Digimon Káiser
9: Yamato y el Káiser
Cherrymon se había ido. Ken estaba asustado, como la primera vez. El Káiser no podía tocarlo, pero de alguna forma seguía controlándolo. Las ramas que lo atrapaban desaparecieron y Ken cayó a suelo de rodillas.
-Ni siquiera pienses en huir- le dijo el Káiser –No podrás sin tu cuerpo-
-¿Qué harás con el resto del grupo?- le preguntó Ken.
-La mayoría ha sido expulsada al mundo real. Taichi, Yamato, el falso Káiser y Daisuke- Ken levantó la cabeza –aún están aquí. Pero si regresan a su mundo sanos y salvos depende de ti-
-¿Qué quieres?-
-¿Te gustaría ver a Daisuke?-
Ken lo miró. El otro estaba sonriendo. ¿Era una trampa?
-No tienes fuerzas para escaparte. No necesito tenderte una trampa, ya estás bajo mi control- dijo el Káiser con voz fría y una sonrisa maligna -¿Quieres ir a verlo?-
Los cables negros estaban muy agitados. Los cuatro no recordaban haberlos visto así. Al Káiser rubio le taparon la boca. Yamato, Taichi y Daisuke se miraron. Algo estaba por pasar, de eso estaban seguros. Una puerta se abrió frente a ellos, y entró el Káiser, pero no estaba solo. Detrás de él venía...
-¡Ken!- gritó Daisuke.
Ken levantó la mirada vio a Daisuke y se animó un poco. Pero después vio que estaba atrapado, junto con Taichi, Yamato, y más abajo, el Káiser rubio.
-No te ilusiones, Motomiya, es sólo su espíritu, pero en el Digimundo adquiere forma física- dijo el Káiser –Todos contuvieron la respiración, menos él y Ken –Yo estoy en su cuerpo, y para regresarle el suyo, necesito otro... Y ya me he decidido-
Ken dio dos pasos hacia la maraña de cables, pero Webmon lanzó dos de sus cables enfrente de él, para advertirle que no avanzara.
-Ni lo intentes, cualquier mínimo cambio podría hacer que los cables se estiren demasiado, y pueden triturar lo que sea- dijo el Káiser.
Ken retrocedió, pero sin dejar de mirar a Daisuke.
-Y he decidido que haré dos cambios de cuerpo- todos lo miraron –El espíritu de Yamato irá al cuerpo del falso Káiser, y yo me quedaré con el suyo... y la esencia de éste impostor rubio... ya veré lo que haré con él- terminó, sonriendo.
Ken lo entendió todo en un segundo. El Káiser le devolvería su cuerpo, pero sólo para torturarlo más, ya que no deseaba dañar el cuerpo de Yamato. Y con Yamato en el cuerpo del Káiser rubio, no podían hacerle nada.
-¡NO TE ATREVAS!- le gritó Taichi.
-¡MISERABLE!- le escupió Daisuke.
-Y en el caso de que alguno de ustedes decida volver al Digimundo- siguió el Káiser, con voz tranquila –mataré a Yamato y a Ken- terminó.
Una puerta al mundo real se abrió, y Taichi y Daisuke, por más que forcejearon, desaparecieron.
-Ahora que ya lo has visto irse sano y salvo al mundo real, empezaremos con lo nuestro- dijo el Káiser, mirando a Ken con malicia.
Cuando Wormmon vio salir de la computadora a Taichi y Daisuke, empezó a chillar de emoción, porque pensó que Ken vendría con ellos. Los padres de Ken acudieron, pero se llevaron una gran desilusión al ver que su hijo no estaba allí. Taichi y Daisuke estaban rojos de la ira, pero no podían hacer nada, y se calmaron un poco cuando vieron al resto del grupo. Hikari volvió a sonreí al ver a Taichi, y los Motomiya casi sofocaron a Daisuke con sus besos y abrazos.
Pero cuando pidieron explicaciones, sólo dijeron que habían estado atrapados. Cuando lograron reunirse con el resto del grupo, los pusieron al tanto de todo lo que les había pasado.
