VII  -  LA IGLESIA DE JESUCRISTO

¿Qué es la Iglesia de Jesucristo?

La palabra “Iglesia” procede del griego: ”EKKLESIA” que significa: “Asamblea” o “Reunión”  de los elegidos, “Congregación” o “Comunidad”.

La Iglesia de Jesucristo es la reunión de todos aquellos que reconocen a Jesús de Nazareth como el Hijo de Dios y el Mesías prometido. Mat. 16: 16-18.

¿Cuál es la relación que tiene  la Iglesia con Cristo?

 Cristo es la Cabeza, la Iglesia es su cuerpo, cada uno es un miembro. Ef. 5: 23

Cristo es la Vid Verdadera, nosotros los racimos. Jn. 15: 5

Cristo es la Luz de mundo, nosotros los Luminares. Mat. 5: 14-16, Jn. 8: 12, Fil. 2: 15

Cristo es el Rey, la Iglesia es su pueblo y cada uno es ciudadano de su reino.          Hech.17: 7, 1 Pe. 2: 9; Fil. 3: 20

Cristo es el Señor, nosotros sus servidores. 2 Cor. 4:5

Cristo es el Esposo, la Iglesia la Esposa. Ef. 5: 25-32

Cristo es el Maestro, nosotros sus discípulos. Jn. 8: 31,13: 13

Cristo es el Pastor, la Iglesia su rebaño y cada uno su oveja. Jn. 10: 14-16

Cristo es el Primogénito y nosotros sus hermanos. . Rom.8: 29

Cristo es nuestro amigo si hacemos lo que él nos manda. Jn. 15:13-15

 ¿En qué momento venimos a ser miembros de la Iglesia de Jesucristo? 

En el momento en que nacemos de nuevo por obra del Espíritu Santo automáticamente somos introducidos en el cuerpo de Cristo, sin embargo es necesario el bautismo como testimonio de este hecho. Jn. 3: 5

 ¿Cuál es la Verdadera Iglesia de Cristo?

 La Verdadera Iglesia de Cristo es aquella que está integrada por cristianos verdaderos, que verdaderamente viven conforme a las enseñanzas de Cristo, que se encuentran en las Sagradas Escrituras.

Desde luego que también existen falsas Iglesias, falsos hermanos y falsos maestros, falsos ministros de Cristo. El Señor nos lo advirtió: “Por los frutos se conoce el árbol” Luc. 6: 43,44.

Primero debemos examinarnos a nosotros mismos si estamos en la fe; cuando somos de Dios, hay algo dentro de nosotros que nos confirma: el Espíritu Santo. Rom. 8: 16, 2 Cor. 13: 5, 1 Jn. 5:19-20.

El cristiano verdadero se caracteriza por la mansedumbre, la humildad, la limpieza de corazón y sobre todo por el amor. Mat. 5: 1-12, Jn. 13: 35

El cristiano no sigue la corriente de este mundo, su conducta sirve mas bien para frenar la corrupción. La Sal no sirve si no puede salar. Mat. 5: 13

Un cristiano no puede tener su fe en secreto, lo manifiesta abiertamente sin ningún temor, ni vergüenza, alumbrando a la gente con sus palabras y ejemplo de vida, ganando alabanzas para Dios. Mat. 5: 14-16

Sin embargo sabemos que el trigo crece junto con la cizaña. No hay una congregación perfecta.

¿Cuál es el nombre de la Iglesia Verdadera? 

La Iglesia lleva el nombre de su esposo, que es Jesucristo.

La Iglesia debe gloriarse de llevar su nombre. Sin embargo no todos tienen este conocimiento o si lo tienen no lo llevan a la práctica.

La Iglesia de Cristo es una sola y no es una organización sino un cuerpo esparcido en todo el mundo.

Hay comunidades Cristianas que han adoptado diferentes denominaciones para distinguirse pero son miembros del mismo cuerpo.

Jesús dijo: “Ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es” Mar. 9: 38-40

Así debemos pensar de los que no andan con nosotros pero llevan su nombre.

¿A qué Comunidad Cristiana debemos asistir?

El Señor mismo nos une con los hermanos con quienes debemos edificarnos mutuamente por medio de coyunturas y ligamentos espirituales. Ef. 4: 16. Por ejemplo el hermano o hermana que primero nos habló de Cristo; los que nos enseñan y aconsejan; los que verdaderamente se interesan por nosotros. Con ellos nos debemos congregar. No podemos seguir a Cristo solitariamente, porque debemos vivir dando y recibiendo.

 ¿Qué derechos y  deberes adquirimos al ser miembros de la Iglesia?

