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domingo
24 de diciembre de 2000
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Un viaje en el tiempo
al Madrid de los Austrias
Una exposición recrea la
vida de la ciudad en el siglo XVII de la mano de Calderón y
Velázquez
El Museo de San Isidro
se ha convertido en un «túnel del tiempo». Los visitantes que se
adentren en la casa donde vivió y murió el Patrón hacia 1172 podrán
realizar de manera gratuita un viaje al Madrid de los mentideros,
las fiestas populares, los corrales de comedias y el esplendor del
Siglo de Oro. La exposición «El Madrid de Velázquez y Calderón»
permite además un recorrido virtual e interactivo por las calles y
plazas de la ciudad de entonces, a partir del plano de Texeira, para
conocer los nombres, profesiones y lugares exactos donde vivieron
3.051 personajes de la época.
Una maqueta recrea la
distribución de Madrid en la época de
Velázquez |
César Otal -
Madrid .- La
sociedad madrileña del siglo XVII tenía por costumbre no trabajar,
pero de ella surgió el Siglo de Oro español. La capital se había
convertido por aquel entonces en un hervidero de actores y
empresarios de teatro, escritores, pintores y artistas de toda
clase. Sin embargo, en la Villa y Corte destacaba la presencia de
dos de sus vecinos, de los que ahora se cumple el cuarto centenario
de su nacimiento. El Ayuntamiento de Madrid y
la Fundación Caja Madrid han querido rendir homenaje a Diego de
Silva y Velázquez (1599) y a Pedro Calderón de la Barca (1600) y
recrear, en el sentido estricto de la palabra, la vida, las
costumbres y las fiestas de la sociedad en la que vivieron. El
recién creado Museo de San Isidro -Plaza de San Andrés, 2- acoge
desde el pasado día 19 y de manera permanente la exposición «El
Madrid de Velázquez y Calderón», que fue inaugurada por el alcalde,
José María Álvarez del Manzano. En esta
muestra, el visitante podrá realizar de manera gratuita un recorrido
virtual por las calles, plazas, barrios y edificios más emblemáticos
del Madrid de los Austrias, que tan sólo contaba con 180.000
habitantes. Además, conocerá la vida cotidiana, la animación de sus
gentes, sus lugares de esparcimiento, sus mentideros, sus fiestas y
sus espectáculos, en especial, el teatro y los autos sacramentales.
Todo con la ayuda de vídeos, maquetas, ordenadores con programas
interactivos, paneles, reproducciones de las estancias palaciegas,
planos y paisajes pintados. Como complemento, se han editado dos
libros y un CD-Rom. Localizados 3.051
vecinos
Pero lo más llamativo de este recorrido, sin duda, es la labor
que ha realizado y plasmado en la exposición Julio Vidaurre,
catedrático emérito de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Tras
muchos años de investigación privada, Vidaurre ha conseguido
localizar los nombres, profesiones, rango social u oficio y el lugar
donde vivían 3.051 personajes que vivieron en el Madrid del Siglo de
Oro. Velázquez, por ejemplo, tuvo casa en la calle de la Concepción
Jerónima y Calderón en la calle Mayor, cerca de la Plaza de la
Villa. El trabajo lo ha logrado a partir de la
«Topografía de la villa de Madrid», elaborado por Pedro Texeira en
1656 tras consultar diversos documentos de la Biblioteca Nacional,
el Archivo de la Villa de Protocolos del Ayuntamiento y el Archivo
Histórico Nacional.La exposición incluye una detallada descripción
de la vida y costumbres de cada barrio y la identificación de cada
edificio. Varios ordenadores permiten una
visita virtual e interactiva del plano de Texeira. Pero su trabajo
ha permitido también reproducir en una maqueta la capital en tiempos
de los Austrias, en un fiel reflejo del plano de Texeira. Además, la
exposición cuenta con otras dos importantes maquetas, una del
antiguo Alcázar y de la Casa de Campo, y otra del Palacio del Buen
Retiro y sus jardines. Para explicar con
detalle la vida de entonces, los organizadores han distribuido el
recorrido en cuatro apartados. El primero muestra a «Madrid como
capital de un imperio», donde se explica la importancia y las
consecuencias que trajo consigo la decisión de hacer de esta villa
manchega la sede de la Corte y del gobierno de la
monarquía. «La Villa de Madrid en el siglo
XVII: lugares, vecinos y quehaceres» se centra en cambio en la
fisonomía urbana a partir del plano de Texeira y en los quehaceres
cotidianos, donde se destacan los diferentes oficios de la época,
costumbres o formas de vida. Así, se representan hasta 350 tipos
sociales y profesiones diferentes. «La Corte: palacio y poder»
muestra la vida palaciega en el antiguo Alcázar y en el Buen Retiro,
enseñando sus jardines y la decoración de sus
salas. En el último apartado, «El Madrid
festivo y teatral del Barroco», tienen cabida los tres tipos de
fiestas -cortesanas, populares y religiosas- y las diversiones
públicas, como los juegos populares, corridas, sueltas de toros,
volatines y las atracciones circenses. Pero no se olvida de los
tiempos de esparcimiento de la Casa Real, en sus cacerías, bailes,
torneos y mascaradas; ni de las fiestas de Carnaval, Semana Santa y
Corpus, las celebraciones marianas y las de los santos más
importantes, como San Isidro y Santa María de la Cabeza. Entre las
celebraciones extraordinarias resaltan las entradas reales que
tuvieron lugar en Madrid en ese tiempo.
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