El Dormitorio de Gryffindor
Amor Por Voluntad
Escrita por: Aja
Traducida por: Nalero y Val

Resumen: Durante el quinto a�o, Harry y Draco deciden estar juntos; pero la historia - y la batalla - apenas est� comenzando...

Primera Parte: Transeamus

Pr�logo:

Dejemos todos esta alegr�a terrenal
Y sigamos este nacimiento jubiloso. Transeamus.

- Benjam�n Britten, Ceremonia de Villancicos.

Por quinta noche consecutiva, Draco Malfoy no pod�a dormir.

Mir� por encima del hombro. Jurar�a que hab�a escuchado algo entre la oscuridad que hab�a a sus espaldas, pero tan pronto como volte�, el ruido se desvaneci�. "Lumos," murmur�, sus ojos brillaron bajo la luz de la varita. Ese resplandor ilumin� solamente el pasillo vac�o tras �l. Regres� su atenci�n a la puerta de la torre de astronom�a, estaba un poco nervioso, pero por fuera se ve�a tan compuesto como siempre. En alguna ocasi�n su padre hab�a comentado que sab�a conservar la compostura bajo presi�n. Era un cumplimiento raro, muy raro, pero hab�a tenido raz�n: sab�a conservar la compostura. En este momento estaba bajo presi�n y estaba calmado. Pero la presi�n no se deb�a a que estuviera fuera de la cama despu�s de la hora debida - eso lo hac�a todo el tiempo. Sin embargo, que lo descubrieran - de eso se encargaba Harry.

Harry.

Malfoy abri� la puerta con los labios apretados. Nadie. Durante la primavera y principios del oto�o, la torre era un terrible lugar para estar a solas; usualmente estaba llena de chicos y chicas tontas besuque�ndose bajo las estrellas. Sin embargo, ahora que el fr�o del invierno se hab�a colado por Hogwarts, siempre estaba vac�a. Despacio, con cautela, Draco subi� las escaleras, aguzando el o�do por Flch, la sra. Norriso cualquiera a quien le encantar�a atraparlo afuera de la cama, como Peeves. Malfoy ten�a una forma de caminar muy el�stica, como un gato y eso le hab�a servido de mucho; era como si tuviera una capa de invisibilidad permanente, y andar husmeando por todo Hogwarts era algo muy f�cil. Abri� la puerta de la torre sin hacer ruido alguno. Convencido de que estaba solo, se dirigi� a su lugar favorito, una robusta silla con reposabrazos cubierta de un material chistoso, parecido a la seda pero transparente, casi como las estrellas. Se dej� caer en sus profundidades con un suspiro pesado, levant� la mirada hacia el techo abovedado y hacia el inmenso cielo oscuro que hab�a m�s all�. Por la esquina escuch� un movimiento peque�o, como un rasgu�o, y luego -

- Silencio.

Malfoy bostez� y se retir� de los ojos los finos mechones plateados de cabello. Quer�a tener alguien con quien hablar, en quien confiar, pero 'gracias' a las conexiones de su padre, los �nicos a los que pod�a considerar allegados aqu� (Pansy no contaba - hac�a a�os que hab�a dejado de considerarla entre el g�nero de homo sapiens sapiens, cuando se comi� una babosa porque Millicent Bulstrode la hab�a retado), eran los hijos de los viejos amigos de Lucius, Crabbe y Goyle. Un mont�n de escoria, eso eran. En ocasiones se preguntaba c�mo era que hab�a logrado mantener intacto su intelecto despu�s de haber pasado tanto tiempo con ellos. Baj� la mirada a su varita y murmur� casualmente, "Nox." La varita se apag� y �l qued� a solas con las sombras y la luz de la luna.

