Dragones de fuego
-¿Les gusta mi colección, niñas?- preguntó con voz alegre
–Creo que está incompleta... pero cuando tome el castillo de Céfiro, encontraré
muchas otras piezas valiosas... como ustedes-
Hikaru reaccionó.
-¡Libéralos ahora!- ordenó, furiosa.
-Oh, creo que no me entendiste- dijo Edonis –He dicho que ya
he ganado-
-Nosotras te derrotaremos y liberaremos a Céfiro de tus hechizos- dijo Umi, despertando de la sorpresa.
-¿Y cómo piensan hacerlo?- preguntó Edonis, burlón –Pude
borrar por completo de la memoria a dos de los seres más poderosos de Céfiro.
Pude transportar los cuerpos de los niños dragones del castillo hasta aquí y
encerrarlos en mis espejos, que no permiten contacto alguno, ni siquiera el
de sus almas... Y sin su ayuda ¿acaso creen que podrán ganarme?-
-Ellos nos han ayudado mucho- empezó Hikaru, desenvainando su
espada, que ahora tenía la empuñadora de dos dragones rojos con las alas
extendidas –Y es hora que nosotras les devolvamos el favor-
Umi la imitó, pero cuando pestañaron, Edonis ya no estaba.
-Aquí, mis niñas- dijo una voz, y las chicas se dieron vuelta.
Detrás de ellas había un gran espejo que llegaba a las
paredes. Habían llegado atravesándolo, y Edonis había entrado en él. Las miraba
con infinitos aires de superioridad. Las chicas no lo pensaron dos veces y se
lanzaron hacia él.
Fue como pasar debajo de una cascada de deshielo, pero no las
mojó. Edonis estaba en un lugar que no era negro, sino blanco, pero no había
nada en los alrededores, excepto el espejo. Edonis estaba frente a ellas, y su
sonrisa no había disminuido.
-Así que lo quieren por el camino difícil... – dijo, e hizo
aparecer una esfera del tamaño de una pelota de fútbol –era escarlata, pero
había algo que no se podía decir si era humo o algún líquido que se mezclaba-
en la palma de su mano.
Una explosión resonó por todo el lugar.
----------------------------------------------------
A Lantis algo le incomodaba. Tenía la sensación de que tenía
que hacer algo importante, pero no podía recordar qué. Estaba relacionado con
dos personas... dos niños, creía, y tres... chicas. Supuso que los niños eran
sus hermanos menores, pero algo le decía que no. Y había una pelirroja, que
llevaba una trenza, muy bonita. Sintió algo de calor en el pecho, y empezó a
recordar que tenía un perro llamado Hikari, y tres hermanos... ¿Pero los niños
tenían otro hermano?
Se dio vuelta en su cama, tratando de conciliar el sueño...
pero ésa inquietud no se iba. Sí, ésa chica pelirroja tenía tres hermanos
mayores, y ésos dos niños... eran iguales. Llegó a pensar que los había visto
en otro lugar, pero su memoria le fallaba. Y había dos chicas con le
pelirroja... Hikaru, eso, ella era Hikaru. Sus dos amigas eran más altas que
ella, una con un largo cabello azul y la otra con una corta melena castaña.
Pero los dos niños eran algo... algo nuevo, aunque ésa
no era la palabra. Ahora veía el resto del grupo con claridad. Había otras dos
personas con ellos. Un niño de pelo violeta vestido de blanco y un muchacho de
pelo castaño ataviado con el color verde.
La muchacha de pelo azul era Umi, o así creía que se llamaba.
Y la otra era Fuu, y llevaba lentes.
No sabía cómo se le ocurrían los nombres, pero los reconocía.
Estaba seguro que los había escuchado antes, de que los había
pronunciado. Y el niño de pelo violeta se llamaba... Guru Clef.
Ahora los veía a todos con claridad, menos al muchacho de pelo
castaño. Cuando recordó su nombre –Ascot- recordó haber hablado con él, pero
más con Clef... y con la pelirroja Hikaru que con el resto.
Y los dos niños le causaban una sensación extraña. No eran
amenazadores, pero trataban de decirle algo. Estaban a su lado, y sólo después
de unos segundos entendió que realmente estaban a su lado... Estaban a
un lado de su cama, y el guerrero se levantó, asombrado.
