El Dormitorio de Gryffindor
Amor Por Voluntad
Escrita por: Aja
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo 6: Manos sobre Corazones

Harry temblaba por dentro y por fuera, se sent�a entre mareado y petrificado y, adem�s, el est�mago le daba volteretas. Recorri� a la carrera el camino de vuelta a la torre de Gryffindor, deteni�ndose solamente al llegar a las escaleras que llevaban a la sala com�n. De pronto, un temor terrible lo invadi�. Pod�a escuchar las risas provenientes de arriba y sab�a que en el momento en que entrara por el agujero del retrato tendr�a que contestar una multitud de preguntas, pues para comenzar, el hecho de que lo hubieran castigado junto con Draco Malfoy ya era algo de por s� notable, y aparte, lo acelerado de su coraz�n y lo colorado de sus mejillas ser�an un factor delator de que algo hab�a pasado. Ya pod�a escuchar las risas de Seamus al preguntarle si Malfoy hab�a intentado hacerle algo.

No... fue enteramente consensual.

Maldijo en voz baja. No pod�a entrar. Por el momento no quer�a lidiar con ello. Quer�a estar solo. Ya hab�a tenido demasiado contacto humano por una noche.

No lo puedo creer. Acabo de besar a Malfoy. Yo � bes� � a � Malfoy.

Harry era relativamente nuevo en este rollo de los besos, pero tampoco era malo, y ciertamente, sab�a lo suficiente como para distinguir cuando un beso era avasallador. Este beso hab�a sido tan incre�ble que no pod�a apartar la mente de �l. Casi un cuarto de hora despu�s, todav�a estaba temblando. El recuerdo, la huella todav�a fresca de los labios de Malfoy movi�ndose sobre los suyos, su cuerpo presionado contra el suyo, su lengua tan dentro de �l � todo ello lo dejaba con un dolor y un anhelo casi insoportables. Se dobl� por la cintura y se tuvo que sujetar de la pared de piedra para evitar caer de rodillas justo ah�, en el descanso de la escalera. Nada, nada en toda su vida le hab�a oprimido con tanta urgencia el coraz�n como en estos momentos.

Dios. Draco. Draco Malfoy. Se estaba volviendo loco. �l odiaba a Malfoy. �Lo ODIABA!

La cabeza le punzaba. No pod�a quitarse de los labios el sabor de Draco, o sacar su sensaci�n de la cabeza. Incluso ten�a miedo de tragar a�n cuando el bulto en su garganta se lo demandaba. Quer�a darle un pu�etazo a la pared que ten�a junto, pero en el �ltimo segundo se dio cuenta de que no pod�a hacerlo porque al d�a siguiente ten�a partido de Quidditch � en el que iba a tener que jugar contra Malfoy.

Pens� en Draco vestido con la t�nica de Quidditch.

Pens� en Drac� vestido �nicamente con la t�nica de Quidditch.

�Oh, dios m�o,� susurr�.

Draco apareci� en su mente, la t�nica le envolv�a con ligereza el pecho p�lido y suave. Le dedic� a Harry una mirada de esos ojos plateado-dorados que dec�a ven ac�.

Temblando, Harry se volvi� y se recarg� contra la pared. No pod�a pensar en ello. Su mente no pod�a divagar ah�. No iba a pensar en lo sexy que Draco se hab�a visto antes cuando le estaba gritando, o en lo tensa de lujuria que hab�a estado su voz cuando le susurr� al o�do. No iba a pensar en c�mo se podr�a escuchar gimiendo bajo su toque, o en lo que se sent�a recorrer los dedos por ese arco tan elegante de su cuello...

�Oh, dios m�o,� susurr�.

Se escuch� dici�ndole a Malfoy, �No sabes qu� es lo que quiero,� en un tono que le dec�a exactamente qu� era lo que quer�a.

Pero no lo quer�a. No. Ni pensarlo. Era lujuria, eso era todo.

Seguro. A todos tus compa�eros de castigo te les �avientas�. El hecho de que haya sido el chico con el que has estado obsesionado en derrotar desde hace cerca de cuatro a�os es pura coincidencia.

Malfoy lo odiaba a �l tanto como �l odiaba a Malfoy. Ten�a que ser cierto. �O no?

Tan cierto como la forma en la que te estuvo mirando esta noche, como fueras su postre. Pero eso fue solamente circunstancial. Y el hecho de que hayas estado pensando constantemente en �l � ign�ralo.

Malfoy hab�a sido su peor enemigo desde el primer d�a.

Exactamente. En realidad no quieres saber c�mo se ver�a recostado en tu cama.

Malfoy hab�a hecho todo lo posible para hacerle la vida un infierno.

Un infierno, si. No importa que podr�a ser el cielo estar cerca de �l � cercanos e �ntimos... eso no te importa.

�Oh, dios m�o,� volvi� a susurrar, aunque mas d�bilmente esta vez.