Era un buen mago, pens�. Un mago muy bueno, casi tan h�bil con la varita como esa Sangre Sucia de Granger y mucho m�s listo que el Chico Que Segu�a Teniendo Suerte. Ten�a muchas posibilidades de ser Premio Anual. Snape le hab�a dicho esto confidencialmente un d�a, despu�s de una clase de pociones particularmente estimulante en la que hab�a humillado a Potter al mezclar una infusi�n de Golpe de Bacalao que provocaba que el oponente sintiera como si todo su cuerpo estuviera dormido. La p�cima de Malfoy hab�a sido prefecta, pero la de Potter hab�a quedado aguada y, mientras trataba, con un humor de los mil diablos de recuperar el uso del brazo con el que agarraba la varita sacudi�ndolo, todo lo que Malfoy hab�a experimentado era un agradable y ligero cosquilleo por todo el cuerpo. Draco lo hab�a observado con una sonrisa desde�osa, maravill�ndose interiormente en c�mo, a�n estando furioso, Harry lograba parecer calmado y controlado.

Malfoy trag� con dificultad y apret� los pu�os distra�damente. Odiaba a Harry Potter. Siempre lo hab�a odiado. Odiaba esa expresi�n fr�a y compuesta que siempre parec�a tener. Odiaba esa Mirada, esa que Harry reservaba s�lo para �l, aquella en la que sus ojos primero relampagueaban y luego se quedaban fr�os, como si se hundieran en las interminables profundidades de su ira. Odiaba sus virtudes: su lealtad, su valent�a, su temeraria entrega. �sas eran todas caracter�sticas de Draco, caracter�sticas que siempre pasaban desapercibidas porque no ten�a en Hogwarts a nadie a qui�n demostrarle su lealtad, nada por qu� ser valiente y nada qu� ganar al romper las reglas de Slytherin. Odiaba el respeto que Harry inspiraba en todos los que lo conoc�an, y por encima de todo, el respeto que Potter nunca sabr�a le inspiraba al mismo Malfoy. Nadie rechazaba la amistad de un Malfoy. Pero Harry Potter hab�a rechazado la suya y muy en su interior, Draco lo respetaba por eso. Claro que tambi�n lo odiaba por ello. Harry no s�lo lo hab�a rechazado el d�a que se conocieron, sino que escogi� a Ron Weasley por encima de �l, un Weasley, el nombre que la familia de Draco despreciaba m�s que a ning�n otro. Draco nunca lo olvidar�a - y �se mismo d�a se hab�a jurado que se asegurar�a de que Harry tampoco lo olvidara.

Sin embargo.

Los p�lidos ojos gris ambarino de Malfoy fluctuaron con intensidad y tamborile� los dedos contra el brazo de la silla. Sin embargo. Las cosas hab�an cambiado. No; nunca lo hab�an hecho. Es solo que ahora hab�a despertado a lo que siempre hab�an sido. Siempre hab�a sabido que Potter y �l, desde que iban en primero se hab�an perseguido el unto al otro. Sab�a que pose�a una misteriosa habilidad para descifrar lo que fuera que Potter tramara junto con Granger y Weasley, y para saber cu�ndo Harry entraba a un lugar y en d�nde estaba. Y sab�a que una simple mirada entre ellos era suficiente para enviar escalofr�os a todo el mundo a su alrededor.

Siempre hab�a aceptado su enemistad como algo completamente natural, como un destino. Nada era m�s profundo que la animosidad que sent�a por Harry Potter - nada excepto la satisfacci�n de saber que Harry Potter sent�a lo mismo por Draco Malfoy. Draco sab�a que Harry no despreciaba a nadie m�s sobre la tierra que a �l, aparte del Se�or Tenebroso, y cada comentario malicioso, cada mirada con ojos entrecerrados que le dirig�a Harry, descansaban en Malfoy como una prueba del poder que ten�a sobre el Chico Que Vivi�. Era la contraparte de Harry por completo, y Harry lo sab�a. Malfoy nunca se sent�a tan feliz como cuando estaba debajo de la piel de Harry. era su enemigo: era a donde pertenec�a.

Pero ahora Malfoy sab�a que hab�a cometido un error.

