Digimon Káiser

 

6: El otro Káiser

 

Una fuerza invisible llevó a Ken a una habitación diferente. Ésta vez era más similar a su habitación en el mundo real, y cuando se cerró la puerta, la fuerza desapareció.

Fue como si le hubieran extraído toda la energía. Casi se cayó, pero se dirigió a la cama que había allí y se acostó. Estaba agotado. Una parte de él quería dormir, y seguir durmiendo hasta que despertara de la pesadilla, pero otra le decía que todo era real, y que debía estar lúcido para poder pensar.

Pero, tomara la decisión que tomara, la pesadilla seguiría.

 

A Daisuke le molestaba algo. Yamato, Taichi, Agumon, Gabumon y Veemon ya se habían dormido, pero Daisuke seguía dando vueltas. Habían elegido dormir bajo un árbol con una gran copa, donde la hierba era mullida, y la mayoría se había dormido, pese a sus preocupaciones... Al menos, ellos sabían que sus hermanos estaban seguros, pero Daisuke estaba demasiado preocupado por Ken, hasta que no aguantó más y se levantó sin hacer ruido.

Caminó bajo el cielo del Digimundo sin una ruta fija, pensando. Tal vez si atacaran todos juntos la base del Káiser, lo vencerían. El problema era dónde estaba la base, si es que no era móvil. Y eso si el Káiser y Ken estaban en el mismo lugar. Y si no tenía a todos los Digimon vigilando.

Vigilándolos.

Daisuke se detuvo. Pensar con profundidad no era algo muy común en él. Y se dio cuenta de que, si querían atraparlos, lo mejor sería hacerlo de noche, confiados, cuando estuvieran dormidos y sin sus Digimon. Se dio media vuelta y corrió, intentando volver con sus amigos, pero era demasiado tarde. Unos cables negros salieron de los árboles y lo atraparon. Daisuke miraba hacia todos lados, tratando de ver qué Digimon estaba escondido.

Y al fin salió. Era un Digimon hecho de cables negros, y en el centro de la maraña se veía un espacio negro, con dos ojos como los de Digitamamon. Daisuke intentó gritar para avisarles a Yamato, Taichi y a los tres Digimon, pero los cables le taparon la boca. Intentó morderlos, pero eran de acero y casi se rompe los dientes. Y después, mientras el Digimon lo llevaba a la base del Káiser, vio a Taichi, Yamato, Gabumon, Agumon y Veemon entre sus redes.

 

Los llevó a la base del Káiser. Todos estaban conscientes, pero al entrar, prefirieron haber estado dormidos. Habían entrado en un recinto lleno de cables, iguales a los del Digimon, que los elevaron a diferentes alturas. Pero éstos cables se les metían bajo la piel, y podían sentir su frío contacto. El Digimon se perdió en la maraña, llevándose a los Digimon acompañantes con él.

Frente a los tres había una pantalla que mostraba una sala de mandos. Después de un rato desistieron de hablar entre ellos, ya que los cables se lo impedían. Daisuke miró la pantalla con atención y pudo ver a l Káiser, pero éste tenía una cabellera rubia que le  llegaba a la cintura. Y después apareció Ken, pálido y tembloroso, y más flaco de lo que recordaba haberlo visto nunca. El Káiser le decía algo a Ken, y después se lo llevaba fuera de la pantalla.

Daisuke no podía ni siquiera girar la cabeza para ver cómo estaban Taichi, Yamao o sus Digimon, pero sabía que los tres lo habían visto. El nuevo Káiser era más fuerte y había secuestrado a Ken para que lo ayudara, de alguna manera, a conquistar el Digimundo. Y los tenían a ellos tres como presión, por si Ken se oponía.

Jamás Daisuke se sintió tan mal en su vida.

 

Ken estaba soñando. No podía haber vuelto al lago de Cherrymon tan rápido, menos en su estado actual y con el Káiser vigilándolo. Pero no quería estar allí. En ése lugar había comenzado todo. Empezó a pensar en sus padres, y en Wormmon. ¿Lo habrían descubierto? Seguro que sí. Sin nada qué comer, debía esperar a la noche o revelarse... Y en el caso que sus padres pudieran dormir, su Digimon no podría esperar tanto. Empezó a recordar ése día en que había regresado del Digimundo, el mismo día en que el Káiser desapareció...