No lo quieres volver a besar. �C�mo podr�as quererlo?

Se vio a s� mismo envolviendo con las manos la cintura de Draco, sus cuerpos presionados...

Maldices el d�a...

... vio c�mo Draco sub�a el muslo y lo alineaba con el suyo, presion�ndolo lentamente contra su cadera mientras que con dedos delicados recorr�a su cabello, murmurando su nombre suavemente...

... en que lo conociste...

...al tiempo que Harry se inclinaba para besar el espacio entre el cuello y el hombro de Draco... sintiendo c�mo se le aceleraba la sangre al acercarse m�s a �l, sobrecogido por la fuerza y el poder de la figura debajo... y finalmente, finalmente reclam� los labios de Draco en un beso extenuante, abrasador...

El pasillo estaba completamente vac�o, pero eso no hizo diferencia alguna; no ten�a lugar alguno donde esconderse. Ning�n lugar que lo escondiera del resto del mundo y ning�n lugar para esconderse de s� mismo.

Se sinti� traicionado por su propio y maldito juicio. Esta noche, de forma completamente voluntaria, se hab�a dirigido hacia algo que no estaba seguro de poder manejar, algo que ni siquiera estaba seguro de querer.

Y, dios lo ayudara � una parte de �l ped�a a gritos m�s.

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Cuando Harry abri� los ojos a la ma�ana siguiente, sent�a como si pudiera enfrentar a diez Voldemort antes que enfrentar a Draco Malfoy. El sue�o le hab�a llegado despu�s de horas de agon�a, y al abrir los ojos arenosos, esa sensaci�n de terror que sent�a en el fondo del est�mago, se expandi� y lo invadi� completamente, como el agua llena un barco naufragado. Sent�a ansiedad del momento en que enfrentar�a a Draco. No pod�a llegar demasiado r�pido; esperaba no volverlo a ver nunca. Iba a tener que sentarse durante dos horas de pociones con Malfoy a su lado... iba a tener que volar a su lado esa tarde...

�No creo que pueda hacerlo,� musit�.

��Qu� dijiste, Harry? �Por qu� est�s acostado todav�a? Ser� mejor que te apures o te perder�s el desayuno.� Harry hizo una mueca al sentarse. Ron lo observ� con ojo cr�tico. �Caray, Harry, parece que has tenido problemas para dormir, �verdad? Mira nada m�s las ojeras que tienes.�

�Como que no puedo v�rmelas, �o si?� le contest� irritado. Ron retrocedi� sorprendido, y Harry a�adi�, �Lo siento,� sinti�ndose ahora culpable y m�s despierto. Ron lo mir� preocupado, pero no dijo nada m�s.

Permaneci� en silencio durante el desayuno y de espaldas a la mesa de Slytherin, tan incapaz de concentrarse en otra cosa que no fuera Malfoy, que guard� un silencio cruel, mirando con solemnidad su plato intacto y sobresalt�ndose cuando escuchaba detr�s suyo la inconfundible risa mordaz de Draco. Lo dejaba al mismo tiempo feliz y molesto. �Qu� diablos le parece tan divertido? Pens� irritado, estaba molesto porque obviamente, a Draco se le estaba haciendo mucho m�s f�cil que a �l, distraerse, estaba molesto porque no pod�a dejar de pensar en la noche anterior, estaba molesto porque en apariencia, Malfoy si hab�a dejado de pensar en ello, y estaba molesto porque, para empezar, le importara tanto a �l.

Comenz� a sentirse enfermo cuando el sonido de la voz ligera y penetrante de Malfoy lo invad�a. �Harry, �te encuentras bien?� Hermione lo estaba observando.

�Est� bien,� dijo Ron con delicadeza, y de pronto, Harry se sinti� agradecido por la presencia de su mejor amigo. �Eso s�lo que no durmi� bien, eso es todo.�

�Harry, �te sientes bien como para jugar el partido?� le pregunt� Katie Bell.

��El partido de Quidditch!� exclam� Neville sorprendido. �Con lo del duelo y lo de Snape, se me hab�a olvidado por completo.�

�Arr�glatelas para que descanses un poco mas al rato,� continu� la cazadora de s�ptimo. �Necesitar�s de toda tu energ�a si quieres atrapar la Snitch antes que Malfoy.�

�Si, c�mo no,� se quej� Ron. �Claro que siempre la necesita, pero esta semana todo ha girado en torno a Malfoy, �verdad, Harry?�

Y te ha encantado cada minuto.

