El lado oscuro de la Luna

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1: Yue Long

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Habían pasado seis meses desde la derrota de Sailor Galaxia.

Era junio, y el principio del verano se hacía sentir sobre la ciudad de Tokyo. Los árboles empezaban a perder sus flores, pero las que quedaban inundaban la ciudad de Tokyo de un perfume delicioso. Los chicos y chicas de las escuelas comentaban el buen tiempo en las cafeterías o heladerías, mientras hablaban de cualquier tontería.

Pero ése día, las chicas de la escuela de Usagi, Amy, Makoto y Minako no hablaban de otra cosa que del alumno nuevo que llegaría al día siguiente. Se llamaba Yue Long, y había llegado como alumno de intercambio. Se quedaría hasta principios de enero, y se rumoreaba que no tenía novia. Era un chico alto, de unos diecisiete años, de pelo negro y corto, piel pálida y unos penetrantes ojos negros. No era musculoso, pero sí muy ágil. Había participado de los últimos Juegos Olímpicos en la categoría de piso, donde había ganado la medalla de plata. Era muy atractivo, pero les prestaba poca atención a las chicas. Los chicos rumoreaban que ellas no le gustaban, pero las chicas sabían que era por envidia.

La más emocionada de todas era Minako. El club de voley recibiría a Yue, y modificarían parte del gimnasio para poner un piso de dimensiones olímpicas. Makoto decía que Yue era igual a un muchacho que le había roto el corazón. Amy decía que estudiaría más para no perder su puesto en caso que Long fuera más que un buen atleta. Ray pensaba que debía ponerse algo más atractiva si quería llamar la atención de Yue, y Usagi, aún después de que Amy le explicara quién era Yue, prefería a su Mamoru.

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Ése día, Usagi estaba decidida a no dormirse. Tenía prueba de inglés en la primera hora, había estudiado mucho, y estaba decidida a sacarse una buena nota. Después tenía clase de cocina, y había revisado diez veces la receta del pastel de manzana, después que Makoto le trajera uno terminado. Si todo salía bien, le daría un pedazo a Mamoru... y algunos para ella misma, por qué no.

Se durmió temprano, poniendo el despertador, y se dijo que nunca había estudiado tanto como ése día. Se durmió pensando en el rostro de Mamoru cuando probara el pastel.

“Hola Mamoru, te ha traído un pastel que hornee en mi clase de cocina”

“Hola, Usagi, te estaba esperando”

“Toma, prueba un poco”

“Está delicioso, eres una muy buena cocinera”

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A medianoche, la Luna llena recortaba la silueta de la Torre Tokyo, que dominaba la ciudad. Los pocos que pudieron ver lo que sucedió después, pensaron que se trataba de un sueño o de una alucinación. Dos cometas salían de la Luna y se dirigían a la Tierra. Los vieron desaparecer, pero Ray Hino, la sacerdotisa del templo Hikawa, pudo ver que no desaparecían, sino que caían en dos lugares diferentes del planeta.

-Abuelo, ¿has visto eso?-

-Si Ray, eso no se ve seguido... eran hermosos, ¿verdad?-

-¿No viste dónde cayeron?- quiso saber su nieta.

-Se desintegraron antes de llagar a la Tierra, Ray, es lo que pasa casi siempre- respondió su abuelo, y después los dos bajaron a dormir.

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Usagi había tenido un día muy arduo. Había pensado que, como había llegado temprano a la escuela, las cosas irían bien, y después de contestar bien la mayoría de las preguntas del examen de inglés, o por lo menos así lo creía, se preparó para la clase de cocina. Pero allí se descuidó, soñando con el momento en que le daría un pedazo a Mamoru, y se le quemó la torta de manzana.

Pero la excitación de sus compañeras de clase de deportes le recordó que Yue llegaría ése día. Como el viaje había sido muy largo, llegaría en ésa hora, y después se quedaría. Makoto y Minako no podían estarse quietas, mientras que Amy estaba tranquila. Cuando salieron de los vestuarios, la profesora les dijo que verían a Long hacer una demostración de piso al final de la clase, cuando terminara el entrenamiento previo que le daba su entrenador personal.

La impaciencia crecía a medida que se acercaba el final de la hora. Por fin, vieron llegar a Yue, y muchas chicas suspiraron. “Es más guapo que en las fotos” era el comentario más oído. Usagi se sorprendió: se lo había imaginado más petiso, pero era más alto que Makoto.

-Vamos Amy, dime que te gusta- le dijo Makoto, viendo el ligero sonrojo de su amiga.

-No-yo-no-estabapensandoenotracosa- respondió ella, pero Makoto sonrió.

-Vamos amiga, bienvenida al club- le dijo, y su sonrisa se ensanchó al ver que Amy se sonrojaba más.

-Chicas, él es Yue Long- empezó la profesora –Es un alumno de intercambio muy reconocido por su participación en los últimos Juegos Olímpicos, así que sean amables con él. Nos dará una demostración de su rutina, así que denle un aplauso-

Todas las chicas aplaudieron, y miraron embobadas cómo Yue les hacía una inclinación a todas. Después fue hacia el piso, y las pocas que no lo habían visto en los Juegos Olímpicos se quedaron maravilladas con su rutina. Parecía volar sobre el piso y al terminar, las chicas aplaudieron a rabiar. Hasta Amy, que ya no escondía su admiración, aplaudió con ganas.

-Ahora retírense a las duchas y después vayan a almorzar- les dijo la profesora –Tendrán el resto del día para hablar con Long-

En las duchas, las chicas no paraban de hablar.

