Harry Potter y el espejo de Long

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1: Urrim y Marlo

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Ésa mañana, Dudley estaba especialmente insoportable. Se había caído de la cama, haciendo retumbar toda la casa, y despertando a todos. Hedwing se puso a chillar, su jaula se había caído y la había golpeado, y Harry tuvo que sacarla para que se tranquilizara. Pero después, se escuchó un berrido como de un cerdo, y la tía Petunia corrió a la habitación de Dudley.

Harry fue también, aunque el tío Vernon lo apartó, tirándolo al piso. Dudley se había caído sobre su propio brazo y, al intentar moverse, se lo había quebrado por su propio peso. Lo llevaron al hospital, todavía en piyama, y le administraron calmantes, pero sólo después que su madre le prometiera un gran helado de chocolate se calló. Le enyesaron el brazo y volvieron a casa a las dos horas, con órdenes estrictas de comer muchos lácteos y de mover lo menos posible el brazo. Harry terminó siendo asignado como ayudante de Dudley, quien lo había molestado toda la mañana con pedidos tontos, tales como “cámbiale el canal” ó “ábreme la puerta de la heladera”.

Por suerte, ése día pasaban muchos programas favoritos de Dudley en la televisión, y Harry pudo comer y alimentar a Hedwing relativamente tranquilo.

Sólo faltaba un mes para que empezara el nuevo año en Hogwarts, el sexto, y Harry esperaba ansioso la carta. Ron lo había invitado a ir, pero tío Vernon dijo que sólo cuando Dudley se hubiera curado. Así que le respondió a Ron que debería esperar, porque tenía que cuidad a su primo, con el brazo roto por su propia gordura. Ron le respondió que, si quería, le podía enviar un crecehuesos en forma de caramelo, pero Harry se negó: por más que Dudley se curara, se pasaría toda la noche berreando, y la culpa la cargaría él, y con algo de razón...

El hueso tardó dos semanas en soldarse. Cuando al fin Harry pudo irse de la casa de los Dursley, le cerraron la puerta en las narices. Harry había decidido tomar el Autobús Noctámbulo, después de agotar todas sus ideas. Dudaba que se pudiera volar en escoba cargando su baúl sin hacer algún hechizo para volverlo liviano, y ya había recibido una sanción del Ministerio de la Magia por ser mago menor de edad y usar su magia fuera de la época de clases.

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El viaje fue tan malo como el primero, pero logró llegar a La Madriguera antes del amanecer. Allí lo esperaban Ron y su madre, además de Percy y los mellizos Fred y George. Lo recibieron con la calidez de siempre, y Harry volvió a sonreír después de meses de no haberlo hecho. Allí pasó sus últimas dos semanas de vacaciones antes de regresar al colegio.

Por suerte, no vieron a Malfoy en todo el viaje. Hermione llegó diciéndoles que éste año sería muy difícil, porque el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras era muy exigente.

-¿Otro?- preguntó Ron, extrañado –Creí que no iba a venir ninguno, con lo que pasó con los anteriores... –

El primer profesor de ésa materia, Quirell, había resultado ser un seguidor de Voldemort. El segundo, Gilderoy Lockhart, quedó en un estado de atontamiento amnésico cuando intentó hacer un hechizo desmemorizante. El tercero, Reamus Lupin había renunciado por ser un Hombre-lobo. El cuarto, Alastor Moody, había resultado ser un seguidor de Voldemort encubierto, tomando la poción Multijugos para no volver a su verdadera forma. Y el quinto había demostrado ser tan similar a Snape, que casi se fueron los dos, enojados el uno con el otro, pero Snape se había quedado.

-Siempre y cuando no sea como el anterior... – dijo Harry.

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Ése año había una especial agitación entre los nuevos alumnos. Habían llegado desde Londres dos gemelos de nueve años, muy similares a Harry, según decían, y que tenían una vacante en una de las asociaciones mágicas más antiguas de todo el mundo, La Orden del Dragón. Lo que nadie entendía era cómo los miembros de ésa asociación habían viajado de China al Reino Unido sólo para decírselo a sus tutores, cuando los gemelos tenían seis años. Suponían que los dos tenían grandes poderes, y por eso nadie les había hablado en todo el viaje.

Harry sonrió. Él sabía cómo se sentía eso. Ser el centro de atención desde tan pequeño debía haber sido extraño y algo molesto. No tuvo problemas en identificar a los gemelos; era verdad eran muy similares a él.

