
El otro día se vieron dos amigos que hacía tiempo
no se veían, y decidieron entrar a un bar y tomarse un par de cervezas, y así poder
charlar de sus vidas, de sus cosas,etc... El primero comentaba que estaba trabajando de
ejecutivo en una empresa muy importante, y que lo habian ascendido de puesto, que ganaba
mucho dinero, con lo cual eso implicaba pasarse horas y horas dedicadas al trabajo. Pero
eso sí..., se estaba haciendo riquísimo en cuanto a dinero se refiere.
El otro amigo que no hacía crédito a sus oidos, le comentó:"¿sabes amigo?, pues
yo no te veo con muy buen aspecto que digamos, te encuentro demacrado y algo ojeroso.¿No
sales a pasear con tu mujer, con tus hijos, al parque, a la playa, a respirar el aire?. El
amigo contestó:"no tengo tiempo, y la verdad que el tiempo que me sobra que es poco,
no me apetece salir por ahí con mi familia, prefiero quedarme en casa a ver la
televisión". Bueno, ¿y que és de tu vida?-preguntó el ejecutivo a su amigo- Pues
mira, mi vida no es tan complicada como la tuya, porque en mis ratitos libres, -que logro
buscarlos cada vez que puedo-me encanta disfrutar de mi familia, de vivir cada momento y
sobre todo contarnos nuestras batallitas. Por supuesto que trabajo, pero yo trabajo para
vivir, y no vivo para trabajar, cosa que haces tú. Te voy a decir una cosa, cuando salgo
del trabajo lo que más me apetece es ir a casa y besar y abrazar a mi mujer y mi hijita;
y te digo más amigo mio, que esos momentos no se pueden comprar ni con todo el dinero
ahorrado que puedas tener tú. El amigo ejecutivo se quedó de piedra con lo que le estaba
diciendo su amigo, y dijo:"¿que me ha estado pasando, por qué no he sabido
aprovechar los momentos tan lindos que mi familia me ofrecia?". Yo creía que se
podía arreglar todo con dinero y con regalos caros, pero ahora me doy cuenta de que me he
perdido los primeros pasitos de mis hijos por estar siempre en la maldita oficina, y
tambien he descuidado mucho la relación con mi mujer. Amigo, dáme un consejo, ¿que
puedo hacer? -le preguntó el ejecutivo- Pues amigo, nunca es tarde para reflexionar sobre
tus fallos, tienes que aprender que el dinero no compra la felicidad, es más, muchas
veces provoca la ruina de las personas. A partir de ahora asómate a la ventana de la
vida, que ahí hay un mundo nuevo donde te espera tu familia, tus amigos, y por qué no...
un largo camino para que recuperes lo que has perdido. Espero que si nos volvemos a ver,
que así lo creo , tu rostro esté pleno de alegría.