 Todo el que ha nacido de nuevo es un hijo de Dios y por tanto tiene derecho a ser participante de la naturaleza divina mediante los dones espirituales. 1 Cor 12:7-10

Como miembros del cuerpo de Cristo todos tenemos una función, nadie está de adorno. El creyente debe ocupar su lugar de acuerdo a sus dones, talentos, capacidades y recursos.

El creyente debe aprender a administrar lo que ha recibido, porque de ello dará cuanta al Señor. Al que recibe más, se le demandará más.

Todo creyente debe permanecer unido a Cristo mediante la obediencia a sus enseñanzas  para dar mucho fruto. Jn. 15: 2 

¿Cuál es la misión de la Iglesia en la tierra?

El Señor Jesús dijo que nosotros somos la luz del mundo y la sal de la tierra: Esto quiere decir que tenemos la misión de alumbrar a los que no conocen la verdad. Asimismo debemos servir así como la sal, para preservar al mundo de la corrupción, mediante el ejemplo y nuestra intervención manifiesta. Ya sea a nivel individual y a nivel de congregación.

¿Cómo está organizada y cómo se gobierna la Iglesia?

El Señor Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, es la máxima autoridad y nadie puede sustituirlo. Él es el Rey y tiene la facultad de delegar a quien quiera su autoridad para edificar su Iglesia.

Desde el principio Jesús dejó a 12 apóstoles, no a uno solo, y les mandó a que predicasen por todo el mundo y  que hagan discípulos.

Él mismo ha constituido apóstoles, profetas, predicadores, pastores y maestros para perfeccionar a los santos para que la obra continúe. Ef. 4: 11-16

Los apóstoles establecen nuevas congregaciones, ponen los fundamentos de la fe y el ejemplo de vida, tienen la visión completa del plan de Dios. Se preocupan y trabajan por la edificación e integración de todas las Congregaciones en general coordinando con sus consiervos.

Los profetas se mueven por las Iglesias entregándoles mensajes directos de Dios que sirven para orientarlas en asuntos específicos y fortalecen la fe del pueblo.

Los evangelistas encabezan y promueven la predicación del evangelio para el crecimiento numérico de la Iglesia y para que todos oigan el evangelio.

Los pastores, también llamados ancianos u obispos, se encargan de apacentar el rebaño del Señor, es decir conducirlos a recibir el buen alimento, el reposo, la seguridad y protección. Se preocupa y trabaja para que cada uno conozca en forma personal al Señor y aprenda a confiar y depender directamente de él.

Los maestros, son los encargados de enseñar la doctrina de Cristo.

Los miembros de la Iglesia que no son ministros deben sujetarse a los que les presiden en el Señor para facilitarles su trabajo. Heb. 13: 17

¿Cómo se maneja la economía de la Iglesia?

 Los miembros de la Iglesia financian todos los gastos que se requieran para el cumplimiento de su misión por medio de las ofrendas de dinero o de bienes.

Para una buena administración de la economía de la congregación, se nombra a uno o más personas de buen testimonio. Hech. 6: 1-6 (diáconos o servidores)

Cada comunidad es autónoma e independiente en su economía.

Las ofrendas se levantan con un fin determinado y conocido. 1 Cor. 16: 1-4

 ¿A qué se deben destinar las ofrendas?

 Las ofrendas se deben destinar a:

-Ayudar a los necesitados de la Iglesia. 1 Tim. 5: 3,9-10

-Adquirir bienes que sirvan para la obra de Dios o cubrir los gastos que se generan en la predicación, enseñanza y adoración.

-Y para honrar a los que ministran la palabra de Dios. “No pondrás bozal al buey que trilla y digno es el obrero de su salario” 1 Cor. 9: 7-14.

El ministro puede renunciar voluntariamente a este derecho, pero la Iglesia se perdería una tremenda bendición, pues el Señor ha prometido recompensar abundantemente. Mat. 10: 40-42

En el Antiguo Pacto era obligatorio que el pueblo diera el diez por ciento de sus cosechas y las primicias de su ganado para sostener a los que servían en el Templo. Pero ahora podemos dar en libertad como lo hizo Abraham antes que viniera la ley. Gén. 14: 17-20

¿Cómo deben ser las reuniones de la Iglesia?

En primer lugar debemos tener en cuenta que en cualquier lugar donde la Iglesia esté reunida en su nombre, allí está presente el Señor en medio, aunque fueran solamente dos o tres porque él así lo prometió.  Mat. 18:20

Debe haber orden en la reunión, para esto tiene que haber alguien encargado de presidir.

Tiene que haber oración, alabanza, adoración y el mensaje de la palabra de Dios ya sea a manera de enseñanza o prédica o exhortación.

Debe darse lugar a las manifestaciones del Espíritu, tales como las lenguas, profecías, etc. en forma ordenada. 1 Cor. 14: 26-33           

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