Digimon Káiser
8: La batalla comienza
En el mundo real, los Digielegidos estaban desesperados. Habían ido a ver a los padres de Daisuke, Yamato y Taichi, y creyeron que no podrían encontrar a parejas tan tristes, pero se equivocaron. Wormmon no había soportado más el hambre y la soledad, y se había revelado ante los padres de Ken. Los tres estaban destrozados, y los Digielegidos se sorprendieron que el Káiser no se hubiera llevado a Wormmon.
-Entonces aún hay alguna esperanza de salvarlo- dijo Jyou, en el parque –Tal vez, usando la computadora de Ken, podamos llegar al Digimundo, pero no sé qué encontraremos allá-
-¿Qué habrá hecho el Káiser con mi hermano?- preguntó Hikari, quien estaba tan triste como sus padres por al desaparición de Taichi.
-El mío... y Daisuke tampoco han regresado- dijo Takeru, tratando de no llorar. Su familia estaba igual de angustiada –Tal vez los tiene como presión, por si Ken... no lo obedece- terminó, con voz quebrada.
El grupo estuvo en silencio durante un largo rato. Miyako había llorado, eso se notaba muy bien, al igual que Hikari y... ¿Iori? Tal vez. Sora estaba más callada que nunca, mientras que Jyou y Takaishi pensaban en un plan para entrar al Digimundo. Descubrieron que la computadora de Ken era la única con una puerta de entrada al Digimundo abierta desde el interior. Sabían que si el Káiser intentaba algo, saldría por allí.
Ken no había dormido. Aunque lo hubiera querido, no podría haberlo hecho, y tuvo que mirar a Cherrymon observar algo en el lago. Luego el Digimon hizo un movimiento con una de sus ramas, y se levantó un espejo de agua del lago, para que Ken pudiera ver lo que estaba pasando.
Era el mundo real. Tokio. Estaba llena de gente que iba y venía, las calles estaban repletas de autos, y el los edificios bullía la actividad. Ken sabía lo que iba a pasar, pero cerró los ojos, intentando no ver. Sin embargo, cuando escuchó las exclamaciones de sorpresa de los tokiotas, seguidos por gritos de horror, no pudo evitarlo. Miró el espejo, y pudo ver que Tiranomon, Kokatorimon y otros Digimon malignos atacaban la ciudad. Destruían los edificios, los escombros caían sobre la gente. Ken miraba horrorizado, quería creen que era una ilusión, como la vez anterior...
-No, esto es real- le dijo Cherrymon, sonriendo al ver su horror –Esto está pasando en Tokio, ahora. Y lo mismo en Washintong, Berlín, Oriente Medio, y en muchos otros países, para poder destruir todo el armamento del mundo real. Cuando eso suceda, nosotros conquistaremos el otro mundo... ¿NO era tu anhelo, hace menos de dos años?- terminó el Digimon, con una maligna sonrisa, ante el horrorizado Ken.
Mimi lo notó de inmediato. Estaba de visita en Washintong, y vio descender a Tiranomon, y empezar a atacar la Casa Blanca. Si Digimon estaba con ella, no se habían separado desde que eliminaron a Myotismon, y detuvieron a Tiranomon, que desapareció, absorbido por el mismo portal por el que había entrado.
La misma situación se repitió en todo el mundo: los Digielegidos de todo el planeta, excepto los de Japón, luchaban contra los Digimon, sin entender el por qué del ataque. Cuando se lo preguntaban, desaparecían. Todos ellos vivían con sus Digimon, y cuando Mimi supo que esto pasaba en todo el mundo por los noticieros, los canales se cortaron. En todo el planeta no había forma de comunicarse a distancia, y los Digielegidos empezaron a preocuparse.
Ken ya deseaba volver a dormirse. O por lo menos quería ser sordo, así o escucharía los gritos desesperados de la gente -ahora en todo el mundo, no sólo en donde estaba acumulada la mayor parte del armamento mundial- y cuando no soportaba más, veía que el mundo real empezaba a parecerse a la visión que le había mostrado el Káiser rubio... Todo estaba en llamas.
-¿Te diviertes, Ken?- le preguntó una voz muy conocida.
-¿Qué quieres de mí ahora?- dijo Ken, agotado. Se había cansado de tanto llorar. Las ramas que le tapaban la boca habían desaparecido.
-Que disfrutes el paisaje... ¿Te gusta lo que has logrado?- preguntó, con voz maliciosa.
-¿Qué?- Ken lo miró. El Káiser sonreía.
-Si hubieras dejado de lado tu soberbia, y te hubieras entregado al falso Káiser, todo hubiera sido diferente... Tal vez- su sonrisa maligna se ensanchaba.