Vi�ndolo en retrospectiva, comprendiendo c�mo comenz�, le sorprend�a que ese principio no hubiera sido deferente, m�s agresivo. Hasta el presente, toda su historia juntos hab�a sido agresiva; aunque nunca hubieran tenido una pelea f�sica, sus confrontaciones en el campo de quidditch eran brutales. Disfrutaba jugar contra Harry, a�n cuando sab�a que �ste era el mejor jugador que jam�s hubiera visto - el simple hecho de confrontarlo en el aire y observar esa mirada que provocaba que a cualquiera se le encogiera el est�mago mientras se rondaban, era suficiente para subirle la adrenalina al tope. En una ocasi�n, durante una bajada en picada se le hab�a cerrado de golpe con el cuerpo s�lo para encontrarse bloqueado por la saeta de fuego un instante despu�s, ya que Harry hab�a virado para cerr�rsele maldiciendo y dando una media vuelta tan maestral que lo dej� sin aliento. Nadie pod�a prenderlo tanto en quidditch como Harry. Dejando a un lado los celos infantiles y la estupideces que le hab�a hecho a Harry en segundo y tercero, jugar contra �l era lo m�s estimulante que Draco hab�a hecho en Hogwarts. Y le encantaba.

Y a�n as�, nunca hab�a comprendido en todo ese tiempo... Dios. �C�mo pudo haber sido tan ciego?

Se movi� inc�modo en la silla, que parec�a casi flotar debajo de su cuerpo delgado, y pens� en la �ltima semana, pregunt�ndose por mil�sima vez c�mo era que �l y Harry hab�an llegado tan lejos...


Cap�tulo Uno: Ninguna Rosa de la Virtud.

Cada ma�ana temprano, Draco trotaba por los alrededores de Hogwarts. Se le hab�a hecho un h�bito dos a�os antes cuando todos estaban aterrados por los dementores de Azkaban. Aterrorizaban a Malfoy. Su padre le hab�a contado suficientes descripciones m�s que �vidas de esos monstruos y de lo que pod�an hacer, y todo el tormento que hab�a hecho pasar a Potter sobre ellos, no era otra cosa mas que una diversi�n del hecho de que �l mismo estaba aterrorizado. Cuando los dementores se hicieron m�s atrevidos, los nervios se le alteraron tanto que comenz� a despertarse temprano cada ma�ana para trotar y aclarar su mente para poder mantenerse concentrado. No iba a dejar que los dementores afectaran sus estudios. A�n con todo lo que se quejaba de Hogwarts y de lo lamentable que resultaba Dumbledore como director, le encantaba este lugar, y har�a casi cualquier cosa para ver que Slytherin fuera reconocida como la mejor Casa de la escuela. Sospechaba que Dumbledore sab�a c�mo se sent�a; siempre parec�a ser m�s tolerante con �l que ning�n otro adulto de ah�, con excepci�n de Snape. Pero para ser el estudiante que quer�a ser, deb�a mantenerse en absoluto control de s� mismo, as� que todas las ma�anas corr�a y con frecuencia usaba la imagen de un Potter desmayado frente a un dementor para estimularse.

El ejercicio diario lo hab�a revitalizado y le hab�a dado una convicci�n que hab�a llegado a saborear, as� que despu�s de que se fueron los dementores, �l sigui� corriendo. Las pocas personas que se encontraba a tan temprana hora, nunca hab�an cuestionado ver su delgada figura trotando sobre el matinal pasto h�medo. Mientras m�s corr�a, m�s le gustaba. Le gustaba la sensaci�n de seguridad, el poder que empapaba sus m�sculos tonificados, y la confianza que le hab�a ayudado a desarrollar - una confianza que proven�a, por primera vez en su vida, no por ser un Malfoy, sino simplemente por ser �l mismo.

Lo emocion� interiormente el hecho de que la gente notara la diferencia. Las cabezas volteaban cuando entraba a un cuarto; las chichas m�s j�venes se ruborizaban, y las de su misma edad le prestaban toda su atenci�n. Ten�a el respeto, sino la aprobaci�n, de las otras casas. Sab�a que todos hab�a notado el cambio - le gustaba pensar que era una gracia maligna - a excepci�n de Harry Potter. Ya no se lanzaban petardos al caldero del otro ni se lanzaban tampoco hechizos rid�culos durante una disputa. Su enemistad se hab�a vuelto m�s callada, un poco m�s intensa; un poco mas telep�tica. Pero a�n as�, sab�a que Potter lo ve�a como a un esnob malcriado que odiaba a los Sangre Sucia y que le envidiaba su fama.

