El lago del
recuerdo
Ferio practica con la espada en su habitación. Se ha sacado parte de sus ropas de príncipe, para tener más libertad de movimiento. Está cansado. Lleva mucho tiempo así, por lo que decide parar y reposar un rato.
Ya
es la hora del almuerzo, pero Ferio no tiene hambre, sino sed. Decide bajar un
rato a la fuente del jardín del castillo.
El
jardín está desierto. Como era un lugar soleado, no le extrañó que todos
decidieran irse a lugares más frescos. Los cisnes no están nadando. El agua
está lisa como un espejo. Demasiado lisa.
Ferio
se acerca y mira su reflejo. Está sonriendo. Una gota de sudor suyo cae en la
fuente. Eso no le extraña ya que él también sonríe y ha hecho mucho ejercicio.
Pero notó que había algo mal cuando, al intentar tocar su reflejo, hubo sólo
cuatro ondas, pese a que movía la mano, y su reflejo lo tomó e intentaba
tirarlo al agua.
-¡¿Qué
está pasando?!- grita Ferio, pero no hay nadie que lo escuche-¡SUÉLTAME DE UNA
VEZ!-
Pero
el reflejo es muy fuerte y al final logra que el príncipe caiga.
Algo
extraño sucede. Luego de descender unos diez metros, arrastrado, cae suavemente
en la sala del Pilar. Está tal y como estaba cuando la Princesa Esmeralda era
el Pilar de Céfiro. Muchos recuerdos acuden a la mente de Ferio entonces...
Ascot
está en su aldea natal. Ésa casa celeste era la suya. La puerta está abierta y
el hechicero no pierde su oportunidad.
Está
exactamente igual que antes. Es una casa de un solo piso, con muebles de madera
y un laboratorio subterráneo en donde su padre ejercía sus hechizos. Ascot era
hijo de un mago y una cefiriana. Pese a ser un híbrido poco común, no tuvo
mayores problemas en su infancia.
Abre
una puerta. Es su habitación. Era hijo único. Su cama con una sábana blanca con
pintitas celestes armoniza perfectamente con las cortinas blancas y la mesa de
luz. Sus juguetes, principalmente lápices de colores y hojas para dibujar a sus
“amigos”, aunque también hay una pelota y varios peluches, se ordenan en una
estantería de tres pisos.
El
hechicero toma una criatura de peluche, con melena de león, cabeza de tigre,
cola de pantera y cuerpo de elefante, y lo abraza. Una lágrima corre por sus
mejillas.
-Extrañaba
todo esto- dice con voz llorosa.
-¿Qué
es lo que extrañabas, querido?- pegunta una mujer con pelo largo y marrón y
ojos verdes. Su tez es clara y la mujer es muy hermosa-No has salido de aquí en
una hora, pensé que no estabas, como siempre te escapas al bosque a jugar con
tus criaturas... – le dice ella, con voz medio de reproche, pero bromista y
cariñosa.
Ascot
se queda petrificado. Pero luego corre al encuentro de la mujer y la abraza,
llorando.
-¡Mamá!-
Guru
Clef nota que su cuerpo se convierte en agua. Supone que es por el agua
ingerida y suelta el vaso. Pero es tarde. Se convierte en líquido por completo
y como charco es atraído hacia el lago del castillo.
Apenas
se mezcla con el resto del agua, nota que hay un resplandor a sus espaldas. No
puede descifrar qué es con sus poderes. Al darse vuelta, una luz lo encandila,
y se tapa la cara con un brazo...
Cuando
lo retira, se da cuenta que está en un lugar que él conoció muy bien... Su
escuela de magia. Es un castillo aún mayor, por lo menos tres veces más grande,
que Hogwarts (léase las obras de Joanne Rowling) y era para magos superiores al
resto. Guru Clef siempre omitía decir a qué escuela iba cuando sus amigos se lo
preguntaban en las vacaciones.
