Oficina de Información
Turística del Arco de San Pedro de Alcántara
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Martes y Jueves,
a partir de las 12 de la mañana
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antes para concertar cita (la Oficina está abierta a diario de 10
a 24h.)
La visita es
gratuita, pero hay que llevar vehículo.
Se habla mucho de Marbella por diversos motivos, pero rara vez por sus interesantes restos arqueológicos.
Marbella fue en época romana una importante ciudad, Salduba (mencionada por Plinio), en cuyo puerto se daba salida al vino y al aceite de los alrededores, y en cuyas costas estaba una de las más importantes factorías de garum. Éste se elaboraba con entrañas de pescado, normalmente merluza o atún, expuestas durante un tiempo al sol, cerca del mar, y luego, en un tanque impermeable, recubierto de cemento, se superponían capas de sal con otras de trozos de pescado, de gambas, de hierbas y de marisco. La proporción era una parte de sal por ocho de pescado. El liquido resultante de la maceración se filtraba y se envasaba en ánforas. También se comercializaba el sedimento del garum, llamado hallex, aunque era de menor calidad. Los romano más refinados substituyeron la sal en sus platos por el garum, como se puede observar en las recetas de Apicio en su De re coquinaria.
Llama la atención el hecho de que los restos de que se trata estén cerca de la costa, lo que nos lleva a los tiempos de la Pax Romana en los que la población no tenía miedo de piratas, ni de incursiones hostiles desde el mar. Y contrasta fuertemente con la orientación de la ciudad de Marbella, que como muchas villas medievales, estaba de espaldas al mar (hasta el boom del turismo, desde luego)
En plena Milla de Oro, al lado del hotel Coral Beach, Marbella ha conservado el solar de una villa romana en un terreno que, de urbanizarse, valdría un potosí, en la que se puede observar un patio peristilo, y varias habitaciones con destacados mosaicos, conservados "in situ". Uno de ellos, en la galería en torno al patio, está en formidable estado de conservación y nos muestra, con admirable sencillez, como era una cocina romana: los útiles, los alimentos, una estufa, un asador de castañas, un costillar puesto al fuego junto con un conejo, los apios cocinados en una sartén.... Es como si se abriera una ventana en el pasado y se pudiera ver una cocina romana. En otra de las habitaciones hay un mosaico donde se representa a la Medusa, lo que ha llevado a pensar que podría tratarse del lararium.
En Guadalmina, también al lado del mar, se conservan las termas romanas. De planta octogonal, y de dos pisos, con un ingenioso sistema de piscinas y de abovedamientos. Es utilizado actualmente para dar conciertos de música clásica, ya que tiene una acústica casi perfecta. Su perfección arquitectónica, y sus grandes dimensiones nos hablan de una comunidad relativamente grande y prospera.
En San Pedro de Alcántara, por fin, hallamos una Basílica paleocristiana. Tiene tres naves y doble ábside, siguiendo el modelo "importado" de África por los primeros cristianos españoles, que luego se adoptaría en el arte carolingio y en el de los Otones. Su pila bautismal es de inmersión, en forma de cruz, y es similar a otras de la misma epóca, como la recientemente aparecida en el Tolmo de Minateda. Algunos de los capiteles están en el Museo Arqueológico Nacional, así como los ajuares de las tumbas de la Necrópolis que rodea la Basílica.
Desgraciadamente el maremoto del año 365, al que se refiere, entre otros Orosio, en tiempos de Valente, debió causar la destrucción de estos edificios, aunque la Basílica pudo ser reutilizada posteriormente, hasta ser azotada por otro maremoto en el siglo VII.
La ruta se realiza acompañado por una persona de la Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Marbella, que explica todos los pormenores con gran interés. No es la típica guía que recita un texto aprendido de memoria, sino que es una persona enamorada de su trabajo, con la que se puede mantener un diálogo muy enriquecedor.
septiembre de 2000