Draco Malfoy no envidiaba a Harry Potter.

Pero.

Durante los meses previos, desde el comienzo del quinto a�o juntos - �en realidad s�lo ten�a cuatro a�os de conocerlo? - algo acerca de Harry lo hab�a estado fastidiando. Lo hab�a molestado tanto tiempo que casi se hab�a acostumbrado a ello, pero a veces, como pas� durante ese juego de quidditch, se dispar� a la vanguardia de su conciencia y permaneci� all� molest�ndolo:

La verdad era que Draco no s�lo respetaba a Harry.

Lo admiraba.

No pod�a decir cu�ndo su odio se hab�a convertido en respeto, ni cuando ese respeto se hab�a vuelto admiraci�n. Solo sab�a que desde el Torneo de los Tres Magos - no, espec�ficamente desde su comentario sobre los Sangre Sucia en el tren hacia casa despu�s de que Voldemort hab�a regresado al poder - Harry hab�a comenzado a respirar veneno a su alrededor, y Malfoy hab�a comenzado a admitir una admiraci�n amarga por el mago que a�n despreciaba.

De pronto, por primera vez en la vida de Malfoy, �l y Harry estaba fuera de balance. De pronto Harry lo ve�a con odio puro, nacido de experiencias que Malfoy nunca podr�a entender. Cre�a conocer la ira de Potter, pero pronto se dio cuenta que solo hab�a raspado la superficie de la oscuridad de Harry. ese cambi� aturdi� a Draco, que sent�a como si estuviera perdiendo algo vital para �l, con cada mirada despectiva, y en respuesta, se volvi� fr�o y silencioso. Gradualmente comenz� a irritarse bajo la pesada pared de odio de Potter - y el hecho de que pasara tanto tiempo pensando en la opini�n que Harry Potter ten�a de �l, lo volvi� m�s amargado.

Y entonces, ese lunes por la ma�ana, hab�a comenzado.

Malfoy estaba afuera en una vigorizante sesi�n de trote a trav�s de los jardines congelados de Hogwarts, su aliento sal�a al aire en perfectas nubes blancas. No hab�a nadie alrededor. Atraves� los jardines hacia la orilla del Bosque Prohibido. Este a�o hab�an convertido parte de los terrenos en un gran jard�n m�gico con un dise�o muy oriental. Gracias a los variados encantamientos de la profesora Sprout, las plantas florec�an durante todo el a�o, a�n ahora en medio de las fuertes heladas de Noviembre. Draco trotaba por ah� y hab�a decidido darse la vuelta y regresar, cuando lo vio.

Lo pas�, le dio dos vueltas y se detuvo. Primero vio solamente unas chispas, una luz inalcanzable que le hizo pensar inicialmente que ve�a miles de peque�as snitches. Conforme se fue acercando, vio que era una rosa de un tama�o tres veces m�s grande que el normal y con p�talos tan gruesos como el terciopelo. Brillaban con una iridiscencia que hizo pensar a Malfoy en el sol sobre el oc�ano. Apenas si pudo decidir de qu� color era. Era la �nica flor en la cepa, y la cepa misma parec�a comenzar y terminar en ning�n lado, sus ramas eran muy gruesas y numerosas, enredadas entre s� tan intrincadamente que era imposible decir d�nde comenzaban. Estaba cubierta de espinas gruesas y largas que brillaban como el �bano.

Permaneci� un momento parado observando la flor, transfigurado y lentamente extendi� una mano para tocarla, roz�ndola con cautela con el dedo �ndice. Al tocarla, una sensaci�n deliciosa lo invadi�, como si lo ba�aran ondas de seda lujosa. Sonri�. Justo en ese momento, el sol de la ma�ana sali� por las monta�as y envi� una corriente exigente de luz sobre la rosa. Cuando el brillo dorado encontr� sus p�talos, �stos lo refractaron al aire como si estuvieran hechos de cristal. La luz vir� y bail� a su alrededor, inmensamente brillante.

Era sencillamente lo m�s hermoso que Draco hubiera visto jam�s.

