| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 1: Sermones
El olor a tocino invad�a el chalet de Harry mientras preparaba el desayuno para tres. El ruido de la puerta trasera alej� su atenci�n del sart�n. ��Andr�meda?� grit�.
Un momento despu�s la mujer rode� la esquina, su cabello brillante ca�a en rizos sobre su cara, su bata color marfil se confund�a con su piel. �Harry, cari�o, ese tocino est� poco cocido. Sabes que yo lo prefiero casi quemado,� coment� con el ce�o fruncido.
�Es el plato de Teddy,� contest� Harry. �El tuyo sigue en el sart�n,� a�adi� antes de que pudiera preguntarle.
��Y donde est� Teddy? Ya casi son las nueve,� pregunt�.
�Lo dej� dormir un poco mas. Anoche vi que se desvel� hasta tarde por andar jugando video juegos,� murmur� Harry divertido y se prepar� para recibir el rega�o de Andr�meda.
�Harry, no deber�as premiar al ni�o con unas horas extras de sue�o, deber�as despertarlo para que vea por qu� no deber�a haberse desvelado,� dijo ella.
�Alc� los juegos, cre� que eso ser�a mejor que tener vagabundeando en casa a un ni�o zombie malhumorado,� dijo sonriendo.
��Un zombie?� pregunt� ella levantando ligeramente una ceja confundida.
�Eh... un inferi,� corrigi�.
�Ah, si. Parece un muerto viviente cuando hace eso, �verdad?� pregunt� ella. �Y un poco aterrorizante,� murmur�.
Harry se ri�. �Pronto ser� un adolescente, es l�gico que lleve nuestros nervios al m�ximo.�
Andr�meda se estremeci� ligeramente ante la idea. Teddy y ella hab�an venido a vivir con Harry hac�a cuatro a�os. Andr�meda ten�a su propio chalet detr�s del de Harry y Teddy dorm�a en la habitaci�n al otro extremo del pasillo.
�l hab�a estado feliz desde que llegaron y no se hab�a percatado de lo solo que hab�a estado antes de eso. Su relaci�n con Ginny termin� abruptamente cuando ella lo plant� ante el altar para casarse con Neville. Hermione y Ron se casaron al a�o siguiente y ya ten�an dos ni�os, por lo que estaban demasiado ocupados para pasar demasiado tiempo con �l.
Durante un par de a�os vivi� en Londres, y cuando acept� el puesto de profesor de Defensa en Hogwarts, encontr� un chalet agradable y tranquilo en Hogsmeade. La �nica condici�n que hab�a puesto era que no lo obligaran a vivir en los terrenos de la escuela, Minerva acept� y coloc� las mimas protecciones en su casa que en la escuela, adem�s cre� una conexi�n directa desde la chimenea de su estudio a la de su oficina en la escuela.
Aparte de la directora y sus compa�eros, nadie sab�a que Harry no viv�a en el castillo con el resto de los profesores.
Harry sirvi� el tocino casi negro y le entreg� el plato a Andr�meda que adem�s conten�a huevo y pan tostado. �Este a�o ir� a Hogwarts, as� tendr�s mas tiempo para ti,� respondi� Harry al ver su estremecimiento.
�Sabes que Teddy no me molesta. Me recuerda v�vidamente a Nymphadora cuando era una adolescente. Era una pesadilla, muy rebelde y de o�dos sordos para todo lo que yo le dec�a,� se ri�.
Harry la escuch� con atenci�n. Andr�meda no platicaba con frecuencia de su hija, y cuando lo hac�a, Harry se sent�a como un ni�o chiquito al que le leen un cuento para dormir. Le encantaba escuchar historias sobre cualquiera de sus amigos o familia de antes de que los conociera.
�Recuerdo la primera vez que se neg� a responder al nombre de Nynphadora,� medit� ella. �Ten�a trece a�os y un chico de la escuela se burl� de su nombre, desde entonces solo contestaba si la llamaba Tonks. Era una peque�a irritante,� coment� sonriendo con mostalgia.
Al principio Harry se hab�a sentido ofendido por la forma en que Andr�meda hablaba de su hija, pero poco a poco aprendi� que as� era ella. Sin lugar a dudas amaba a la chica y se pod�a ver que la extra�aba de verdad en la forma en que trataba a Teddy.
Teddy entr� a la cocina medio dormido , su pelo iba cambiando de un negro oscuro, azul p�lido a casta�o rojizo cada cinco minutos. Hac�a poco hab�a aprendido a controlar algunas de sus habilidades para cambiar, un rasgo que hab�a heredado de su madre y desde entonces se negaba a dejarlos de usar.
Cuando vio el tocino de su plato transform� su nariz por una de cerdo, Andr�meda frunci� el ce�o. ��Sabes Teddy? Deber�as dejar de hacer esas caras o si no, tu cara podr�a quedarse as�,� coment� casualmente.
�Noo,� protest� el ni�o, pero le echo un vistazo r�pido a Harry.
�Es verdad. Una vez vi que tu madre se qued� como p�jaro durante una semana,� le minti� sonriendo.
Teddy se vio horrorizado e inmediatamente regres� su nariz a la normalidad sin ver el qui�o que Harry le dirigi� a Andr�meda.
��Han tenido suerte para encontrar a un maestro de Pociones?� pregunt� Andr�meda.