Empezó
a recorrerlo. Había aterrizado en el patio, que parecía sacado de un cuento de
hadas. Las flores siempre estaban, ya que había de todas las estaciones y de
todo el mundo. Las torres eran altas y rozaban las nubes, por lo que no era
raro que una entrara en la habitación por las ventanas. En verano era
agradable, ya que eran frescas, y en invierno se tenían que abrigar y
protegerse de las batallas de nieve. Hasta se organizaban partidos de Quidditch
en miniatura, con muñecos, escobas y pelotas de nieve. En eso era en lo que la
mayoría de los magos ponía más empeño.
Lantis
se sienta. Si ésta es la fuente, eso quiere decir que todavía está en el
castillo. Pero luego de recorrerlo, se da cuenta de que está vacío. Ni siquiera
Guru Clef está allí, ni en la sala del trono. Una gota de sudor cae al piso.
Lantis
se da vuelta y se encuentra con cierta chica pelirroja y con trenza larga. La
chica se abalanza hacia el guerrero y lo abraza, sonriendo.
-¡Lantis,
te he extrañado tanto!-
El
guerrero la abraza a su vez, luego de reponerse de la sorpresa.
-Yo
también Hikaru, yo también-
Ferio
decide salir de allí. Son recuerdos muy felices, pero sólo eso: recuerdos. No
son reales... Una lágrima suya cae al piso.
Entonces
escucha una voz que lo detiene y o deja helado:
-Hermanito,
¿porqué te ves tan pronto?- era la dulce voz de la princesa Esmeralda.
Ferio
se da vuelta lentamente. Su hermana está allí y no lo puede creer. Al final se
quiebra y llorando, se tira en su regazo, sin notar que su cuerpo es el de un
niño de cinco años ahora.
-¡Hermana,
te he extrañado tanto!
Umi
termina de practicar esgrima en el club. Como es un poco tarde, decide llamar
un taxi para ir a su casa. Al legar sus padres no están: o por o menos eso
parece.
“Se
habrán olvidado de que hoy es... “
-¡FELIZ
CUMPLEAÑOS!- Hikaru, Fuu, los padres de Umi y otras chicas de la escuela y el
club de esgrima aparecen por todas partes.
-¿Pensaste
que nos íbamos a olvidar?- preguntó Fuu.
-¡Pues
ni lo sueñes!- le dijo Hikaru.
Ascot,
lego de encontrarse con toda su familia, padre y madre, no quiere separarse de
ellos. Sus padres no muestran ninguna inquietud en ése cambio de carácter, y su
madre hasta le hace sus galletas favoritas.
-¡Chocolate
y miel, para mi querido hijito Ascot!- dice Sonomi.
-¡Yo
quiero una!- dice Fobos, el padre del joven hechicero, alargando la mano para
servirse.
Todos
comen las galletas, pero Ascot nota algo raro. Su padre no era tan animoso,
pero sí era cariñoso y querido. No había visto a nadie hasta que él recordó en
dónde estaba y derramó una lágrima. Las galletas eran más dulces de las que
estaba comiendo. Y a su padre le gustan las galletas con crema, no solas.
“Creo
que algo raro está pasando...” piensa el joven hechicero.
Hola!
Las cosas empiezan a tomar forma. Éste sí que será un Fan Fic de menos de seis
capítulos, pero de partes más largas. Aquí tiré la casa por la ventana, y
empecé con algo nuevo (aunque ponga alguna cosita de mis Fan Fics anteriores, sólo
tal vez...) Pero bué, no los dejaré descansar por mucho. En éste Fan Fic
las tres guerreras casi no aparecen, quise darle un poco más de importancia a
los habitantes de Céfiro. Puse a Umi como fondo porque la historia gira en
torno al agua y a los recuerdos. “El ser humano es como un vaso de agua:
puede parecer poco bello por fuera, pero cristalino por dentro” ^-^
Pero
como deberán leer las partes siguientes, no los retengo más. Me despido y ya lo
saben:
Nos
vemos!
Laura
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