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-¿Recuerdas
aquélla leyenda que nos contaban de niños, Shin-chan?- respondió
el otro.
-¿Cuál?-
-La
de la princesa de la Luna-
-¿Qué
pasa con ella?-
-Oh,
vamos, no soy tan tonto... Si tú las pudiste descubrir, ¿acaso
crees que yo no puedo?-
-¿Qué
te ha pasado en China?- preguntó Shinkuro, serio.
-Oh,
encontré a ciertas... personas, que me dijeron cosas muy interesantes
sobre ti... – Yue lo miraba de una manera extraña.
-¿Qué
te hicieron?-
-No
podías esconderlo por más tiempo... y por eso te fuiste.
Ya lo habías descubierto tú, ¿verdad? Y como no querías
que te viera como un fenómeno, huiste a Japón... Pero hace
una semana lo ví todo. Lo ví todo, y entendí por qué
lo hiciste... ¡Miserable egoísta!- Yue ladró las últimas
palabras con furia.
-Si
lo sabías, me hubieras despreciado. Y yo no quería perder
tu amistad- dijo Shinkuro, algo nervioso.
-Seguro...
no quisiste compartirlo conmigo. Pero la verdad siempre sale a la luz,
y ahora, gracias a ella, yo te detendré antes que intentes hacerles
algo a la Sailors- dijo Yue con voz tranquila.
-Yue,
no quiero pelear contigo. No sé lo que te habrán dicho, pero...
–
-El
reino del lado oscuro de la Luna- dijo Yue, interrumpiéndolo –Linda
vida pasada tuviste, escondiéndote siempre, y ayudando a la reina
Beryl y a Metalia a destruir el Milenio de Plata. ¿Acaso creíste
que no te descubrirían?-
Por
supuesto que lo recordaba. Shinkuro calló, y desvió la mirada.
-No
importa lo que hice antes, sino lo que haré ahora- murmuró.
-A
veces, se tiende a reincidir... en los errores del pasado, Shin-chan...
Y yo no permitiré que lo hagas de nuevo. Te vigilaré de cerca,
y protegeré a todas las Sailors, así que prepárate...
–
Cuando
Shinkuro levantó la vista, Yue ya se había ido.
Amy
sonrió. Después de todo, estaba muy lejos del último
lugar. En primera posición estaba ella, seguida por Yue, pero Shinkuro
había perdido algunos puestos. Estaba muy distraído los últimos
días, y había jurado que a veces lo veía cuando ella
y sus amigas se reunían en el patio.
Y
era cierto. Shinkuro las vigilaba a sol y a sombra, decidido a no darle
la oportunidad a Yue. Si él se los decía todo... Estaría
más lejos que nunca.
La
noticia fue toda una sorpresa. Lo fue para las Sailors, para la prensa
nacional y, sobre todo, para Shinkuro y Yue.
Un
ladrón había robado de los archivos de la Nación los
diamantes más grandes de Japón, y había destruido
toda la sala de las joyas, dejándolas tiradas por todas partes.
No se había fijado en los rubíes de veinte millones de dólares
ni en las joyas de los diversos emperadores y emperatrices a través
de la historia japonesa. El personal de seguridad fue literalmente arrojado
por los aires, y el más afortunado sobrevivió, pero con la
columna fracturada para toda la vida. Los testigos aseguraban haber visto
una figura humana salir con algo que brillaba a la luz de la Luna, y que,
supusieron, serían los diamantes. La figura desapareció sin
dejar rastro.
Las
Sailors empezaron a sospechar. Shinkuro estaba muy molesto con la noticia,
y mencionó cerca de ellas, cuando un compañero le preguntó
que pensaba.
-Que
si Sailor Moon hubiera estado allí, se hubieran ahorrado el esfuerzo
de reconstruir la historia-
Yue,
por otro lado, pensaba que era emocionante. Si eso era algo semejante a
lo que hacía entrar en acción a las Sailors, tal vez volvieran
a aparecer.
-Yo
siempre seguía todos sus pasos. En China se mencionaba a un grupo
de guerreras con poderes mágicos que defendían a los japoneses,
pero no me lo podía creer... Me gustaría verlas algún
día- dijo, a la salida de la escuela, hablando con Amy.