�Supongo que se podr�a decir,� dijo cortante. Le sonri� d�bilmente a Katie y asinti� para darle �nimo. Y al hacerlo, una oleada de fresca determinaci�n lo ba��. �l era el buscador de Gryffindor y el d�a de hoy jugar�a contra Slytherin por la copa de Quidditch. Eso era en lo que necesitaba concentrarse; no en lo bien que se ver�a con � o sin � su t�nica el Buscador de Slytherin, o en lo rico que le hab�an sabido sus labios la noche anterior. Maldici�n, �l era Harry Potter, el Buscador m�s joven en un siglo y no iba a permitir que algo tan insignificante como un besuqueo nocturno tirara por la borda su partido. �Me siento bien,� respondi� entre dientes. �Ya los tenemos en la bolsa.�

Pero, a pesar de toda su confianza, no pod�a escaparse de tener a Malfoy como compa�ero en Pociones. Al terminar el desayuno se encamin� junto con los otros a Herbolog�a, y antes de que pudiera darse cuenta de lo que estaba haciendo, desvi� la mirada hacia la mesa de Slytherin. �No! No mires hacia all� � pero era demasiado tarde, pues sus ojos hab�an aterrizado en la impecable figura de Malfoy, quien, estando a media oraci�n con Goyle, pareci� sentir la atracci�n de la mirada de Harry, y se volvi� para verlo directamente.

A Harry el coraz�n le dio un vuelco, y Malfoy perdi� de inmediato el poder del habla y una expresi�n de terror, anhelo y miles de otras emociones cruzaron por su rostro en una fracci�n de segundo. Desvi� la mirada de Harry r�pidamente, pero el momento pareci� haberlo dejado visiblemente afectado. As� que Malfoy no era tan imperturbable como hab�a cre�do. Hab�a estado en lo cierto: por lo que se ve�a, tampoco Draco hab�a podido dormir, pues el cabello platinado le ca�a por la cara p�lida hecho un desastre. Esa imagen permaneci� en la mente de Harry un buen rato despu�s de que hubieron abandonado el comedor, y el pensamiento persist�a: �c�mo diablos voy a sobrevivir este d�a?

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Para la hora en que se encontr� caminando penosamente y a ciegas hacia el calabozo de Pociones, el humor de Harry no hab�a mejorado mucho. Mientras caminaba entre Ron y Hermione por el pasillo, sent�a como los �ltimos vestigios de control se le iban de las manos. El peso del est�mago se le hab�a extendido al resto del cuerpo y se le estaba haciendo dif�cil levantar las piernas para que se movieran hacia su destino inminente. Esperaba encontrarse en cualquier momento con la cara larga y angulosa de Draco, con ojos ardiendo de intensidad: Harry no ten�a idea si ser�a por un odio intenso, nerviosismo o algo completamente diferente; solo sab�a que no podr�a enfrentarlo, fuera lo que fuera.

Estaba concentr�ndose tan fuertemente en no pensar en Draco que era incapaz de pensar en algo m�s.

�...Harry? �Harry!�

�Eh - �qu�?�

�Por el amor de dios, �en d�nde est�s el d�a de hoy? �Tan siquiera escuchaste lo que Hermione estaba diciendo?�

Harry neg� con la cabeza. Hermione se volvi� a enfrascar en una diatriba de sobre c�mo era que no se pod�a imaginar el motivo por el cual estaban estudiando una poci�n tan avanzada. �Ya verifiqu� en Moste Potente Potions y est� ah�, junto con la poci�n multijugos y otras sustancias mucho menos da�inas. Digo, �ense�arnos a preparar esto pr�cticamente es darnos armas para cometer un asesinato! �Cualquiera pensar�a que Dumbledore habr�a prevenido a Snape sobre ense�arnos algo como esto!�

�Bueno, pero pi�nsalo, Herm, nadie detuvo a Moody � digo, Crouch � para ense�arnos las Maldiciones Imperdonables. Dec�a que ten�amos que estar preparados � que ten�amos que saber a lo que nos enfrent�bamos � y por mucho que me cueste admitirlo, ten�a raz�n. Probablemente en eso est� pensando Snape en estos momentos.�

Hermione ya ten�a lista una respuesta, pero Harry no la escuch�, pues en ese momento alcanz� a o�r las palabras, �- �Qu� crees que le pase? �ltimamente ha estado actuando muy raro, �lo has notado?� contuvo el aliento. Era la voz gruesa y ronca de Goyle, que iba caminando junto con Crabbe un poco atr�s de ellos. Deben estar hablando de Draco, pens� cerrando los pu�os con ansiedad involuntaria. �No iba con ellos? �Por qu� no? �En d�nde estaba? Redujo la velocidad y aguz� el o�do.

�Un poco,� dijo Crabbe con aire tonto. Parec�a que trajera la boca llena de algo.

�No s�. Ha estado actuando raro toda la ma�ana. �Escuchaste lo alto que estaba hablando? As� no es �l.� Crabbe gru��. Goyle pareci� aceptar esto como una respuesta. �Bueno, sea lo que sea, ser� mejor que se le pase para la tarde. No podr� darle una paliza a ning�n Gryffindor en ese estado.�

Otro gru�ido de Crabbe pareci� terminar la conversaci�n (si es que se le pod�a llamar de esa forma) y al entrar en el calabozo, Harry pod�a sentir los latidos del coraz�n en el pecho. Quer�a con desesperaci�n buscar a Draco a su alrededor, pero tampoco pod�a soportar la idea de �

�TIERRA A HARRY!

