¿Cómo tener el máximo nivel de fe?

 

  1. Debemos aceptar la integridad de la Palabra de Dios.

 La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios. Rom. 10: 17.

La palabra de Dios es segura, firme y sólida. Toda la Palabra de Dios tiene un carácter legal.

Debemos aceptar su palabra tal como es y solo darle gracias, sin cuestionarla.

La Palabra de Dios esta viva, es inspirada en su corazón y él mora en su Palabra.

 “Porque la Palabra de Dios es viva y más cortante que toda espada de doble filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne las intenciones del corazón”. Hebreos 4: 12

La palabra de Dios tiene integridad, es exactamente lo que dice. Es la revelación de Dios para con nosotros. Es Dios hablándonos a nosotros ahora.

“Si oyeres HOY en su voz no endurezcáis vuestros corazones” Hebreos 4: 7

 Muchos piensan que Dios no les va hablar sino a través de profecías o señales milagrosas. Pero aunque los dones del Espíritu son maravillosos nunca vienen antes que La Palabra de Dios y además, tienen que estar en línea  con La Palabra de Dios.

 “Tenemos la palabra profética más segura a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra el lugar oscuro” 2 Pedro 1: 19

 Si el don  hace algo diferente a la Palabra de Dios entonces no es del Espíritu Santo.

Todo tiene que ser juzgado a la luz de la Palabra de Dios

Tienes que creer La Palabra de Dios, aceptarla. El diablo observa, si crees la palabra que dices.

 “Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudidos para asirnos de la esperanza puesto delante de nosotros” Hebreos 6: 18

Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, él dijo ¿y no ahora?. Hablo ¿y no ejecutará? Números 23: 19

Todas las cosas que están en línea con la Palabra de Dios, todas están a nuestra disposición, salvación , salud, prosperidad, protección, consolación, milagros, etc.

Y La Palabra de Dios funciona en toda la creación.

 

  1. Debemos conocer la realidad de nuestra redención en Cristo

 Fuimos redimidos,  y el diablo no tiene ninguna autoridad sobre nosotros.

No tenemos que pagar por pecados pasados porque Jesús pagó todos los pecados del pasado.

 “Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” . Colosenses 1: 12-14

 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Apocalipsis 12: 11

 Tenemos que vernos como Dios nos ve. Dios no solo nos cubre, sino que nos limpia de todo pecado,  por su sangre podemos entrar libremente a la presencia de Dios.

“Si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad 1 Juan 1: 9

 

  1. Debemos reconocer que somos nuevas criaturas en Cristo

 Tenemos que tener conocimiento real de quiénes somos en Cristo Jesús.

Si estamos en Cristo, somos nuevas criaturas no solo “separados” sino totalmente “renovados”.

 Hemos nacido de nuevo, hemos sido instantáneamente recreados espiritualmente. Tenemos la nueva naturaleza que nos introduce en el cuerpo de Cristo y nos pone dentro de la familia de Dios.

 “De modo que si alguno esta en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5: 17

 “Y juntamente con él, nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales en Cristo Jesús. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Efesios 2: 6-10

 Mi espíritu es nacido de Dios. Somos realmente literalmente sus hijos tenemos nuevo espíritu y Dios es nuestro Padre espiritual, porque hemos nacido de su Espíritu.

 “Lo que es nacido del espíritu, espíritu es”. Juan 3: 6

 En la familia de Dios tenemos toda libertad y comunión con nuestro Padre, la misma que tenía Jesús con el Padre, por eso Dios nos ama tanto como amaba a Jesús.

 

  1. Debemos conocer la realidad de nuestra justicia

 Justicia, es un don de Dios, que lo recibimos instantáneamente, al nacer de nuevo.

“Pues si por la transgresión de uno(Adán) solo, reino la muerte, mucho más reinará la vida por uno solo: Jesucristo, en los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia”.

 Romanos 5:17

Cada hijo de Dios tiene la misma medida de justicia, gracias a la justicia de Dios, por lo que Jesús hizo en la cruz por nosotros.

