| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Once
Fueron a la arena de los Cannons. No hab�a juego, ni pr�ctica ni otras actividades.
��Qu� pasa, Potter?� pregunt� Draco
�Nada por lo que debas ponerte tenso. Vamos.�
Uno de los guardias de seguridad � Stephen Ferris, ex Slytherin, casado, cuatro hijos, tan alejado de la pol�tica como se pod�a ser para todav�a poder votar � los dej� entrar. Lo mismo hizo Davis quien le daba su vuelta a la arena en punto de la hora. Una vez que terminaran con esto, Draco iba a tener que darle a todo el mundo unas largas vacaciones.
Potter lo gui� directamente al campo. Ah� hab�a un peque�o grupo de gente, poco menos de la docena y todos iban vestidos de forma informal. Tambi�n hab�a una colecci�n de escobas, banderas y un cofre de balones.
��Hola chicos!� grit� Harry y ellos lo saludaron y agitaron las manos.
��Conoces a esta gente?� pregunt� Draco. ��C�mo es que conoces a gente que yo no?�
�Olvid� ponerlos en la lista.�
��Lo olvidaste?�
�No los veo todo el tiempo. No pens� en ellos.�
�Por el amor de Merl�n, Potter, eres el peor -�
Potter lo sujet� por los hombros y lo sacudi� una vez. �Malfoy, rel�jate. Tu piensas que es alguien del club, �no?�
�Ese no es el punto. Cuando te ped� la lista no sab�amos qui�n podr�a ser -�
�Si, si, pero hubieras eliminado a gente como ellos de tu lista de sospechosos, as� que no hubo ning�n da�o.�
�No he eliminado completamente -�
�Vamos. Est�n esperando.�
��Para qu�?� pregunt� bruscamente siguiendo a Potter hacia la multitud.
�Todos, �ste es Draco. Draco, te presento a Barry, Lucille, Amelie, Anthony, Rodney, Vincent, Karen, Jingling y Cara.�
Como si fuera a recordar todo eso.
�Muy bien, se forman dos equipos,� dijo uno de ellos. �Todo el mundo, agarre un color y una escoba.�
�Esperen un minuto,� dijo Draco intuyendo finalmente de qu� se trataba.
�Yo ser� amarillo,� dijo Potter amarr�ndose una bandera amarilla. �Tendr�s que ser p�rpura si quieres jugar de Buscador.�
�No voy a jugar nada.�
��Y arruinarle el juego a todo el mundo? Nos faltar�a uno.�
�No he jugado en a�os.�
��Y?�
�Y no estoy vestido adecuadamente.�
�Eso es lo que te pasa por vestirte como un sangr�n todo el tiempo.� Potter le dio una escoba de un empuj�n.
Draco mir� el instrumento entre sus manos, sinti� el grano fino contra su piel. Hab�a dejado su �ltima escoba en la Mansi�n Malfoy y nunca se hab�a comprado otra. Se desplazaba a pie, con polvos Flu o se Aparec�a. En ocasiones tomaba un taxi, cuando lo presionaban y se vest�a de una manera que los muggles no encontrar�an demasiado extra�a. Nunca volaba. En el �ltimo juego, cuando hab�a lidiado con la Bludger hab�a sido la primera vez que volaba desde que era adolescente.
Quiz� ni siquiera pudiera ver la Snitch.
��Hey! �Draco!� grit� una de las mujeres. ��Cu�l es el retraso?�
Levant� la mirada. La mujer estaba parada cerca del cofre en espera de liberar las bolas. Todos los dem�s hab�an asumido sus posiciones en el aire.
Si se comportara de manera completamente profesional, tendr�a que negarse a jugar. Permanecer�a en el suelo y los observar�a, porque a�n cuando estaba seguro de que el acosador era un miembro alto del club, que atacar�a durante los partidos, no sab�a si esto era un hecho indiscutible.
�Quiz� ya se volvi� demasiado viejo,� grit� Potter.
�Somos de la misma edad, Potter,� le record� Draco.
�La edad es un estado mental.� Potter se permiti� una vuelta cerrada. �O quiz� tienes miedo.�
��Realmente piensas que soy tan f�cil de manipular?�
�Sip.�
Draco puso los ojos en blanco.
Quer�a jugar. Quer�a reencontrar lo excitante del vuelo, de lanzarse en picada con ese miedo encantador que a�ad�a una pizca de excitaci�n. Quer�a sentir la emoci�n de la persecuci�n.
No hab�a ninguna posibilidad de que atrapara la Snitch antes que Potter. Absolutamente ninguna. Pero pod�a intentarlo.
