Si, efectivamente el peplum ha vuelto, y con éxito, (suponiendo que se hubiera ido alguna vez).
Al parecer los que hemos resistido la tentación de quedarnos en casa enganchados al Gran Hermano (¿el guionista de El Show de Truman profeta moderno??) hemos optado, masivamente, por entrar en el cine a ver Gladiator, la nueva peli de Ridley Scot, director capaz de lo mejor y d e lo peor. Dada la afición de Mr Scott por la lluvia me temía luchas de gladiadores bajo la lluvia, escenas del foro bajo la lluvia, desfiles triunfales bajo la lluvia... pero ha sido comedido. Sólo hay lluvia en las escenas de la guerra contra los cúmanos, lo cual es lógico, que por esa parte llueve mucho, luego en las escenas de circo sorprende la fotografía luminosa basada en los azules y en los ocres, en el color albero dela arena..
No hay cartón-piedra, todo es digital. A veces canta un poco, sobre todo cuando se contraponen los planos generales de animales con los primeros planos. La cámara no avanza con los personajes, descubriendo el decorado, como en el peplum clásico, sino que desde un primer momento se nos presenta el panorama general. Es tal vez la única innovación formal que realiza Scott en este género.
.Para ver un peplum, hay que olvidarse de que uno estudia historia, y entrar en el cine con la mentalidad de un concursante de Gran Hermano, dispuesto a todo (no vale mirarse los apuntes antes d e ir al cine para ir de listillo con los amigotes). Gladiator es lo que promete: una historia de gladiadores, con un héroe que cae e n desgracia y lucha para recuperar su prestigio, sin renunciar a sus ideales de justicia. La trama se desenvuelve al final del reinado de Marco Aurelio, como otro magnífico peplum: La caída del Imperio romano, de Anthony Mannn. Parte de un presunto complot de Cómmodo contra su padre (es un decir que fuera su padre, Faustina era un poco alegre de cascos), que había decidido deshederarlo para ¡¡¡ volver a la República Romana!!!, con la ayuda de Máximo El Hispano, natural de Trujillo, nada menos. Toda la familia de Máximo es asesinada (la que hace d e su mujer es Giannina Faccio, ex de Junot, ex de Julito Iglesias, y ex-musa del coeur nacional, amén de actual señora de Ridley scott). Máximo es vendido como esclavo, y se convierte en el gladiador más famoso de Roma, para desde esta posición enfrentarse al todopoderoso emperador (estupendo Joaquin Phoenix, otro emperador alocado que sumar a la galería encabezada por el Nerón de Ustinov) Al final ya se sabe: gana el que tiene más popularidad (¿una parábola de Gran Hermano?)