El lado oscuro de la Luna

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2: El cambio de Amy

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A la mañana siguiente, Amy le contó todo a Usagi, Makoto y Minako. Ray iba a otra escuela, ya se lo dirían todas después. No podían creer que Tsukiicchi hubiera desaparecido. Si hubiera sido Usagi tal vez no lo hubieran creído, pero Amy...

-Creo que tenemos una nueva misión- empezó Minako -¡Detener a Tsukiicchi en el nombre de la Luna!-

-Pero él sabía mi identidad- dijo Amy –Y tal vez sepa la de todas. Y, además, dijo que tuviéramos cuidado con Yue, que era peligroso... –

-Envidia- dijo Usagi, muy segura –Pura y simple envidia-

-Tal vez fue un malentendido... – dijo Makoto –Quizás es su forma de acercarse a la chica que le gusta... – terminó, mirando a Amy, quien estaba colorada.

-¡NoMakotoperoquédicesnopuedeseryademáséldesapareció, y no me parece un chico lindo!- dijo Amy, acalorada –Y fue una gran coincidencia que dijera Sailor Mercury. Creo que se trae algo entre manos-

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Yue se acercó en el almuerzo para agradecerle por haberla ayudado. Amy se puso tan colorada como antes, pero le dijo que no había problema, que había sido todo un gusto.

-Mizuno, te ves asustada- dijo Yue, acercándose -¿Te sientes bien?-

-Es que... me pasó algo después de que te fuiste... y me quedé pensando, pero no es nada, ya se me va a pasar-

-Yo tengo un remedio infalible para eso- dijo Yue.

-¿Cuál?- quiso saber Amy.

-Esto- dijo Yue, y, tomándola de los hombros le dio un apasionado beso en los labios.

Amy se quedó de piedra. Nunca la habían besado así, y se sintió muy bien. Cuando se separaron, Yue seguía sonriendo.

-¿Ahora te sientes mejor?- le preguntó él.

-Si- dijo Amy con voz extraña. Todavía no terminaba de digerir todo lo que había pasado.

-Bueno, entonces nos vemos- dijo Yue, y se alejó.

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-Esto es muy extraño- dijo Ray –si fuera Usagi no me extrañaría, pero Amy nunca ha llegado tarde a ningún lugar... –

-Tal vez se quedó con Long a hablar de la vida... – murmuró Makoto.

-¿QUÉ?- saltó Minako.

-Nada, nada, que tal vez haya tenido algún problema y que por eso se retrasó- se apuro a decir Makoto.

-Tal vez se está comiendo un pastel de manzana con Long, recuerdo que ella fue una de las que le salió muy bien y no nos traerá ni un pedacito- empezó Usagi.

-Si tanto te gustan los pasteles, ve y compra uno- le dijo Ray –La verdad no sé cómo no engordas con todo lo que te tragas... Tal vez sea porque lloras más de lo normal-

-¿Qué has dicho Ray?- Usagi la miró con ojos asesinos.

-Disculpen la tardanza- dijo Amy, entrando, con el rostro feliz y caminando como si flotara –Tuve un ligero retraso-

Todas la miraron. Nunca la habían visto así.

-¿Sobre qué querías hablarnos, Ray?- quiso saber Amy.

-Pero si tú... – balbuceó la sacerdotisa –Pero si tú tuviste un encuentro con Tsukiicchi... ¿No lo recuerdas?-

-Ah, sí, pero me han ayudado a superarlo... Y ya que estamos aquí, ¿por qué no empezamos a hacer la tarea? Tenemos mucha para mañana... – dijo Amy, sin dejar de sonreír.

Todas se quedaron mudas.

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-¿Ya ha tomado contacto con la guerrera protectora de Mercurio?-

-Sí, mi señora, aunque creo que deberá esforzarse un poco más para ganar la confianza de todas las guerreras... Aún no ha visto a la mayoría-

-Su desempeño es bueno, pero ha bajado. Si alguien las ataca, con igual poder que Galaxia, serán muy fáciles de vencer-

-Lo sé-

-Esfuérzate más, y mantenme informada sobre todo lo que suceda. Cuando sea el momento indicado, apareceremos-

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Las chicas hicieron la tarea, pero Amy se mostró muy distraída. Se equivocaba en las cuentas y se reía de cualquier cosa.

-Amy, ¿has estado bebiendo algo?- le preguntó Makoto, visiblemente preocupada.

-Tal vez... No... – dijo Amy, aunque lo parecía.

-¿Estás enamorada?- la pregunta de Makoto dejó en vilo a todas, quienes miraban a Amy, ansiosas de su respuesta.

-Tal veeeeeez... – respondió ella.

Al resto del grupo casi se le cae la mandíbula al piso. ¿Amy enamorada? ¿De quién? ¿De Long?

-¿De Yue Long?- quiso saber Makoto.

-Tal veeeeeez... – repitió Amy.

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A la salida del templo se encontraron con Tsukiicchi. Estaba orando frente al templo, y todas se escondieron al verlo.

-¿Desde cuándo viene aquí?- quiso saber Usagi, mirando de forma sospechosa a Ray.