-Nunca debí haberte hecho caso- Ken se sentía pero que cuando había dejado de ser el Káiser. Había vuelto a tropezar con la misma piedra dos veces, y ahora no había uno, sino dos Káiser... y se notaba en el poder y el alcance que tenían.
-Oh, bueno, pero eso se solucionará pronto... – dijo el otro.
-¿Qué?- Ken abrió los ojos. El Káiser estaba a menos de diez centímetros de su rostro. Estaba... ¿levitando?
-Se adquieren muchos poderes nuevos cuando se recupera un cuerpo- dijo el otro, sin dejar de sonreír –Pero éste ya estaba agotado, y no tardará en ser inservible, así que tomaré el de Yamato... ¿O tal vez el de Daisuke?-
Ken estaba al borde de la desesperación. Todo esto por su culpa, y ahora él...
-Y entonces te devolveré tu cuerpo- dijo el Káiser, sacando a Ken de sus pensamientos. La semilla oscura no se ha vuelto a activar, pese a mis esfuerzos, y creo que tendré que hacer lo que mi impostor no pudo... – Se había acercado más a Ken y sus labios casi se rozaban. Ken trató de apartar el rostro, pero el Káiser le tomó la barbilla con una mano –No te resistas... ¿Crees que podrás contra mí?-
Daisuke, Yamato y Taichi se habían cansado de insultar al Káiser, quien los miraba con odio. Después de descargas su justificada ira, se habían empezado a preocupar por Ken y los demás. El Káiser rubio les dijo que todos los Digimon estaban ahora bajo su poder, y que la única puerta de salida del Digimundo estaba en la habitación de Ken. Que todos los humanos habían sido expulsado, excepto ellos y Ken, quien ahora debía estar muerto.
-O, por lo menos, con un trauma que le hace desearlo- terminó, con una sonrisa maligna.
-¿Qué dices?- le grito Daisuke.
-La única forma en que el Káiser recupera la semilla oscura es si Ken se acuesta con él- dijo todo de un saque.
-¿¡QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ!?- gritaron los tres Digielegidos a un tiempo.
-O que el Káiser lo obligue... Tiene un látigo y mi lanza, no creo que Ken tenga muchas probabilidades de salir vivo... si es que está vivo-
-¿Acaso te lo llevaste por eso?- Daisuke escupía las palabras, tensando los Cables Negros.
-¿Acaso tú pensabas en hacer algo diferente con él?- le replicó el Káiser, mirándolo con malicia.
Daisuke se puso rojo hasta la punta del cabello, y respondió enseguida.
-Sólosmomosamigos-
-Como Taichi y Yamato- dijo el Káiser rubio.
-Eso ya lo sabía, y no me importa- dijo Daisuke –son muy buenos amigos míos y las relaciones que tengan son cosa suya-
-Las que tuvieron, querrás decir-
-Ya nos estás envidiando- dijo Yamato.
-Sí, como no pudiste atrapar a Ken como querías... estás celoso- terminó Taichi.
-Pero de todas formas, Daisuke, no tendrás el honor... Y de alguna forma u otra, yo volveré a estar al mando- dijo el Káiser rubio.
-¿Ah, sí?- preguntó Yamato -¿Cómo?-
-El cuerpo de Ken estaba casi inutilizable, y la semilla oscura no ha sido activada... El Káiser antiguo necesitará otro cuerpo para poder acostarse con Ken... ¿Y creen que les dará el honor a alguno de ustedes?-
Los tres palidecieron.
El Káiser besó a Ken con ternura. Le dio un beso francés, igual que el otro Káiser y, si no hubiera estado en ésa situación, y si fuera Daisuke, le hubiera parecido un terno beso de amor... Pero no, ¿por qué pensaba en Daisuke?
-Porque lo amas- dijo Cherrymon en su oreja.
Ken abrió los ojos. El Digimon estaba a su lado, mientras que el Káiser lo miraba, algo molesto.
-Creo haberte dicho que no nos interrumpieras- le dijo con una voz de hielo.
-La invasión ha comenzado, pero se encontraron algunas resistencias. Los Digielegidos de Japón no tienen sus Digimon, pero los del resto del mundo sí, y dan batalla- dijo Cherrymon.
-Pues entonces envía primero tropas a Estados Unidos y a Oriente Medio- dijo el Káiser –Luego yo iré para ocuparse personalmente del asunto. Ahora déjanos solos-
Cherrymon se retiró con una sonrisa.
Dada la gran cantidad de agresividad que contenía la nota al pie, ésta ha sido censurada, así que nos veremos en el próximo capítulo de...
Digimon Káiser
...y esperamos encontrarnos con una nota al pie menos agresiva.
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Nakoruru