Dragones
de fuego
Umi despertó con un dolor de cabeza. Las últimas dos veces que había sentido algo igual, Fuyula la había salvado, junto con sus dos amigas. Pero ahora no había sido con sus amigas, son con dos niños, y se acordó de Urrim y Marlo. ¿Dónde estarían?
Miró a su alrededor y se sorprendió. Estaban en el Bosque del
Silencio, pero no estaban lastimados. Los gemelos estaban desmayados a su lado,
y trató de reanimarlos. Poco a poco volvieron en sí.
-¿Qué pasó?- dijo Marlo.
Umi no sabía qué decir. Estaban en Céfiro, pero ésta vez no
estaba sola... ¿habrían venido Hikaru y Fuu? ¿O sólo estaban ellos tres?
-Céfiro- dijo, decidida a decírselo. De todos modos, lo
descubrirían de una u otra manera –Éste lugar se llama Céfiro-
-¿Céfiro?- preguntó Urrim -¿Es otro planeta?-
-Se podría decir que sí... – dijo Umi, algo alerta por la pregunta.
¿Acaso ellos sabrían algo?
-¿Qué es este lugar?- preguntó Marlo.
-Es el Bosque del Silencio- dijo la chica.
-Y es la tercera vez que vienes aquí- dijo Urrim.
Umi lo miró. ¡Sabía que había venido dos veces más como
Guerrera!
-¿Cómo lo sabes?- le preguntó, entre asombrada y alarmada.
-Lo pensaste- dijo Urrim –Éste lugar debe fomentar ciertos
poderes... –
-No- dijo Umi, más sorprendida que antes –Los debilita-
-De todos modos, creo que deberás volver a guiarnos- dijo
Marlo, y ayudó a Urrim a levantarse -¿Nos puedes indicar adónde debemos ir?-
Umi no sabía si debían ir al castillo. Fuyula no había venido
a rescatarlos, y suponía que Guru Clef no los había llamado, pero si no estaban
muertos y la caída había sido muy alta...
-¿Cómo no nos matamos?- quiso saber ella, mirando a los
gemelos.
-Lo mismo me pregunto- dijo Marlo.
-Tal vez alguien nos rescató y se fue- aventuró Urrim, aunque
no sonaba muy convencido.
-O tal vez alguien nos trajo hasta aquí- dijo Umi.
Esperaba poder llegar a algún lugar que conociera para
orientarse. Confiaba que su suerte no le fallaría. Creía saber dónde estaba, y
su corazón se lo confirmaba, pero antes quería estar segura. Si no, se
ilusionaría en vano. Caminó hasta encontrar un gran lago, atravesado por un
puente de piedra, de un metro de ancho.
Fuu empezó a cruzarlo. La superficie del agua era lisa como un
espejo, y el puente se hallaba a menos de cincuenta centímetros sobre el nivel
del lago. La imagen de Fuu se reflejaba como en el vidrio, pero algo fallaba.
Se veía a sí misma cruzando el puente, y la figura del agua reproducía todos
sus movimientos, pero no su ropa. En el reflejo estaba vestida como cuando
había sido una Guerrera Mágica en Céfiro, y eso fue suficiente.
Ahora sabía que ése lugar era realmente Céfiro.
El agua estaba fría, y cuando Hikaru salió, no podía dejar de
tiritar. Pero el sol la secó pronto, y decidió buscar un punto que conociera,
para poder saber dónde se encontraba. El lugar parecía muy similar al Céfiro
que conocía, pero desde el suelo era muy diferente. El bosque era más salvaje,
y en la orilla del agua no había arena, sino hielo. La capa continuaba debajo
del agua, y la chica supuso que ésa era la causa de la baja temperatura.
Buscó en el cielo, pero no vio nada. No iba a entrar de nuevo
al agua, si se cansaba sin encontrar un lugar seguro, se hundiría o se
congelaría. El único lugar que le quedaba era el bosque. La luz casi no pasaba
entre el denso follaje, y no se decidía a entrar. Pero debía hacerlo, si
quería encontrar la salida... de lo que fuera eso.
Empezó a caminar hacia el bosque, y sintió cómo la temperatura
bajaba veinte grados al entrar a la espesura. Pero siguió caminando. El piso
estaba medio congelado, y no se oía nada, excepto el sonido del hielo y las
hojas secas crujiendo bajo sus pies. Creyó ver algo que se movía delante de
ella, y entonces perdió parte del miedo. Empezó a correr hacia el lugar donde
-suponía- había visto moverse algo.
Pero el algo la encontró a ella.
-No lo sé, y no ganaremos nada si nos lo preguntamos- dijo Umi
–mejor será que empecemos a caminar. Tal vez lleguemos a algún lugar... que
conozcamos-
-Umi, sabes que buscas el castillo de Céfiro, porque esperas
que ésa persona te encuentre- dijo Urrim.
-¿Y cómo lo sabes?- Umi estaba muy sorprendida.
-De alguna manera puedo saber lo que piensas. Ya te lo he
dicho-
-¿Y tú también pedes hacerlo?- le preguntó la chica a Marlo.
-No- respondió él –pero alguien está sintiendo mucho frío-
-¿Quién?- le preguntó Umi.
-No lo sé- le respondió el chico.
Urrim se mostraba pensativo.
-Tal vez sea otra persona con características similares a las
de Umi- dijo al fin -¿Crees que tus amigas Fuu o Hikaru estén aquí?-
-Estoy empezando a sospechar que no son tan inocentes y normales
como creía... – dijo la chica, mirándolos.
-Por favor, después te explicaremos. Ahora lo importante es
saber dónde estamos- le rogó Marlo.
-No nos iremos a ningún lado si no me explican qué es lo que
saben- dijo Umi, cruzándose de brazos y mirándolos con actitud desafiante.
Marlo miró a Urrim con una extraña mezcla de desesperación e
incertidumbre, pero su gemelo lo miró fijo y asintió. Debían decírselo.
-Sabemos que viniste aquí dos veces, invocada junto con otras
dos chicas para salvar éste mundo- empezó Urrim –Y sabemos toda tu historia. La
segunda vez vinieron invocados no por la Princesa Esmeralda, sino por uno de
los magos más poderosos de Céfiro, Guru Clef-
-Sabemos lo que pasó. Los tres planetas, Nova, sus genios... y
sus deseos- siguió Marlo.
-¡¡¡¿¿¿SABEN QUIÉNES NOS GUSTAN???!!!- chilló Umi, dando un
paso al frente.
-Sí, pero es tu vida, y no nos entrometeremos en ella- dijo
Urrim. Marlo aún estaba sorprendido por la reacción de la chica.
-Saben toda la historia de nosotras. Bien, eso lo entendí.
Pero no me dijeron quiénes son ustedes. Realmente, quiero decir-
Los gemelos se miraron y suspiraron. Tenían que decírselo. Si
se horrorizaba, se alejaría de ellos, pero no podían evitarlo.
Entonces Urrim empezó a contar.
Espero qué este Fic sea bueno, porque estuve practicando mucho
escribiendo un libro, donde Urrim y Marlo aparecen cono protagonistas. Hay
desde vampiros (como malos, por supuesto) banshêês (si no vieron la
Conspiración Roswell, es un ser con apariencia de una mujer humana, feminista
al extremo y con un gran apego a la naturaleza) magos, ángeles y muchos seres
nuevos, como los Siquis, los Portadores de Sombra, los Webs, etc. (uy, ya me
fui de mambo)
Nos vemos luego.
Nakoruru
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