No sab�a que lo hab�a hecho hacerlo. Solo sab�a que un momento tan hermoso necesitaba, bueno, algo m�s... mir� a su alrededor r�pidamente para asegurarse que no hubiera testigos: solo quer�a estar a solas. De alguna forma era un momento completamente privado, como si esa flor hubiera sido puesta ah� solamente para �l. Sacando su varita de donde la hab�a guardado dentro de sus pantalones para correr de Slytherin, murmur� gentilmente, "Musicalis."

Al instante, casi con el viento, un arpa invisible comenz� a escucharse alrededor de la rosa. Malfoy pudo reconocer una melod�a que hab�a escuchado en su infancia, desde hac�a tanto tiempo que apenas si la recordaba. De hecho, al principio la m�sica se escuch� tan d�bil que parec�a que hubiera sido extra�da de su memoria. Cerr� los ojos y se concentr� en el arpa y la melod�a; despacio, gradualmente, el sonido se hizo m�s fuerte y audible, y pudo escuchar a un coro de ni�os inexistentes cantar:

No hay rosa de la virtu

Como la rosa que descubre Jesu:

Aleluya.

La m�sica era celestial - perfecta. Pronto, Malfoy se percat� de que no solo pod�a seguir viendo la rosa brillante y danzarina con los ojos cerrados, sino que la m�sica intensificaba sus colores y la luz que la rodeaba.

Abandonemos todos este regocijo mundano,
Y sigamos este nacimiento jubiloso:
Transeamus.

Aleluya, res miranda,
Pares forma, gaudeamus;
Transeamus. Transeamus. Transeamus.

La m�sica parec�a remontarse al cielo, m�s all� de su alcance, y dej�ndole a Malfoy en el coraz�n una sensaci�n hermosa. Mantuvo los ojos fuertemente cerrados hasta que la �ltima nota del arpa se escuch� y desvaneci�. Esta sesi�n de ejercicio era la m�s relajante que jam�s hubiera tomado.

Todav�a con la sonrisa en sus labios, abri� los ojos -

- y vio a Harry Potter flotando sobre su saeta de fuego a un par de metros por encima de �l.

Malfoy retrocedi� tan abruptamente que colision� con una orqu�dea y casi cay� encima del koi gigante que ten�a detr�s. Potter lo observaba fijamente con una expresi�n que era, bueno, indescifrable. Draco se sinti� estremecido hasta el fondo. Era como si Harry no solo hubiera invadido su privac�a, sino tambi�n su coraz�n. Sobresaltado e indignado, se escuch� espetar con m�s coraje del que sent�a, "�Qu� diablos est�s haciendo aqu�, Potter?"

Harry tartamude� torpemente, "Estaba volando en el campo de pr�cticas y vi la luz - escuch� la m�sica."

"Bueno, entonces puedes regresar ya a tu vuelo, Potter."

Pero Harry iba bajando lentamente hacia el suelo, sin hacer el menor esfuerzo por ocultar el hecho de que estaba completamente enmudecido. Esto empeoraba a cada segundo. Harry era la �ltima, pero en serio, la �ltima persona que Draco hubiera querido que lo descubriera en un momento sentimental. Harry ni siquiera ve�a a la rosa junto a Malfoy, que se revolvi� girando su color y su luz como un caleidoscopio - ve�a a Draco a los ojos como si quisiera exponer su interior.

En ese momento, Draco repentinamente se dio cuenta de que Harry, por primera vez en su vida, no sab�a qu� pensar de �l.

"Supongo que est�s pensando qu� les vas a decir a tus compinches de Gryffindor sobre el lado sentimental de Malfoy, �no es cierto?" espet� mientras Harry desmontaba su escoba y se paraba junto a �l, examin�ndolo con intensidad. Nunca hab�a estado tan cerca de Potter estando en el suelo. Inexplicablemente, su coraz�n comenz� a latir m�s de prisa.

"No voy a decirles nada," coment� Harry en voz baja.

Draco dese� que Harry dejara de verlo de esa forma.

"Oh, bien, el noble de Potter no debe hacer nada por debajo de �l."

"En otras palabras, no soy como t�," dijo Harry en el mismo tono bajo de voz.

