Digimon Káiser

 

2: El sueño

 

-Estaba en el lago- empezó Ken, incorporándose con dificultad –donde mi Digivice se contaminó. Antes había soñado con eso, pero entonces era un niño. Había algo a mi lado... un Digimon, pero no lo había visto nunca. Parecía un gran árbol, y usaba un bastón para andar. En todo el lugar había niebla, y yo no podía ver mucho... excepto a ése Digimon y el lago-

“Había alguien en la superficie del lago... alguien con el pelo largo y rubio. No pude verlo bien, pero estaba vestido como el Káiser. Me miraba, y yo no sabía qué hacer. La niebla se hizo más densa y no vi que ése Digimon... Cherrymon creo que le dijo el Káiser, se acercaba por detrás. Me atrapó, y me llevaba al lago. Él no se detenía, y nos íbamos adentrando en el agua. Llegó a taparme, y seguíamos descendiendo, mientras el Káiser nos miraba desde la superficie, como si estuviera parado sobre una superficie de vidrio y no de agua.

“Estaba feliz. Se le notaba en el rostro. Cherrymon seguía bajando, y yo no aguantaba la respiración. Cuando no pude contener más el aire en mis pulmones, descubrí que podía respirar bajo el agua. Miré hacia arriba y el Káiser no estaba, pero cuando miré al frente, allí estaba él. Se acercaba con una sonrisa de triunfo, y entonces me desperté.

Ken calló, y miró a Daisuke. Estaba tan sorprendido como esperaba, pero había algo más: preocupación. Ken esperó a que él hablara.

-¿Tuviste un sueño antes?- preguntó Daisuke después de un rato.

-Sí- dijo Wormmon –Me hice el dormido, pero él se levantó, y estaba muy asustado. Y después sonó el teléfono, y después volvió a la cama y no pudo dormir-

-¿Estabas despierto?- le preguntó Ken.

-Por supuesto, yo siempre me preocupo por ti, Ken- dijo su Digimon, sonriendo.

-¿Qué soñaste?- preguntó Daisuke.

Ken lo miró. Ése no era el Daisuke que conocía. Pero, de todos modos, empezó a contarle su primer sueño.

 

Después, hubo un largo silencio, hasta que Daisuke volvió a interrogar a Ken.

-¿Qué viste en la computadora, antes de desmayarte?-

-No... no lo recuerdo bien- dijo Ken, tratando de recordar –Creo que era ése Káiser, y tenía algo de familiar... pero no era yo. Ése era rubio y de ojos azules, creo que era el mismo del lago-

-Yo sólo vi la pantalla negra- dijo Wormmon.

-Debemos ir al Digimundo a investigar- dijo Daisuke, levantándose.

Ése era el Daisuke que Ken conocía. Pero él no estaba en condiciones de ir.

-Debemos esperar... avisarles a los otros. No estoy del todo bien... –

En realidad, era casi una mentira. Se sentía afiebrado, y cuando trataba de sonreír no lo lograba del todo. Daisuke se dio cuenta.

-Esta bien, tú te quedarás aquí descansando mientras voy a investigar-

-Ve con alguien más- dijo Ken –Puede ser peligroso-

-Está bien, pero te quedarás aquí, y Wormmon, llámame si pasa algo. Y desconectaré la computadora, y pondré la pantalla mirando a la pared. ¿Estás de acuerdo, Ken?-

-Sí- dijo su amigo sonriendo.

 

Daisuke hizo todo lo que prometió, y dejó una jarra de agua y un vaso en la mesa de luz de Ken. Después se fue, a avisarle al primer Digielegido que encontrara lo que había asado, y que tenían que ir a investigar. Se encontró con Taichi y Yamato en una cafetería.

Los puso al tanto de todo, y lo tres decidieron ir de inmediato. Fueron al laboratorio de computación, e intentaron abrir la puerta al Digimundo, pero había cierta interferencia, y Daisuke quedó afuera. Intentó volver a entrar, pero no lo logró, y al final, harto, les dijo al resto del grupo que se fueran sin él, que después encontraría la forma de entrar.

Trató toda la tarde, pero llegó la noche y ni sacudiendo la computadora pudo entrar. El resto del grupo había vuelto, con noticias alarmantes; una densa niebla cubría todo el Digimundo, y los Digimon empezaban a perder energía. Daisuke intentó entrar, pero no pudo, y tuvieron que agarrarlo entre los cuatro para que no destruyera la computadora.

-¡ASÍ NO SE VALE!- gritaba, furioso.

-¡Cálmate, por favor!- le decía Yamato.

-¡Primero entro, después me calmo!- dijo Daisuke, y tuvieron que sacarlo de allí a la rastra.

 

Ken no estaba mejor. Había tomado agua y su madre había vuelto, y al ver el estado de su hijo se preocupó mucho. Llamó al médico quien dijo que era una fiebre causada por el estrés emocional. Ken no quería volver a dormir por miedo a las pesadillas, pero al fin el sueño lo venció y cayó en un sopor intranquilo.

Wormmon estaba muy preocupado. Ken no había estado nunca así desde que había dejado atrás la depresión después de dejar de ser Káiser. Sabía que tendría pesadillas de nuevo, y con el lago rodeado de niebla. La madre de Ken salió en busca de un remedio para bajar la fiebre, y el teléfono sonó. Wormmon fue a atender.

Era Daisuke.

-¿Ken está mejor?- preguntó, intranquilo.