��Qu�? �Qu� pasa?� brinc� Harry. ��Por dios, Ron!�

�Bueno, Hermione estaba intentando repasar los ingredientes con nosotros en caso de que Snape decida hacernos un examen, y tu no estabas poniendo atenci�n, y � mira, Harry, �qu� es lo que est� pasando?�

�Nada, nada est� pasando, �ya? s�lo � por favor, �ya deja de preguntar!�

Ron pareci� herido, pero solo hizo una mueca y asinti�. �Muy bien. De acuerdo.� Hermione le puso una mano en el hombro a modo de consuelo, pero Ron se sigui� de largo sin decir otra palabra para irse a sentar junto a un Crabbe que sonre�a burl�n. Hermione mir� inquieta a Harry, pero �ste estaba demasiado preocupado y se fue a sentar en el lugar habitual de Malfoy sin molestarse en disculparse. Se sent�a mal, pero, maldici�n, �en d�nde estaba �l? Se dej� caer lentamente en el escritorio de Draco, sin saber a ciencia cierta si se sent�a aliviado o decepcionado. Una parte de �l resent�a la idea de que Draco fuera demasiado cobarde para presentarse y mirarlo a los ojos despu�s de lo que hab�a pasado; pero, considerando los problemas que Harry estaba teniendo con la misma situaci�n, no pod�a evitar pensar que Draco hab�a sido bastante inteligente al mantenerse alejado.

Snape entr� y anunci� con una sonrisa siniestra que efectivamente les iba a aplicar un examen de una hora sobre la Soluci�n Diaboluci�n. Harry gimi� y se tall� los ojos para despabilarse, sinti�ndose al mismo tiempo est�pido y tonto por haber ignorado a Hermione y haberle gritado a Ron. Deber�a haber sabido que Snape har�a algo as�: le encantaba mostrarse particularmente desagradable en los d�as en que Gryffindor y Slytherin se enfrentaban en el juego.

Harry ve�a con aire ausente las cosas que hab�a en su escritorio, pregunt�ndose si deber�a sacar la parte de la poci�n de Draco o si deber�a alistarse para reprobar el examen �l solito � en esta semana hab�a estado concentrado en otras cosas aparte de los ingredientes del Suero de la Muerte Alegre � cuando la puerta del fondo del sal�n rechin� al abrirse lentamente. Snape levant� la mirada con algo parecido al alivio, y un fr�o terrible, espantoso, recorri� a Harry de la cabeza a los pies. Era la gota que derramar�a el vaso. Extendi� la mano para agarrar su pluma y enterr� la cabeza en el escritorio, pero la mano comenz� a temblarle tanto, que apenas si pod�a escribir. �Contr�late! Se orden� con furia y respir� profundo para calmar sus nervios.

No se atrev�a a voltear a mirar, pero a Malfoy parec�a estarle tomando un tiempo interminable llegar hasta all�, caminaba con deliberada lentitud � quiz� estaba maldiciendo su decisi�n. Cuando lleg� a su asiento, se sent� con elegancia evitando decididamente mirar a Harry. Snape continu� dando las instrucciones del examen una vez que Malfoy se hubo instalado: cada uno iba a mezclar la mitad de los doce ingredientes de la poci�n sin consultar sus apuntes. El final de ese tiempo, las dos mitades se juntar�an para formar el suero. Los gemidos se escucharon por todas partes: incluso para Snape, este era un examen dif�cil y tremendamente complicado.

La mente de Harry iba a mil por hora. Estaba seguro de que nunca recordar�a las cantidades correctas de todas las partes de la mezcla. Como si estuviera leyendo su mente, Pnasy Parkinson pregunt� t�midamente si pod�an consultar con sus compa�eros. Enseguida le sigui� un coro de asentimiento de todos los dem�s. �Podr�n consultar una vez, y s�lo una, al principio del examen, y ser� para decidir qui�n har� qu� mitad de la poci�n. En ese momento, podr�n discutir lo que sea necesario con respecto a la preparaci�n de las dos mitades. Sin embargo, despu�s de ese periodo de tiempo -� Snape hizo una pausa amenazadora � �cada quien seguir� solo.�

Harry trag� con dificultad. No sab�a qu� era peor, si hacer el papel de idiota frente a Draco el d�a de hoy en especial, o si tener que pedirle a Draco que le ayudara bajo las mismas circunstancias. De cualquiera de las dos formas, no pod�a evitar tener que hablarle. Pero quiz� si podr�a hacer corta la agon�a.