Los dos chicos eran idénticos. Pero Lantis podía ver a través
de ellos, y su imagen era algo borrosa. Creyó que estaba soñando, pero cuando
uno de ellos le tocó el rostro, se dio cuenta que eran de verdad.
-Lantis- empezó el que lo había tocado –Eres el primero que
logra romper el hechizo-
-¿Qué hechizo?- quiso saber el guerrero, confundido.
-Edonis es fuerte, pero hay algunas cosas que no puede
controlar- dijo el otro.
-Tus sentimientos por ella son más fuertes que cualquier cosa-
dijo el primero.
-Edonis lanzó sobre todo Céfiro un hechizo de amnesia-
-Hizo olvidar a todos los cefirianos a dos seres muy poderosos-
-Después los hizo olvidarse de los Guerreras Mágicas y de nosotros-
-Ellas tres eran... las Guerreras Mágicas- dijo Lantis
–Hikaru, Umi y Fuu. Fuego, agua y viento-
-Amas a la guerrera del fuego, y eso no se olvida-
-Edonis no tomó en cuenta el amor, y por eso su poder se
debilita-
-A Paris también le pasa lo mismo-
-Escucha, Lantis, sabemos que no te caemos bien, pero hazlo
por Hikaru y sus amigas-
-Y por Guru Clef y Ascot-
----------------------------------------------------
El ataque había sido devastador, pero las Guerreras había
logrado esquivarlo volando.
-Así que ésos eran los poderes de Urrim y Marlo- dijo Edonis,
alegre –Muy bien. Dentro de poco serán míos, y ustedes también-
-¡¡¡DRAGÓN DE AGUA!!!- gritó Umi, apuntando su mano hacia él.
-¡¡¡DRAGÓN DE FUEGO!!!- dijo Hikaru, haciendo lo mismo.
Edonis debió apartarse esta vez. Los ataque no eran tan
débiles como él creía que se manifestarían en las chicas. Al fin y al cabo,
pelearía con seres a su nivel...
Pero tardó poco en darse cuenta que habría podido con una,
pero no con las dos. Sin habérselo propuesto, combinaban sus ataques para
hacerlos más eficaces, y funcionaban. Ellas no eran las antiguas
Guerreras, las que habían luchado con Devoner. Parecían estar
renovadas
aunque
sabía que no era eso, era lo más cercano a la realidad.
Y la realidad le exigía que mejorase.
Edonis siguió esquivando los ataques, y vio que las coronas de las chicas habían cambiado. Ahora las alas, las garras y la cola de los dragones estaban de tal forma que le rodeaba toda la cabeza, desde la barbilla hasta la nuca, como un casco. Y ahora los dragones no eran de un solo color, sino que parecían estar hechos de niebla de colores.
Entonces Edonis entendió.
Todo el tiempo lo tenía enfrente de él, y no se había dado
cuenta. Los dos niños eran muy inteligentes... La Orden del Dragón no se
equivocaba nunca cuando designaba a quienes debían ser sus miembros, como por
ejemplo dos gemelos nacidos bajo el signo del dragón de fuego... Que debían ser
magos, si no hubieran sido Portador y Sombra, lo que les impedía ser cualquier
cosa que no fuera un Portador, ya
que al serlo, se perdían todos los poderes anteriores, hasta la separación,
donde se los recuperaba parcialmente.
Y eran muy valientes. Habían dado sus poderes a dos chicas que
apenas conocían, jugando su regreso no sólo a Céfiro sino a la Tierra, y ahora
jugaban con sus almas...
Pero ahora el juego se les había acabado.
Edonis, reuniendo toda su energía, lanzó el ataque final. Que
atravesó el escudo de agua y de fuego de las dos Guerreras, y destruyó las coronas
de dragón.
Bueno, sé que es un momento muy difícil. ¡Urrim y Marlo se
jugaron con todo y Edonis destruyó el único medio que los unía al mundo! Edonis
querido... ¡¡¡¡¡SI TE LLEGO A VER TE (censurado)!!!!! ¡NO PUEDES HACER ESO! ¡NO
PUEDES!
En fin, el malo de la película siempre tiene que ser tan...
Mejor nos vemos
Nakoruru
Todos los MIDIS, Mp3 y demás sonidos, todas las imágenes y videos que aparecen aquí son © de sus autores. Todos los derechos reservados. Las imágenes son expuestas sólo con fines informativos.