| El Dormitorio de Gryffindor |
Capítulo Uno: Dentro del Clóset
“¡Todo esto es tu culpa, Potter!”
“¡No es cierto!”
“¡Si lo es, Gryffindor tonto e incompetente!”
“No fue mi intención.”
“¡Ja! ¡Entonces lo admites!”
“¡Nunca!”
“¡Acabas de hacerlo!”
“Cállate, Malfoy.”
Harry lo miró furioso en medio de la oscuridad. Estaban encerrados en un clóset en el octavo piso y era alrededor de la media noche. Malfoy también le lanzaba dagas con la mirada en medio de la penumbra.
“Estoy completamente seguro de que no fui yo el que me empujó dentro de este clóset olvidado de dios, Potter,” se burló Draco.
“No te empujé. Estabas en mi camino,” replicó Harry molesto.
“¿En tu camino? ¿Puedo recordarte que soy un prefecto y tu no?” comentó malicioso, regodeándose por ese hecho.
“No hay necesidad de que me lo restriegues,” contestó Harry con el ceño fruncido. Le hacía infeliz el estar encerrado dentro de un clóset con Draco Malfoy sin ningún medio visible de escape. Draco soltó el aire haciendo mucho ruido y Harry lo miró furioso. A pesar de lo que había asegurado, en realidad era su culpa.
::FLASHBACK::
Draco estaba cumpliendo con sus deberes de prefecto y como era un Delegado hasta la médula, se mantenía despierto mas tarde que los demás prefectos haciendo deberes extras. Estaba recorriendo el pasillo del séptimo piso cuando escuchó los sonidos inequívocos de la respiración trabajosa de Filch. Draco se detuvo y suspiró con dificultad, sabía que Filch lo alcanzaría pronto y se quejaría con él sobre algún estudiante que estuviera fuera de la cama. Y dicho y hecho,
“Señor Malfoy,” resolló Filch con la nariz congestionada. Draco se volvió decidido hacia el hombre.
“¿Qué pasa, Sr. Filch?” preguntó intentando no arrastrar demasiado las palabras.
“Hay un estudiante afuera de la cama,” jadeó Filch. Draco gruñó para sí. ‘Adivina, adivinador...’ respiró profundo y exhaló lentamente. Filch lo veía con anticipación, pues esperaba poder infligir algún castigo antes de que terminara la noche. Draco hizo un gesto de fastidio ante su rostro ansioso.
“No se preocupe, encontraré a quien sea y me haré cargo del asunto,” le dijo. A Filch se le descompuso la cara.
“¿Está seguro de que no necesita mi ayuda? Digo, yo podría..” Draco extendió una mano para detener el flujo de palabras que salían de Filch.
“No, estoy seguro de que puedo manejarlo solo,” dijo con tono mordaz. Filch frunció el ceño ligeramente, pero retrocedió haciéndole señas a la Sra. Norris para que lo siguiera. Los ojos amarillos de la gata se detuvieron un segundo en Draco antes de salir detrás de su amo que no paraba de murmurar.
Draco arrancó a caminar en otra dirección. Esperaba que cuando menos fuera Blaise para así conseguirse un faje decente. Eso, o un Gryffindor al cual poderle quitar cien puntos. Una sonrisa eufórica se extendió por su rostro ante la idea. Subió unas escaleras y dio vuelta a la izquierda para entrar en un corredor largo y oscuro.
Se quedó ahí un rato pero no percibió ningún sonido ni movimiento. Estaba comenzando a pensar que quizá Filch había estado imaginando cosas cuando escuchó el sonido de unos pies arrastrándose detrás de él. Se volvió y vio un cuerpo que venía hacia él. Luego también escuchó cerca los resuellos de Filch. Suspiró, ‘¿Qué no puede dejármelo a mi?’ pensó entre amargado y molesto.
Observó acercarse a la figura, él permaneció ahí parado con los brazos sobre las caderas, esperando expectante, pero la figura no lo veía a él. Tenía la atención puesta detrás de él, en los sonidos provenientes de Filch. La figura levantó la vista justo cuando estaba a punto de chocar con él. Draco no podía ver quién era, pero con una habilidad tremenda, dicha persona lo sujetó por la túnica y lo metió en un clóset cercano.