-¿Otra vez aquí, Ken-chan?-

Ken se dio vuelta. Era Cherrymon, quien avanzaba sonriendo por la orilla. Ken no intentó moverse. Si él podía correr, ¿hacia dónde iría?

-¿Eres tú o él quien causa estos sueños?-

-Soy yo- respondió el Digimon, y se detuvo a menos de un metro de Ken –Es una forma de trasladarte a mis dominios. Dime, ¿se llevan bien tú y él, o aún no son pareja con Yamato? Me he enterado que Daisuke y Taichi también han venido... -

-¿Por qué lo haces?- Ken no debía derrumbarse. No debía.

-¿Hacer qué?- quiso saber Cherrymon, con un falso tono de voz.

-Trabajar para el Káiser-

-Yo sólo me dejo llevar por el viento-

Después hubo un largo silencio.

-Tal vez nunca más salgas de la fortaleza del Káiser como eres ahora... Y no sólo hablo de lo que él desea de ti ahora- dijo Cherrymon.

-¿De qué hablas?-

-Creo que deberías verte en mi lago por última vez- respondió el Digimon –A veces da respuestas a las preguntas que nos atormentan... –

Ken miró al Digimon y avanzó hacia la orilla. Después de todo, ¿qué podía salir peor?

Miró el lago pero había demasiada niebla. Miró hacia donde estaba Cherrymon, pero no había nadie. Estaba solo, y la niebla se hacía más intensa. Perdió el sentido de la dirección y caminó durante un buen rato, hasta que la niebla se disipó.

Estaba en el centro del lago, parado sobre la superficie.

Y eso no era lo peor. Al mirar su reflejo se vio a sí mismo cuando era el Káiser. Su reflejo estaba sonriendo y Ken se agachó, casi sin voluntad, hasta quedar casi arrodillado sobre el agua. Las piernas le fallaban.

-Bueno, Ken, creo que es hora de que tomes una decisión- dijo su reflejo-

-Oh, no, esto es una pesadilla- dijo Ken, al borde del desmayo.

-Puedes dejar que ése impostor te viole y después a Yamato, Taichi y Daisuke, antes de destruir el Digimundo y la Tierra, o puedes volver a mí y derrotarlo-

-¿Qué?- Ken lo miró sorprendido -¿A qué te refieres?-

-¿Acaso crees que me gusta que un impostor toma mi lugar con las ideas que yo pleneé?-

-Pero yo creí que... –

-Si alguien iba a dominar al Digimundo, ése debí haber sido yo. Pero ahora, nadie debe tener el completo dominio sobre él. Ya experimenté la derrota, y me di cuanta que no podré hacerlo. Pero puedo salvarte de un trauma irreparable, al que le seguirán muchos más, sin duda-

Ken se tomó el rostro con las manos. Era una locura. Si él vo0lvía a ser el Káiser...

-tendrías el poder para rescatar a Daisuke, Yamato, Taichi y s todos los Digimon... Y podrías borrarles las memorias, a ellos y a tus padres, para eliminar el sufrimiento-

-¿Y Wormmon?-

-Él sería más difícil, pero le borraremos la memoria y le pondremos que era el Digimon de Osamu- hizo una pausa, sonriendo -¿Cerramos el trato?-<

Ken abrió los ojos. La niebla estaba regresando... ¿O estaba despertando? Después sintió una mano fría en su nuca, y abrió los ojos. El Káiser rubio estaba prácticamente encima de él.

-¿Y bien?- preguntó, acariciando su rostro -¿Has tomado una decisión o deberé tomarla yo?-

 

 

 

Debo decirles que éste ha sido el capítulo que más me ha costado, estaba en una encrucijada difícil... Y les aseguro que en el siguiente capítulo de...

Digimon Káiser

...más de un@ se va a quedar con la boca abierta...

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