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Ay de m�! los infames me toman de ejemplo,
cantan mis plegarias andando mucho de blanco
pero estiro el brazo
y palpo �nicamente el vaci�, lo ausente
y le asesto un cuchillo entre las costillas,
empiezo a escuchar los ruidos internos del d�a.
Poes�a I
El olvido se tiempla sobre los marcos astillados
y forman los espejos de mi hogar,
al despertar tengo la impresi�n
de que sentir� un cuerpo fr�o a mi lado,
el pensamiento empieza solo
a locubrar ideas malas,
esa es la idiota oraci�n con que inicia el d�a
desfigurando, s�lo en principio,
mi mal genio
ay de m�! los infames me toman de ejemplo
cantan mis plegarias andando mucho de blanco
pero estiro el brazo
y palpo �nicamente el vaci�, lo ausente
y le asesto un cuchillo entre las costillas,
empiezo a escuchar los ruidos internos del d�a.
Poesia II
Ella se desnuda
y dice que quiere jugar a arrastrarse
mientras usa el tic tac de las campanas
para respirar,
ella pasa sus dedos mijados de vino
por todas sus quebradas y t�mulos
para que luego yo me embraigue en su ser,
orienta su cuerpo con el viento
para que el velamen de su cabello
le abrigue el rostro y los senos
porque le gusta sentirse bien acariciada,
ella grita cuando dice que la aman
y la penetran sin amor,
ella mete su brazo en el hueco de las olas
y con ellas se desvanece
cuando la espuma blanca
le recorre el cuerpo .
Poesia III
Del cuello torneado del buitre hice cuna
para mi fl�cido esqueleto
mientras las puntas de mis v�rtebras se estremec�an
cuando sobre ellas rodaba mi estrella negra,
una sombra de agua oscila al fondo del ventanal.
poesia IV
El corvo contorno del cielo
como una gran guada�a
a veces, acalambrado, parece desmayarse
yo me cubro lo que puedo
pero por causa de la contracci�n del espanto
se me quiebran las costillas
y me toca, a dos manos, rearmarme
escondido entre la maleza
Poesia V
Oh amada m�a!
como a esta carro�a
as� has de encontrarme un d�a
abandonado en alguna quebrada
y todas las despiadadas pretensiones
que ten�a para m� la buena ventura
hasta los labios han de quedar llenas
de gusanos cadaverinos;
y ya no escupas sangre preciosa compa�era
al tratar de imaginar
quien a trazado mi �rbita
que toda ella va por la negritud
te lo digo ahora
el delirio de la fiebre
esa es la m�sica luctuosa
que quiero se interprete en mi funeral
cuando se me vaya a lanzar al desbarrancadero
Por Danhysick
[email protected]
Quito - Ecuador
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