Dragones
de fuego
-¿Qué quieres decir con eso?- le preguntó Hikaru a Presea
-¿Cómo que nunca existieron?-
-Es la primera vez que oigo sus nombres en toda mi vida-
respondió la armera.
-Y entonces, ¿quién nos indicó lo que debíamos hacer para
salvar Céfiro? ¿Quién nos defendió y apoyó aún convertido en piedra? ¿Y quién
nos ayudó en todo momento con sus criaturas?- la pelirroja no entendía nada. Si
era una broma, no le encontraba la gracia.
-Fuimos Lantis y yo, para responder la primera pregunta. En
cuanto a la segunda, nunca nadie fue convertido en piedra, y aquí nunca existió
ningún ser que controlara criaturas, como dices. Creo que la caída y las
emociones te han afectado más de la cuenta, querida. ¿Por qué no vas a
descansar y después que ordenes tus ideas vemos a Lantis?- Presea hablaba con
calma, como una maestra que regaña a una alumna muy querida.
-Pero... – Hikaru estaba muy confundida –Pero... ¡Guru Clef es
el mago más poderoso de Céfiro! ¡Y Ascot es conocido por su poder para con las
criaturas! ¡Debes estar bromeando, y no es gracioso!-
Presea suspiró. Presagiaba una larga explicación, y no tardó
en empezar.
Pero de nada le servía saberlo. Tenía que salir de allí de
alguna manera. No sentía ni hambre ni sed, ni frío ni calor, y no sabía cuánto
tiempo había estado allí, pero estaba segura que sus amigas la estaban
buscando. Y tal vez sus amigos de Céfiro.
Entre los que se encontraba Ferio.
-¿Qué hacen?- preguntó Umi -¡Casi llegamos!-
-No podemos hacerlo- dijo Urrim –El castillo está rodeado por
un campo de energía. Rebotaremos si lo intentamos-
-No puede ser, nadie pondría un escudo alrededor del castillo
si no hay peligro, y hasta ahora no vimos ninguno. Vamos, ya estamos casi... –
pero Marlo la interrumpió.
-Urrim tiene razón. Él sabe más que yo de magia. Debemos bajar
e idear algún plan-
Umi estaba resignada. La idea no le gustaba nada, pero ellos
tenían poderes y ella no. Y haber sido una Guerrera no la ayudaba en nada, sin
magia, sin amigas y sin espada.
Bajaron hasta el suelo, pero el escudo seguía. No rebotaron,
pero sentían un poco de electricidad, o algo parecido, cuando lo tocaban.
Estaban empezando a idear un plan entre los tres, cuando alguien apareció cerca
del trío. Umi lo reconoció de inmediato.
Era Lantis. Tenía la espada desenvainada, y miraba a los
gemelos-dragones con desconfianza. Umi entendió de inmediato.
-¡No, Lantis, ellos son mis amigos!- se apresuró a decir la
chica –No es necesaria tu espada. Tienen apenas nueve años, y vinieron conmigo
por accidente-
-¿Ellos son tus amigos?- Lantis guardó su espada, pero su
mirada de desconfianza seguía.
-Es algo largo de explicar... – dijo la chica.
-Si te da más tranquilidad, regresaremos a nuestras formas
humanas- le dijo Urrim al guerrero.
-Háganlo- les dijo él, con voz fría.
Urrim y Marlo volvieron a envolverse en llamas, y cuando
emergieron eran exactamente iguales que antes de su transformación.
Lantis se acercó a Umi, y le hizo una reverencia.
-Es todo un honor que hayan vuelto- dijo el guerrero.
-¿Hikaru y Fuu están aquí?- preguntó la chica.
-No- respondió Lantis, sorprendido –Creí que vendrían
contigo... –
Umi no respondió. No quería comprometer a los gemelos; habían
empezado por caerle mal a Lantis, pero ellos eran sólo dos niños. Pero Urrim se
adelantó y respondió por ella.
