Digimon Káiser
1: Los recuerdos de Ken
Habían pasado dos meses desde la última batalla. Los niños elegidos
se habían vuelto más unidos que nunca, y a veces viajaban al Digimundo a visitar
a sus amigos Digimon. Todos los problemas habían terminado, o al menos eso
parecía...
En el lago
de Cherrymon, el gran Digimon se paseaba por la orilla. Desde la llegada de
Matt, y la de Ken, no había vuelto a tener visitantes, excepto algún Digimon
extraviado de tanto en tanto. Eso le gustaba. Si alguien se atrevía a entrar en
su territorio, él se encargaba de sacarle las ganas de volver. El lago que
cuidaba tenía ciertas... propiedades, muy convenientes para Puppetmon y otros
Digimon que lo habían usado después. Había sido una lástima que ningún otro ser
humano hubiera vuelto por allí... Le divertía ver las peleas que surgían por la
mala interpretación de las imágenes del lago, o por su mal uso.
Ésa
mañana, el agua no estaba tranquila. Desde la noche anterior había estado un
poco agitada, pero ésa mañana parecía ser un trozo de mar en medio de una
tormenta enrome. Y había niebla, una niebla muy densa, que tapaba casi por
completo la luz del sol. Cherrymon miraba asombrado el lago, sobre todo el centro.
Parecía ser la fuente de la tormenta, pero después empezó a desplazarse hacia
una orilla... donde estaba él.
Cherrymon
se quedó quieto, asombrado. Algo estaba saliendo del lago, aunque en
principio no pudo ver qué o quién era. De lejos se parecía a alguien que él
había visto antes... y cuando terminó de salir y la niebla empezó a disiparse
un poco, el Digimon pudo ver quién era.
Se parecía
mucho a un humano... pero su mirada era muy distinta. No supo identificar dónde
la había visto antes. El pelo rubio del humano era muy largo, le llegaba a la
cintura. Y cuando vio cómo estaba vestido, recordó de inmediato dónde había
visto ésos ojos.
Eran los
ojos del Digimon Káiser.
Ken
despertó de una pasadilla, y sólo después de unos momentos pudo tranquilizarse,
al ver que estaba en su habitación, con Wormmon durmiendo a su lado. Había
soñado con el día que su Digivice había sido contaminado en el lago de
Cherrymon, pero ahora el lago se lo tragaba, llevándolo hasta el fondo. Aunque
el entonces niño había intentado zafarse, su cuerpo no respondía. Y, un segundo
antes de despertar, a Ken le había parecido haber visto una sombra conocida...
La del Digimon Káiser, pero era algo diferente.
Se levantó
de la cama. Estaba cubierto de sudor frío. Salió al balcón a mirar la ciudad y
las estrellas, e intentó calmarse. Todo eso ya había pasado... mucho tiempo
atrás. Y lo había superado, conseguido nuevos amigos y reparado sus errores...
o por lo menos una parte. Mientas la brisa le alborotaba el pelo y despejaba su
cabeza, dejó a su menta vagar... y se descubrió pensando en Daisuke.
Él era el
líder no declarado del grupo, y era tan impulsivo, que se lanzaba a realizar
planes sin pies ni cabeza, pero que salvaban el día. Tal vez le hablaría sobre
su sueño... Pero de inmediato sacudió la cabeza. Era una mala idea; había sido
solo un sueño, uno solo, y no valdría la pena preocupar a Daisuke –o a
cualquier otra persona- en vano.
Decidió
volver a la cama, después de un rato de mirar las estrellas sobre la ciudad.
Cuando pasó al lado del teléfono, éste empezó a sonar. Ken en principio lo
miró, entre confundido y asustado. Pero cuando sonó por segunda vez, levantó el
auricular. Tal vez el ruido despertara a sus padres, y si lo veían levantado se
preocuparían.
-¿Hola?-
preguntó Ken, pero en primera instancia no obtuvo respuesta.
-¿Me
recuerdas, Ken?- preguntó una voz que le heló el cuerpo.
-¿Quién
eres?- quiso saber.
-Vamos,
vamos, sé que no eres tonto- dijo la voz –Estuvimos juntos mucho tiempo... Y
aunque fuiste un debilucho, yo he regresado-
-No puede
ser- dijo Ken. Tenía la boca seca, y el miedo que había sentido había
regresado, pero multiplicado por diez –Tú... dejaste de existir hace tiempo-
-Ken, Ken,
Ken- dijo la voz, con un tono ligeramente decepcionado –A veces parece ser que
no eres tan listo. Sí, soy yo, y espera a ver las mejoras que haré... –
-¿Dónde
estás?-
-Donde
todo comenzó- dijo la voz –Te estaré esperando... Será genial volver a
reunirnos... o por lo menos con tu semilla- y se cortó la comunicación.
