Dragones de fuego
-¡Edonis!- dijeron a un tiempo los cuatro.
-Creo que los subestimé en principio, pero me serán mucho más
útiles de lo que pensé... -dijo Edonis, con algo similar a la alegría en su voz.
-Nunca te ayudaremos- dijo Marlo con decisión.
-¿Acaso creen que podrán volver al Mundo Místico sin mi
ayuda?- les preguntó Edonis.
-Eso no importa- dijo Urrim –Si es necesario quedarnos aquí
toda la vida, entonces lo haremos-
Edonis rió.
-Niñitos ingenuos ¿Acaso creen que yo dejaré vivir a sus
amiguitas, incluyendo la que está encima de sus cabezas? Y eso sin nombrar a
los dos que los acompañan... –
-Ni lo sueñes- dicen los gemelos a un tiempo, cruzándose de
brazos y piernas.
Cuatro rayos caen desde la superficie del agua hasta donde está el grupo. El ataque los toma desprevenidos, y les da de lleno. Los cuatro lanzan un grito que lo oye hasta Fuu, a través de la superficie del agua.
-Pues bien- dice Edonis, sin dejar el tono alegre –Veremos cuánto resisten allí... Porque no saldrán hasta que decidan unirse a mí-
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La puerta no se abría. Intentaron las dos, intentaron una vez
cada una, pero la puerta no se abría ni siquiera con sus poderes de Guerreras.
-¡¿Y DE QUÉ NOS SIRVEN ÉSTOS PODERES SI NO PODEMOS USARLOS!?-
rezonga Umi a los gritos.
-Debe haber algo que tenemos que hacer para invocar el nuevo
poder que nos han dado los gemelos... –intenta calmarla Hikaru, pero algo
dudosa.
-Pues bien, ¿cómo hacemos para preguntarles a los gemelos qué
hacer?-
-Creo que deberíamos concentrarnos... Enfocar toda nuestra atención
en el objetivo... –
-Guru Clef, Fuu y Ascot- dijo Umi con rapidez.
-Sí- afirmó Hikaru –Y los gemelos. Si pensamos en ellos, tal
vez nos respondan... de alguna manera-
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Urrim despertó de inmediato. Umi los llamaba, a él y a su
hermano. Marlo también estaba despierto, y entendieron todo con una mirada.
“Urrim, Marlo, necesitamos su ayuda” dijo la voz de Umi.
“Las escuchamos” dijo Marlo.
“¿Necesitan indicaciones para usar los nuevos poderes?” preguntó
Urrim.
“¡Eso!” dijo Hikaru.
“Umi, empezaremos contigo porque nuestro elemento no concuerda
con el tuyo, y será más difícil” dijo Marlo.
“Estoy lista”
“Debes concentrarte, y buscar en el fondo de tu ser” dijo
Marlo.
Umi se concentró. Algo lejano estaba apareciendo, pero no
podía ver qué era.
“Veo algo, pero no sé qué” dijo la chica.
“Enfoca tu atención en él” dijo Marlo.
“Es una persona... pero tiene algo que brilla en su espalda”
“Acércate a ella. Sé lo que es, y te ayudará mucho”
Umi se acercó, y pudo ver que ése ser era humano... hasta
cierto punto. Su piel era escamosa, tenía cola de sirena y lo que brillaba en
su espalda eran dos alas de pez volador. Su cabello era muy largo, casi el
doble de su altura, y tenía una corona similar a la suya, pero el dragón se
movía.
El ser parecía ser una mujer, y se acercó a Umi. La abrazó con
ternura, y se deshizo en un torrente de agua, que rodeó a la chica. Umi abrió
sus alas de dragón y el agua la envolvió, para después introducirse en la
corona de dragón de agua de la guerrera.
“¿Qué ha sido eso?” preguntó, algo asustada.
“Es una de las Diosas del Agua. Te ayudará en tu objetivo”
“Hikaru, ahora vamos contigo” dijo Urrim “Te encontrarás con
un Dios del Fuego. No temas por lo que veas, y mantén tus pensamientos en lo
que quieres lograr”
Hikaru se concentró. Pudo ver, allá a lo lejos una figura que
se movía en medio de las llamas, y se acercó. Era un guerrero alto, fuerte, y
con el pelo rojo suelto cortado a la altura de la cintura. Su cabello parecía
hecho de llamas, y se acercó a Hikaru, quien sólo pensaba en rescatar a sus
amigos. Pero en vez de abrazarla, le puso una mano sobre sus hombros, y se
deshizo en llamas y lava, que rodeó a la chica quien, extendiendo sus alas de
dragón, recibió todo el poder en su corona.
