El lago
del recuerdo
Ascot corre por los pasillos del palacio. No puede ver en dónde está ni sabe
porqué corre, pero lo hace y no sabe hacia dónde se dirige. Aparece una figura
femenina entre las sombras. Su cabello es largo, azul y está suelto. Ascot
sigue a la misma velocidad y se encentra con Umi.
-¡Umi!- exclama el hechicero, encantado-
¿Cómo... ?- pero no puede terminar la frase.
Umi lo mira cuando el hechicero empieza a
hablarle, pero luego da una vuelta completa y aparece Presea, la verdadera, con
el traje que usaba para trabajar. Mira al aterrorizado Ascot con malignidad y
sonríe.
-Tú eres un asesino... –
-Presea, yo... – empieza el otro, con un
nudo en la garganta.
-¿Piensas que Umi y las demás se fueron
porque tenían que irse?- continúa la armera- Por supuesto que no. Guru Clef las
alejó, y en especial a Umi, para que no las lastimes... Sabía que algún día tu
verdadero poder iba a despertar, y eso sería el fin de todo el planeta... –
-Presea, ¿qué estás diciendo?- pregunta el
confundido hechicero.
-Umi no te ama a ti y nunca lo hará- terminó con voz cortante la chica- Guru
Clef es su único y verdadero amor. ¡Lo único que siente Umi por ti es lástima!-
Éstas palabras terminan con Ascot. Su
flequillo se levanta un poco ante la sorpresa, dejando ver sus ojos abiertos
por el asombro y el miedo. “¿Será cierto lo que dice?” Piensa el hechicero, sin
moverse. “¿Soy sólo un pobre niño para Umi, y nada más?”
-Si no me crees- continuó Presea- ve y
pregúntaselo a Guru Clef-
Presea desaparece en las sombras. Ascot se
queda inmóvil y luego se derrumba, quedando arrodillado. No puede ser cierto.
No quiere que sea cierto.
Ascot despierta. Está en su habitación. Aún
está oscuro y las estrellas brillan en un cielo sin nubes. Ésa pesadilla lo
atormenta desde que las guerreras mágicas se fueron. Y en especial desde que
escuchó ésa conversación...
Ascot camina por un corredor, y pasa
delante de la puerta de la sala del trono, que está entreabierta. Al pasar
capta unas cuantas palabras.
-... no debe enterarse de esto- Era Guru
Clef, y le hablaba a Diva, la hermana gemela de Presea- Ascot se sentiría muy
mal al saber que Presea está muerta y que tú eres su hermana... -
Ascot sigue como si nada hasta que llega a
su habitación. Allí su cabeza se llena de recuerdos y de preguntas...
El hechicero decide abstenerse de dormir.
Se viste y baja al jardín. En el centro hay un hermoso lago de aguas
cristalinas donde viven algunos cisnes. Pero están durmiendo en sus hogares y
no hay ninguno nadando.
El agua está lisa como un espejo. Ascot
mira su reflejo. Sólo ve a alguien deprimido y triste. Una lágrima cae en el
lago. Ve a alguien, pero no está deprimido. Está sonriendo y ahora ríe. Ríe con
su voz, que no había reído desde dos meses luego de que su amor se marchara,
dos meses atrás, cuando escuchó a Clef...
-Ja ,ja, ja, ja, eres patético- le dice la
imagen- apenado eternamente por algo, sin importarte los demás... –
Ascot no dice nada. Está sorprendido. No
sabía que ése fuera un lago encanado. Por si las dudas, prefiere retirarse.
-Eso es, huye, tal como haces siempre que
tienes que afrontar un problema. Pero te aseguro que regresaré y tú conmigo- le
grita el reflejo, no demasiado alto pero sí los suficiente como para que su
real lo oiga.
Ascot no camina: corre hasta su pieza. Se
acuesta en la cama sin desvestirse y no reprime sus lágrimas.
“El reflejo tiene razón. Soy un cobarde. No
puedo afrontar los problemas. Pero no sé cómo hacerlo. Si yo fuera de otra
forma, con otro carácter, tal vez... “
Hikaru sale del Instituto CLAMP. Se despide
de sus dos amigas y se dirige al Dôjo Shidou. Sus hermanos aún no llegan porque
su instituto tienen clases con séptima hora.
