Digimon Káiser
3: Los sueños de Ken en el
Digimundo
Daisuke despertó
por culpa del teléfono. Nunca sonaba tan tarde, y casi pensó que sería mejor
dejarlo sonar hasta que el gracioso se cansara. Pero después de un rato se
levantó y atendió el teléfono.
-Sí, Habla Daisuke Motomiya- y bostezó con ganas, pero lo que le
dijo el teléfono lo despabiló por completo.
-¡SE HAN LLEVADO A KEN!- chilló Wormmon -¡El káiser se ha llevado a ken!-
-¡¿Qué?!-
-¡Acaba de llevárselo al Digimundo!- siguió el Digimon -¡El Káiser sonrió
cuando me vio y después se lo llevó!-
-¡Voy para allá de inmediato!-
Los padres de
Ken se habían despertado al grito de Wormmon cuando habló por teléfono, y el
Digimon tuvo que esconderse rápido. Cuando descubrieron que su hijo no estaba,
empezaron a preocuparse, y cuando llegó Daisuke cundió el pánico.
-¡¿CÓMO QUE SE LO HAN LLEVADO!?- chillaba la señora Ichijouyi -¡¿Quién Lo hizo?!-
Daisuke se calló; había hablado demasiado, pero ya era tarde. Eran
las tres de la mañana, y el padre de Ken quería llamar a la policía. Pero el
teléfono no funcionaba. Todos los teléfonos de la ciudad estaban desconectados,
al igual que el resto de los medio de comunicación y de transporte. Las
computadoras estaban todas fuera de servicio, y nadie sabía qué hacer.
Los Digielegidos
lo notaron de inmediato. A las siete de la mañana, todos estaban reunidos en la
casa de Yamato. Se había comunicado por medio de sus D-Terminal.
-Debemos ir al Digimundo de alguna manera- dijo Jyou –No podemos
perder más tiempo; una vez allí observaremos la situación y decidiremos qué
hacer-
-Las computadoras de toda la ciudad están fuera de servicio- dijo
Miyako -¿Cómo haremos para entrar en el Digimundo?-
-Debe haber alguna manera- dijo Taichi –Tal vez si vamos a otra
ciudad donde las computadoras funcionen... –
-¡Vamos a Osaka!- dijo Daisuke.
-Creo que está muy lejos... – dijo Takaishi con una gota en la
cabeza.
-¡Entonces, a la ciudad más cercana, pero ya!- dijo Daisuke.
Los demás asintieron. Irían a buscar algunas cosas y partirían a
otra ciudad donde las computadoras funcionaran.
Ken había tenido una pesadilla horrible, al final de su sueño, pero
el verdadero susto se lo llevó al despertar. El Káiser –ahora con una larga
cabellera rubia- estaba a menos de diez centímetros de su rostro, y lo miraba
con atención. Ken se echó hacia atrás, pero estaba acostado sobre algo duro.
Intentó moverse, pero algo se lo impedía.
-Buenos días, Ken, veo que has tenido un sueño reparador... – dijo
el Káiser sonriendo –Pero no te preocupes, no te mataré. Estoy esperando a
alguien más... A tres personas más. Y por lo que he visto, no tardarán en
llegar- y se apartó un poco, como si estuviera por retirarse.
Ken intentó levantarse, pero su cuerpo no le respondía.
–No lo intentes, no podrás hacerlo- le dijo el otro, con un tono
alegre en la voz que no pasó desapercibido –Todo lo que se refleja en el lago
tiene cierta conexión mental entre ellos y todos los seres que han visto su
reflejo en el lago de Cherrymon, y yo la estoy usando para que tu cuerpo no te
responda-
Ken no pudo moverse, aún después de la partida del Káiser. Su mente
trataba de no enloquecer, pero era casi imposible. Sobre todo después de
descubrir que tampoco podía hablar, aunque el Káiser no estuviera a la vista.
Mientras tanto, los dos grupos de niños elegidos, el viejo y el
nuevo, habían viajado a una ciudad ubicada a trescientos kilómetros, con la
esperanza de que allí las computadoras y los medios de comunicación no
estuvieran atrofiados. Aunque Jyou tenía miedo que el viaje fuera en vano, porque
dudaba que el Káiser hubiera limitado el bloqueo a la ciudad. Tal vez las
entradas al Digimundo estaban cerradas en todas partes del mundo.