Los dos tenían la piel pálida. Eran iguales ente sí, pero uno parecía más tímido que el otro. El pelo de los mellizos estaba prolijamente cortado, con el flequillo desmechado dividido en dos. No eran flacos como él, pensó Harry, sino más bien normales, y hasta tenían lentes, pero sus ojos eran amables. Hacían casi los mismos movimientos sin darse cuenta, o así le pareció a Harry.

Llegó la profesora McGonahall y empezó a leer los nombres. Harry, Ron y Hermione esperaron, para oír el nombre y el apellido de los gemelos.

-Sword, Marlo- dijo la profesora, y el que parecía el más tímido se adelantó con paso firme. Le pusieron el Sombrero Seleccionador en la cabeza, y, después de unos instantes, el Sombrero gritó “Griffindor” y toda la mesa lo recibió calurosamente.

Marlo se sentó en el lado de los nuevos, pero no estaba nervioso, sino feliz de estar allí. Después le llegó el turno a su hermano.

-Sword, Urrim-

Marlo miraba a su gemelo sonriente, y el sombrero se tardó más en decidirse, pero al fin gritó “Griffindor” y su gemelo lo recibió calurosamente. Así siguieron con el resto de la lista.

Dumbledore se levantó de su silla, pidió silencio y empezó a hablar.

-Un nuevo año comienza- empezó, solemnemente –Tengo algunos anuncios que decirles antes de empezar la cena.

“Primero, tenemos un nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Llegará mañana debido a algunos retrasos en su viaje, así que por la mañana los alumnos que tengan ésa materia no tendrán clase.

“Segundo, debo decirles a los nuevo alumnos –y a algunos viejos- que la cúpula norte está prohibida para todo alumno, a menos que quiera tener una muerte horrible –hubo algunas risas, pero Dumbledore siguió- Es sólo por éste año, y el que no obedezca será severamente castigado –las risas cesaron-

“Tercero, las prácticas de Quidditch se realizarán en el segundo mes de clases por algunos inconvenientes –exclamaciones de asombro y desilusión por todas partes- que serán solucionados pronto, y mientras más rápido se resuelvan, más pronto se iniciarán los entrenamientos.

“Ahora, ¡a comer! –terminó Dumbledore.

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La cena de ése año fue tan espléndida como las anteriores. Harry miraba de tanto en tanto a los gemelos, y notó con cierto malestar que Malfoy también los miraba con el mismo interés. Al terminar la cena, todos se dirigieron a la Sala Común, pero cuando llegaron a sus dormitorios se encontraron con una sorpresa; en vez de cuatro camas, había seis.

-Pero, ¿quiénes vendrán a nuestra habitación?- se preguntó Nerville.

-No lo sé- dijo ron.

-Nosotros dos- dijo una voz a sus espaldas. Todos se dieron vuelta.

Allí estaban los gemelos Urrim y Marlo Sword, sonriéndoles.

-Pero... – Empezó Dean Thomas -¿Acaso no son muy pequeños para ir en sexto?-

-Es que nuestro abuelo quiso enseñarnos a los dos cuando éramos pequeños... y después leímos y practicamos mucho- dijo Urrim.

-Espero que no les moleste- dijo Marlo.

-No para nada- dijo Harry.

-Yo soy Urrim- dijo uno.

-Y yo, Marlo- dijo el otro.

-Yo soy Nerville Longbottom-

-Dean Thomas-

-Ron Weasley-

-Harry Potter-

Los gemelos saludaron a todos, pero no le preguntaron nada a Harry, excepto si debían dejar sus escobas en su cuarto o si había un lugar especial donde ponerlas.

-Yo tengo una Saeta de Fuego- dijo Harry, interesado -¿Cuáles son las suyas?-

-Los dos tenemos unas Ryukaze- dijo Urrim.

-Son japonesas, nos las enviaron unos parientes lejanos- dijo Marlo.

-¿Quieres verla?- Harry asintió. Los otros tres chicos también estaban interesados y se acercaron. Harry sacó su Saeta de Fuego.

Las Ryukaze tenían el mango más fino y recto que su Saeta de Fuego, y las varillas de la cola no se quedaban quietas, sino que flotaban, como mecidas por un viento invisible. En el mango estaba escrito con tinta verde unas kanjis japoneses, que Harry supuso que era el nombre de la marca. A su lado, la Saeta de Fuego era un modelo del año pasado, pero Harry estaba más interesado en ver a otros chicos con otras escobas.

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Se hubieran quedado toda la noche hablando de escobas si el prefecto no les hubiera recordado que era hora de dormir, así que guardaron sus escobas y se metieron a la cama. Todos se durmieron de inmediato, pero Harry se quedó pensando que ésos dos chicos se parecían mucho a él... y no sólo en lo físico. ¿Acaso él hubiera sido como ellos si hubiera vivido con sus padres?