"�Crees que quiero ser como t�?" Harry se qued� callado, su semblante se oscureci� bajo ese gre�ero despeinado de cabello negro. "Oh, ya entiendo, me descubriste en un 'momento' y ahora piensas que has descubierto que despu�s de todo, hay algo bueno en m�." Se acerc� a Harry, complacido de ver lo perfectamente iguales de estatura que eran - pod�a verlo de lleno en el rostro. "Eres tan predecible, Potter. Ya olv�dalo."

Los ojos de Harry relampaguearon. Eso est� mejor, pens� Draco: era m�s familiar, menos inexplicablemente turbante. "Dije que s�lo vine aqu� porque escuch� la m�sica, Malfoy, no porque quisiera mirarte como un tonto." Retrocedi� y a�adi�, "Te gustan los jardines, �y qu�? No podr�a importarme menos."

"Malfoy lo observ� furioso y sin decir palabra, esperaba que su ira y su indignaci�n fueran m�s efectivas con su silencio. Aparentemente no fue as�. �Por qu� no simplemente se marchaba ese desgraciado? Se miraban inseguros. Malfoy percibi� lo vivo que se ve�a Harry, ten�a las mejillas rojas por el fr�o de volar, los ojos radiantes, claros y fijos en �l con esa mirada de asombro. Malfoy se dio cuenta de que le gustaba esa mirada. Nunca hab�a estado tan cerca de Harry cuando no estaban en medio de alguna pelea. Esto lo sorprendi�. Siempre hab�a estado instintivamente consciente de la oscuridad que merodeaba la imperturbabilidad de Harry; nunca se hab�a dado cuenta de lo inocente que se ve�a el joven mago.

"La m�sica - �qu� era?" pregunt� Harry con indiferencia.

"Oh, muy bien, Potter, platiquemos."

"No es de todos los d�as que escuchas cantos de la nada." Harry se movi� inc�modo.

"�Por qu� no -?"

"Olv�dalo." Pero el payaso segu�a ah� parado.

Malfoy apart� la mirada de Harry y la regres� a la rosa, aunque sab�a que �ste segu�a mir�ndolo. Harry segu�a mir�ndolo fijamente - d�jalo que mire, no tengo miedo de verlo - y dijo con su caracter�stico arrastre, "Creo que un muggle la escribi� para navidad."

"�Un muggle? �Conoces la m�sica muggle?"

"La m�sica es magia, Potter," replic� cortante Malfoy.

"�Pero c�mo supiste -?"

"La familia de mi madre es cat�lica," dijo Draco incapaz de resistir mirar a Harry para ver su reacci�n. �l ni siquiera intent� esconder su asombro.

"�Cat�lica?"

"No dije que fueran santos, Potter."

Harry se ve�a como si nada lo pudiera volver a sorprender.

Malfoy se ech� la bufanda de Slytherin al cuello. "Muy bien. �Ya terminamos con el fraternalismo masculino? - porque tengo una sesi�n qu� terminar."

Casi pensativo, como si se estuviera preguntando el por qu�, Harry respondi�, "Eres un bastardo, Malfoy."

Oh, Harry, eres tan predecible, pens� Malfoy. Harry Potter intentaba descifrar la mente de Draco Malfoy - era casi algo que merec�a la humillaci�n. Levant� las cejas. "�Alguna novedad?" Potter se mordi� el labio y Malfoy pas� a su lado, dej�ndolo atr�s. "Ev�tame la pelea verbal hasta que seas lo suficientemente ingenioso para que valga la pena que desperdicie mi tiempo, �eh? de hecho, mejor olv�dalo - tengo solamente tantos a�os que vivir."

"Si pasaras tanto tiempo volando como lo haces hablando, Malfoy, quiz� podr�as vencerme en alg�n partido de quidditch."

Draco se dio la vuelta. "Si pasaras tanto tiempo estudiando como lo haces volando en tu escobita, quiz� podr�as evitar que te humillara de forma regular en pociones."

"Tu profesor favorito no estuvo muy contento cuando te gan� la copa."

"�Y de qu� te sirvi� la escoba cuando el Se�or Tenebroso te tuvo bajo la maldici�n Imperius?"

