Serpiente
del Nilo
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2:
Primer duelo
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Ojos azules. Pelo rubio hasta los hombros a los Yamato
Ishida(1). Piel medianamente bronceada. Una sonrisa encantadora que hechizó a Anzu
(y a todas las chicas en el salón) Y si bien el uniforme no lo dejaba ver, su
musculatura estaba más desarrollada que cualquiera de los chicos del salón. Ése
era Amin Vom Hügel, el muchacho que había venido desde las tierras de Maradona
y del tango (2) Y sabía bailarlo.
Le llovían las preguntas en el recreo, y Amin las contestaba lento,
tratando de no equivocarse demasiado en las palabras. Le iba bastante bien,
pero a veces se equivocaba. Ya en la salida, Anzu lo encontró libre y empezó a
conversar con él, pero a veces debía decir dos veces las cosas, para decirlas
bien.
-Es que no me acostumbro a éste lenguaje todavía, disculpa- dijo Amin.
-No te preocupes, ya te vas a acostumbrar- dijo Anzu, emocionada. Tenía
razón, Amin era todo un príncipe azul, y no sólo por el color de su sus ojos.
Yuugi se acercó, sonriendo amistosamente al recién llegado. Yami no
dejaba de sentir desconfianza, pero Yuugi no creía que eso estuviera
justificado. Era un chico muy amable, y sabía bastante para ser de otro país.
Por lo menos en las materias que no fueran historia o geografía.
-Bienvenido a Japón- le dijo el pequeño, sonriendo.
-¿Eres Yuugi Mutou, el campeón de Duelo de Monstruos?- dijo Amin,
mirando a Yuugi sorprendido.
-Eh, sí- dijo Yuugi, algo nervioso. Yami se puso tenso.
-Parecías más alto en la TV. Soy Amin Vom Hügel, es un honor conocerte-
-¿Eh?-
-Algunos de tus duelos se transmitieron por TV satelital, y una amiga
mía los grabó todos. Después de eso empezó a jugar Duelo de Monstruos y le
gustó, y dijo que si te veía, que te agradeciera-
-¿E... En serio?-
-Sí, así es, ella fue quien me enseñó japonés, Se llama Alicia Castro.
Sin ningún parentesco con Fidel(3)-
-Oye, ¿y juegas Duelo de Monstruos?- se metió Jouno, quien había llegado
de golpe y porrazo.
-Sí... con Alicia. Pero no estoy a su nivel- y pareció recordar algo
–Ah, casi me olvido. Alicia me dijo que si te encontraba, te diera esto- buscó
algo en su mochila y sacó algo pequeño envuelto en papel de regalo. Una carta
de Duelo de Monstruos –Alicia dijo que la encontró en una baraja que compró...
Y como está en japonés, creyó que te serviría más a ti-
-Ah, gracias- dijo Yuugi, tomando el paquete. La mayoría de las chicas
ya se habían ido, y quedaban dos o tres mirando al grupo a la distancia. Yuugi
abrió el paquete curioso, y casi se le cae de las manos el ver qué carta
contenía.
Era una Dragón blanco de ojos azules.
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-Quiero tener un duelo con ése Amin la próxima vez que lo veamos- dijo
Jouno, preparando su baraja al día siguiente en el receso de la escuela.
-Yo aún sigo sorprendido por lo de la carta- dijo Yuugi –Abuelito se
sorprendió mucho cuando la vio-
“Sigo pensando que ése Amin se trae algo raro” dijo Yami.
“Yami, no seas así”
“...”
“¿Yami?”
“Sigo desconfiando”
-Pero si es un encanto de chico... – dijo Anzu, por enésima vez en el
día –Y no soy la única que lo piensa. Todas las chicas del salón opinan lo
mismo-
-Eh- dijo Honda, sorprendido -¿Y por qué tú no vas a buscarlo?-
-Porque entró en el baño de hombres y no pude seguirlo-
-Ah- dijo Honda, con una cara rara. La verdad es que no se esperaba esa
respuesta.
-¡Ahí está, Yuugi!- dijo Jouno, señalando a Amin, quien salía hacia el
jardín a almorzar, rodeado de al menos diez chicas.
Hasta ahora, el único que no había abierto la boca para decir algo sobre
el alumno nuevo era Kaiba. Mokuba estaba muy excitado, pero el CEO no había
abierto la boca. Sólo lo había mirado de reojo un par de veces. Siempre se
decía que el imaginarse cómo serían las personas físicamente era una tontería,
pero éste chico no parecía latino, o al menos, no al estereotipo.
Y Mokuba se lo recordaba a cada instante. Era cierto, había venido, y
viviría con ellos. Kaiba había obviado comentarios, excepto el saludo de
cortesía y lo indispensable para que Amin supiera dónde dormiría. Después había
desaparecido. Esto sorprendió a todos, en especial a Yami, quien no dejaba de
mirar a Amin con ojos asesinos, aún dentro del Rompecabezas.