-Está durmiendo. Vino el médico y le dijo que reposara-

-Hoy no pude entrar al Digimundo, pero según Yamato y Taichi... – y lo puso al tanto de las noticias –No se lo digas a Ken, debe descansar, y eso lo pondrá peor. Necesito que me lo prometas por el bien de Ken-

-Lo prometo-

 

Ken estaba de nuevo en el lago, pero no vio que estaba sobre el agua sino asta que la niebla se disipó un poco. Pudo ver en la orilla la silueta de Cherrymon, y se alejó en la dirección opuesta, esperando encontrarse de un momento a otro con el Káiser. El lago parecía haberse agrandado, porque no encontraba la orilla. Cuando pensó que lo mejor sería sentarse un rato a descansar, miró hacia abajo, y lo que vio le heló la sangre.

En vez de su reflejo estaba el Káiser, mirándolo con una sonrisa burlona. Ken no atinó a moverse, y el Káiser levantó una mano, saludándolo. Ken no se movió hasta que el Káiser atravesó la superficie del lago y le tocó el hombro.

-Por lo visto, has cambiado- dijo el Káiser. Ésa voz le sonaba muy conocida, pero no era la del Káiser que él conocía.

-¿Quién eres? ¿Cómo llegaste aquí?- le preguntó Ken, con voz insegura, dándose vuelta.

El otro sonreía. Ken lo miró; tenía el pelo rubio y lacio hasta la cintura y los ojos azules, y su piel era muy pálida. La ropa de Káiser era más oscura, y en la cintura había un mango de madera, tal vez de una lanza, pero no era ni la mitad de largo de una de las espadas de madera que Iori usaba para practicar.

-¿Qué hiciste?- volvió a preguntar Ken.

-Oh, soy sólo uno de los tantos que esperábamos para salir... Pero ahora lo he logrado, gracias a la ayuda de un... amigo, allí en la orilla-

Señaló a Cherrymon, quien observaba la escena en la orilla.

-¿Cómo es posible?- Ken no entendía nada. O tal vez su mente se negara a entenderlo para no enloquecer.

-Luego te lo explicaré todo... Pero ahora debes despertar. Hay alguien que quiere verte, y viene acompañado-

-¿Qué dices?- la niebla se hacía más densa, y el Káiser se estaba alejando -¡Regresa! ¿Quién eres en realidad?- dijo Ken, extendiendo la mano.

 

Pero fue en vano. Ken despertó, transpirado, y muy asustado. Miró a su alrededor, y vio a Taichi, Yamato y Daisuke al lado de su cama.

-¿Te encuentras bien?- le preguntó Yamato.

-Tuve ése sueño otra vez- dijo Ken. Ya no valía la pena ocultarlo; Daisuke ya les habría contado todo –Estaba en el lago y había una niebla muy densa... y el Káiser estaba allí-

Todos se sorprendieron.

-Pero no era como el anterior... Éste era rubio y tenía el pelo largo. Y tenía algo que creo que era una lanza... Y dijo que había vuelto con la ayuda de Cherrymon, que había estado esperando mucho tiempo... –

Yamato se asombró al oír el nombre de ése Digimon. Nunca lo había vuelto a ver, y esperaba no verlo nunca más. Taichi lo notó.

-¿Cherrymon te dijo algo?- le preguntó Taichi.

-No... se mantuvo a la distancia todo el tiempo- respondió Ken.

Daisuke no había dicho nada hasta entonces.

-¿Te hizo daño?- preguntó, sin poder contenerse -¿El Káiser o Cherrymon?-

-No, pero me asustó- respondió Ken.

Yamato se quedó pensando.

-Creo que debemos decírselo a los demás cuanto antes, dijo levantándose.

 

Cuando todos se fueron, Ken se sintió mucho más débil que antes. Tenía mucho sueño y su madre estaba a su lado, pero no debía dormir. Cuando llegó su padre, fue a ver cómo estaba su hijo, y ninguno de los dos se apartaba de su lado. Wormmon estaba bajo la cama, más preocupado que nunca.

Mientras tanto, Yamato, Daisuke y Taichi reunieron a todos el grupo, el vejo y el nuevo, y los pusieron al tanto de todo.

-Pero si el  Káiser era Ken, ¿cómo Pudo haber vuelto?- quiso saber Hikari.

-No lo sé- dijo Daisuke –Pero debemos hacer algo. Por algún motivo no puedo entrar al Digimundo, y se me hace que ése tal Káiser o fantasma del Káiser tiene algo que ver con eso. ¡Y YO LO AVERIGUARÉ!-

 

Mientras tanto, había llegado la noche, y Ken luchaba contra el sueño. Los ojos se le cerraban, pero sabía lo que encontraría si se dormía. Wormmon lo miraba, angustiado, hasta  que Ken no pudo más. Cerró los ojos agotado, y para su a sombro, no tuvo  sueños en toda la noche.

Durmió muchas horas, pero en el medio de la noche tuvo una vista inesperada. Apareció por la pantalla de la computadora, que había vuelto a su ubicación original, caminó despacio hasta donde se encontraba Ken y lo tomó con dulzura en brazos. Después lo llevó frente a la computadora y abrió la puerta al  Digimundo, llevándose a Ken.

Wormmon se despertó con el resplandor, pero no pudo hacer nada. Vio cómo el nuevo Káiser se llevaba a Ken de vuelta al Digimundo, y éste le sonreía.

Después todo quedó en silencio.

 

 

Hola! Bueno, fue un capítulo mas largo de lo habitual, pero valió la pena. ¡El nuevo Káiser se ha llevado a Ken! Descubra que trama en el siguiente capítulo...

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