Se at� la bandera p�rpura y mont� en la escoba. Se elev� del suelo y tom� la posici�n opuesta a Potter.
Potter lo mir� y sonri�. Ten�a los ojos brillantes y hab�a una excitaci�n en su postura que Draco no hab�a visto durante ninguno de sus juegos profesionales.
Draco entrecerr� los ojos. No ten�a la mas m�nima oportunidad contra Potter. De cualquier forma lo vencer�a.
Se liber� la Snitch, luego las Bludgers y finalmente la Quaffle. Lo que sigui� fue un caos.
Era asombroso c�mo se pod�a crear r�pidamente el sentimiento de camarader�a. En poco tiempo, Draco le daba �nimos a los extra�os que conformaban su equipo, gritaba enojado por las faltas que ve�a � o inventaba para sacar ventaja � sintiendo una pizca de orgullo absurda cuando alguno de sus compa�eros anotaba puntos o hac�a un movimiento particularmente bueno. Tambi�n eran buenos. No de forma profesional, pero si impresionaban.
Por supuesto que esto aflor� su vena competitiva. Estar�a maldito si llegara a ser el peor jugador en la cancha.
Vio la Snitch. Se lanz� tras ella.
Al principio fue la experiencia mas aterrorizante de su vida. No pod�a creer lo acostumbrado que hab�a estado a estas zambullidas, a estas persecuciones ni mas ni menos que por las estructuras de las gradas, sin pensar en la posibilidad de romperse el cuello. Ahora lo mas que pod�a hacer era sujetarse e ir tras esa Snithc en un �ngulo de noventa grados.
Era demasiado joven para convertirse en un viejo.
Pero entonces sus m�sculos se calentaron y se afloj�. Record� como cambiar el peso, como sujetar los talones, rodillas y mu�ecas, como respirar cuando el viento le pegaba directo en la cara, como hacer a un lado el p�nico cuando dicho viento lo cegaba ocasionalmente con l�grimas.
Record� lo que se sent�a volar. Y era glorioso. Una locura. Estimulante.
Escuch� a alguien gritando de alegr�a y se percat� de que era �l mismo. Por un instante se sinti� humillado, en especial cuando vio a Potter ri�ndose de �l. Pero Potter se estaba riendo, y no hab�a nada de grosero en ello, y Draco se estaba divirtiendo demasiado como para mantener algo de dignidad. �Y qu� le hab�a conseguido la dignidad?�
Entonces la Snitch hizo otra aparici�n. Ambos Buscadores se lanzaron tras ella, costado a costado.
Como en los viejos tiempos.
As� que tuvo que golpearlo. Por los viejos tiempos.
Y Potter lo mir� con los ojos entrecerrados por la molestia. Luego sonri� burl�n y comenz� a girar la escoba.
Draco se alej� de su lado. ��Qu� truco tan barato, Potter!�
Y le lleg� la respuesta, ��Lo que funcione, Malfoy!�
��Qu� Slytherin!�
Potter re�a.
Draco se lanz� tras �l, para mantenerse en movimiento, pues estaba perfectamente consciente de que Potter ten�a el partido. A�n as�, estuvo justo detr�s suyo cuando Potter extendi� la mano y atrap� la Snitch, para elevarse sosteniendo la esfera dorada con mas triunfo del que Draco hubiera visto antes.
�Muy bien, todos, revu�lvanse,� dijo una de las mujeres.
Lo que quer�a decir que todos cambiaban de equipos y de posiciones. �Para pon�rsela un poquito dif�cil a Potter,� explicaron.
Potter termin� siendo un Golpeador. Ten�a buen ojo, pero la costumbre hac�a que con frecuencia intentara agarrar la Bludger en vez de golpearla. En dos ocasiones baj� el bate por las se�ales tan confusas que su mente le mandaba a su cuerpo. Draco era Guardi�n, posici�n bastante aburrida, excepto cuando uno de los Cazadores llegaba con la Quaffle. Entonces su coraz�n se le iba a la garganta y se aceleraba bastante.
Result� que era bastante bueno como Guardi�n. Despu�s de todo, se hab�a lanzado entre sus clientes y los hechizos que les eran lanzados. Era el mismo principio b�sico. Y se encontr� gritando y aplaudiendo tan fuerte como los dem�s cuando su equipo gan�.
Jugaron un tercer partido y a Draco le toc� ser Cazador. Era un desastre. Quiz� hab�a jugado como Cazador un pu�ado de veces en toda su vida. Y su resistencia al Quidditch hab�a desaparecido. Sus m�sculos ya estaban cansados y lentos, los dedos se le estaban acalambrando por la sujeci�n de la escoba y estaba perdiendo el aliento. Con frecuencia fallaba en atrapar la Quaffle cuando se la lanzaban, y su punter�a no era buena cuando le tocaba lanzarla.
