Se parecía a...

El grandioso Fernando Esteso.
En fin, como nadie nos resolvía nuestra duda llamamos como último recurso a alguien que hiciera de abogado del diablo. Él vino presto y nos comentó que él no sabía nada porque lo que él había visto había sido un fuera de juego clarísimo y que tenía mucho trabajo con los arbitrajes como para ir todos los días a clase, que sólo iba a ir los jueves y los viernes.

Así, con la duda nos quedamos y esperamos que algún día se pueda resolver. Esto es, esto es, esto es todo amigos.