-Es algo... confuso para mí. Lamento darte éstas dificultades, Mokuba-
le dijo Amin, apenado.
-No te preocupes, va a ser un honor que vivas con nosotros- dijo Mokuba,
sonriendo.
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Amin dormiría en una habitación cercana a la de Mokuba. Había molestado
a Kaiba para que lo pusiera al lado, pero Kaiba no había cedido. En fin, Mokuba
se rindió. Después de todo, estaban cerca. Amin resultó ser un chico muy
amable, aunque a veces se olvidaba y hablaba en español. Pero se daba cuenta
enseguida y volvía a hablar en japonés. Kaiba se había enterado que Amin le
había dado el Dragón Blanco a Yuugi y hasta Amin se dio cuenta que estaba más
tenso que de costumbre.
-¿Dije algo malo?- quiso saber Amin.
-¿De dónde sacaste el Dragón Blanco de ojos azules?- preguntó Kaiba,
serio.
-Una amiga me lo dio, y me dijo que se lo diera a Yuugi-
-¿Y cómo se llama?- quiso saber Mokuba, para romper la tensión de Kaiba.
-Alicia Castro. Ella fue quien me enseñó japonés, y me enseñó sobre su
cultura-
-¿Dónde consiguió la carta?- Kaiba tenía una voz dura, más dura de la
que Mokuba le había oído nunca.
-No lo sé, nunca me lo dijo-
Kaiba miró a Amin por un buen rato, con disgusto. Amin no entendía el
por qué de ése comportamiento, aunque quizás era porque...
-Lo siento, ella me dijo que se lo diera a Yuugi, y no supe qué era
hasta que él lo abrió-
Kaiba no dijo nada. Terminó de cenar y se retiró de la
mesa. Saludó a Mokuba y desapareció.
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Mokuba no sabía qué decir. Habían terminado de cenar, pero los dos
estaban pasmados por la actitud de Kaiba. Tratando de disculparse de alguna
forma, Mokuba le sugirió que jugaran a Duelo de Monstruos.
-No estoy a tu nivel... Así que por favor, no me apalees mucho, ¿sí?-
dijo Amin, ago apenado.
Empezaron a armar sus mazos. Amin tenía muchas cartas separadas en
grupos, algunas para cambiar, otras de fusión, otras eran el mazo de apoyo,
otras eran repetidas, otras estaban a ala espera de otras para poder ser usadas
y otras eran cartas que le gustaban pero que no usaba para jugar. Mezclaron sus
mazos y empezaron a jugar. Amin empezó.
-Bueno, espero no terminar tan rápido- dijo Amin, algo nervioso –Pongo
estas dos cartas bocabajo y un monstruo en modo de defensa, y con eso termina
mi turno-
-Bien- dijo Mokuba, concentrándose en el juego –Pondré una carta
bocabajo y un monstruo en modo de defensa, y con eso termina mi turno-
-Entonces yo pondré una carta bocabajo y otro monstruo en modo de
defensa-
-Yo usaré mi cambio de corazón, y tomo a uno de tus monstruos- dijo
Mokuba –lo sacrificaré junto con mi carta bocabajo para invocar a Wingweaver, y
ataco a tu carta bocabajo-
-Lo siento Mokuba, pero yo activo mi carta de trampa Trap Hole-
Mokuba puso su carta en el cementerio. Amin no era tan malo como decía.
Y Amin pensaba que Mokuba jugaba muy bien para su edad.
-Ahora activaré mi carta Caridad- dijo, poniendo la carta sobre el
tablero –y tomaré tres cartas de mi mazo. Descartaré a Marie the fallen one,
que me da 200 puntos de vida por cada turno mío, y a la carta de campo
Mountain. Ahora pondré a mi Lord de los Dragones en modo de ataque y lo
equiparé con mi carta bocabajo, la flauta para invocar a los dragones, y llamaré
a mi Dragón negro de ojos rojos. Y ataco directamente tus puntos de vida... Si
es que esa carta no es... –
-Waboku, sí- dijo Mokuba mostrando su carta bocabajo –Por lo cual, mis
puntos de vida están a salvo-
Seguían 8000 a 8000(4), y era el turno de Mokuba.
-Usaré mi carta mágica Espadas de Luz Reveladora, por lo que no podrás
atacarme por los próximos tres turnos. Y pongo a este monstruo en modo de
defensa-
-Bueno, primer turno- dijo Amin –Activo el Pote de la codicia y saco dos
cartas más de mi mazo- miró sus cartas y tomó una –Y con esta carta te causo
800 puntos de daño directo-
Ookazi. Claro, no podían atacar sus monstruos pero las cartas mágicas y
de trampa sí.
-Ahora coloco a otro monstruo en modo de defensa y coloco una carta
bocabajo, y con eso termina mi turno- dijo Mokuba.
-Entonces yo coloco este monstruo en modo de defensa, y con eso termina
mi turno- dijo Amin.