¿Acaso ellos dos tienen una historia parecida a la mía?

Se sorprendió co la última pregunta que se había hecho. Sí, tal vez los gemelos tuvieran una historia similar a la suya... Si eran tan avanzados como para ir en sexto a los nueve años, debían ser muy hábiles. Pero él –Harry- había crecido con los golpes que le dio la vida, y si bien había madurado, le hubiera gustado tener una vida normal. No sabía si los Sword eran una familia de magos, pero supuso que sí, porque si no, no tendrían escobas el primer año. O al menos, su abuelo sí era mago, lo que era una suerte para ellos. Harry no había tenido ningún apoyo de los Dursley, al contrario, lo detestaban por ser un mago, pero al menos los gemelos tenían alguien que los apoyara.

Cuando se decidió a dormir, escuchó que uno de los gemelos le hablaba.

-Buenas noches, Harry-

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A la mañana siguiente, el Gran Comedor desbordaba de actividad. Los gemelos llegaron detrás de los otros alumnos de sexto, y Nerville les dijo a Urrim y Marlo que. Si querían, se sentaran junto a ellos, ya que compartirían las clases. Los dos aceptaron, y Nerville se sentó a un lado de los gemelos, y Harry en el otro. Tal vez sólo le habían dicho buenas noches porque alguno de los dos estaba por dormir.

-¿Durmieron bien anoche?- preguntó Marlo.

La mayoría contestó que sí, pero Harry dijo que había tenido un sueño extraño. Había soñado que en la torre norte había un gran dragón, uno chino, de color rojo, pero que a veces parecía tener la piel de color verde. Dean le dijo que, si tenía dudas, que le preguntara a la profesora de Adivinación.

-Sí, ya me lo imagino- dijo Harry, sonriendo –“Eso significa, Harry, querido... “-

-“Que tu muerte está muy cerca”- completó Ron -Siempre dice que uno de los alumnos vaa a morir al principio de cada curso- les explicó a los gemelos.

-Gracias por advertirnos- dijo Urrim.

-Ya le dijeron eso a uno de nosotros- dijo Marlo –Y aquí nos ven-

-Parece que es epidemia nacional- dijo Dean, y todos se rieron.

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La primera clase fue la de Pociones. Éste año volvían a tenerla con Slyterin, y mientras copiaban el horario decían que era una maldición.

-A veces las cosas parecen salir mal porque sí, pero todo tiene una razón- dijo Urrim.

-Aún así, esto de tener Pociones con los Slyterin es lo peor de todo el horario- dijo Ron.

Al llegar al aula, Harry esperó encontrarse con Malfoy en la puerta, con algo para comentar y hacer sentir mal a alguien. Sin embargo, todos entraron y vieron que los únicos que faltaban eran él y los gemelos. Harry se paró y volvió, y escuchó una conversación entre los tres. Una gárgola le tapaba la visión, pero reconoció las intenciones de Malfoy.

-Es un gusto conocerlos a los dos- dijo la voz de Malfoy –Lástima que no hayan ido a Slyterin, allí siempre hay magos excelentes... – después siguió –Aún están a tiempo, si quieren cambiar de casa-

-Lo sabemos- dijo Marlo, su tono de voz era algo menos firme que la de su gemelo.

-Pero preferimos quedarnos donde nos han destinado- terminó Urrim.

-¿Les han dicho que se parecen mucho a Potter? ¿Es por eso que quieren estar en Griffindor?-

-No es la casa, sino las personas que la componen, la que la hace grande- dijo Urrim.

-Disculpen, no quise ofenderlos. Pero creo que deben saber que hay algunas... personas como Granger, una sangre sucia, y Weasley, que no son de nuestro nivel... – dijo Malfoy, con voz melosa.

-Hemos oída hablar de la lealtad de Ron, y del empeño de Hermione- dijo Marlo.

-Nos parecen un mago y una bruja muy buenos- dijo Urrim –Y sabemos muy bien quiénes son-

-Oh, pero deben saber que algunos no son los indicados para ustedes... –

-Nosotros sabemos bien quiénes son los indicados, gracias- dijeron los dos a coro, y después se despidieron.

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No vieron a Harry, y después pasó Malfoy, enojado. Harry entró sin que ninguno de los tres lo viera, y se sentó al lado de Ron. Malfoy le había dicho casi lo mismo la segunda vez que se habían encontrado, y ahora los gemelos lo repetían... Tenían más cosas en común de las que él había pensado en un principio.

Snape entró, y dio la clase con su acostumbrado malhumor. No era ningún secreto que quería el puesto de Defensa contra las Artes Oscuras, y al menor descuido les quitó diez puntos a Griffndor, y cuando iba a seguir notó a los gemelos.