Reuniendo todo su coraje, Harry se volvi� hacia Draco. �Muy bien,� dijo d�bilmente, asombrado de lo nervioso y tenso que se escuchaba, �yo har� lo del mata lobos si tu haces la cocci�n y...� se interrumpi�. Draco segu�a con los ojos deliberadamente fijos en Snape, no en �l, y su palidez habitual hab�a sido reemplazada por rubor escarlata. En el estado de nerviosismo en el que se encontraba, esto s�lo sirvi� para molestarlo a�n mas, y le sise� mordaz, �Por el amor de dios, cuando menos m�rame.�

Se arrepinti� de lo que dijo en el mismo momento en que lo hizo; obedientemente, Draco se volvi� y fijo la mirada en Harry, y �sta se hab�a vuelto fina por la falta de sue�o y tan intensa como Harry ya se lo hab�a imaginado; pero en el momento en que sus ojos se encontraron, la rigidez en los de Draco vacil�, y Harry se sinti� abrumado al instante por el recuerdo del beso; tan reciente, tan apasionado, tan crudo, f�sico y estimulante. Su mirada se dirigi� a los labios de Draco. No pudo evitarlo: quer�a probarlos de nuevo; y cuando sinti� que la mirada de Draco se dirig�a involuntariamente hacia su propia boca, Harry se olvid� de todo lo dem�s. Se olvid� de controlar el rubor que estaba invadiendo sus mejillas; se olvid� del Suero de la Muerte Alegre; se permiti� perderse en la mezcla salvaje de emociones que lo invad�an descontroladamente. Sab�a que Draco estaba pasando por lo mismo, y durante un largo momento, se limitaron a beber del rostro del otro mientras latidos de sentimiento corr�an entre ellos.

Harry no hab�a sabido qu� clase de sentimientos tendr�a la pr�xima vez que enfrentara a Draco. Ahora, lo que sent�a mayormente era algo sorprendente: no era enojo, o ansiedad, o miedo � sino comodidad. No quer�a ponerse a analizarlo mientras miraba esos ojos gris �mbar nubosos; s�lo quer�a que permaneciera entre ellos.

Haciendo un esfuerzo supremo, Draco trag� y habl�, sin decidirse todav�a a romper el contacto visual. ��Si?� su voz era dura, pero sus ojos eran, oh, tan suaves...

Harry parpade� como en medio de una bruma. Maldito seas... te sent� tan bien entre mis brazos anoche... quiz� Draco estaba pensando lo mismo; la boca se le hab�a secado y se lami� los labios antes de contestar, el r�pido movimiento de su lengua envi� chispas por todo el cuerpo de Harry y le h izo balbucear bruscamente, �Mira, anoche � Draco, yo -�

Fue el hecho de escuchar su nombre de pila lo que lo termin�. El hechizo se rompi�: Draco se enderez� en su asiento de un brinco y replic� r�pidamente, �Anoche no pas� nada que valga la pena discutir, Potter.� A Harry de pronto su propio apellido le son� extra�o. Cerr� los ojos intentando borrar su mortificaci�n.

�Y qu� pensabas que har�a, tarado?

�Qu� quer�as que hiciera?

�Tu ded�cate al mata lobos, y d�jame hacer el resto, y no olvides cortarlo adecuadamente,� le indic� Malfoy. Harry asinti� deseando poderse Desaparecer en ese momento. ��Recuerdas cu�ntas porciones de ortigas?� lo presion� intentando disimular con el tono cortante lo inestable de su respiraci�n. �Tres cuartos por cada taza,� le instruy�, �y no olvides dejar enfriar el agua antes de que la mezcles con las hierbas.�

Harry asinti� en silencio a todo. �Por qu� tuviste que mencionar lo de anoche? �Por qu�?

Quiz� todo hubiera estado bien � podr�an �

Podr�an, �qu�, Potter? �Tomarse de la mano?

Baj� la mirada hacia las manos de Draco. Le temblaban de la misma forma en que le hab�an temblado a �l momentos antes. Antes de que pudiera detenerse, se pregunt� que se sentir�a extender la mano y deslizar los dedos entre las curvas de los de Draco; se imagin� la presi�n de la piel contra la piel al momento en que sus manos se entrelazaran... y ahora temblaba de nerviosismo y con una excitaci�n que no se evaporar�a ni bajar�a de intensidad.

Los siguientes noventa minutos fueron un verdadero suplicio. Por mucho que intentaba concentrarse en el suero, segu�a perdiendo el hilo de lo que estaba haciendo porque su mirada se desviaba constantemente hacia el rostro de Draco, o hacia su figura delgada y recta. Al principio esper� que el Slytherin le exigiera que dejara de mirarlo; pero entonces se volvi� evidente que lo mismo le estaba ocurriendo a Draco, quien de vez en cuando se arriesgaba a mirar a Harry tan solo para detenerse y pasarse los dedos entre el largo cabello plateado como si intentara controlarse. No estaba consciente del efecto tan arrebatador que esto estaba teniendo sobre Harry, quien en respuesta se sub�a los lentes por la nariz con demasiada fuerza y se limpiaba el sudor de la cicatriz, mientras que Draco cerraba los ojos como si intentara bloquear de la mente la imagen de un Harry sudoroso.