-Ya que estoy, voy a practicar... – dice,
tomando el bokken (la espada de bambú <<¿remember Kuno Tatewaki?>>)
Empieza. Sus movimientos son rápidos y
certeros. Está así un buen rato, sin darse cuenta que pasa el tiempo. No se
cansa sino una hora más tarde.
-¡Puf!- exclama la pelirroja- creo que por
hoy es suficiente-
-Creo lo mismo, hermanita- le dice Saturno desde
la puerta- ¿desde cuándo eres tan buena?
Hikaru mira hacia la puerta. Sus tres
hermanos están allí, mirándola. La chica no se había dado cuenta y una gota cae
desde su nuca.
-Es que estuve entrenando un tiempo, y
ustedes no pudieron verme... –
-¿El profesor de esgrima de tu amiga Umi es
muy guapo y por eso eres así?- pregunta Mashiel, con cara de gato.
-¡¿Qué dicen?!- pregunta Hikaru- Para su
información, Umi tiene una profesora. Y de cuarenta años-
-¿Algún compañero guapo en la clase quizá?-
pregunta Cameo, con cara aún más gatuna que Mashiel.
Hikaru lo mira medio harta y luego de
convencerlos a los tres, se van a comer.
-Hoy tengo un compromiso, así que debo
irme- dice la chica pelirroja, saliendo por la puerta de calle.
Lantis va en busca de Ascot. Es la hora del
desayuno y el hechicero era puntual. Golpea repetidas veces, pero nadie
contesta. Decide entrar.
Adentro está todo en orden, la cama
tendida, el pijama guardado y todo limpio. El guerrero no entiende.
Como vino corriendo, pese a ser de buena
forma física, y está cansado, se sienta en una silla delante del escritorio.
Una copa de agua del mismo color que la laguna brilla sobre la mesa.
Lantis se la lleva a los labios. Apenas
termina de beber, cuando una parálisis recorre todo su cuerpo, y cae
inconsciente al suelo.
Ascot decide despejarse. Es demasiado para
un solo día. Sale de su habitación y empieza a caminar por el contorno del
Bosque del Silencio. Camina y camina, sin darse cuenta de que el sol está alto.
No siente hambre, sólo melancolía. Todos tienen a alguien que los ame, todos
menos él.
Sin darse cuenta, se interna en el Bosque
del Silencio. A pesar de ser una hora avanzada de la mañana, el rocío empapa
todo. El sol hace brillar las gotas pero no se evaporan. Se dispersan por el
aire. Ajeno a todo esto, el hechicero sigue caminando con la mirada perdida,
más y más adentro, hasta que se topa con algo que dos segundos antes no estaba
allí: una ciudad de aspecto cefiriano. Pero no hay gente.
Ascot comienza a recorrer el pueblo. Es un
pequeño. No ve a nadie. Entonces cree saber en dónde está...
Lantis despierta. No está en la habitación
de Ascot. Ni siquiera está en el castillo. Está en un jardín. Está transpirado.
Cree saber en dónde se encuentra, pero no está seguro. “¿Pero no había sido...
?” Se pregunta el guerrero.
En el suelo crecen flores blancas. “Son
iguales...” piensa Lantis “a las que dije a mi hermano que serían más bellas si
no necesitaran de un... “
Por primera vez, deja que sus lágrimas
corran. Se recupera enseguida. Pero cuando abre los ojos, se encuentra al pie
de una fuente, la misma en la que le había dado el medallón a Hikaru...
Guru Clef regresa preocupado a la sala del
trono. Ascot y Lantis no son de desaparecer sin avisar. Es primavera y hace
calor. Siempre había una jarra con agua fresca en una mesa discreta, al lado
del trono. Guru Clef se toma un vaso completo.
Entonces nota que su cuerpo se está
transformando...
Hola! Como tenía muchas ideas en la cabeza,
hice este otro Fan Fic. Creo que eso de “creo que no será una historia basada
en una obra de CLAMP” no podrá ser. Pero bueno, no me han enviado cartas bomba,
así que supongo que puedo seguir escribiendo sobre Rayearth.
Y ya saben:
Por lo visto, mis Fan Fics anteriores
gustaron mucho, dada la gran cantidad de mails alentadores que me enviaron.
Espero que éste siga el mismo camino...
Laura
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