Al menos no era el �nico. Muchos de los otros se mov�an mas lento, perdiendo sus jugadas. Por supuesto, Potter todav�a ten�a fuerza, el payaso ofensivo, y si hubiera estado jugando como Buscador, el juego probablemente hubiera terminado mucho antes. Todos se sintieron agradecidos cuando finalmente atraparon la Snitch.
A�n as�, Draco se sent�a fenomenal. Exhausto, pero curiosamente satisfecho, sus m�sculos bien usados de una forma que hab�a olvidado. Se sent�a tan bien volar.
Solo hab�a ganado uno de tres partidos. No le importaba. Se hab�a divertido. Sent�a que hac�a mucho que no se divert�a.
Despu�s de ese tercer partido decidieron ya no jugar. Pero aparentemente, las festividades no hab�an terminado. Uno de los chicos guard� las cosas mientras que los otros discut�an a qu� pub ir�an. Potter le pas� una mano por los hombros a Draco, sobresalt�ndolo. �Tienes que tomarte una cerveza,� le orden� el Buscador levantando el dedo �ndice. �Nadie te obligar� a tomarte una segunda, pero se debe tomar una cerveza despu�s de estos partidos. Es como una ley.�
Draco estaba perfectamente consciente de que deber�a insistir en permanecer sobrio. Era un profesional con la reputaci�n de un negocio que proteger. Pero estaba relajado y c�lido. Y sediento. Una cerveza era una excelente idea.
�Entonces, �es verdad?� le pregunt� una de las mujeres. Ten�a un ligero acento Australiano.
��Qu� es verdad?�
��Qu� tu y Potter est�n sudando las s�banas?�
Draco presion� los labios para evitar abrir la boca. Estaba seguro de que en alguna ocasi�n, hac�a mucho tiempo, le hab�an ense�ado que las mujeres eran criaturas modestas que se dirig�an por la delicadeza a la hora de hablar y comportarse. �En d�nde estaban esas mujeres?�
��Amelie, que mente tan cerrada!� la rega�� Harry en tono de broma. ��Qu� no pueden dos hombres tocarse sin que sea nada sexual?�
Ella se meti� un chicle en la boca. �Entonces, �si o no?�
�No. No se ha involucrado ni sudor ni lino.�
Draco podr�a haberlo golpeado en la cabeza por la sonrisa que le dirigi� a ella, pues sin duda alguna le dejaba a Amelie la impresi�n de que aunque la respuesta era verdad en el sentido mas estricto, dejaba muchas lagunas de detalles interesantes no dichos. As� que contest� cortamente, �No me acuesto con los clientes.� Se zaf� del brazo de Potter.
Eso no la desanim�. ��Y qu� tal los viejos amigos de la escuela?�
�Aqu� no hay nada de eso.�
El silencio resultante fue pesado.
�Vaya, qu� manera de matar el ambiente, Malfoy,� dijo Potter.
�Ella comenz�.� Se podr�a haber mordido la lengua por haber dicho algo tan infantil.
Terminaron yendo al pub en el que Draco le hab�a dado a probar a Potter el scotch, y se metieron en una cabina demasiado chica para todos los que eran. Todos estaban sudados, sucios, sus ropas h�medas y, habitualmente, Draco encontrar�a asquerosa la idea de meterse todo apretado entre ellos, pero ahora en todo lo que pod�a pensar era esa cerveza. Y adem�s, estaba demasiado cansado como para que le importara.
Cuando le pusieron el vaso enfrente, lo tom� y se lo bebi�. Elixir de los dioses. Y no pod�a recordar haber estado tan sediento.
Potter re�a por lo bajo a su lado. �Tranquilo, Malfoy. No has tomado nada de alcohol desde hace tiempo. No quiero que mi guardaespaldas se quede sin piernas.�
�Ya cambiaste tu letan�a.�
�No, simplemente no quiero llevarte cargando a casa.�
��Cu�nto tiempo creen que seguir� esto?� pregunt� uno de los hombres � Draco crey� que era David � se�alando con un gesto a Draco y a Potter.