"Tu sabr�s, ya que tu pat�tico padre mort�fago debe haberte contado todo sobre c�mo regres� todo acobardado a Volde -"

"�Come mierda, Potter!"

Ambos buscaron sus varitas al mismo tiempo, pero justo cuando Malfoy estaba a punto de enviar una cascada de llamas sobre la camisa de su archi rival, Harry grit�, "�No, espera!" y puso la mano sobre su pecho para detenerlo. Draco dej� escapar un gru�ido de disgusto y empez� a retroceder, pero se detuvo al ver que Harry miraba a la rosa junto a ellos.

Hab�a... cambiado.

Se hab�a arrugado por completo y se hab�a vuelto de un p�lido caf� oscuro. La luz que reflejaba se hab�a desvanecido y una niebla negra flotaba a su alrededor. La cepa se hab�a desenredado y mov�a peligrosamente sus espinas en su direcci�n: espinas de quince cent�metros de largo con puntas tan delgadas como un cabello y afiladas como una navaja. Mientras m�s hablaban, m�s parec�a oscilar hacia ellos, como si buscara la fuente de la disonancia que la rodeaba.

"�Qu� est� haciendo?" susurr� Harry con la mano todav�a cautelosamente colocada sobre la camisa de Draco.

"Creo que reacciona a las ondas del sonido que hay en el aire," Draco trag� con dificultad. "Debe haberlo hecho ante los gritos."

"Un giro un poco dr�stico," murmur� Harry. En ese momento la planta se lanz� hacia �l y revolvi� su sudadera de quidditch, ocasionando que brincara hacia atr�s con un grito.

"�No grites idiota, nos escuchar�!" exclam� Malfoy furioso, pero la planta ahora se lanz� hacia �l. Al mismo tiempo, ambos se dieron cuenta de que la cepa se iba a lanzar contra ellos, con sus cincuenta tent�culos llenos de espinas extendidos.

"�Vamos!"

"�Ag�chate!"

Se quitaron del camino justo cuando una espina gruesa y negra alcanz� crujiendo el lugar en donde hab�a estado Harry. Se volte� a verla embobado y Malfoy lo tuvo que empujar violentamente hacia una esquina justo cuando los brazos de la planta los buscaron. Una de las espinas alcanz� a Draco en el hombro y �ste grit� cuando lo hiri� en la espalda. Pronto vio a Harry sujet�ndolo por el otro hombro para evitar que se tropezara. "No, no hagas un solo ruido. Espera," le orden� Harry. Apuntando la varita hacia la planta, grit�, "�Musicalis!"

Al instante, el aire se llen� de m�sica disco.

La cepa retrocedi� confundida, y lo mismo hizo Malfoy. "�Qu� diablos es eso?"

"Abba," dijo Harry con una sonrisa. "La tra�a pegada en la cabeza esta ma�ana," los prismas de luz de la cepa comenzaron a lanzar lo que parec�an sospechosamente como luces estrobosc�picas.

"Nunca te dejar� olvidar esto, Potter," dijo Draco, su risa burlona se volvi� una mueca de dolor cuando le punz� el hombro. Harry lo ve�a otra vez con esa mirada.

"Ven," dijo Harry sujetando su brazo. "D�jame ver."

"No, Potter, estoy bien."

"La sangre te est� escurriendo por el codo."

"�Y? �A ti qu� te importa si tengo tres cabezas?"

"Quiz� solo quiero ver si vas a poder jugar quidditch el mi�rcoles."

"Ser� mejor que reces porque no pueda."

Harry le dirigi� una mirada que dec�a con extrema presunci�n, 'Como si pudieras vencerme', y luego sujet� la manga de Malfoy.

"Dije que estoy bien, Potter, si tan solo -"

"Eres un payaso problem�tico -"

"Oh - ay - qu�tate - "

"Ya c�llate, Malfoy," dijo Harry, empuj�ndolo con fuerza, pero sorprendentemente gentil, al suelo. Malfoy se dej� caer y vio a Harry de rodillas inclinado sobre �l.

Malfoy no sab�a qu� decir.

Harry se reacomod� los lentes y se inclin� cerca de su hombro. "Hay mucha sangre," hizo una mueca.

