Serpiente
del Nilo
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3:
Tres cartas
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-Increíble, aún está vivo- dijo Jounouchi, incrédulo –Sobrevivió pasar
unas horas en casa de Kaiba-
-No seas así, Kaiba no tiene mal corazón- le dijo Yuugi.
-¿Y no querías jugar Duelo de Monstruos con él, Jounouchi?- le preguntó
Anzu, mirando a Amin.
-¡Es cierto!- exclamó Jounouchi -¡Oye, Amin!-
Amin se dio vuelta, los saludó y fue hacia ellos.
-¿Qué se les ofrece?- les preguntó, sonriendo.
-Quiero tener un duelo contigo- le dijo Jounouchi –Quiero ser el primero
en derrotarte-
-Eh, bueno- dijo Amin, algo asombrado por la demostración de energía que
hacía Jounouchi.
-Te advierto que no me dejaré ganar- dijo Jounouchi, muy seguro de sí
mismo -¡As{i que juega duro y rápido!-
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Tres cartas clave. Eso era todo lo que necesitó Amin para derrotar a
Jounouchi. Amin había usado su propio monstruo con el cambio de corazón, para
sacrificarlo y llamar a un Mago del Caos Negro. Y no sólo había atacado
directamente a sus puntos de vida, sino que con Espadas de Luz reveladora no lo
dejó atacar. Con Ultimate Offering había sacado cuatro monstruos, y en los dos
turnos que quedaron llamó a un Mago Oscuro y a una Wingweaver. Sumado a los
puntos que había perdido Jounouchi, fue el final.
Cambio de Corazón, Espadas de Luz Reveladora y Ultimate Offering. Esas
tres cartas habían decidido todo el duelo. En menos de dos minutos, Amin había
ganado. Se mostró algo apenado por haberle ganado, pero una voz los dejó
helados a todos.
-Eso te pasa por subestimar a tu oponente, perro-
Seto había abierto la boca por primera vez en todo el día. Todos lo
miraron, pero él siguió tan concentrado en su laptop como siempre.
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A la mañana siguiente, Amin fue a casa de Yuugi. Sugoroku le agradeció
mucho el que le hubiera regalado el Dragón Blanco a Yuugi, y Amin le dijo que
sólo cumplía con los encargos de Alicia.
-Hablas mucho de ella- le dijo Yuugi luego de la cena -¿Desde cuándo la
conoces?-
-Oh, desde hace unos años- dijo Amin –Nos habíamos encontrado algunas
veces, pero una vez nos hablamos y nos hicimos amigos. Y fue gracias a ella que
aprendí japonés-
-Y... la carta del Dragón Blanco... – dijo Yuugi, titubeando. Su abuelo
se había retirado, y estaba acomodando algunas cosas en la tienda.
-Ah, esa no me dijo cómo la consiguió, por más que se lo pregunté. Lo
siento- dijo Amin.
-No hay problema- dijo Yuugi.
“Sí que hay”
“¡Yami!”
“S-i-g-o-d-e-s-c-o-n-f-i-a-n-d-o”
“Yami...” le advirtió Yuugi por medio de su vínculo.
-¿Te sientes bien?- le preguntó Amin, observándolo.
-Eh, ah, sí- Yuugi titubeó. -¿Quieres jugar Duelo de Monstruos?-
-No estoy a tu nivel... Así que por favor, no me apalees mucho, ¿sí?-
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Esta vez, Yuugi ganó. Yami le había ayudado mucho, y puso mucho ahínco
en eso. Yuugi se sorprendió de la antipatía que tenía el espíritu hacia Amin, y
le dijo más de una vez que no juzgara a las personas por su aspecto.
“No es su aspecto lo que me preocupa” le dijo Yami “Es que tengo un mal
presentimiento”
“No seas así. Él no parece malo, es más, me parece agradable” dijo
Yuugi.
“No te confíes” respondió el espíritu, receloso.
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-Vaya, ahora entiendo por qué tienes tanta fama, Yuugi. Eres el rey en
esto del duelo de Monstruos- dijo Amin, al perder los tres duelos del match de
tres que habían acordado –A Alicia le gustaría conocerte-
Yuugi sonrió y le tendió la mano a Amin, quien la estrechó con fuerza.
Y entonces sucedió. Yami sintió cómo un torrente de recuerdos borrosos
llegaba hasta él. Vio el Nilo, en todo su esplendor, en una noche de Luna
llena. Y vio algo sobre las aguas. Algo que parecía ser una serpiente, una
enorme serpiente con alas de murciélago, cono ojos negros. No, negros no;
azules como el mismo Nilo. Vio cómo brillaban los brazaletes en los brazos de
la serpiente, y vio que ella lo miraba.
Yuugi se separó, confundido por la reacción de Yami. Amin lo miró
confundido, sin saber qué había pasado.
-¿Pasa algo?- quiso saber el rubio.
-No, es que... Tuve un sentimiento extraño... - Dijo Yuugi –No es nada,
ya pasará-
“No lo creo Yuugi, no lo creo” dijo Yami, sin recuperarse del todo de la
sorpresa.
Quizás sí había visto a Amin antes.
En Egipto.
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Yuugi tuvo problemas para dormir, pero al final pudo
hacerlo. Le intrigaba la reacción de Yami, y ésas imágenes borrosas que le
vinieron a la mente. Las había olvidado casi de inmediato, pero la sensación
aún quedaba. Y se sentía frío, muy frío, pese a estar en verano.
“Yuugi, debes tener cuidado. Ése chico no es sólo un
estudiante de intercambio” le dijo Yami.
“Lo sé Yami, pero no creo que sea malo” respondió
Yuugi.
“Al menos no dejes que se te acerque cuando estemos
solos. Podría intentar algo”
“¿Yami?” se extrañó Yuugi. Yami no había demostrado
nunca tanta desconfianza frente a un recién conocido. Y Amin no demostraba
tener malas intenciones...
“Aún” completó Yami.
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Cortito el capítulo, pero aquí está. En teoría esto iba a pasar en el
capítulo dos, y el duelo iba a ser entre Amin y Yuugi y no entre Amin y Mokuba,
pero así lo quisieron los dioses. Amin es oooootro de mis personajes que
aparece en mis escritos, me gusta promocionarlos. Es como una especia de
“complemento” a mis letras, así cuando sea una escritora famosa sabrán más de
mi mundo.
Y ya tengo la página con algunos de los capítulos de mis libros y varios
cuentos. La dirección es ar.geocities.com / yosoylavoz2001 / biblioteca.htm
Pasen y lean...
Nos leemos
Nakokun
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