“Ahora has recibido el poder de los Dioses del Fuego” dijo
Urrim.
“Los poderes de las Diosas y Dioses de los cinco elementos
chinos pocas veces conceden el poder a los mortales” dijeron los gemelos al
unísono “Los ayudarán en su misión. Ahora debemos decirles hasta pronto”
“Esperen” dijo Umi, alarmada “¿Qué quieren decir con eso?”
“Hemos nacido en el año de los dragones de fuego, y los Dioses
sólo nos dejarán ceder su poder a otros si sus hijos –los nacidos en el año del
fuego- regresan a ellos todo el tiempo necesario”
“¿El tiempo necesario?” Hikaru creía entender algo, pero temía
preguntarlo.
“Si, es eso” dijo Marlo “No volveremos a nuestros cuerpos sino
hasta que los dioses vean que su poder ha sido correctamente cedido”
“¿Y que sucederá si fallamos?” quiso saber Umi.
“No regresaremos” dijo Urrim.
“¡No lo hagan!” dijo Hikaru.
“Ya está hecho” dijo Urrim “Confiamos en ustedes ¡Nos vemos
luego!”
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Por más que los llamaron, los gemelos no contestaron. Las dos
guerreras abrieron los ojos. No era tiempo de llorar, sino de salvar a sus
amigos, y lo harían. Las dos chicas enfocaron su poder en una de sus manos,
apuntándole a la puerta.
-¡Llamas de los Dioses del Fuego!-
-¡Lluvia de las Diosas del Agua!-
La puerta recibió las llamas y las agujas de agua, y se
desplomó, deshaciéndose en miles de pedazos. Las dos chicas entraron a la otra
habitación, que llevaba a un pasillo largo, iluminado por luces celestes y
blancas. El efecto era triste y lúgubre, pero las dos guerreras siguieron
corriendo. Ya veían otra puerta al frente, pero antes de llegar, una barrera
invisible les cortó el paso.
Umi usó sus nuevos poderes, y la barrera se quebró. No había
nada detrás de ella. El lugar que habían visto detrás de la barrera debía de
estar pintado sobre ella, porque lo único que veían era un lugar oscuro. Umi no
vaciló y se metió en él. Parecía ser un suelo firme, y Hikaru la siguió.
Después de alejarse unos metros, la luz de la entrada fue insuficiente, y
corrían peligro de separarse.
Hikaru hizo aparecer una esfera de llamas que voló a su
alrededor, iluminando más y más espacio negro. Siguieron caminando por lo que
les pareció una eternidad, hasta que se toparon con otra barrera.
Hikaru la estaba por derribar cuando Umi la detuvo. Algo le
decía que no debían romperla, sino pasar sin hacerla daño. Pero eso era tonto.
¿Cómo iban a pasar del otro lado sin romperla, y sin ninguna forma de abrirla a
la vista?
Umi invocó a las Diosas del Agua, quienes recorrieron toda la
superficie, y volvieron con la respuesta.
-Hikaru, debemos transformarnos en dragonas-
-¿Qué?- pregunto su amiga, incrédula.
-Debemos transformarnos en dragonas, tú de fuego y yo de agua,
y así podremos pasar al otro lado-
-¿Cómo lo hacemos?-
-Concentrémonos en eso-
-¿Te lo dicen las Diosas del Agua?-
-Sí-
Las dos chicas se concentraron, y se vieron a sí mismas
transformarse en otro ser... De las diademas de dragones volvieron a surgir el
agua y las llamas, y rodearon a las chicas, pero ésta vez las deshicieron en su
elemento, cuando volvieron a unirse, eran dragones, Umi de agua y Hikaru de
fuego, atravesaron la barrera despacio, y cuando terminaron, las llamas y el
agua regresaron a sus diademas.
-Vaya, vaya- dijo una voz fría –Tal parece que no son tan
débiles después de todo-
Las chicas abrieron los ojos. Frente a ellas, sentado en un
trono negro, con Fuu, Ascot, Guru Clef, Urrim y Marlo encerrados cada uno en un
espejo, y aparentemente muertos en la pared que había detrás de él, estaba
Edonis.
Bueno, los dejo en vilo hasta la próxima parte... Hasta a mí
me dejó muy sorprendida. Sabía que ese Edonis era malo, ¡¡¡pero no tanto!!! Ah,
en cuanto lo agarre...
Ah,
y gracias José Luis por dejarme regresar al mundo del Fan Fic... ¡No se
librarán de mí tan fácilmente!
Nakoruru
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