Digimon Káiser
5: El
plan del Káiser
Cuando Yamato, Taichi y Daisuke llegaron al
desierto, la fortaleza había desaparecido. Sin embargo, sus Digimon seguían
afirmando que antes estaba allí.
-Seguramente se fue a otro lugar- dijo Agumon –han reparado la fortaleza por completo-
-Y con ella, sus medios de transportarse- completó Yamato.
-Veemon- empezó Daisuke, con una voz extraña -¿No
has visto a los otros? Todo el grupo ha venido-
-No- respondió el Digimon –Pero los vimos entrar a
la fortaleza. Y si no están aquí, y si no están cerca, tal vez sigan adentro de
la fortaleza-
-Los han atrapado- dijo Taichi –De otra forma, ya
nos hubiéramos encontrado. Pero no entiendo lo de los D-terminal-
-¿Qué?- exclamó Ken -¿Yamato se ha reflejado en el
lago de Cherrymon?-
-Ah, sí, fue en uno de sus últimos días en el
Digimundo, cuando eran ocho niños y no cinco o seis- dijo el Káiser, sonriendo
–Ése fue el día en que empecé a nacer, y he crecido... alimentándome de las dudas
y los rencores de quienes se reflejaban en el lago... –
-Entonces el Káiser anterior... –
-Oh, TÚ sólo fuiste el primer ensayo, pero yo soy la
versión mejorada... – dijo el Káiser –Pero tú tuviste algo que nadie tiene...
La única semilla de la oscuridad que existe- hizo una pausa -¿Sabes cómo se
perdían los poderes en la antigüedad, Ken-chan?-
Ken negó con la cabeza.
-Mientras mantenían su virtud intacta, sin darle ése
obsequio que sólo se puede dar a otra persona una sola vez, sobre todo las
mujeres, conservaban sus poderes. Pero- y miró a Ken con lascivia –Si le cedían
su virtud a alguien, a veces ésos poderes pasaban de uno a otro-
Se había acercado demasiado al rostro de Ken, y
parecía querer besarlo, pero Ken se apartó.
-No te resistas, Ken-chan, no puedes escapar- Dijo
el káiser, tomándole el rostro y obligándolo a mirarlo a los ojos.
-No- dijo Ken, con un hilo de voz.
-Aún no, pero pronto- le tomó la nuca y lo acercó a
él. Ken se dio cuenta que su parálisis se había roto, pero sólo fue un segundo,
hasta que el Káiser lo besó. Fue un beso largo, y si no hubiera sido el Káiser,
a Ken le hubiera parecido agradable, pero no respondió al beso, sino que se
apartó cuando el Káiser metió su lengua en su boca.
-No me toques- dijo Ken, tratando de alejarse.
-No niegues que te gustó- dijo el Káiser, mirándolo
con malicia.
-¿Cómo puede gustarme el que me bese un demonio?-
respondió, enojado.
-Vaya, estás regresando... Eso me gusta, pero ahora
debes venir conmigo- dijo el Káiser, sonriendo.
Ken no pudo evitarlo. De repente, se quedó quieto, y
después empezó a caminar detrás del Káiser. Atravesaron un pasillo oscuro, que
los dos conocían muy bien. Y sabían adónde conducía. Llegaron a la sala de
mandos, pero ahora sólo había dos pantallas.
Una mostraba a los Digielegidos en la fortaleza del
Káiser, encerrados en sus celdas.
Y la otra mostraba al mundo real completamente
destruido.
Los Digielegidos se habían cansado de intentar escapar o comunicarse, así que se durmieron. Durante la noche, fueron regresados al mundo real, donde todas las puertas de acceso al Digimundo estaban cerradas. Los Digimon de los niños fueron dispersados en diversas prisiones que el Káiser había reconstruido, usando una nueva espiral maligna que se asimilaba en la piel, siendo imposible de sacar. La mitad del Digimundo estaba conquistada, y la otra no tardaría e caer. El nuevo Káiser, después de examinar las fallas de todos sus antecesores, estaba decidido a no fallar. Trabajaba sin descanso, sin comer ni dormir. Las sombras como él sólo lo necesitaban si se habían fusionado con su dueño, y para cuando Yamato se fusionara con él, no necesitaría prestar tanta atención a su nuevo imperio.
-¿Han notado algo raro?- preguntó Taichi.
-¿Qué?- quiso saber Daisuke, mientras buscaba algo
para comer. Estaba anocheciendo, y las puertas del Digimundo estaban cerradas.
-Hasta ahora no nos hemos topado con ningún Digimon,
aparte de los nuestros- dijo Taichi.
-Tal vez se fueron a dormir temprano- dijo Daisuke,
mientras bajaba alunas frutas.
-No lo creo- dijo Veemon –Desde ayer no hemos visto
a nadie-
-Es demasiado sospechoso- dijo Yamato –Por lo visto
nos quieren aquí, y que nos confiemos, pero hasta ahora no han dado señales de
atacar-
-Estoy preocupado por Hikari- Dijo Taichi, y miró a
Daisuke y a Veemon, quienes habían traído un montón de frutas, pensando que no
alcanzaría para todos, y ya pensaban el volver cuando Daisuke escuchó a Taichi
y habló.
-¿Crees que los otros estén bien?-
-No lo sé- dijo Taichi –Trata de usar tu D-terminal
para enviarle mensajes a los otros-
Daisuke lo hizo, pensando que no funcionaría, pero
se sorprendió al ver que funcionaba, y que Hikari le respondía, pero después se
cortó la comunicación.
-Al menos ahora sabemos que están todos bien- dijo
Yamato.
-Pero no entiendo por qué nos hemos quedado
encerrados aquí adentro... – empezó Daisuke.
El Káiser sonrió al ver el horror de Ken, y cuando
dio muestras de poder moverse, le habló.
-Éste es el posible futuro, si Yamato y tú no
obedecen a su destino- dijo con tranquilidad –Trasplantar ésa semilla que
tienes tú expulsa una gran cantidad de energía, y puede destruir planetas
enteros... si no se la manipula con cuidado. Así que tienes para elegir: o me
das tu virtud por las buenas (y con ello la semilla) o tendré que
transplantarla, lo que puede destruir no sólo construcciones sino seres
vivos... y Daisuke, Yamato y Taichi están acercándose. Te daré una hora para
que decidas lo que deseas hacer, Ken-chan, y espero que tomes una decisión
sabia... –
-Espera- dijo Ken, recuperándose en parta de la
impresión -¿Quieres decir que no sólo el Digimundo, son la Tierra podían haber
sido destruidas, si en vez de copiarla, hubieran transplantado la semilla?-
-Por supuesto, y él lo sabía... Y ése Digimon que te
quería, también lo sabía. Pero yo te doy la opción, Ken... Puedes elegir por
las buenas o te obligaré, y será un mal resultado para los seres que amas...
Puse la única entrada que se abre desde adentro en tu computadora, y tus padres
están mucho tiempo en casa... Ya ha pasado un mes desde que desapareciste.
Tienes una sola hora Ken, así que piénsalo. Te estaré esperando- terminó con
una sonrisa, y todo desapareció.
A decir verdad, el Káiser tiene unas intenciones algo extrañas que ni yo me imaginaba... Y ni siquiera yo sé que va a pasar en el siguiente capítulo de...
Digimon Káiser
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