Era in�til; no pod�a concentrarse. En dos ocasiones tuvo que volver a pesar las porciones porque no recordaba lo que acaba de hacer. En otra vio a Draco, cuya escritura era ya de por s� temblorosa, romper molesto un pergamino lleno de instrucciones y comenzar de nuevo porque hab�a olvidado algo. Se estaba volviendo rid�culo. Los nervios de Harry estaban llegando al l�mite. La comodidad de la mirada de Draco hab�a sido reemplazada por una ansiedad insistente e interminable. Cuando finalmente lleg� a la �ltima parte de su mitad, dej� escapar un suspiro bastante audible de alivio. Ahora, todo lo que ten�a que hacer era dejar que se enfriara la mezcla de ortigas antes de a�adirle el mata lobos. Todav�a les quedaban diez minutos y a Draco, que le hab�a tocado la parte m�s dif�cil del suero, s�lo le faltaba por a�adir un ingrediente que descansaba frente a �l cuidadosamente medido mientras apuntaba las cantidades en el segundo pergamino.

Aliviado de que hubieran hecho el examen sin problemas, Harry se recarg� en la silla e intent� relajarse mientras observaba a Draco. Se pregunt� porqu� nunca se hab�a dado cuenta de que Malfoy era zurdo. �Acaso no dec�an que los zurdos eran mas inteligentes � mas creativos e innovadores? Intent� recordar, fijando la mirada en el rostro de Draco: la bien definida l�nea de la mand�bula, que se encontraba con unas mejillas suaves con unos labios suaves en medio de ellas; los duros y fuertes rasgos de la frente, nariz y barbilla � un perfil arrebatador que nunca fallaba en llamar la atenci�n, sin importar lo que la gente pensara del car�cter de Malfoy.

Harry sinti� una punzada aguda de algo innombrable, algo mas que ligeramente enervante. Observ� con mas detenimiento las pesta�as suaves y finas, y en c�mo sub�an y bajaban debajo de dos delgadas cejas caf�s que ahora se encontraban fruncidas debido a la concentraci�n; y con un sobresalto se dio cuenta de qu� era lo que estaba sintiendo en este momento justo en que observaba a Draco: posesi�n. Draco ya no era solamente el enemigo de Harry: era--- era suyo. Suyo para tocarlo, suyo para desearlo, suyo para odiarlo. Era una sensaci�n extra�a, desagradable y a la vez celestial, y Harry no la comprend�a; pero los ojos dorados de Draco se le estaban clavando en el alma mucho mas que si fueran un par de pesos muertos, y estaba empezando a dejar de importarle lo dem�s � en especial la l�gica. Justo en ese momento, la ligereza que sent�a no le parec�a tan il�gica. Justo en ese momento, la urgencia tan feroz que sent�a de tenerlo bajo su piel, en la punta de la lengua, y en donde fuera, era todo menos incorrecta. Justo en ese momento, a Harry no le importaba si siempre hab�a sentido esto en lo profundo del alma, o si todo el asunto no era mas que una ilusi�n producto de la lujuria. Lo �nico que sab�a era que en ese momento, estaba observando lo que deseaba.

Y, oh, vaya, cu�nto lo deseaba.

En alguna parte de ese anhelo euf�rico, ese anterior sentimiento de comodidad se desliz� en los pensamientos de Harry, algo delicado y gentil, tan extra�amente fuera de lugar entre las mas intensas emociones que estaba sintiendo, que lo volvi� a la realidad un poco.

Y entonces lo sinti�: la mano de Draco sobre la suya.

Sin darse cuenta, Harry hab�a puesto la mano izquierda cerca de la derecha de Draco, que yac�a medio cerrada sobre la banca que hab�a entre ellos mientras escrib�a. Cuando menos, as� hab�a sido hasta que de alguna forma fue avanzando imperceptiblemente hacia la de Harry, en donde permaneci�, con el dedo me�ique rozando inconscientemente el dorso del dedo anular de Harry. �ste abri� la boca y se qued� paralizado al mirar a Draco: no ten�a la mas m�nima idea de que lo estaba tocando.