-Yo sacrifico a mis dos monstruos en el campo, y llamo a Sumonn Skulll.
Y no ataco-
-Bueno, yo tampoco puedo atacar por este turno- dijo Amin –Así que
pondré otro monstruo en modo de defensa y con eso termina mi turno-
-Yo ataco con mi Sumon Skull a tu Lord de los Dragones- dijo Mokuba –Y
con eso termina mi turno-
-Y yo activaré mi carta bocabajo, junto con su efecto flip- Amin dejó ver
una de sus cartas bocabajo: era un Hiro´s Shadow Scout. Mokuba sacó las
primeras tres cartas del tope de su mazo y se las mostró: el Mago oscuro,
Raigeki y el Revive al Monstruo.
Amin había terminado su turno. Ahora le tocaba a Mokuba. Atacó con su
Summon Skulll al Hiro´s Shadow Scout. Ya le llevaba más de tres mil puntos de
vida de ventaja a Amin.
-Invocaré a otro monstruo en modo de defensa, y activaré ésta carta-
dijo, bajando al tablero un Spellbinding circle –Tu Cráneo no podrá atacar.
Utilizaré la carta de Polimerización, y fusionaré a mis dos monstruos bocabajo,
el Mago del tiempo y el Bebé dragón, para invocar a mi Thousand dragon. Y no
ataco-
Mokuba colocó una carta bocabajo y terminó su turno. Tenía al Mago
Oscuro, pero no podía invocarlo en ése turno.
-Ahora usaré dos cartas mágicas- dijo Amin –Primero, eliminaré mi
Spellbinding circle. Activaré mi cambio de corazón y luego, con la
polimerización, lo fusionaré con mi Dragón Negro de ojos rojos. Ataco a tu
carta bocabajo con mi Thousand dragon, y luego ataco directamente a tus puntos
de vida con mi Black Skull dragon-
El duelo se había emparejado. Amin tenía sólo 50 puntos menos que
Mokuba. Y era el turno de Mokuba.
-Pongo un monstruo bocabajo en modo de defensa, y activo el Hoyo negro- Amin
puso sus dragones en su cementerio.
-Lástima, me gustan los dragones-
-A mi hermano también- dijo Mokuba –Tiene tres Dragones blancos de ojos
azules en su baraja, son sus cartas favoritas- volvió a concentrarse en el
juego -Y te ataco directamente con mi Princesa del fuego, que inflige 500
puntos de daño directo además de sus 1300 de ataque, y aumenta mis puntos de
vida en 500-
Ahora Mokuba estaba más de mil ochocientos puntos arriba, pero Amin no
era fácil.
-Pondré mi carta de Chivos expiatorios, y con mi carta de Revive al
monstruo invocaré a mi Black Skull Dragon. Ataco a tu Princesa del fuego, y con
eso termina mi turno-
-Usaré mi jarrón de captura dragones, y tu dragón quedará atrapado- dijo
Mokuba –Y colocaré una carta bocabajo en modo de defensa, para terminar mi
turno-
Empezaban a quedarles pocas cartas. El fin del duelo estaba cerca.
-Y yo usaré al flautista para sacar a mi dragón- dijo Amin, mostrando su
carta de monstruo –Y disculpa, pero creo que olvidaste los poderes que mi carta
Marie the fallen one me da, Mokuba. Y usaré a mi Hada inyección Lily, dándole
2000 puntos de mi vida para darle 3000 puntos de ataque extra, y con los dos
ataco directamente tus puntos de vida-
Mokuba se sorprendió. Le había ganado a la primera, y Amin se notaba
algo apenado de haberlo hecho.
-Gracias por dejarme ganar, Mokuba - dijo Amin, algo avergonzado.
-No te dejé ganar, me ganaste limpiamente. Te felicito Amin, eres muy
bueno- Mokuba sonrió y le tendió la mano a Amin, quien la estrechó con fuerza.
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(1)Si señores, Yamato de Digimon 02. Amin es su cuasi reflejo, sólo que
es algo más... atractivo y corpulento, en el buen sentido de la palabra ^_~
(2)Los dos infaltables mencionados cuando alguien dice que es de
Argentina en un país extranjero que no sea limítrofe (a veces ni así)
(3)”Sin ningún parentesco con Fidel” Mi abuela es admiradora de Fidel, y
en algún lado tenía que poner esta frase.
(4)Recuerden que las reglas serán las que usamos nos, los mortales, así
que en vez de los clásicos 4000 puntos, hay 8000 para cada uno.
Debo confesar que tenía hecho este capítulo, pero lo releí y no me
gustó, así que lo rehice. En teoría, el duelo iba a ser contra Yuugi, y Amin
iba a ir a casa de Yuugi, pero al final salió así. Eso encaja más con mis
planes. O quizás... nos sé, el tiempo dirá. El tema es ahora cómo armo el
tercer capítulo...
Nos leemos
Nakokun
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