-Tal
vez- dijo ella –Pero nadie sabe quién o qué robó los
diamantes... Ni siquiera la policía. Los archivistas de la Nación
están muy desanimados por el ataque... Había pasado antes,
pero nunca con tal intensidad y siempre atrapaban al ladrón-
-¿Y
crees que ésta vez lo atraparán? Quisiera ver a ése
tipo... o lo que sea. Hay que ser fuerte para destruir una sala tan grande
y dejar muertos a casi todos los guardias-
-No
lo sé- dijo ella, con un suspiro –Debemos esperar, tal vez lo atrapen...
–
Pero
no fue así.
Shinkuro
desapareció de la escuela. Apenas daba las clases y se iba corriendo,
siempre apurado. Yue lo miraba sorprendido, o así le parecía
a Amy –de la que no se separaba nunca en la escuela, lo que llevaba a murmuraciones
en todo el colegio- Yue después se iba en su auto, siempre con su
entrenadora.
Yue
seguía su rutina todos los días, excepto el domingo. Ése
día podía hacer lo que quisiera, siempre y cuando no se excediera
con los dulces. Siempre la pasaba con Amy, y al poco tiempo se hicieron
amigos. Las otras cuatro Sailors –Setsuna, Haruka, Michiru y Hotaru se
habían ido a China después de la derrota de Galaxia- también
se hicieron sus amigas, pero Yue tenía especial interés en
Amy.
Shinkuro
vigilaba con atención al grupo, en especial a Yue. Un movimiento
el falso le daría la respuesta. Pero no llegaba nunca el movimiento,
y Shinkuro empezaba a frustrarse.
A
las dos semanas, hubo otro robo. Ésta vez pudieron ver al ladrón,
pero fugazmente. Era un joven de veinte años, pelo largo y negro
y piel muy pálida. Llevaba un traje extraño, que brillaba
a la luz, como si fuera de vidrio. Había dejado congelados a todos
los que lo vieron. Algunos murieron por la baja temperatura.
Ése
fue el detonante definitivo para que las Sailors volvieran a aparecer.
Sin palabras, todas se dijeron que la próxima vez, ellas estarían
preparadas. Amy hizo una investigación sobre el ladrón, y
se encontró con que:
1.El
ladrón sólo atacaba los miércoles por la noche
2.Siempre
robaba diamantes
3.Por
el deterioro de la sala de los archivos de la Nación, debía
usar algún tipo de congelante mediano
4.Sus
poderes de hielo eran grandes y muy peligrosos
5.Era
ágil
6.Sabía
confundirse entre el ambiente, ya que lo habían visto desaparecer
en medio de la nada
7.Era
muy rápido
8.Debía
tener entre veinticinco y veinte años
9.Sólo
robaba en un lugar por noche
Así, cada una de las
cinco había decidido vigilar durante las noches de los miércoles
algunos museos donde se exhibían diamantes. Se encontraron con que
había muchos, prácticamente cada museo tenía por lo
menos uno, y eso sin contar los hoteles de lujo y joyerías, entro
otras cosas, como los restaurantes y los teatros, con arañas de
diamantes.
-¡Detente
en nombre del amor y la justicia!- dijo Sailor Venus al ladrón.
El
otro se dio vuelta. Su pelo le llegaba hasta la cintura, en forma de trenza.
No se le podía ver la cara, porque llevaba un antifaz blanco como
el que usaba Tuxedo Mask, pero lo que más le llamó la atención
fue su traje. Llevaba un taje como Tuxedo, pero era entre blanco y celeste,
con una cinta azul en la cintura, con un dije en forma de témpano.
Todo su uniforme brillaba ante la poca luz... y Minako creyó reconocer
ésos ojos.
-No
me derrotarán nunca- dijo el otro, con una voz profunda y masculina
–Así que dile a las otras Sailors que se preparen para ser derrotadas.
Tal vez sea piadoso y me quede con ustedes, para divertirme... –
-¡Cadena
de amor de Venus!- la cadena se enroscó en un brazo del otro, quien
lo había alzado para protegerse. Después, con un rápido
movimiento, tomó la cadena y tiró de ella con fuerza.