-Ken está bajo mucha presión física y psíquica, y si el Káiser logra lo que desea de él, lo más probables es que Ken quede traumado para siempre- dijo Jyou, pero enseguida agregó –Logré encontrar una brecha en las defensas del Káiser, pero sólo podemos ir costro de nosotros después no detectarán de inmediato-
-¡YO IRÉ!- dijeron Taichi y Daisuke al mismo tiempo –Somos los únicos que hemos visto el acción al Káiser, y además, no quiero que le ponga una mano encima a... – pero entonces Daisuke se calló, dejando a Taichi terminar –Yamato, o a Ken-
-Está, bien, si el resto está de acuerdo, pero necesitamos dos más- dijo Jyou. Todos querían ir –Mejor lo decidimos por sorteo-
El Káiser hizo todo con una lentitud exasperante. Encerró a Ken en una jaula de cables negros que Webmos fabricó alrededor de él, y después se acercó al Káiser rubio, quien lo miraba con odio. El Káiser lo apuntó al pecho con su lanza y lo tocó; de inmediato algo luminoso salió del cuerpo del Káiser rubio, y su cuerpo sedó inmóvil. Webmon tomó con mucho cuidado la lanza, ahora rodeada de una luz gris, e hizo descender el cuerpo.
Después el Káiser miró a Yamato, y sacó otra lanza. Pero ésta vez no lo tocó con ella, sino que la arrojó hacia él, y le dio en el pecho. Los cables negros le impidieron gritar, pero Ken pudo ver que el arma lo atravesaba, y que regresaba al Káiser. Yamato no tenía heridas... al menos, no visibles.
El cuerpo de Yamato descendió, y el Káiser le ordenó a Webmon que volviera a sujetar al otro Káiser. Con la lanza que había usado con Yamato lo tocó, y la luz desapareció. El Káiser rubio empezó a moverse, mientras que Webmon obedecía al Káiser. Tomando una tercera lanza, transfirió el alma del Káiser al cuerpo de Yamato, y tomó a Ken del brazo. Lo llevó hasta el cuerpo del Káiser, que ahora había vuelto a ser el de Ken Ichijouyi, y lo metió dentro.
Cuando Ken se sentó, se sintió peor que nunca. Ahora no sólo le dolía el alma, sino que la falta de sueño y de paz se hizo notar. Le dolía todo el cuerpo, y no se podía levantar.
-Vamos, al menos lo has recuperado- le dijo el Káiser, dentro del cuerpo de Yamato. Los ojos azules ahora eran malignos –Y no te quejes, mira a Yamato, en el cuerpo que obtuvo-
El Káiser rubio había cambiado. Sus ojos eran muy diferentes, y, aunque no lo hubiera visto, Ken se hubiera dado cuenta del cambio.
-Y ahora Ken... será mejor que descanses- le dijo el Káiser –Le diré a Cherrymon que te deje dormir... porque mañana serás mío-
El sorteo se hizo, y junto con Taichi y Daisuke irían Takeru y Miyako.
Fueron a la casa de Ken y, después de explicarles a sus padres que había una esperanza de recuperar a Ken, les dieron permiso para que usaran la computadora. Wormmon se puso a saltar de un lado a otro de alegría.
-¡Yo quiero ir también!- chillaba, y todos asintieron.
Para sorpresa de todos, el programa de Jyou funcionó, y llegaron al Digimundo. Allí se encontraron con una sorpresa; sus Digimon estaban libre, y los esperaban.
El Káiser acompañó a Ken a una habitación y lo dejó allí. Ken la reconoció; era la misma adonde lo había llevado el otro Káiser, casi en la misma situación. No supo cómo, pero logró llegar a la cama y acostarse, temblando.
Mientras tanto, el Káiser, en su nuevo y vigoroso cuerpo, planeaba cómo derrotar de una forma humillante a los Digielegidos. Jyou había encontrado la forma de hacerlo venir, y él había liberado a sus Digimon, para vencerlos en su propio juego. Usaría a Gabumon, en una nueva Digievolución maligna que él había ideado, Wolfmon, y entonces su victoria sería completa. Cuando los otros vinieran a ayudar, les mostraría lo que quedara de sus amigos, y entones los eliminaría por completo.
Se llevarían una gran sorpresa al ver a Yuamato caminando entre ellos...
Dada la gran cantidad de agresividad que contenía la nota al pie, ésta ha sido censurada, así que nos veremos en el próximo capítulo de...
Digimon Káiser
...y esperamos encontrarnos (la próxima vez, esperamos) con una nota al pie menos agresiva.
¿Comentarios? ¿Críticas? ¿Opiniones?
Nakoruru
Todos los MIDIS, Mp3 y demás sonidos, todas las imágenes y videos
que aparecen aquí son © de sus autores. Todos los derechos reservados. Las
imágenes son expuestas sólo con fines informativos.