�No s�. Estas cosas se llevan el tiempo que sea necesario.�
��Pero tienes alg�n sospechoso?�
�No estamos aqu� para hablar de negocios, Davy,� lo interrumpi� Potter. �Mejor cu�ntame porque hoy estuviste jugando como si hubieras comenzado a beber antes de que llegaras al campo.�
��Por qu�? �Peque�o arrogante profesional!�
Y para el alivio de Draco, la conversaci�n se deriv� hacia una cr�tica bastante dura sobre el desempe�o de todos, incluyendo a Potter como Golpeador. Fue r�pido y Potter ri�. Se retir� el mech�n de cabello que insist�a en caerle sobre el rostro, le brillaban los ojos verdes y resplandec�an sus dientes blancos. Risa. Tan solo escucharlo le robaba el coraz�n a Draco.
Termin� su cerveza mucho mas r�pido de lo que deber�a y orden� otra sin pensar.
�Cu�ndo hab�a sido la �ltima vez que hab�a ido a un pub con un grupo de amigos para hablar de cosas sin importancia? Quiz� fue cuando estaba en Irlanda trabajando en esa librer�a. Ciertamente no desde que hab�a puesto en marcha la Compa��a de Seguridad Malfoy. Y qu� cosa tan est�pida como para borrarla de su agenda. Un ambiente agradable, buena compa��a, y tiempo para no pensar en nada.
Ocurr�a lo mismo con volar, con el Quidditch. Le encantaba. Se sorprendi� al ver que pod�a disfrutar del deporte aunque perdiera, pero supon�a que ten�a que madurar en alg�n momento. Fue divertido. Le daba un descanso a la mente. Era una mejor forma de hacer ejercicio que ir al gimnasio. Una vez que el caso de Potter hubiera terminado, buscar�a en las ligas no profesionales de amateurs.
Se la llev� tranquila con la segunda cerveza durante el resto de la velada, jug� dardos con Barry y Jingling y agasaj� a los ex estudiantes de Hogwarts con imitaciones de Flitwick, Snape y Trelawney. Le record� una de las tardes mas relajadas en la sala com�n de Slytherin, cuando hubo olvidado preocuparse sobre qui�n lo estar�a observando y lo que esas tonter�as har�an con su reputaci�n.
Y ver que Potter se re�a de sus imitaciones, que pegaba en la mesa, lo elev� mas alto que la escoba.
Se estaba convirtiendo en un sujeto pat�tico. Lo sab�a. Al diablo.
Casi no quer�a regresar al departamento de Potter al finalizar la velada. El departamento de Potter hab�a llegado a representar para �l fallas, estr�s y frustraci�n. Seguramente se le extinguir�a la euforia tan pronto como acabara el d�a. De hecho, sinti� que iba menguando tan pronto como hubieron puesto un pie en el sal�n conectado a la red Flu.
Potter no parec�a sentirse igual. Salud� al guardia nocturno con tanta calidez que el hombre se vio impresionado. Le pas� el brazo por los hombros una vez mas cuando entraron en el elevador. ��Ves?� dijo. �Est�s relajado. Te integraste. Y el mundo no se acab�.�
�Es demasiado pronto para presumir,� dijo Draco �cido. �Todav�a tenemos que ver el estado de tu departamento.�
�Pesimista.�
�Realista.�
Pero no hab�a desastres esper�ndolos en el departamento. Harry prendi� todas las luces con un hechizo y todo estaba como lo hab�an dejado. ��Puedo presumir ahora?�
�No. Te hace falta el penacho.�
Potter sonri� y camin� hacia donde estaba Draco, cerca de la puerta y �ste se percat� de que deber�a haber sido �l el que verificara las habitaciones en busca de amenazas. Cuando Potter se detuvo frente a �l, Draco pens� que iba a decir algo.
En cambio, el Buscador se inclin�, se acerc�, tanto que Draco pudo sentir su aliento sobre sus labios. Y permaneci� ah�, mientras el letargo abandonaba el cuerpo de Draco y su respiraci�n se aceleraba,
Y permaneci� ah�.
Draco jurar�a que hab�a sido �l el que cerr� la distancia, y sinti� a Potter sonre�r cuando se besaron.
Esta vez comenz� diferente, mas suave, gentil, mas exploraci�n que conquista. Draco enganch� un dedo en la cintura de los jeans de Potter cuando sus bocas se sellaron y sus lenguas se envolvieron. Pero tan solo unos momentos despu�s, Potter se separ�, retrocedi� un paso, poniendo un alto evidente en el procedimiento.
Draco estaba decepcionado y confundido a la vez. ��Qu� fue todo esto, Potter? �Una cita?�
�Sip.� Potter le gui�� un ojo. �Buenas noches.�
Ah� parado en la puerta, Draco se dio cuenta de un par de cosas. Una, si se acostar�a con un cliente, si dicho cliente fuera Harry Potter. Dos, hab�a estado dejando que Potter tuviera mucho control sobre sus... interacciones.
Eso tendr�a que cambiar.
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