-No
te creas que yo soy alguien fácil, como Metalia, Faraón 90
o Neherenia... ¡Yo peleo en serio!- tiró de la cadena con
fuerza, y Sailor Venus cayó hacia delante.
El
otro no perdió tiempo. Le pegó con la rodilla en el estómago,
avanzando cinco metros en un segundo. Después tomó la cadena
e hizo caer a Minako, para después darle un pisotón. Cuando
ella se levantó dispuesta a pelear, tres segundos más tarde,
el otro ya no estaba.
-¡Y
lo que más me molestó fue que se burlara de nosotras!- casi
gritaba Minako, después de contarles lo sucedido a las otras, mientras
Rei le curaba las heridas. Se habían reunido en el templo Hikawa,
Minako más frustrada que nunca. Era la primera vez que se burlaban
así de ella.
-Por
lo visto, nos acercamos. Lo has visto, y has podido apreciar sus poderes.
Y, además, tiene mucha auto confianza. La próxima vez iremos
en grupos de dos, y patrullaremos las zonas donde haya más diamantes-
dijo Amy.
-¿Y
tú? ¿Qué harás?- le preguntó Minako.
-Intentaré
buscar algo de información sobre éste sujeto-
-Has
hecho bien. Pero aún quedan muchos diamantes en Tokio-
-No
se preocupe, dentro de muy poco los tendrá a todos en sus manos...
–
-Así
lo espero-
-¿De
qué hablas?- Shinkuro estaba molesto –Eres tú el que debería
estar preocupado por no hacerle daño a ellas-
-Yo
no he hecho nada, y espero que tú tampoco te atrevas a tocarlas,
¿entendido?-
-¿Quién
te crees que eres? Puedes ser una estrella del deporte, pero eso no te
da derecho a estar acusando a otras personas con falsedades-
-¿Ah,
sí? Pues ya lo veremos-
-Tenlo
por seguro- terminó Shinkuro.
Shinkuro
estaba preocupado. Le dolía que Yue escondiera secretos para con
él, y sobre todo ahora. Desde que había llegado a la ciudad,
había estado cuidando a su abuela, Mana, y a su primo, Shinta. Su
abuela lo había estado cuidando desde que los padres de Shinta habían
muerto, y siempre parecía un chico alegre... Pero Shinkuro sabía
que simulaba estar feliz para no alarmar a Mana.
Los
padres de Shinta habían muerto en un accidente de trenes cuando
él tenía seis años. Desde entonces, Shinta no había
vuelto a sonreír con sinceridad. El único que lo sabía
era Shinkuro, y se prometió no decirle nada a Mana. Los tres vivían
en Osaka, pero cuando Shinkuro se había enterado de la llegada de
Yue, se había apresurado a mudarlos a todos a Tokio. El seguro que
les había quedado de la muerte de los padres de Shinta –primero,
lo que los obligó a mudarse a Osaka, Japón- y de Shinkuro
–después- más la jubilación de Mana les alcanzaba
para vivir, hasta que Shinkuro tuviera un trabajo.
Y
después había aparecido ése ladrón de diamantes.
No
sabía cómo, pero estaba seguro que Yue tenía algo
que ver en eso. Ésa arrogancia, la seguridad que nada podía
pasarle, su actitud para con Sailor Mercury... No eran comunes en él.
Algo le había pasado, algo profundo. Y él descubriría
qué era.
.
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Guts!
El tercer capítulo, aunque no me gustó mucho... Es que en
“ése día del mes” no me salen las cosas bien, me salen medio
depresivas... Muchos asuntos que resolver en mi vida, por ahora, pero terminé
un Fanfic de Shaman King y tendré más tiempo. Espero
que les vayan tomando el gusto al Fanfic... Téngame paciencia, no
he escrito nunca sobre Sailor Moon, y hace rato que sacaron la serie, la
extraño, sobre todo Sailor Moon Súper y Súper S...
Los videos los tiene mis primas, la revista y el CD lo tiene Usagi... Pero
bue, siempre quedan los recuerdos, y recuerdo muy bien ésta serie.
Chau
Nakoruru
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