EL LENGUAJE DE DIOS

 

            Jesús dijo: “¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mis palabras”.Juan 8:43

            Esta Palabra no la dijo Jesús a todos en general, sino a  aquellos que contradecían sus enseñanzas.

            ¿Cómo es posible que esa gente se halla atrevido a enfrentarse y contradecir al mismo Hijo de Dios?

            Ahora nos parece increíble, pero en esos tiempos sucedió así; y no es maravilla porque en el presente sigue sucediendo lo mismo.

Hay gente que no puede entender “el lenguaje de Dios”. 

Así es, Dios tiene su propio lenguaje, hay que aceptarlo. Los profesionales de la salud, tienen su propio lenguaje, es decir que manejan entre ellos una terminología que se ajusta a sus conocimientos, términos que son usados y comprendidos plenamente por los de su rama; de la misma manera los ingenieros, los abogados. Y por qué no decirlo, aun los delincuentes tienen su lenguaje. La policía necesariamente tiene que saber entenderlos para combatirlos. 

El lenguaje de Dios tiene que ser aprendido y entendido por los que queremos vivir cerca de él, para comprenderle, para conocer su voluntad plenamente. Dios también conoce el lenguaje de cada uno de nosotros y para acercarse a nosotros, nos habla en nuestro idioma. Pero si queremos intimar con él y conocer su corazón, debemos asimilar su lenguaje.

Para eso debemos poner atención a sus palabras, repetirlas con frecuencia, hacerlas parte de nuestra vida.

Algunos se conforman a que siempre les estén traduciendo lo que dice el Señor a su idioma y no procuran aprender el idioma de Dios. 

Los que cierran sus oídos y no oyen sus palabras, nunca podrán entender su lenguaje. Ellos serán siempre los que se oponen  Dios y resisten a su Espíritu, son los que contradicen a los siervos del Señor. 

En la Biblia encontramos los escritos de los hombres y mujeres que caminaron con Dios y llegaron a entender su lenguaje, cuanto más cerca de él mejor hablan su idioma.

Pero también hay uno que no solo contradice, sino que distorsiona la palabra de Dios, es el enemigo de Dios. Lo hizo desde el principio, allí en Edén convenció a la mujer de que Dios no dijo lo que dijo sino que quería decir otra cosa. Y la engañó.

 Dios dijo: el día que comas de éste árbol, morirás y así fue. La muerte entró en el hombre por el pecado, la desobediencia a la palabra de Dios. 

Dios dice: Varón y hembra los creó. Satanás dice que cada uno es libre de escoger su opción sexual. Dice que el hombre no fue creado por Dios sino que es el resultado de una evolución que sucedió por sí misma.

Jesús dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida NADIE viene al Padre si no es por mí”. El diablo dice a través de sus siervos: “Caminante, NO HAY CAMINO, se hace camino la andar” “Los caminos de este mundo nos conducen hacia Dios”  “A Jesús por María” “Todas las religiones son buenas”.

Jesús dijo también: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” Él iba camino a ser crucificado, negándose a sí mismo; quien decidía seguirle sería crucificado con él.

Hoy en día llevar la cruz y seguir a Jesús implica estar dispuesto a sufrir toda clase de agravios por causa de su nombre.

El diablo ha engañado a la gente que hace la señal de la cruz para que le vaya bien, llevar un crucifijo colgado en el cuello, y creen que la cruz es sagrada, cuando es un simple madero donde asesinaron al Señor. La cruz no es un símbolo de Cristo sino de Roma y símbolo de muerte. 

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