Pero, sin embargo, no era así. Al llegar a la ciudad, donde Miyako
tenía parientes que eran dueños de un hotel, y los niños elegidos tuvieron
alojamiento asegurado. El hotel era muy próspero, y tenía diez computadoras
conectadas en un cibercafé en la planta baja, donde los niños elegidos
intentaron abrir la puerta al Digimundo.
Estaba abierta. Pero hubo una falla, o alguien había puesto
allí ésa falla, y mientras Yamato, Taichi y Daisuke aparecieron por un lado, y
el resto por el otro. Los dos grupos debían estar muy alejados, porque no
recibían ninguna señal del otro.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Hikari.
-Por alguna razón hemos aparecido en diferentes lugares- dijo Iori
–O por lo menos así lo creo-
-Están lejos de nuestro alcance- dijo Jyou –Mi Digivice no los
detecta-
-¿¡CÓMO QUE NO LOS DETECTAS!?- chillaba Daisuke -¡TIENEN QUE ESTAR
POR AQUÍ!-
-Cálmate, los encontraremos de alguna manera- dijo Taichi.
-Tal vez puedas enviarles mensajes a los otros con tu D-terminal-
sugirió Yamato.
Daisuke ya lo había sacado, y les mandó un mensaje a todos,
esperando que le respondieran. Pero apareció un aviso que informaba que era
imposible.
-¡YO TE DARÉ UN FUERA DE SERVICIO!- chillaba Daisuke.
Ken no quería dormir. Luchó durante lo que le pareció una eternidad,
y cuando creyó que tendría la batalla ganada apareció el Káiser.
-Ken, debes dormir. Cansado no me servirás para nada- le dijo con
dulzura.
-¿Quién eres en realidad?-preguntó Ken.
-Debes dormir- dijo el Káiser, mientras se sacaba el guante de la
mano derecha.
Puso su diestra detrás del cuello de Ken, en el lugar donde estaba
la Semilla de la Oscuridad. Ken quería moverse, pero no pudo impedir que el
Káiser lo tocara. Ken sintió cómo la semilla se reactivaba, y parte de la
energía pasaba al Káiser.
-No... – dijo Ken, e intentó moverse, pero no pudo.
-Sí Ken, es hora que ésa semilla vuelva a ser usada... Y hasta que
encuentre la manera de sacártela y ponérsela a él, te usaré a ti- hablaba con
voz calmada, pero su rostro reflejaba una mezcla de odio y... ¿amor? Tal vez.
De todos modos, Ken no pudo ver mucho. Cuando el Káiser retiró su mano, lleno
de energía nueva, él ya estaba dormido otra vez.
Estaba en el lago de nuevo. La niebla empezaba a disiparse, y Ken
pudo ver a Cherrymon a diez metros de él.
-¿Te asombra verme en tus sueños?- le preguntó el Digimon.
-Supongo que tus poderes aumentaron al ayudar al Káiser... – dijo
Ken, a prudente distancia.
-¿Acaso tienes alguna idea de quién puede ser él?-
-No, pero supongo que tú sí-
-No es quien tú piensas. Jamás lo adivinarás-
-¿Me dirás quién es?-
-No te diré quién es el Káiser, pero sí la persona que él necesita-
al decirlo, Cherrymon tenía un semblante extraño, que Ken no pudo identificar.
-¿Dónde está el Káiser?-
-Está ocupado para meterse en los sueños de un humano, pero después
vendrá... Y con compañía-
La niebla volvía, más densa que nunca. Cherrymon empezaba a volverse
borroso.
-¡Espera!- dijo Ken -¿A quién busca el Káiser ahora?-
Aún entre la niebla, la respuesta le llegó, y dejó a Ken
estupefacto.
-Al primer elegido de la amistad... Yamato-
Buenas... y llegó el lunes e hice fideos mostacholes con salsa. No
tenía ganas de cocinar... pero al final cenamos eso. Ahora, pasando al Fanfic,
las cosas se complican. ¿Qué quiere el Káiser con Yamato? ¿Qué papel cumple
Cherrymon en todo esto, aparte de torturar y confundir a Ken? ¿Lograrán los
Digielegidos rescatarlo o sucumbirán antes las fuerzas del mal? Para saberlo,
lean el siguiente capítulo de...
Vamos al corte. ¡Aplausos!
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