Se sentía ultrajado por el hecho de que cualquiera se hubiera atrevido a maltratarlo de tal forma. La persona lo mantenía presionado contra la pared. Draco forcejeó pero no pudo liberarse de ese cuerpo fuerte. La figura respiraba fuerte y Draco pudo sentir como su pecho se movía con cada respiración, sintió su aliento caliente en el cuello. Estaba tan cerca que podía oler a la persona, a pimienta y chocolate. Draco inhaló el aroma y se relajó un poco.
La persona había cerrado la puerta y lo había empujado contra la pared para mantenerlo quieto, pero Draco no era de esos.
“¿Qué diablos hic – mmmghp?” su oración se vio interrumpida por la mano de la otra persona sobre su boca. Draco hizo un sonido de indignación.
“Shh,” siseó alguien. Draco se sentía un poco ofendido por la situación. La persona escuchaba con atención. Se podía escuchar a Filch al otro lado de la puerta. Pero después de uno o dos minutos, lo escucharon llamar a la Sra. Norris y marcharse. La figura quitó la mano de su boca y retrocedió. Draco se sintió un poco vacío sin la cercanía de la persona.
“¿Qué diablos estás haciendo?” exigió enojado. ¡Con un demonio, era Delegado! Encendió su varita y la pasó por encima de los rasgos de un Gryffindor de cabello desordenado y ojos verde esmeralda. “¡Potter!” exclamó disgustado.
Harry le dirigió una mirada mordaz y pasó a su lado para abrir la puerta, pero antes de que pudiera llegar a ella, Draco habló
“Cien puntos menos por esto, Potter,” dijo. Harry se detuvo con una mano en la perilla.
“¡¿Por qué?!” preguntó indignado. Malfoy sonrió burlón.
“Por estar afuera de la cama, maltratar al Delegado, y porque no me caes bien,” arrastró las palabras a modo de respuesta. Harry soltó un resoplido y se volteó para abrir la puerta. Empujó, pero no pasó nada.
“La puerta está cerrada,” dijo tranquilamente. Draco abrió desmesuradamente los ojos. Lo empujó para pasar y la señaló con la varita.
“Alohomora,” dijo. Empujó la perilla, pero la puerta ni se movió. Harry retrocedió con los brazos cruzados mirando con el ceño fruncido hacia la puerta.
“Bueno, pareciera ser que estamos atrapados aquí,” dijo vacilante. Draco lo miró furioso, respirando con dificultad..
“No me quedaré atrapado la noche entera dentro de un clóset con un Gryffindor,” casi gritó. Harry se encogió de hombros.
“Al parecer es tu única opción. Yo tampoco estoy precisamente en éxtasis,” arrastró las palabras. Draco se enfurruñó y se deslizó hasta el piso para esperar.
::FIN DEL FLASHBACK::
Había pasado cerca de una hora desde que se quedaron encerrados dentro del clóset. Harry había encontrado una cubeta y la había volteado para poder sentarse. Draco todavía tenía la varita encendida y un pequeño brillo amarillo llenaba el lugar. Draco le había estado lanzando miradas asesinas durante la última media hora. Harry estaba comenzando a enojarse en serio.
“¡Por el amor de dios!” exclamó. “Lo lamento, ¡¿De acuerdo?! ¡Deja de mirarme así!” la mirada asesina de Draco se convirtió de inmediato en una burlona.
“Quizá me sentiría mas inclinado a escucharte, ¡si esto no fuera tu culpa!” replicó. Harry hizo un gesto de fastidio. ¿No podía aceptar una simple disculpa? Al parecer no. “¿Qué estabas haciendo afuera tan tarde?” preguntó con sospecha. Los ojos de Harry pasearon por el lugar como si buscaran una puerta secreta. Cuando no encontró ninguna, tartamudeó una respuesta.
“Nada, n-nada.”
Draco soltó una risita. “Siempre has sido malo mintiendo, Potter, ya suéltalo,” demandó.
Harry entrecerró los ojos. "No es asunto tuyo,” replicó duramente. Draco rió con sorna.
“Eso no quiere decir que no lo vaya a convertir en asunto mío,” arrastró las palabras. Harry resopló molesto. Draco se limitó a sonreírle con suficiencia.
