El lado oscuro de la Luna

.

3: El sigiloso ladrón aparece

.

-¿Qué está pasando, Yue?- quiso saber Shinkuro, con el ceño levemente fruncido.

-¿Recuerdas aquélla leyenda que nos contaban de niños, Shin-chan?- respondió el otro.

-¿Cuál?-

-La de la princesa de la Luna-

-¿Qué pasa con ella?-

-Oh, vamos, no soy tan tonto... Si tú las pudiste descubrir, ¿acaso crees que yo no puedo?-

-¿Qué te ha pasado en China?- preguntó Shinkuro, serio.

-Oh, encontré a ciertas... personas, que me dijeron cosas muy interesantes sobre ti... – Yue lo miraba de una manera extraña.

-¿Qué te hicieron?-

-No podías esconderlo por más tiempo... y por eso te fuiste. Ya lo habías descubierto tú, ¿verdad? Y como no querías que te viera como un fenómeno, huiste a Japón... Pero hace una semana lo ví todo. Lo ví todo, y entendí por qué lo hiciste... ¡Miserable egoísta!- Yue ladró las últimas palabras con furia.

-Si lo sabías, me hubieras despreciado. Y yo no quería perder tu amistad- dijo Shinkuro, algo nervioso.

-Seguro... no quisiste compartirlo conmigo. Pero la verdad siempre sale a la luz, y ahora, gracias a ella, yo te detendré antes que intentes hacerles algo a la Sailors- dijo Yue con voz tranquila.

-Yue, no quiero pelear contigo. No sé lo que te habrán dicho, pero... –

-El reino del lado oscuro de la Luna- dijo Yue, interrumpiéndolo –Linda vida pasada tuviste, escondiéndote siempre, y ayudando a la reina Beryl y a Metalia a destruir el Milenio de Plata. ¿Acaso creíste que no te descubrirían?-

Por supuesto que lo recordaba. Shinkuro calló, y desvió la mirada.

-No importa lo que hice antes, sino lo que haré ahora- murmuró.

-A veces, se tiende a reincidir... en los errores del pasado, Shin-chan... Y yo no permitiré que lo hagas de nuevo. Te vigilaré de cerca, y protegeré a todas las Sailors, así que prepárate... –

Cuando Shinkuro levantó la vista, Yue ya se había ido.

.

Amy sonrió. Después de todo, estaba muy lejos del último lugar. En primera posición estaba ella, seguida por Yue, pero Shinkuro había perdido algunos puestos. Estaba muy distraído los últimos días, y había jurado que a veces lo veía cuando ella y sus amigas se reunían en el patio.

Y era cierto. Shinkuro las vigilaba a sol y a sombra, decidido a no darle la oportunidad a Yue. Si él se los decía todo... Estaría más lejos que nunca.

.

La noticia fue toda una sorpresa. Lo fue para las Sailors, para la prensa nacional y, sobre todo, para Shinkuro y Yue.

Un ladrón había robado de los archivos de la Nación los diamantes más grandes de Japón, y había destruido toda la sala de las joyas, dejándolas tiradas por todas partes. No se había fijado en los rubíes de veinte millones de dólares ni en las joyas de los diversos emperadores y emperatrices a través de la historia japonesa. El personal de seguridad fue literalmente arrojado por los aires, y el más afortunado sobrevivió, pero con la columna fracturada para toda la vida. Los testigos aseguraban haber visto una figura humana salir con algo que brillaba a la luz de la Luna, y que, supusieron, serían los diamantes. La figura desapareció sin dejar rastro.

Las Sailors empezaron a sospechar. Shinkuro estaba muy molesto con la noticia, y mencionó cerca de ellas, cuando un compañero le preguntó que pensaba.

-Que si Sailor Moon hubiera estado allí, se hubieran ahorrado el esfuerzo de reconstruir la historia-

.

Yue, por otro lado, pensaba que era emocionante. Si eso era algo semejante a lo que hacía entrar en acción a las Sailors, tal vez volvieran a aparecer.

-Yo siempre seguía todos sus pasos. En China se mencionaba a un grupo de guerreras con poderes mágicos que defendían a los japoneses, pero no me lo podía creer... Me gustaría verlas algún día- dijo, a la salida de la escuela, hablando con Amy.