Harry se movi� inquieto en su silla, sent�a algo de temor de que los descubrieran, aun cuando sab�a que sus manos estaban fuera del alcance de la vista. Estaba desesperado por moverse, pero no quer�a romper el contacto, elev� los dedos y los presion� contra los de Draco en un intento por hacer que se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Se odi� tan pronto como lo hizo: el toque era demasiado tentador como para resistirlo. Draco estaba totalmente inmerso escribiendo el �ltimo ingrediente; pero la parte de �l que estaba disfrutando el jugueteo con la mano de Harry pareci� saborear el momento inmensamente, pues desliz� la mano aun mas sobre la de Harry y, para el horror de �ste, comenz� a acariciar l�nguidamente sus dedos. Harry sinti� que se le iba el aliento. Lo �nico que pod�a hacer era permanecer ah� sentado, indefenso, y lo peor de todo era que no quer�a hacer nada al respecto. Los dedos de Draco eran considerablemente mas largos que los suyos, y tan delgados, que cab�an entre los suyos sin ning�n problema. Se sent�a tan bien, tan natural; y mientras la mano de Draco se curvaba sobre sus nudillos, lo �nico que le pareci� a Harry a�n mas natural fue voltear la mano para que sus palmas se encontraran, para que pudieran sentir la inevitable urgencia de entrelazar los dedos antes de que explotara por el anhelo de poseer el agarre suave y c�lido de Draco.

Estaba en trance. Su mente le gritaba que era un error garrafal...

... pero lo que sinti� cuando Draco Malfoy cerr� los dedos alrededor de los suyos, fue una sensaci�n nueva y la m�s maravillosa que Harry hab�a experimentado en su vida.

Desafortunadamente, en ese momento Draco baj� la mirada, y el sue�o termin�.

No grit�, pero quit� la mano tan bruscamente que golpe� el caldero y tir� sobre la mesa la mezcla en la que hab�an estado trabajando toda la clase. Harry de inmediato extendi� la mano y salv� lo que quedaba, pero Draco, que ahora temblaba visiblemente, en un intento por ocultar su turbaci�n (que lo hac�a parecer mucho mas turbado), con un movimiento de la varita, murmur� �Dissolutia,� tan r�pido, que olvid� tener cuidado con la varita. �sta literalmente salt� de su mano y expeli� un rayo extra�o que no solo evapor� lo que se hab�a derramado de la Soluci�n Diaboluci�n, sino tambi�n lo que quedaba en el caldero.

A Harry el coraz�n se le fue el piso y Draco, durante un momento, solo permaneci� ah� parado, petrificado, mirando. Entonces, como si fueran uno solo, se pusieron a trabajar, Harry mezclaba los ingredientes fren�ticamente mientras que Draco los tomaba y los pesaba con una calma fren�tica letal. Snape ya hab�a comenzado a verificar el trabajo de los otros estudiantes, y aunque Harry sab�a que a ellos los dejar�a al final, tambi�n sab�a que no podr�an volver a hacerlo todo. Se volvi� hacia Ron, quien acababa de enfrentar una ronda de insultos de Snape y ya estaba juntando sus libros para irse, y le sise�, ��No me esperen!� Ron asinti�, todav�a segu�a molesto por la forma en que Harry le hab�a hablado antes, y no le hizo preguntas.

Harry regres� su atenci�n a Draco. En unos pocos minutos lograron hacer un sustituto muy burdo del original, que Draco miraba sombr�o mientras Harry a�ad�a su mitad correspondiente y esperaba esperanzado un destello de luz verde.

Y lo que obtuvieron fue una explosi�n at�mica verdosa.

Se cubrieron las caras pero se esparci� por todos lados � en los lentes de Harry, en el hermoso cabello platinado de Draco. �ste se tambale� y se�al� en silencio el extremo de la mesa de Harry con una mirada mortal; el mata lobos yac�a olvidado en una esquina. Harry, que se hab�a quitado los lentes para limpi�rselos, jade� y le dirigi� a Draco una mirada afligida. �Oh, no,� gimi�. Draco le regres� la mirada, inseguro de qu� hacer; y durante un segundo, mientras sus ojos estuvieron en contacto con los de Harry, pareci� estar peleando contra la urgencia de limpiar los remanentes de la poci�n de su cara y re�rse de todo el asunto. Pero justo en ese momento...

Snape estaba ah� parado junto a ellos, su t�nica negra ondulaba amenazadoramente detr�s suyo como si fuera un espectro cruel. Harry se dispuso a esperar lo peor, pero Draco se encogi� visiblemente y Harry se dio cuenta de que el Slytherin nunca hab�a hecho nada que mereciera remotamente el disgusto del maestro � hasta ahora.

Snape barri� con la mirada lo que quedaba de la poci�n que hab�a explotado, sus t�nicas chorreantes, el ingrediente olvidado � y les dijo con voz cortante y sombr�a. �No quiero saber. No hay calificaci�n, para ninguno de los dos.� Ten�a los ojos fijos en Draco. �Se�or Malfoy, estoy decepcionado de usted,� dijo fr�amente.

Draco contrajo la cara como si le acabaran de dar una bofetada.