“Piérdete, Malfoy,” dijo Harry molesto. Draco siguió sonriendo de la misma manera y sus ojos brillaron con regocijo. Sacó el labio hasta formar un puchero y Harry no pudo evitar mirarlo fijamente.
“Ay, ¿acaso la Comadrejita rechazó al pequeño Potty?” se burló haciendo voz de bebé.
Eso fue suficiente para sacarlo de su trance. Lo fulminó con la mirada y soltó un resoplido.
“Noticias de última hora, no ando con Ginny,” dijo. “No me gustan las chicas de esa forma.” Draco abrió desmesuradamente los ojos, su boca se curvó en una sonrisa burlona y rió en voz baja. Harry lo miró cauteloso, preguntándose qué era lo que encontraba tan divertido. Creía que todo el mundo lo sabía. Ciertamente Ginny se había encargado de contárselo a bastante gente cuando se había enterado.
“Vaya, vaya, Potter, al fin te nos uniste,” arrastró las palabras Draco. Harry se quedó boquiabierto.
“¡¿Nos?!” preguntó sorprendido. Draco volvió a reír burlón.
“Si, Potter. ¿No me digas que no has escuchado los rumores?” preguntó con una sonrisa burlona. Harry frunció las cejas. Había escuchado muchos rumores sobre el Dios Sexual de Slyhterin, pero la mayoría lo involucraban con varias chicas; nunca se habían mencionado chicos.
“Yo... no,” dijo sinceramente y Draco sonrió aun mas burlonamente.
“Bueno, tan solo digamos que he tenido suficientes personas en esta escuela, chicos y chicas incluidos.”
Harry se quedó sin habla absorbiendo la información.
“¿Eres bi?” preguntó.
“Supongo, pero tengo tendencia a los hombres,” dijo Draco bastante civilizadamente. Harry le hizo un gesto de fastidio. Draco lo miró directamente, algo bastante difícil dado que no había suficiente luz en el lugar. “Dime que no has fantaseado conmigo,” dijo enarcando una ceja y con su sonrisa característica. Harry abrió mucho los ojos impresionado.
“¡¿Qué?! ¡No!” contestó rápidamente. Draco sonrió burlón.
“Por favor, todos sabemos que soy el chico mas fajable de la escuela,” dijo con autosuficiencia. Harry bufó.
“Entonces eso quiere decir automáticamente que he fantaseado contigo, ¿no?” preguntó escéptico.
“No, pero estoy seguro de que así es,” declaró Draco. Harry soltó un resoplido.
“Lo siento, Malfoy, pero no me acercaría a ti ni a un kilómetro de distancia,” dijo Harry feroz.
“Pues parecías muy cómodo hace un rato cuando estabas presionado contra mi,” dijo Malfoy levantando sugestivamente las cejas y sonriendo burlón.
“Simplemente me estaba asegurando de que no me delataras,” se burló Harry.
“Sigue repitiéndote eso, Potter.”
“¡Te juro por Merlín que no te deseo!” exclamó Harry. Draco puso los ojos en blanco y le sonrió desdeñoso, era obvio que el comentario lo había desconcertado.
“¿Cuánto tiempo ha pasado?” preguntó en tono sarcástico. Harry bajó la mirada a su reloj, tuvo que entrecerrar los ojos por la oscuridad, pero aún así, logró leer la hora.
“Doce y media,” le dijo a Draco. Éste resopló en su lugar.
“Dos malditas horas, ¿cuánto tiempo le llevará a quien sea encontrarme?” murmuró para sí.
“Estás asumiendo que alguien te está buscando,” dijo Harry. Draco entrecerró los ojos peligrosamente.
“Por supuesto que alguien está buscándome. ¿Qué hay de ti? ¿Dónde está el resto del equipo de ensueño? ¿O tus sombras están tan ocupados fajando que ya no te prestan atención?
Harry le frunció el ceño con aire sombrío. “No,” replicó cortante. “No saben que no estoy en el dormitorio o sino, estoy seguro de que ya estarían barriendo el castillo, convencidos de que Voldemort me tiene encerrado en algún calabozo o algo por el estilo.”