-Por alguna razón, nosotros dos vinimos en vez de ellas- dijo
el niño, mirando al guerrero –Y si ellas dos vinieron, deben haber aparecido en
otros lugares, porque no las vimos-
Lantis lo miró. Tenía algo que no era enojo, sino una mezcla
de esperanza y... ¿Miedo? Sí, él tenía miedo, y Urrim lo sabía. Ése guerrero
recordaba a una de las amigas de Umi con cariño... Y tal vez con algo más.
-Pero si lo deseas, te ayudaremos a encontrarlas- dijo Urrim.
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Hikaru estaba aturdida. No sabía qué decir o qué hacer.
-Ahora debes retirarte a descansar- dijo la armera, poniéndole
una mano en el hombro a la pelirroja –Mañana iremos al castillo-
Las dos chicas se retiraron a descansar, pero la mente de
Hikaru bullía de preguntas sin respuesta. Pero igual logró dormirse, después de
decirse muchas veces que mañana irían al castillo y allí se aclararía todo.
Pero no fue así.
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-No importa. Ella no nos sirve. Fue un estorbo desde el
momento mismo en que llegó, pero ya no estorbará- dijo Edonis.
-La Guerrera del Fuego está con la armera de Céfiro-
-Eso la mantendrá confundida por un tiempo-
-Pero la Guerrera del Agua ha venido con dos niños... –Edonis
lo interrumpió.
-¿Acaso crees que dos niños serán un inconveniente para mí?-
Edonis, aún atrapado en su espejo, emitió un gran poder. Mishtal se apuró a
disculparse.
-No, señor, es sólo que ellos no deben ser comunes, si han podido
venir hasta aquí, y permítame mostrarle algo, señor-
Mishtal sacó una gema negra. La dejó flotar entre él y el
espejo donde se veía el reflejo de Edonis. La gema despareció, y en su lugar
apareció una pantalla. Allí se veían a los gemelos y a Umi, cuando los dos
niños se transformaban.
Edonis se quedó mirando la escena hasta que el trío despegaba.
Después lo vio cinco veces más, y sonrió.
-Bien, bien, te perdono por ahora, pero mantén bien vigilados
a ésos niños- dijo Edonis, interesado –Tal vez sean mucho más útiles de lo que
pensé... –
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Umi estaba emocionada. ¡Iba a ver a Guru Clef! Al final no
aguantó más y le preguntó a Lantis si Guru Clef estaba bien.
-¿Guru Clef?- preguntó el guerrero, extrañado –Nunca había
oído ese nombre-
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Sentía un gran poder en ésos dos niños... y eso mejoraba sus
planes. Mirando el espejo podía ver a Fuu encerrada, a Hikaru confundida y a
Umi furiosa, pensando que era una mala broma y buscando la sala del trono.
Cuando la chica abrió la puerta, vio sentado allí a Ferio. Se
le cayó el alma a los pies y Urrim y Marlo tuvieron que agarrarla, porque casi
se había desmayado. Urrim miró de reojo a los ojos de Edonis, y éste sonrió.
-Bien, mi niño, es hora que nos conozcamos... y que te lleve
conmigo a mi reino-
Hola de nuevo! Éste Fan Fic va a ser más largo de lo que
pensé. Y sospecho que ni siquiera va a la mitad... Pero hasta ahora no me han
amenazado de muerte, así que seguiré escribiendo. Después de una larga ausencia
en el mundo del ciberespacio –sección Fan Fics- volví con un poquito más de
experiencia, gracias a la biblioteca de amigos, vecinos y parientes varios... Y
me ayudaron mucho. Y a mí también me gusta “Cien años de soledad” pero es el
único de Márquez que me gusta... Prefiero la fantasía. Así que me traje una
parva de libros de casa de Usagi, y me los leí en menos de un mes. Y yo que no
me creía ratón de biblioteca...
Nakoruru
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