-Es la primera vez que viene- respondió la sacerdotisa, quien no apartaba los ojos de Tsukiicchi -¿Por quién estará pidiendo?-

-¡Yo le pregunto!- dijo Amy, corriendo hacia él.

-¡Hola Shinkuro, tanto tiempo sin verte!- exclamó la chica de pelo azul, sin ver que, ahora sí, las mandíbulas de sus amigas se caían al piso.

-Mizuno, ¿qué haces aquí?- le preguntó Shinkuro.

-Vine a hacer la tarea-

-¿A un templo budista?-

-Es que Ray es nuestra amiga y venimos a hacer la tarea a veces... –

Shinkuro vio a las cuatro chicas escondidas detrás de una esquina del templo, y se molestó.

-¿Por qué me están espiando?- dijo, con voz dura –Si quieren decirme algo, vengan aquí-

-Si, chicas, vengan, así nos explica el truco de desaparición... – dijo Amy con voz alegre.

-¡AMY!- gritaron las cuatro chicas a la vez.

-¿Aquí se puede gritar en los templos?- preguntó Shinkuro.

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Ray las llevó adentro, al cuarto donde estudiaban todos los días.

-Lo lamento, es que nos sorprendió mucho el verte aquí... – empezó la sacerdotisa.

-En realidad, venía a pedir algo- la voz de Shinkuro asombró a todas, no era la voz seria de antes, sino que se esforzaba por ser agradable –Quería hablar con Amy-

-¡Shíííííííí!- dijo Amy.

-Quería pedirte disculpas por haberte asustado ayer-

-Ah, esho no esh problema... Ya me olvidé de eshe shentimiento... No te preocupesh, pero no te daré un besho...- dijo Amy, sin cambiar el semblante o el tono de voz, siempre sonriendo.

-¿Estás bien?- le preguntó él –Hablas de una manera extraña... –

-Ademash, tal vesh todos los que no shon de aquí beshen tan bien... A versh... –Amy le tomó el rostro a Shinkuro y le dio un beso de lengua.

Todos estaban sorprendidos. Shinkuro más. Cuando se separaron, Amy se rió como una tonta.

-Nosh, Yue besha mejor... – dijo ella.

-¡¿QUÉ?!- Shinkuro golpeó la mesa con las palmas y se levantó. Las chicas no sabían por dónde empezar a asombrarse -¿TE HA BESADO?-

-Shí, ¿qué tiene? No sheash envidiosho... Besha mejor que tú-

-Y desde entonces estás atontada- dijo Shinkuro, tratando de tranquilizarse.

-Shí, ¿y qué con esho?-

-Que hoy ví la tabla de calificaciones. Saliste última-

-¡¿QUÉ?!- exclamó Amy -¡Imposible!-

-Al fin reaccionaste- dijo Shinkuro, aliviado –Si eso no te movía, no se ocurría qué otra cosa podía-

-¿Fue un truco?- Amy estaba nerviosa.

-Sí, hoy no se exhibieron las calificaciones, aunque tal vez estabas demasiado atontada para notarlo- explicó él.

-Ya me parecía a mí- dijo Amy, y miró en derredor -¿Y por qué están con ésas caras de asombro?-

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-¿En trance? ¿Yo?- exclamó Amy, asombrada, sin poder terminar de creer lo que le habían explicado sus amigas.

-Sí, y actuabas de una manera muy extraña... hasta besaste a Shinkuro- dijo Ray.

-¿EH?-

-A nosotras también nos sorprendió, y después dijiste que Long besaba mejor... – siguió Minako, guiñándole el ojo.

-¡¿EH?!-

-Y después él te dijo lo de las calificaciones, y entonces reaccionaste- termino Usagi -¿Pero hoy las mostraban o no?-

-No, Usagi, no las mostraban- le dijo Makoto, con una gota en la cabeza.

-Y por cierto, ¿dónde está Shinkuro?- preguntó Minako.

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Shinkuro estaba caminando hacia su casa. Se había escabullido en cuanto las chicas le habían empezado a explicar a Amy lo que le había pasado. Sabía que todo había comenzado, y que debía luchar arduamente para lograr sus propósitos, pero Long parecía habérsele adelantado. No entendía cómo era posible que Yue, el mismo que había conocido de chico en China, hubiese cambiado tanto. Si bien entonces entrenaba tanto como ahora, tal vez un poco menos, nunca había tenido ésa actitud doble. Sobre todo con él. Ahora aparentaba no conocerlo, pero cuando eran pequeños no podían separarse.

Bueno, hasta que la familia Tsukiicchi se había mudado a Japón. Había sido duro, y habían jurado escribirse todas las semanas, pero desde que él había venido a Japón, no le había dirigido la palabra.

-Yue, ¿qué es lo que te sucede?- exclamó Shinkuro.

-Eso es algo que pronto averiguarás- le dijo una voz.

Shinkuro levantó la vista. Parado frente a él estaba Yue.

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Guts de nuevo! El segundo capítulo, con partes más largas de lo normal en mis Fanfics... pero bue, yo nunca dejo Fanfics inconclusos, ¡y nunca jamás lo haré! Así que a arremangarse y seguir escribiendo, que el ciberespacio me llama...

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