“Como digas,” Draco terminó la conversación. Harry puso los ojos en blanco y suspiró frustrado. Permanecieron en silencio un rato, cada quien rezando porque la puerta se abriera mágicamente.
Draco se comenzó a inquietar después de otra media hora. Odiaba sentarse en el suelo. Lo hacía sentirse sucio, así que se paró y se sacudió la túnica. Harry lo observó con esos brillantes ojos verdes. Draco intentó caminar, pero el clóset era tan pequeño que no había mucho espacio para hacerlo.
“¿Dejarías de andar de un lado para el otro?” preguntó finalmente Harry, cansado de verlo caminar en pequeños círculos en ese lugar tan chiquito. Draco se volvió hacia él con las manos en las caderas.
“Oblígame,” lo retó. Harry soltó un resoplido y sacudió la cabeza. “Eso pensé.”
Continuó con sus andares y Harry siguió observándolo dar vueltas. Se preguntaba cuándo irían a salir de ahí. Finalmente, Draco suspiró y dejó de caminar. Se volvió nuevamente hacia Harry con una expresión determinada en la cara.
“Estoy aburrido,” comentó como señalando un hecho obvio.
“¿Y?” preguntó Harry dubitativo. Draco le dirigió una mirada fulminante.
“Estoy aburrido,” volvió a decir con tono mas apremiante.
“De verdad que no me importa, Malfoy,” le dijo Harry quien en ese momento no tenía ganas de hablar. Draco se acercó hasta él y Harry se paró de su cubeta. Draco se acercó aun mas haciéndolo retroceder hasta la pared, casi se tropezó con la cubeta, pero logró mantenerse en pie y se encontró siendo presionado contra la pared.
Draco colocó las dos manos a sus costados y acercó sus caderas. Utilizó la rodilla para mantenerlo preso. Harry lo miró confundido. Draco se limitó a sonreír y presionó aún mas las caderas. Harry jadeó cuando sintió la evidente erección del otro contra su entrepierna. Con horror – o placer - se descubrió excitándose también.
Draco se acercó mas y Harry abrió mucho los ojos. Los labios se Draco rozaron apenas su cuello, se estremeció involuntariamente. Escuchó una risita muy cerca del oído. Tragó con dificultad, tratando de bajar el bulto que sentía tanto en la garganta como en los jeans. Draco quitó una de las manos de la pared para meterla debajo de su camiseta.
Harry volvió a jadear cuando sintió sus dedos largos recorrer sus bien formados abdominales. Draco sacó la lengua para lamerle el lóbulo provocando que casi se derritiera al sentirlo. Podía sentir su aliento cálido sobre la oreja. Draco se acercó mas de tal forma que sus pechos se tocaron. Le mordió ligeramente el lóbulo y Harry dejó escapar un gemido bajo. Draco retrocedió y le volvió a lamer el lóbulo.
“¿Te gustó eso, Potter?” susurró. Lo único que Harry pudo hacer, fue asentir fervientemente. Gimoteó un poco cuando la mano del otro comenzó a trazar círculos pequeños sobre su estómago de lavadero.
“¿Por qué... por qué estás haciendo esto?” jadeó. Draco sonrió burlón mientras le besaba ligeramente la línea de la quijada.
“Estoy aburrido,” murmuró contra su piel. La mente de Harry no registró por completo lo que dijo. Estaba muy ocupado por el hecho de que ahora, la erección de Draco presionaba peligrosamente duro la suya. Sin saber muy bien cómo, bajó las manos hasta las caderas del otro. Jadeó cuando Draco le besó un punto sensible debajo de la oreja y se agarró con mas fuerza de sus caderas. Draco gimió suavemente y embistió sus caderas contra las de Harry. Éste gruñó y lo acercó aún mas.
Draco se movió de su cuello hacia su quijada y lo fue besando hasta llegar a sus labios. Se detuvo un poco antes de llevar su boca hasta la de Harry. Sus labios se encontraron en un beso feroz. Harry abrió la boca de inmediato para recibir el asalto de la lengua de Draco. Sentía la boca caliente, como si estuviera incendiándose. Draco le chupó el labio inferior obteniendo así un gruñido bajo por parte del chico de cabello negro.