-Tal vez- dijo ella –Pero nadie sabe quién o qué robó los diamantes... Ni siquiera la policía. Los archivistas de la Nación están muy desanimados por el ataque... Había pasado antes, pero nunca con tal intensidad y siempre atrapaban al ladrón-

-¿Y crees que ésta vez lo atraparán? Quisiera ver a ése tipo... o lo que sea. Hay que ser fuerte para destruir una sala tan grande y dejar muertos a casi todos los guardias-

-No lo sé- dijo ella, con un suspiro –Debemos esperar, tal vez lo atrapen... –

Pero no fue así.

.

Shinkuro desapareció de la escuela. Apenas daba las clases y se iba corriendo, siempre apurado. Yue lo miraba sorprendido, o así le parecía a Amy –de la que no se separaba nunca en la escuela, lo que llevaba a murmuraciones en todo el colegio- Yue después se iba en su auto, siempre con su entrenadora.

Yue seguía su rutina todos los días, excepto el domingo. Ése día podía hacer lo que quisiera, siempre y cuando no se excediera con los dulces. Siempre la pasaba con Amy, y al poco tiempo se hicieron amigos. Las otras cuatro Sailors –Setsuna, Haruka, Michiru y Hotaru se habían ido a China después de la derrota de Galaxia- también se hicieron sus amigas, pero Yue tenía especial interés en Amy.

Shinkuro vigilaba con atención al grupo, en especial a Yue. Un movimiento el falso le daría la respuesta. Pero no llegaba nunca el movimiento, y Shinkuro empezaba a frustrarse.

.

A las dos semanas, hubo otro robo. Ésta vez pudieron ver al ladrón, pero fugazmente. Era un joven de veinte años, pelo largo y negro y piel muy pálida. Llevaba un traje extraño, que brillaba a la luz, como si fuera de vidrio. Había dejado congelados a todos los que lo vieron. Algunos murieron por la baja temperatura.

Ése fue el detonante definitivo para que las Sailors volvieran a aparecer. Sin palabras, todas se dijeron que la próxima vez, ellas estarían preparadas. Amy hizo una investigación sobre el ladrón, y se encontró con que:

1.El ladrón sólo atacaba los miércoles por la noche

2.Siempre robaba diamantes

3.Por el deterioro de la sala de los archivos de la Nación, debía usar algún tipo de congelante mediano

4.Sus poderes de hielo eran grandes y muy peligrosos

5.Era ágil

6.Sabía confundirse entre el ambiente, ya que lo habían visto desaparecer en medio de la nada

7.Era muy rápido

8.Debía tener entre veinticinco y veinte años

9.Sólo robaba en un lugar por noche

Así, cada una de las cinco había decidido vigilar durante las noches de los miércoles algunos museos donde se exhibían diamantes. Se encontraron con que había muchos, prácticamente cada museo tenía por lo menos uno, y eso sin contar los hoteles de lujo y joyerías, entro otras cosas, como los restaurantes y los teatros, con arañas de diamantes. 

Desde entonces, cada semana había un robo. Las Sailors eran insuficientes para abarcar todos los lugares, pero una vez Minako vio al ladrón y lo atacó.

-¡Detente en nombre del amor y la justicia!- dijo Sailor Venus al ladrón.

El otro se dio vuelta. Su pelo le llegaba hasta la cintura, en forma de trenza. No se le podía ver la cara, porque llevaba un antifaz blanco como el que usaba Tuxedo Mask, pero lo que más le llamó la atención fue su traje. Llevaba un taje como Tuxedo, pero era entre blanco y celeste, con una cinta azul en la cintura, con un dije en forma de témpano. Todo su uniforme brillaba ante la poca luz... y Minako creyó reconocer ésos ojos.

-No me derrotarán nunca- dijo el otro, con una voz profunda y masculina –Así que dile a las otras Sailors que se preparen para ser derrotadas. Tal vez sea piadoso y me quede con ustedes, para divertirme... –

-¡Cadena de amor de Venus!- la cadena se enroscó en un brazo del otro, quien lo había alzado para protegerse. Después, con un rápido movimiento, tomó la cadena y tiró de ella con fuerza.

-No te creas que yo soy alguien fácil, como Metalia, Faraón 90 o Neherenia... ¡Yo peleo en serio!- tiró de la cadena con fuerza, y Sailor Venus cayó hacia delante.