Mientras se dejaba caer en su silla, el dolor y la verg�enza eran tan evidentes en su rostro, que Harry, sin pensarlo dos veces, se puso de pie de un salto. Los pocos estudiantes que quedaban en el sal�n lo miraron fijamente mientras le gritaba a Snape. ��Eso es completamente injusto! Ni siquiera mir� nuestro pergamino � ten�amos toda la informaci�n correcta, �no nos deber�a dar algo de cr�dito por eso?� Snape comenz� a responder, pero Harry continu�, ��Adelante! �Mire a Malfoy, �l sab�a lo que estaba haciendo!�

Zarande� el papel en la cara de Snape aun cuando Draco le dijo bruscamente, �C�llate, Potter.�

Sin embargo, Harry ya hab�a ido demasiado lejos para renunciar ahora. ��Es en serio, profesor!� suplic�. �La mitad de Draco estaba bien, pero, hubo un accidente � es mi culpa. Siempre le da puntos cuando no se los merece, entonces no deber�a ser muy dif�cil d�rselos ahora que s� se los merece.�

Se volvi� a sentar molesto. Snape lo miraba completamente asombrado, y Harry se dio cuenta que si no hubiera estado defendiendo a Draco, seguramente estar�a enfrentando la expulsi�n por haber acosado a un maestro.

Y todo por Malfoy. �Maldici�n!

��Veinte puntos menos para Gryffindor por su osad�a, Potter!� dijo finalmente Snape. �El se�or Malfoy es lo suficientemente hombre como para defenderse solo sin que usted salte en su ayuda, y si pens� que podr�a tomar la oportunidad de ganarse otro admirador, est� muy equivocado. Me disculpo, Draco, por ponerle como compa�ero a Potter, pero ni siquiera yo ten�a idea de los alcances de su incompetencia.�

Harry, con las mejillas ardiendo, mir� a Draco, una parte deseaba que hablara en su defensa aunque sab�a que ser�a in�til. Malfoy segu�a con un color cenizo debido al primer insulto de Snape; Harry dudaba que siquiera le importara la calificaci�n.

Snape los segu�a mirando furioso. �Mi decisi�n es la misma. No hay calificaci�n.� Harry, echando humo, fij� la mirada llena de odio en el maestro; Malfoy juntaba sus libros en un silencio aturdido.

Harry lo observ� confundido y en silencio. Cinco d�as antes, le hubiera dado mucho gusto que Malfoy recibiera su merecido; pero, maldito fuera, aparentemente el beso lo hab�a vuelto sensible a la vulnerabilidad de Draco. No se necesitaba ser admirador de ninguno de los dos para saber cu�nto adoraba Draco a Snape. Harry quer�a con desesperaci�n sentirse feliz, pero no pod�a. Pod�a sentir a mortificaci�n del otro, era palpable; las mejillas le escoc�an a Harry y lo �nico que pudo sentir al mirar al Slytherin fue simpat�a.

Agarr� sus libros y casi tir� su silla por salir detr�s de Malfoy, que sali� del sal�n como rayo. Fue en el pasillo en donde lo alcanz� y le puso una mano firme en el hombro. Malfoy se volvi� a verlo con el rostro fr�o y sin expresi�n alguna. ��Qu� quieres, Potter?�

Harry respir� profundo y le sostuvo la mirada. �Lo siento,� dijo forzadamente, incapaz de evitar sentir asombro al escucharse decirle esas palabras a Malfoy.

La cara de Draco permaneci� de piedra. �Ah�rratelas,� respondi� fr�amente. �No necesito tus disculpas � ya hiciste bastante.�

Se volvi� y comenz� a alejarse orgullosamente, y Harry, desesperado por mostrarle que entend�a lo que estaba sintiendo, por consolarlo de la forma que pudiera, lo sujet� del codo.

Un estremecimiento lo recorri� al contacto, pero Draco se quit� furioso, �J�dete, Potter,� sise� deliberadamente, con los ojos brillantes y en una l�nea delgada, como de serpiente. ��Me o�ste? �J�dete!

El tono de Malfoy no fue fuerte, pero la ira contenida en las palabras era atemorizante. Harry retrocedi�, boquiabierto e inseguro y Draco se alej� sin mirar atr�s.

Punto.

Durante un momento, lo �nico que Harry sinti� fue un dolor cegador y paralizador de p�rdida y derrota.

Luego comenz� a enojarse.

La ira era una emoci�n familiar en lo concerniente a Malfoy, y la recib�a gustoso, en especial ahora, aun cuando no sab�a con qui�n estaba mas enojado � si con Draco o consigo mismo. �Muy bien,� murmur� mientras el Slytherin se alejaba y termin� con, �bastardo desgraciado,� con mas veneno del que sent�a, porque le pareci� apropiado.

Para la hora en que lleg� a su siguiente clase, el coraje que sent�a hacia Draco casi hab�a desvanecido por completo las sensaciones remanentes de su toque.

Casi.

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