Harry sintió que Draco forcejeaba con los botones de su camisa. Rompió el beso para quitarse la camisa rápidamente. Draco también se quitó la suya. Harry no pudo evitar clavar la mirada en el cuerpo pálido pero muscular de Draco. Estaba muy delgado pero bien definido. Harry extendió una mano tentativo para tocar la piel del otro. Draco sonrió burlón y capturó sus labios en otro beso. Sus lenguas batallaron buscando dominar y Draco volvió a ganar.
Lo presionó otra vez contra la pared y Harry soltó un grito ahogado cuando su espalda golpeó la piedra fría. Draco profundizó el beso y se presionó mas contra Harry y éste gruñó. Sujetó sus caderas fuertemente y lo jaló hacia si. Draco rompió el beso momentáneamente en busca de aire.
“Draco,” jadeó Harry intentando recuperar el aliento. Draco lo volvió a besar mientras abría hábilmente el cierre de sus jeans que terminaron cayendo al suelo, Harry ya traía únicamente sus bóxers. Draco se quitó rápidamente sus jeans mientras lo seguía besando fervientemente. Harry contuvo el aliento cuando la mano de Draco se metió dentro de sus bóxers. Siseó suavemente cuando dicha mano sujetó su creciente erección y comenzó a bombear lentamente. Harry necesitó de toda su fuerza de voluntad para no correrse en ese momento.
Draco se detuvo justo cuando creía que iba a perder el control. Sacó la mano dejando a Harry confundido.
“¿Qué estás...?” comenzó a preguntar, pero Draco se inclinó sobre él para respirar en su oído. Ahora Harry tenía un problema enorme y el aliento caliente de Draco no lo estaba ayudando en nada.
“Voy a cogerte,” susurró. Harry se quedó paralizado un momento antes de relajarse. Draco bajó los bóxers de ambos. Buscó su varita y murmuró un hechizo lubricante rápido. Presionó lentamente provocando que Harry jadeara ante la intrusión.
Draco cerró los ojos intentando controlarse. Harry estaba increíblemente estrecho y caliente. Quería correrse en ese momento. Se detuvo un minuto para lograr controlarse.
“Joder, Draco, vamos,” jadeó Harry. Tenía los ojos verdes nublados por el placer y Draco tuvo problemas para resistirse. Se movió lentamente y Harry gimió en voz alta. Lo embistió con mas fuerza y Harry gritó. “Sigue, por favor,” suplicó. Draco no era quién para negarse. Siguió penetrándolo y Harry se arqueó para encontrar sus caderas y Draco tuvo que morderse el labio para no gritar de placer.
“Oh, dios...” murmuró incapaz de controlarse.
“Por favor, Draco,” se quejó Harry. Estaba muy cerca y no podría aguantar mucho mas. Draco lo embistió con mas fuerza y le dio en ese dulce lugar . Harry creyó morir debido a las sensaciones que estaba experimentando. Finalmente, con una última embestida, Harry se corrió fuertemente y Draco lo siguió poco después. Se quedaron ahí, jadeando, recargados contra la pared en busca de apoyo.
Eventualmente, Draco se retiró de la pared y regresó a su lado del clóset.
“Vaya, eso fue interesante,” arrastró las palabras. Harry enarcó una ceja.
“¿Interesante? Yo diría que fue mucho mejor que eso.”
“Por supuesto, fui yo,” dijo Draco con una sonrisa sarcástica. Harry rió y sonrió ligeramente, después se volvió hacia la puerta y tomó la perilla. Para sorpresa de Draco, ésta se abrió como si nada. La miró incrédulo y luego desvió la mirada hacia Harry con el rostro lleno de sospecha.
“¿Desde cuándo ha estado abierta?” preguntó. Harry sonrió misteriosamente y se encogió de hombros. Salió del clóset seguido de Draco. Harry le dio la espada para dirigirse a su torre, pero Draco lo sujetó del brazo.
“¿Por qué estabas afuera esta noche?” preguntó por segunda vez sospechoso. Harry sonrió burlón de una forma característica de Malfoy.
“Creo que acabas de averiguarlo.” Luego desapareció por el pasillo dejando a un Draco Malfoy sorprendido parado afuera de un pequeño clóset de escobas en el séptimo piso.
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