EL PAPA ES UN FALSO PROFETA

 

Aunque esta afirmación le pueda parecer una herejía, sin embargo es una realidad demostrable.

No solo el presente papa sino TODOS los anteriores, desde la fundación de la Iglesia Católica en el año 325 d.C., con el Concilio de Nicea, convocado con el auspicio del Emperador Romano Constantino I, llamado “el grande”.

Desde entonces el Obispo de la Ciudad de Roma, capital del Imperio, estableció su supremacía sobre todos los demás obispos del Imperio, con la tremenda patraña de que había heredado tal autoridad de parte del apóstol Pedro.

El apóstol Pedro jamás recibió el título de “papa”, él nunca lo hubiera aceptado, pues sabía bien que Jesús enseñó que a nadie llamemos “padre” en la tierra (exceptuando claro está, nuestro progenitor).

Veamos lo que él escribe en una de sus cartas: 

Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios, que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.  Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”     1 Pedro 5: 1-4 

Antes de ocultarse de sus ojos, el Señor Jesús constituyó a 12 como testigos de su resurrección y les ordenó ir por todo el mundo y hacer discípulos, pero a ninguno le dio autoridad sobre los otros, mas les dijo que el que quiera ser mayor debía ser el servidor.

El Obispo de Roma, además de “papa” también tiene el título de “Vicario de Cristo” ; vicario significa “sustituto”, el que tiene su poder. Que terrible blasfemia y atrevimiento. Esto evidencia que realmente ellos no creen que Cristo resucitó; Él no requiere de sustitutos, él vive y actúa mediante su Espíritu.

 V =     5

 I =      1

 C=  100

 A=

 R

 I =      1

 V=      5

 S=  

 

 F=   

 I=      1

 L=    50

 I=      1

 I=      2

 

 D= 500

 E=

 I=      1

       666

         En latín la expresión es “VICARIVS FILII DEI”. Si reemplazamos los valores numéricos de las letras que componen esta expresión, y los sumamos, nos da como resultado la cantidad de 666, que es nada menos que el número de la bestia según Apocalipsis 13: 18

El papa lejos del mandamiento del Señor, se atreve a dejarse llamar “su santidad”, que es más que decirle “su majestad”. Este titulo es soberbio e un insulto ante Dios el único que es santo, santo, santo.

El Obispo de Roma también se hace llamar “sumo pontífice” lo cual es “sumo sacerdote”. También esto es una herejía. Dios estableció que los sacerdotes serían exclusivamente de la descendencia de Aarón, el hermano de Moisés. Esto fue confirmado por Dios ante todo el pueblo de Israel, mediante el milagro en que reverdeció la vara Aarón. Su sacerdocio consistía en sacrificar diariamente animales en el altar terrenal hecho conforme al modelo que Moisés vio en el monte.

Jesucristo es el sumo sacerdote ahora, y presentó por una sola vez el sacrificio de su propio cuerpo, derramando su propia sangre y no necesita que lo releven de su cargo porque después de la resurrección. Su resurrección es la prueba que él ha sido confirmado  por Dios así como lo fue Aarón.

Pero Jesús no es sacerdote en la tierra sino en el cielo, en el templo verdadero no hecho de manos, el original que Moisés vio en el monte. No podría ser sacerdote en la tierra porque no es descendiente de Aarón.

Cuando Cristo murió en la cruz, el velo del Templo se rasgó, dando a entender con esto que había llegado a su fin el sacerdocio terrenal y a su vez los sacrificios.

Los romanistas le llaman “sacrificio” a la misa. En este rito lo que hacen es adorar al sol, pues la ostia que comen es un símbolo del sol. Ellos afirman que la ostia se convierte realmente en el cuerpo de Cristo, para sacrificarlo cada vez que hacen su misa. Cristo no necesita ser sacrificado otra vez.

El papa afirma abiertamente ser sumo sacerdote de “la reina del cielo” y promotor de su adoración en todo el mundo, con el eslogan “Totus tus”, que significa: “todo es tuyo”. El no es cristiano sino “mariano” o “marista” o “marianista”.

Cuando el diablo quiso que solamente él se postre en su delante y le adore para entregarle los reinos del mundo entero, Jesús le dijo:

“Vete de mi Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás”.   Lucas 4: 8

Hacer imágenes de la reina del cielo, hacerle fiesta, rezar en su nombre, cargarla en andas, prenderle velas, ponerle flores, reventarle cuetes, es una ABOMINABLE IDOLATRIA delante de Dios.

“Por lo cual salid de en medio de ellos y no toquéis lo inmundo y yo os recibiré y seré a vosotros por padre y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”

 

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