"�Te vas a desmayar?"

"Me refiero a que no puedo ver la herida." Distra�do, sac� su varita a la altura de la cara de Draco y murmur�, "Wingarmentia." Al instante, la camisa de Draco yac�a hecha bolita a su lado.

"�Maldita sea, Potter!"

"�Lo siento!"

"�D�nde aprendiste eso?"

"Eh."

"Vaya, Potter. Vaya, vaya. Vaya."

"Dissolutia," dijo Harry con severidad y Malfoy sinti� que la sangre caliente sobre su piel se desvanec�a. "�Te hiri� en alguna otra parte?" Malfoy sacudi� la cabeza. No pod�a decidir si decirle a Potter que si alguien los encontraba as�, lo matar�a o si arriesgarse al ver directamente los ojos esmeralda de Harry. de alguna forma eso parec�a que era lo que deb�a hacer... pero Harry decidi� por �l al observar tranquilamente la herida para luego voltearlo a ver. Malfoy sinti� que su coraz�n se tropez�, cay� y se acomod� en alguna parte fuera de su alcance. Pero le devolvi� la mirada. Siguieron mir�ndose mientras hablaban, ninguno deseaba ser el primero en desviar la mirada.

"Est� muy fea. Tendr�s que ir a ver a Madam Pomfrey si quieres caminar por la escuela sin que se te queden mirando."

"Tu has ido a verla demasiadas veces y a�n as� se te quedan mirando," respondi� con frialdad Malfoy.

"Lo siento. Tendr�s que hacer algo m�s que gritarle a una planta para obtener una cicatriz como la m�a."

"Algunos no necesitamos la fama, Potter."

Harry segu�a mir�ndolo �vidamente en completo silencio. Draco pudo percibir lo r�pido que lat�a el coraz�n de Harry. se pregunt� si el Chico Que Vivi� se ir�a, si continuar�a diciendo estupideces, o si s�lo se quedar�a ah�, observ�ndolo con el af�n de humillarlo un poco m�s. Despu�s de un largo momento, perezoso, casual, dijo arrastrando las palabras, "Ya puedes quit�rteme de encima, Potter."

Harry no se movi�. Ni siquiera parpade�. La antigua intensidad de la mirada que reservaba para Malfoy hab�a regresado, junto con algo m�s, algo nuevo e inescrutable. "�Por qu� lo hiciste?"

"�Hacer qu�?"

"Conjurar la m�sica."

"�Qu� te importa?"

"No s�." Harry baj� la mirada. De pronto parec�a perplejo. "Olv�dalo."

Malfoy empuj� a Harry y se puso de pie, ignorando el dolor de su hombro. "Muy bien," dijo con frialdad.

Se volvi� a poner la camisa intentando no hacer una mueca de dolor. Harry recogi� la saeta de fuego de donde la hab�a aventado en medio del relajo para escapar de la cepa, que ahora se sacud�a alegremente al ritmo de "Take A Chance On Me." La mont� como si estuviera buscando un pretexto para no hacerlo.

"Di algo en Gryffindor acerca de que me encontraste con esa planta, Potter, y le dir� a la escuela entera lo mucho que te gusta la m�sica disco," dijo mal�volo Draco, volvi�ndose a poner la bufanda sobre el cuello, teniendo cuidado de no tocarse el hombro lastimado.

"Bien - entonces tampoco les dir� a los de Slytherin c�mo me empujaste para que no me alcanzara," dijo Harry indiferente, un d�bil rastro de sonrisa de comprensi�n jug� en sus labios.

Malfoy lo mir� furioso y con una ceja levantada, como ret�ndolo a que hiciera todo un rollo de ello. "La pr�xima vez me asegurar� de empujarte en la direcci�n contraria," dijo con desd�n. Pero no lo sinti� de verdad. Algo indefinible acababa de ocurrir entre ellos. Draco no iba a fingir que no hab�a pasado.

Pero tampoco ten�a que importarle.

Sin esperar una respuesta, sacudi� la cabeza y comenz� a caminar hacia la enfermer�a, dejando solo a Harry que lo segu�a con la mirada.

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