LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

Miles de años antes de Cristo; Job escribió acerca de la resurrección. El esperaba ser levantado por el Señor aún del polvo para ver en su carne a Dios. El dijo: 

“YO SE QUE  MI REDENTOR VIVE Y AL FIN SE LEVANTARÁ SOBRE EL POLVO Y DESPUÉS DE DESECHA ESTA MI PIEL, EN MI CARNE HE DE VER A DIOS, AL CUAL LO VERÉ POR MI MISMO, Y MIS OJOS LO VERÁN Y NO OTRO” . Job 19: 25-27 

Durante el misterio de Jesús en la Tierra, habían dos grupos religiosos en Israel: Los fariseos y los saduceos. Los fariseos si creían en la resurrección pero los saduceos lo negaban. Hechos 23: 8

Cuando le preguntaron a Jesús sobre la resurrección, él respondió: 

“ERRÁIS IGNORANDO LAS ESCRITURAS Y EL PODER DE DIOS...YO SOY EL DIOS DE Abraham Y EL DIOS DE ISAAC Y EL DIOS DE JACOB. DIOS NO ES DIOS DE MUERTOS SINO DE VIVOSMateo 22:29-32 

Martha, la hermana de Lázaro, creía que habría una resurrección “en el día postrero”, así se lo dijo a Jesús, pero Jesús le replicó: 

“YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA, EL QUE CREE EN MI AUNQUE ESTÉ MUERTO VIVIRÁ Y EL QUE VIVE Y CREE EN MI NO MORIRÁ ETERNEMENTE”. Juan 11: 24, 44 

Luego de decir esto, resucitó a Lázaro, que ya tenía 4 días muerto. Aunque luego de cumplir sus años volvió a morir. 

La resurrección es la gran ESPERANZA que tenemos, y es una de las enseñanzas básicas de nuestra fe.

 PORQUE EL MISMO SEÑOR CON ACLAMCIÓN, CON VOZ DE ARCÁNGEL Y CON TROMPETA DE DIOS, DESCENDERÁ DEL CIELO; Y LOS MUERTOS EN CRISTO RESUCITARÁN PRIMERO: LUEGO NOSOTROS, LOS QUE VIVIMOS, LOS QUE HAYAMOS QUEDADO, SEREMOS JUNTAMENTE ARREBATADOS EN LAS NUBES, PARA RECIBIR AL SEÑOR EN EL AIRE, Y ASÍ ESTAREMOS SIEMPRE CON EL SEÑOR”. 1 Tesalonicenses 4: 16-17

Jesús también enseñó que habrá dos resurrecciones: una de los justos y otra de los impíos. Primero será la resurrección de los justos el día del arrebatamiento.

NO OS MARAVILLÉIS DE ESTO; PORQUE VENDRÁ HORA CUANDO TODOS LOS QUE ESTÁN EN LOS SEPULCROS OIRÁN SU VOZ; Y LOS QUE HICIERON BIEN, SALDRÁN A RESURRECCIÓN DE VIDA; MAS LOS QUE HICIERON MAL, A RESURRECCIÓN DE CONDENACIÓN” Juan 5: 20-29

Cuando resucitemos, ya no tendremos el mismo cuerpo sino un cuerpo glorificado, que ya no muere, un cuerpo semejante al de Cristo cuando resucitó. 1 Juan 3:2; Filipenses 3:21.

El Señor Jesucristo fue el primero en resucitar con un cuerpo glorificado. 

El apóstol Pablo escribe a los corintios un amplio capítulo sobre la resurrección, el 15, en él establece que el creer en la resurrección de Cristo es la base para creer que también nosotros seremos resucitados o transformados con un nuevo cuerpo. 

Nuestro cuerpo es como una “ropa” que se va desgastando, un “tabernáculo”, que cuando se destruya, tenemos en lugar suyo un edificio en los cielos. 2 Corintios 4: 16; 5: 4
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