El otro no perdió tiempo. Le pegó con la rodilla en el estómago, avanzando cinco metros en un segundo. Después tomó la cadena e hizo caer a Minako, para después darle un pisotón. Cuando ella se levantó dispuesta a pelear, tres segundos más tarde, el otro ya no estaba.

.

-¡Y lo que más me molestó fue que se burlara de nosotras!- casi gritaba Minako, después de contarles lo sucedido a las otras, mientras Rei le curaba las heridas. Se habían reunido en el templo Hikawa, Minako más frustrada que nunca. Era la primera vez que se burlaban así de ella.

-Por lo visto, nos acercamos. Lo has visto, y has podido apreciar sus poderes. Y, además, tiene mucha auto confianza. La próxima vez iremos en grupos de dos, y patrullaremos las zonas donde haya más diamantes- dijo Amy.

-¿Y tú? ¿Qué harás?- le preguntó Minako.

-Intentaré buscar algo de información sobre éste sujeto-

-Ya me he enfrentado a una de ella, Sailor Venus. La derroté fácilmente-

-Has hecho bien. Pero aún quedan muchos diamantes en Tokio-

-No se preocupe, dentro de muy poco los tendrá a todos en sus manos... –

-Así lo espero-

-Shinkuro, espero que no le hayas hecho nada a Amy- dijo Yue, cuando lo encontró en el recreo.

-¿De qué hablas?- Shinkuro estaba molesto –Eres tú el que debería estar preocupado por no hacerle daño a ellas-

-Yo no he hecho nada, y espero que tú tampoco te atrevas a tocarlas, ¿entendido?-

-¿Quién te crees que eres? Puedes ser una estrella del deporte, pero eso no te da derecho a estar acusando a otras personas con falsedades-

-¿Ah, sí? Pues ya lo veremos-

-Tenlo por seguro- terminó Shinkuro.

.

Shinkuro estaba preocupado. Le dolía que Yue escondiera secretos para con él, y sobre todo ahora. Desde que había llegado a la ciudad, había estado cuidando a su abuela, Mana, y a su primo, Shinta. Su abuela lo había estado cuidando desde que los padres de Shinta habían muerto, y siempre parecía un chico alegre... Pero Shinkuro sabía que simulaba estar feliz para no alarmar a Mana.

Los padres de Shinta habían muerto en un accidente de trenes cuando él tenía seis años. Desde entonces, Shinta no había vuelto a sonreír con sinceridad. El único que lo sabía era Shinkuro, y se prometió no decirle nada a Mana. Los tres vivían en Osaka, pero cuando Shinkuro se había enterado de la llegada de Yue, se había apresurado a mudarlos a todos a Tokio. El seguro que les había quedado de la muerte de los padres de Shinta –primero, lo que los obligó a mudarse a Osaka, Japón- y de Shinkuro –después- más la jubilación de Mana les alcanzaba para vivir, hasta que Shinkuro tuviera un trabajo.

Y después había aparecido ése ladrón de diamantes.

No sabía cómo, pero estaba seguro que Yue tenía algo que ver en eso. Ésa arrogancia, la seguridad que nada podía pasarle, su actitud para con Sailor Mercury... No eran comunes en él. Algo le había pasado, algo profundo. Y él descubriría qué era.

.

.

.

Guts! El tercer capítulo, aunque no me gustó mucho... Es que en “ése día del mes” no me salen las cosas bien, me salen medio depresivas... Muchos asuntos que resolver en mi vida, por ahora, pero terminé un Fanfic de Shaman King  y tendré más tiempo. Espero que les vayan tomando el gusto al Fanfic... Téngame paciencia, no he escrito nunca sobre Sailor Moon, y hace rato que sacaron la serie, la extraño, sobre todo Sailor Moon Súper y Súper S... Los videos los tiene mis primas, la revista y el CD lo tiene Usagi... Pero bue, siempre quedan los recuerdos, y recuerdo muy bien ésta serie.

Chau

Nakoruru

[email protected]

Volver

Todos los MIDIS, Mp3 y demás sonidos, todas las imágenes y videos que aparecen aquí son © de sus autores. Todos los derechos reservados. Las imágenes son expuestas sólo con fines informativos.

Hosted by www.Geocities.ws

1