ampliamente. Sus dedos se demoraron un momento en el mismo lugar en que habían sujetado a Harry unos momentos antes y luego cuidadosamente trazaron una línea en el interior de cada muslo. Sus manos hicieron una breve pausa en la unión de pierna y torso, sus dedos trazaban el pliegue de su ingle. De un lado a otro. Sin alcanzar nunca su ya duro pene. Permitió que sus dedos se demoraran en la base, jugando un poco con sus testículos y cerró brevemente los ojos, luchando por el control cuando la sensación creció en su estómago. Respondió permitiéndose una sola caricia con la mano a su duro miembro. Su pulgar recorrió la tensa cabeza, retirándolo pegajoso con sus fluidos. Extendió el pulgar hacia Harry que avanzó ávido, tomándolo en su boca y limpiándolo.

Liberando su pulgar, Draco volvió a complacerse, dejando que sus dedos recorrieran su cuerpo. Hizo una pausa en su ombligo, rodeando y tocando la sensible área. Observó la expresión de Harry cuando empujó el pulgar, todavía mojado con la saliva de Harry, en el oscuro hueco del ombligo, antes de continuar el viaje por su cuerpo. El camino de sus manos dejaba fuego por su piel ya caliente, por sus costados, sobre su estómago, en una línea del ombligo a la garganta.

Con un audible gemido, Draco se tocó la cara, sus dedos trazaron la suave seda de su pelo y dejó caer la cabeza ligeramente, arqueando su espina cuando los dedos regresaron a la curva del cuello. Entonces, deliberadamente miró a Harry y sonrió tímidamente.

Sostuvo la verde mirada mientras muy despacio metía el índice de su mano derecha en la boca. Sus labios se cerraron sobre él y dejó que se cerraran sus párpados. Sacando el dedo, lo reemplazó con el índice izquierdo, un gemido de placer retumbó profundamente en su garganta.

Cuando retiró el dedo, vio que Harry estaba tocando sus propios labios con una mano, mordiendo una uña.

Draco exhaló ruidosamente cuando se tocó de nuevo, sus yemas viajaban sobre sus clavículas y abajo por la línea del esternón. Se detuvo cuando sus manos alcanzaron sus pezones y fingió una mirada de sorpresa al encontrarlos allí.

"¡Oh!" respiró suavemente y dejó que los húmedos índices dibujaran lánguidos movimientos sobre la sensible superficie de cada pezón. Se endurecieron bajo su toque, guijarros duros de piel que enviaban chispas de placer a través de su cuerpo ya sensibilizado. Sentía el calor crecer de nuevo en su ingle y dio un rápido y diestro pellizco a cada pezón.

Se sentía tan cerca... muy cerca...

Casi olvidándose de que tenía público, las manos de Draco jugaron con los músculos del abdomen y vinieron a descansar en la parte superior de sus piernas. Allí hizo una pausa, consciente del asombroso sentimiento que crecía en lo profundo de su estómago, una tensión que crecía cada vez más. Tan cerca que podría venirse sin necesidad de tocarse.

"Maldición...". Fue como una oración cuando cerró los dedos alrededor de su pene. Se sentía liso por sus propios fluidos y su mano se movía con facilidad sobre la piel calurosa. Se acariciaba con lentitud de la base a la cabeza y de regreso. Sus dedos se movían con facilidad sobre su dureza mientras su otra mano buscaba de nuevo sus testículos. Se sentía bien tocarse a sí mismo, sentir su erección latiendo en su mano al apretarla, sus dedos moviéndose sobre la familiar piel caliente.

Maldijo de nuevo, la palabra se volvió un sollozo de dolor y placer al mismo tiempo que su mano se movió para retirar el prepucio sensible de abajo a arriba. Su pulgar frotaba la cabeza cada vez que su mano alcanzaba la cima de su viaje.

Entonces lo golpeó el punto sin retorno cuando todos los músculos en su ingle parecieron tensarse. Por un momento sintió una increíble sensación de plenitud por dentro. Su mano se paralizó como si pudiera mantenerse en ese precipicio toda una vida, pero el fuego que lo consume todo lo llevó al borde. Se acarició de nuevo.

Una.... Dos veces....

Cuando el orgasmo llegó, Draco permaneció completamente quieto por un segundo. Le sacudió con tal fuerza, que en la intensidad del momento casi se olvidó de respirar. Su mano continuó moviéndose sobre su erección, drenándola de su fluido al tiempo que se venía duro y ese líquido espeso cubrió su mano y estómago.

Entonces despacio, tan despacio que casi no fue consciente del movimiento, se dejó caer de espaldas con las piernas debajo de su cuerpo pesado y finalmente recordó respirar, su mano seguía sujetando herméticamente su pene semi duro.

Harry lo había observado con maravillada fascinación desde el momento en que había extendido sus rodillas. Casi hiperventilando, había seguido el pasaje de esas manos sobre la pálida figura, casi pudo sentirlas en su propia piel cuando se movieron con lentitud, primero al muslo y luego al torso.

Cuando Draco le dió a probar su sabor, Harry pensó que se iba a venir justo en ese momento. Logró detenerse cuando el dedo pulgar de Draco se zambulló en su ombligo. Había querido poner su propio dedo en allí así, había querido tocar esa desnudada garganta y poner un dedo dentro de esa húmeda, húmeda boca.