-¿Viste cómo dio el triple salto?-

-¿Y cuando aterrizó, sin un error?-

-¿Y el final?-

-¿Y la música?-

-Yo creo que es un tema que se llama Moonlight Densetsu-

-Era una música hermosa-

-Pero más lindo era él... ¡Me lo imaginaba más bajo!-

Usagi y Makoto opinaban como las otras, pero Amy se quedó callada hasta que Makoto le dijo que estaba más roja de lo normal.

-Tengoclaseseinglesalasalidaconunexamenimportante- dijo, y salió del vestuario, ate la sonrisa de Makoto.

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A la salida, un auto vino por Yue, quien era asediado por todas las chicas de la escuela. Él se metió en el auto, acostumbrado a las grandes multitudes, y desapareció.

Pero con Yue había venido otro alumno, aunque pasó casi desapercibido hasta el segundo día de la estadía de Long. Se llamaba Shinkuro Tsukiicchi, y venía de Osaka. Era alto, de piel bronceada, pelo rojo y ojos marrones. Pese a tener la misma edad, no era tan lindo como Long, pero algunas chicas cuchicheaban cuando Tsukiicchi estaba cerca. Lo que más sorprendió fue que era muy estudioso. Amy tuvo que aceptar, después de una semana, que Martínez era mejor estudiante de lo que ella creía, mientras que Long estaba en el tercer puesto, después de Tsukiicchi y Amy.

Todas habían empezado a pensar que Yue realmente no estaba interesado en las chicas, cuando él se acercó a Amy, quien comía su almuerzo bajo la copa de un frondoso árbol, dejando atrás a las otras chicas que, incrédulas, observaron la escena.

-Disculpa, Mizuno- dijo con suavidad Yue, con una voz encantadora.

Amy se dio vuelta, sin atreverse a creerlo, y cuando lo vio se quedó de piedra.

-¿Te molestaría ayudarme en algo, por favor?- siguió Long.

.Amy negó con la cabeza.

-Verás, necesito que me ayudes a mejorar mis notas- Amy parpadeó, confundida –Es que quisiera mejorar en inglés, si no te molesta-

-No, no me molesta- dijo ella, como un autómata.

-Muchas gracias. ¿Cuándo podrás enseñarme?-

-¿Puedes ir a la biblioteca?- quiso saber Amy, ya repuesta, en parte, de la sorpresa.

-Preferiría un lugar menos público... – empezó él, y después continuó -¿Podría ser en tu casa?-

Amy casi se atraganto, y asintió con lentitud con la cabeza.

-¿A que hora puedo ir?- preguntó Yue.

-A las seis de la tarde, si no tienes inconvenientes-

-No hay problema. Mi entrenamiento termina a las cinco- se levantó con una sonrisa -¡Muchas gracias!- dijo, y se alejó.

Las chicas que lo seguían se acercaron a Amy, y empezaron a hacerle preguntas: que si tenían algo entre ellos, que no sea tan egoísta, que no se aprovechara, hasta que Amy tuvo que irse a otro lugar.

Pero alguien había observado toda la escena desde la copa del árbol. Era Shinkuro. Cuando sonó la campana, bajó del árbol y se fue a clases, sin que nadie lo viera.

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Yue llegó puntual a la casa de Amy. Era muy educado y dejó encantados a sus padres. Yue era encantador, y pronto entraron en el estudio. Yue tenía algunos problemas con la pronunciación de los verbos, y al final del día Yue había mejorado mucho.

-Vaya, has hecho un gran adelanto. Ahora pronuncias mejor casi la mitad de los verbos, te felicito- dijo Amy.

-Tal vez sea porque tengo una excelente maestra- dijo Yue.

Amy se sonrojó, pero Yue no lo debió notar, porque la chica estaba mirando hacia otro lado. Cuando se le pasó el ardor de las orejas, miró a Yue. Estaba sonriendo de esa manera encantadora que hacía derretirse a Makoto. Estaba diciendo algo, pero Amy no lo escuchó.

-Disculpa, ¿me decías algo?-

-Que ya han venido a buscarme- dijo el chico.

-¿Ah?- Amy miró hacia la puerta, allí estaba la entrenadora de Yue. Era una mujer muy alta, de pelo largo y rubio como Usagi, pero sus ojos eran negros.

-Disculpe, señorita Mizuno, pero es hora de que Yue vuelva a casa- dijo ella, con voz respetuosa –Debe volver a casa para entrenar una vez más antes de dormir-

-Es cierto- dijo Yue, y se levantó, seguido por Amy –Te agradezco mucho que me hayas ayudado- dijo, con una sonrisa –nos vemos mañana en la escuela-

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-No debiste quedar tan embobada- le dijo una voz fría a espaldas de Amy.

La chica se dio vuelta, conteniendo un grito. Allí estaba Shinkuro, quien la miraba con el ceño fruncido.

-¿Cómo... entraste?- alcanzó a balbucear ella.

-Sailor Mercury, si no te cuidas, lo que ustedes evitaron con su lucha sucederá-

-¿De qué hablas?- Amy estaba asombrada ¿Cómo podía saberlo?

-No todo es lo que parece ser- dijo Shinkuro, y desapareció.

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Guts! Heme aquí, con mi primer Fanfic de Sailor Moon. Espero que me salga, ya que antes hice varios (MUCHOS) de MK Rayearth, uno de Digimon 02 y otro de Sonic, además de muchos Songfics... Joer, son 17 Fanfics en total, y con éste, 18... pero esto es nuevo para mí... Espero que las fans de Sensei Takeuchi no me maten... si es que termino el fic antes de terminar la secundaria... Empiezo quinto año en el 2003.

Gutegrs, espero que les guste, y nos vemos en la próxima...

[email protected]

Nakoruru

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