Ken no
sabía qué hacer. Debía ser una broma de mal gusto, hecha en un mal momento. Sí,
eso debía ser. Algún gracioso haciendo bromas por teléfono y...
¿A
quién quieres engañar, Ken? Le dijo una voz en su cabeza Ésa voz la conoces muy bien. Tú la
usaste por un tiempo... Y ahora volvió.
Pero no
era posible. Había desaparecido. El Káiser había desaparecido mucho tiempo
atrás, y no volvería a aparecer...
¿Estás
seguro? Retrucó la voz No, no lo estás. Y por eso tienes miedo. Porque
sabes que él volvió.
Ken no
pudo dormir en toda la noche.
Al día
siguiente, Daisuke fue a visitar a Ken. Todos los viernes él lo ayudaba a
estudiar, para mejorar sus notas, y funcionaba. Pero ésa tarde, había algo
diferente.
Daisuke golpeó
varias veces la puerta, sorprendido que nadie atendiera. Estaba dudando si
tomar el picaporte, cuando oyó la voz de Wormmon del otro lado.
-¡Soy yo,
Daisuke!- gritó, ante la pregunta que le hizo el Digimon.
-¡Pasa
rápido!- gritó Wormmon, desesperado -¡Ken no reacciona!-
Daisuke
entró corriendo. Wormmon estaba a un lado de la puerta, y le dijo que era en la
habitación. Daisuke corrió hacia allí, asustado, y cuando vio a Ken en el
suelo, por un segundo no reaccionó.
-¡No sé
que le pasa!- chilló Wormmon a sus espaldas.
Daisuke
reaccionó. Entró en la habitación de Ken, y se arrodilló al lado de su amigo.
Lo tomó del tronco y lo dio vuelta, poniendo la nuca de Ken en sus rodillas.
Acercó su rostro al de él, y se alivió. Estaba respirando. Sólo había sido un
desvanecimiento, pero...
-¡Estaba
estudiando, y su madre le dijo que salía!- dijo Wormmon -¡Y cuando él se
levantó, le dije que había tenido un sueño raro! ¡Y la computadora se prendió
sola, Ken la miró y la pantalla estaba negra! ¡Pero después Ken se desplomó,
hace menos de dos minutos! ¡Y no reaccionaba, y yo temía que estuviera muerto,
cuando llegaste tú y te dije todo y...!-
-Tranquilo,
está respirando- dijo Daisuke –Lo llevaré a su cama y después veré la
computadora-
-Sí, sí-
dijo el Digimon, caminando a su lado mientras llevaba a su desvanecido
compañero a su cama.
Después de
dejarlo sobre la cama, Daisuke fue a ver la computadora. Estaba apagada, y por
un momento dudó de Wormmon. La prendió, y todo estaba en orden. Apagó la
computadora, y se dirigió al lado de Ken, quien parecía tener una pesadilla.
Sus labios se movían querían decir algo, pero Daisuke no sabía qué. Acercó su
cabeza, tratando de oír, pero los susurros eran demasiado bajos.
Después de
un rato, Daisuke pudo escuchar algo, pero fue tan suave que no sabía si se lo
había imaginado. Pudo sacar en limpio las palabras “lago”, “niebla”, “otra
vez”, “no” y “tormenta oscura”. Después Ken despertó, asustado.
Daisuke
apartó su rostro de su amigo, al ver que había despertado. Wormmon se lanzó sobre Ken.
-¡Estaba
tan preocupado!- chilló, contento -¡Creí que no despertarías nunca!-
-Estoy
bien, Wormmon, tranquilízate- y se volvió hacia el pelirrojo -¿Daisuke? ¿Qué
pasó? ¿Cómo viniste?-
-Es... era
la hora de estudiar, y te desmayaste... Wormmon me lo dijo- empezó a los
tropezones, pero después con más calma
-Pasé corriendo y te ví... y te llevé a tu cama. Creo que tuviste un mal
sueño, algo sobre un lago... –
Daisuke
calló al ver la expresión asustada que había aparecido en el rostro de su
amigo.
-¿Qué te
sucedió?- preguntó Daisuke -¿Qué viste?-
Ken no
sabía cómo empezar, así que cerró los ojos por unos momentos. Después los abrió
y empezó a contar.
Hola! Soy
Nakoruru y éste es mi Fanfic de Digimon. No sé cuántos capítulos tendrá, pero
el final ya está establecido. ¿Quién es ése misterioso personaje, vestido como
el Káiser? ¿Qué vio, y soñó Ken? ¿Qué
cocino el lunes? Las respuestas a todas las preguntas (bueno, no a todas...) en
el siguiente capítulo.
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