�No,� se quej� Harry. �Slughorn ya se fue y solo nos quedan unas cuantas semanas antes de que empiecen las clases. Ni siquiera s� quien ser�a el sustituto si no encontramos antes a alguien.�
��Has pensado en Draco?� pregunt� ella con una sonrisa sutil, una que de hecho, a Harry siempre le recordaba a Malfoy.
��Qu�? �No? �Por qu� habr�a de pensar en �l? Protest� r�pidamente.
Andr�meda ri� para sus adentros sacudiendo la cabeza. �Me refiero al puesto. Es brillante en pociones y tiene mucha experiencia ahora que ya lleva trabajando tantos a�os para el Ministerio.�
Harry suspir�. �Suenas a McGonagall. A veces pienso que tu y ella se re�nen a tomar el t� a mis espaldas e intercambian informaci�n,� gru��.
�No, no para tomar el t�. Solo alguno que otro almuerzo,� dijo gui��ndole un ojo y Harry gru��.
�Como sea, no tengo la mas m�nima intenci�n de traer al hur�n � por favor no te ofendas � a trabajar conmigo. Ser�a una situaci�n demasiado vol�til,� a�adi� educadamente.
��No crees que ser�a agradable tener alguien mas con quien platicar aparte de mi y un ni�o de diez a�os�?� pregunt�.
�Ya casi tengo once,� exclamo Teddy.
�Si, ya casi tiene once,� dijo Harry con una sonrisa. �Adem�s, tengo mucha gente con quien platicar. McGonagall, Trelawney, Hagrid...� se interrumpi� cuando Andr�meda se ri�.
��Alguien de tu edad, cari�o?� pregunt�.
�Ron y Hermione,� a�adi� r�pidamente y en un tono mucho mas cortante de lo que hab�a pretendido.
�No han venido en casi un a�o, y tu rara vez encuentras tiempo para irlos a ver,� coment�.
�Aun si le fuera a ofrecer el puesto de profesor a Malfoy � cosa que no voy a hacer � no significa que nos volvamos amigos,� asever�.
�Es verdad. �Entonces por qu� no ofrecerle el trabajo?� pregunt� ella inocenmente.
�Es Malfoy, no lo voy a hacer,� declar� firmemente.
�Lo vas a hacer, Harry,� declar� McGonagall con su mejor mirada en�rgica.
Harry se removi� inc�modo y se recarg� en su silla. �Sabe que no puede obligarme.� Contest� petulante.
Ella lo mir� enojada con los ojos entrecerrados a trav�s de sus gafas. �Ciertamente puedo. No pienses ni por un momento que controlas esta escuela o a su personal, Sr. Potter.�
�Eso no fue lo que quise decir,� le contest� Harry a la defensiva, pero sab�a que ya hab�a ca�do en su trampa. Minerva lo conoc�a lo suficiente como para saber que jam�s desear�a ser director, motivo por el cual le hab�a dado el puesto de subdirector. Ella le hab�a dicho que todos los mejores directores, incluido Dumbledore, hab�an hecho un trabajo excelente porque nunca se hab�an sentido merecedores de semejante t�tulo, y por ende, hab�an dedicado sus vidas enteras a merec�rselo.
�Entonces ir�s sin hacer preguntas ni quejarte,� declar� firmemente.
Harry se molest� nuevamente y desenroll� el pergamino que conten�a la direcci�n escrita de Draco Malfoy con la letra peque�a que conoc�a perfectamente, la de McGonagall. Su letra era muy fea. ��Narcissa?� le pregunt� y ella asinti�.
�Te estar� esperando hoy mismo mas tarde. Le sorprendi� bastante que tu buscaras a su hijo, aunque debo a�adir que tambi�n le complaci� mucho. Al parecer le caes bien,� medit�.
�No me imagino por qu�,� murmur� Harry.
Pero sab�a perfectamente por qu� le ca�a bien. Harry en persona hab�a testificado ante el Wizengamot a favor de la libertad de Draco. A �l y a su padre los hab�an encerrado en Azkaban inmediatamente, sin someterlos a juicio y eso lo molest� bastante. Fue la �nica ocasi�n en la que utiliz� su fama con un prop�sito y funcion� muy bien. No pudo hacer mucho por Lucius, salvo asegurarse de que estuviera mas c�modo en su celda y que le asignaran unos guardias mas amigables. Despu�s de todo, era un Mort�fago declarado, y sin importar que cu�nto pareciera arrepentirse de haber seguido a Voldemort, hab�a hecho cosas malas.
Sin embargo, Draco fue liberado inmediatamente y Narcissa acudi� personalmente a darle las gracias. Lo �nico que le pidi� Harry fue que lo dijera a Draco lo que hab�a hecho. A ella pareci� confundirle su petici�n, pero accedi�.
Harry no quer�a que el chico se sintiera en deuda con �l, como bien sab�a les gustaba hacer a las familias de sangre pura. No deseaba que Draco lo anduviera molestando con que le deb�a algo o que refunfu�ara por ello. Era mejor para todas las partes involucradas que Draco no supiera por qu� hab�a sido liberado.
�Est� bien. Ir� aunque voy en contra de mi mejor opini�n,� dijo tenso.
�Debidamente anotado,� coment� McGonagall con una sonrisa ir�nica al tiempo que le indicaba que pod�a marcharse de su oficina.
| Cap�tulo Anterior | De vuelta al Dormitorio... | Siguiente Cap�tulo |