-¿Ustedes son Urrim y Marlo Sword?- les preguntó con voz queda. Los gemelos asintieron –Espero que no se comporten como otro alumno, bastante parecido a ustedes... – dijo, y Harry hubiera sabido, aunque no lo mirara, que lo estaba observando a él.

-Me han dicho que estudiaron mucho antes de venir a Hogwarts- siguió Snape -¿Qué obtengo con tres cucharadas de hojas de malva en polvo hervidas en vinagre y disueltas en licor, con tres pelos de unicornio y expuesta a tres lunas llenas?-

Hermione se quedó boquiabierta: era una de las pocas veces en su vida que un profesor hacía una pregunta que ella no podía contestar. Pero para asombro de todo, los gemelos contestaron a coro.

-Tres cucharadas de hojas de malva en polvo hervidas en vinagre, disueltas en licor, con tres pelos de unicornio y expuestas a tres lunas llenas dan como resultado un excelente reanimador de plantas muertas, pero si se excede en su dosis las plantas pueden volverse espinosas y perder sus flores. Además, si en vez de hervirlas en vinagre se le agregan dos gotas de extracto de luparia, se obtiene un excelente remedio contra el odio, ya que duerme en una hora a quien lo toma disuelto en un líquido y, al despertar, no recuerda el motivo del odio- terminaron, ante el asombro de todos.

Snape se quedó con la boca abierta, sin poder creerlo. Todos los miraban, y se repuso en unos instantes.

-Bien, tal parece que sí tenemos a alumnos que buscan información suplementaria y no se conforman con lo mínimo indispensable que se les exige para su educación... – dijo, mirando a Nerville, quien se puso colorado hasta las orejas –Ojalá todos los alumnos hicieran eso- terminó, y siguió con la clase, absteniéndose de preguntarles nada a los gemelos.

-Señorita Granger- la llamó Marlo cuando sonó el timbre del recreo –Espero que no esté enojada con nosotros-

-No, para nada- respondió ella -Es que me sorprende que sean tan pequeños y sepan tanto-

-Oh, nuestro abuelo nos hablaba mucho de magia, y nos empezó a enseñar desde los cuatro años, más o menos- dijo Urrim –Así que te pedimos disculpas si te ofendimos de alguna manera-

-No hay problema- dijo Hermione –Pero díganme, ¿dónde consiguieron ésos datos? No están en ningún libro de los que nos encargaron para éste año, ni en los anteriores... –

-En realidad, nuestro abuelo tenía libros raros. De los antiguos, ahora deben tener más de quinientos años, y había muchos hechizos antiguos... algunos se han olvidad, pero creo que el profesor Snape quería ver si habíamos investigado- dijo Urrim.

-¿Pueden decirme los nombres y los autores de algunos, por favor?- dijo Hermione, sacando un trozo de pergamino y destapando su tintero. Sacó su pluma y esperó.

-No creo que los encuentres fácil, pero... Tú lo pediste. “Hierbas y hongos de la antigua China” de Yue Long; “Los Forjadores de la Luz” de autores varios... allí hay muchos hechizos interesantes, aunque son muy difíciles... Y otro muy completo es “Los otros poderes” de Mireia Von Huggel, pero está en alemán, explica qué otros poderes se pueden usar si se es un mago- dijo Urrim.

-Y sin olvidar “Los diez magos y brujas más grandes de Asia” de autores varios, es una compilación con los hechizos que inventaron los chinos... es muy útil, sobre todo en defensa, pero lo más cercano al inglés que encontrarás en español- dijo Marlo.

-Hum... – dijo Hermione –Veo que su abuelo tenía una biblioteca muy especial... Pero muchas gracias. Tal vez encuentre algún ejemplar en al biblioteca. Adios y muchas gracias de nuevo- termina ella, guardando sus cosas y yéndose hacia la próxima clase.

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Hola! Mi primer Fanfic dedicado a algo que no es nipón!!! Mirá vos las vueltas de la vida... Soy Nakoruru, gran lectora, sobre todo de ficción y del maestro Tolkien. No pude resistir hacer un Fic sobre Harry y mis dos personajes favoritos... aunque Urrim y Marlo tendrán algunos cambios en cuanto a su historia, así que si leyeron ni Fanfic anterior donde hablaba de ellos (“Dragones de fuego”, sobre MK Rayearth) no crean que se lo saben todo, porque ahora decidí innovar y pondré a más personajes míos... Pero tendrán que esperar para leerlo.

Chau

Nakoruru

[email protected]

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