“La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él, porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús.

A quien Dios puso por propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su presencia los pecados pasados con la mira de manifestar en este tiempo su justicia a fin de que el sea el justo y al que justifica que es de la fe de Jesús” Romanos 3: 22-26

 Desde que aceptamos a Jesús y lo confesamos como Señor, invocando su nombre en el bautismo, el viejo hombre fue crucificado, el cuerpo del pecado ha sido deshecho.

 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado”. Rom 6: 7.

 Elías era sujeto a pasiones pero oró para que no lloviese y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”. Santiago 5:17

Elías era semejante a nosotros en sus pasiones, un día estaba lleno de Dios y otro día estaba temblando de miedo, pero a los ojos de Dios él era justo.

Si Dios hacia eso para su pueblo que estaba bajo la ley...¿Cuánto más hará por nosotros que estamos en un nuevo y mejor pacto? Dios mismo se convirtió en nuestra justicia.

“Al que no hizo pecado por nosotros lo hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2 Corintios 5: 21 ¡¡Somos la justicia de Dios en Cristo Jesús!!

 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque, ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?”. 2 Corintios  2: 14

  1. Debemos reconocer la realidad del Espíritu que mora en nosotros

 Tenemos que tener una revelación de cuál es el Espíritu que mora en nosotros; muchos solo tienen dos dones y no anhelan ir más allá.

“Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que esta en vosotros que el que esta en el mundo”. 1 Juan 4: 4

 Hay que percatarse que nuestro cuerpo mortal es templo del Espíritu Santo. El mora en nosotros.

Antes Dios moraba simbólicamente en el Tabernáculo del encuentro, en el Lugar Santísimo; pero él dijo que no habita en templos hechos por manos de hombres.

El día de la fiesta de Pentecostés, cincuenta días después de la muerte de Cristo, el Espíritu Santo se derramó a los discípulos de Jerusalén y Pedro dijo que esa promesa era “para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” . Hech. 2: 39.

El bautismo en el Espíritu Santo es solo el principio, debes mantener la llenura del Espíritu Santo. Cuando fuiste lleno del Espíritu Santo la primera vez, él vino a morar en ti, a permanecer en ti.

El primer Consolador fue Jesús y ahora el Espíritu Santo es el otro Consolador y hace lo mismo que hizo Jesús, tomando su lugar.

 “Y yo rogaré a Padre, y os dará otro Consolador para que este con vosotros para siempre: al Espíritu de verdad”. Juan 14: 16

  

  1. Debemos tener compañerismo con el Padre

 Dios nos creó, para tener comunión, compañerismo con nosotros.

 “Fiel es Dios por el cual fuiste llamado a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”.

1 Corintios1: 9

 Lo que hemos visto y oído, eso os comunicamos, para que también comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1: 3

 La comunión con el Padre es la fuente de la fe.

El más grande privilegio que podemos tener es la comunión con él y la obtenemos si caminamos en luz y perseveramos en nuestras oraciones. Tener comunión con el Señor es caminar con él, serle agradables. Un cristiano puede volverse carnal y perder así, su comunión con el Padre.

 “Porque al hombre que el agrada, Dios le da la sabiduría, ciencia y gozo, más al pecador le da el trabajo de recoger y amontonar para darlo al que lo agrada a Dios”. Eclesiastés 2: 26

  

  1. Debemos tener claro y verdadero conocimiento de la autoridad del Nombre de Jesús

 Y todo lo que pidieres al padre en mi nombre, lo haré para que el padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidieres en mi nombre yo lo haré” Juan 14: 13, 14

  “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre, pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea cumplido”. Juan 16: 24

TODO LO QUE ES MÍO AHORA ES DE USTEDES, EN MI NOMBRE, TODA MI AUTORIDAD, TODO MI PODER ES DE USTEDES, SOLO EN MI NOMBRE, EN EL NOMBRE DE JESÚS.

Y todo lo que hacéis sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias al Padre por medio de él”. Colosenses 3: 17

En mi nombre, echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas...” Marcos 16: 17

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