Y cuando Draco se tocó los pezones, Harry extendió una mano hacia su propio pene y lo sujetó mientras que Draco por fin tocaba su propia erección. Seguía sujetándose ahora con Draco expuesto delante suyo, extendido sobre el oro de su capa, con las piernas estiradas ahora hacia él, con el pecho subiendo y bajando con dificultad en busca de aire, como si en el resplandor de su orgasmo, intentara respirar. Harry podía ver los latidos de su corazón en el pecho, podía ver la piel elevarse de forma rítmica debido a la respiración entrecortada. Podía ver su boca, entreabierta por el placer silencioso. Podía ver las pestañas suaves de sus ojos cerrados extendidas sobre su cara ruborizada.

Harry sabía cómo se sentía hacer eso. Pero observar a Draco realizar semejante acto íntimo. Ser testigo de este resplandor. Nunca había visto algo tan perfecto, tan impresionantemente hermoso. Y todo lo que supo en ese momento era que quería poseer ese cuerpo, entrar en él y vivir en este momento por el resto de su vida.

Draco se estaba esforzando en tratar de calmar su corazón de acelerado. Dios, le dolía el pecho. Se sentía casi jadeante debido a la intensidad del acto. Cuando se recostró contra la seda fresca de su capa, supo que estaba muy consciente de todo. Sentía como todas sus terminaciones nerviosas estuvieran expuestas. La piel le hormigueaba conforme el calor abanonaba su cuerpo y quedaba la calidez de una extraña lasitud. Una parte de quería dormir, acurrucarse aquí en el suelo y dormirse. Pero la otra parte estaba consciente del susurro de una tela a unos metros de él.

Permaneció inmóvil, mantuvo los ojos cerrados y esperó.

Lo primero que sintió fue el calor de otro cuerpo y luego la sensación de un tejido suave subiendo por sus piernas. No se movió cuando una mano rozó su costado y una rodilla pasó por encima de él. Conforme el espectro de Harry se acercaba más, la luz de las velas ya no pudo traspasar sus párpados cerrados. Sólo había oscuridad y la sensación de la tela subiendo más y más por su cuerpo.

Draco sintió unos dedos tocar su cabello y retirarlo de sus húmedas sienes. Fue consciente de la presión de un pulgar recorriendo despacio su párpado cerrado. Contuvo el aliento cuando la capa se cerró a su alrededor. Cerca... Oh tan cerca...

"Draco."

El tono fue tan bajo, que no estuvo seguro de haber escuchado. Finalmente abrió los párpados y se encontró en un mundo rodeado por el pelo de Harry. La luz se filtraba a través de los oscuros mechones y levantó la mirada hacia la cara que se encontraba a unos centímetros de la suya.

Y su mirada se perdió dentro de los vívidos ojos verdes ante él. Intensa franqueza verde. "Harry..."

En alguna parte sintió una presión en los muslos, separándolos y unos dedos lubricados con sus propios fluidos lo penetraron, llenándolo. Movió las rodillas, abriéndose ante su amante. Sin preocupaciones, sin miedos, sólo una confianza que los había mantenido vivos a través de los peores excesos de Voldemort y el miedo constante de que un día Harry podría no regresar casa, regresar a él.

Cuando Harry retiró los dedos, Draco lo buscó, acercándolo mientras su pene lo penetraba, placer y dolor mezclándose en el primer empujón que Harry hizo contra la estrechez del cuerpo debajo suyo. Una vez pasada la resistencia inicial, empujó más profundo, hasta que estuvo completamente dentro de Draco.

Gimieron juntos, Harry por la estrechez que lo guardaba y Draco por la sensación de completa plenitud. Harry no se movió unos momentos y ambos permanecieron quietos, compartiendo un profundo abrazo.

"¿Y si no lo podemos vencer, Draco? ¿Y si nunca podemos librarnos de él?" Harry deslizó una mano por el rostro de su amado, queriendo memorizar cada centímetro. Se retiró casi por completo antes de volver a penetrarlo lentamente, con cuidado, su estrechez era casi abrumadora.

"No hables de eso amor. Sólo hazme el amor." Draco se movió para conseguir una mejor penetración y en el proceso apretó los músculos alrededor de Harry mientras éste lo penetraba más y más. Sabía que Harry no tardaría mucho en acabar, y cuando lo hizo, Draco lo retuvo lo más firme posible, deseaba que Harry permaneciera adentro de él. Sabía que las sombras y nubes estaban avanzando, privándolos a todos de luz. ¿Podría mantener a Harry a salvo hasta que tuviera que enfrentarse a Voldemort en ésa última vez? ¿Tendría la fuerza para dejar que Harry hiciera ese viaje del cual podría no regresar?

"Se acabó julio." Harry sujetó el cuerpo debajo suyo en sus brazos, abrazándolo con firmeza, tenía miedo de lo que había adelante. "Ya es Agosto y el tiempo se está acabando."

"Lo sé."

"Y me duele la cicatriz."

Envueltos en sus capas, permanecieron acostados en silencio, ninguno deseaba ser el primero en moverse. Slytherin y Gryffindor.

Rojo y dorado. Verde y plateado. Entrelazados al mismo tiempo que envueltos, manteniéndolos cerca. Las velas vacilaron, consumiéndose despacio al tiempo que el alba alumbraba la oscuridad de la noche.

En el cielo occidental, nubes oscuras estropearon la salida del sol.

Últimamente, he estado preguntándome

Quién estará allí para ocupar mi lugar

Cuando me haya ido necesitarás un amor que ilumine las sombras de tu cara

Si una gran ola cayera sobre todos nosotros

Entonces entre la arena y la piedra, podrás salir adelante

The Calling -- Wherever You Will Go

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